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El polvorín

Silenciosamente, nos tapiaron el mundo…- Por Graciela Azcárate

14 Abril 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Historia de vida
Silenciosamente, nos tapiaron el mundo…

Graciela Azcárate/Especial para Espacinsular

 

“Sin consideración, sin piedad, sin pudor En torno mío han levantado Altas y sólidas murallas. Y ahora permanezco aquí En mi soledad.

Meditando en mí destino;

La suerte roe mi espíritu; Tanto como tenía que hacer.

¿Cómo no advertí que levantaban esos muros?

No escuché trabajar a los obreros, ni sus voces.

Silenciosamente, me tapiaron el mundo.

Constantino Kavafis: Murallas. El Cairo 1911.

 

SANTO DOMINGO, República Dominicana, 11 de abril de 2011.-

 

Como Cavafis una se pregunta a menudo en este país, ¿cuándo fue que nos tapiaron la vida, el mundo, la alegría de vivir, la esperanza de futuro?



 

 

 

 

La semana pasada pedí a la editora de 7 días que me permitiera decantar todo lo que me había pasado en el trabajo de la Oficina Sanitaria Panamericana e incluí una historia de vida de Humboldt , que ahora me doy cuenta no fue casual si no esas sincronías de la vida que tienen su razón de ser. Y mientras veía la entrevista del doctor Martínez sobre su experiencia como médico psiquiatra en la comunidad de Pedro Brand, recorrí las páginas de la biografía que él, su alumno escribió del doctor Antonio Zaglul .

Al mismo tiempo seguí por internet el bochornoso espectáculo del presidente y sus secuaces, y a los otros dos, dando manotazos en el barrial de eso que ellos dicen es política, y no me pude aguantar en la silla, derechito me fui al librero del Caribe busqué a René Depestre y escribí de un tirón y casi de memoria eso de “las elites de carnaval” , ese dedo en la llaga “de los jóvenes viejos” , lo del “egoísmo de esa clase rapaz y sin escrúpulos” este pedacito de texto digno de reproducir:

“ Nosotros tomamos el camino infernal de la sinceridad(…) cuando el proletariado negro, succionado en las Antillas por una mulatada parásita vendida a los blancos degenerados, consiga, rompiendo ese doble yugo, el derecho a comer y a la vida del espíritu, a partir de ese día solamente existirá una poesía antillana”.

Es el llamado “Manifiesto de legítima defensa” escrito y formulado por ocho poetas negros caribeños, en 1938, reunidos en el Comité de jóvenes intelectuales negros de la Martinica. En un pasaje donde habla de Jacques Stephen Alexis, de su padre el viejo embajador sibarita y de Roumain dice: “Esta elite era propiamente una colonia de occidentales nostálgicos, franceses, desdichadamente negros dorados, que vivían el exilio en la tierra de Haití, país de la cultura afro caribeña, impregnado de los elementos occidentales. La tierra sagrada de Dessalines profanada, el juramento del primero de enero de 1804 violado con la complicidad de las pretendidas elites, los ocupantes yanquis bailando la polca, el vals, el rigodón en los grandes círculos mundanos de la capital, los campesinos deportados en masa, traídos de nuevo a la esclavitud y el trabajo forzado, y Carlomagno Peralta a la cabeza de los campesinos heroicos, los únicos que se sublevaron para defender la patria profanada…”

El refiere a la intervención norteamericana de 1915, y a mí me da risa, indignación, me siento burlada porque Minutash es la nueva fuerza de intervención desde el 2004, los nepalíes contaminan los ríos de La Artibonite con el cólera de sus heces fecales, las elites mulatas de aquí y de allá hacen negocios con los escombros y los doscientos mil muertos del terremoto del 2010, Jean Claude Duvalier y Jean Bertrand Aristide vuelven y vuelven…, como el presidente mulato de aquí y no pasa nada, los dos Clinton hacen negocios con los transgénicos y acaban con la independencia alimentaria de los agricultores haitianos, “ese simpático muchacho negro de Obama”, manda a los marines con armas de guerra en vez de alimentos y agua en pleno terremoto de Haití, y ahora se va de gira por Brasil, Chile y El Salvador, se persigna hipócritamente ante la tumba del Arzobispo Romero y se postula para la reelección mientras bombardea Libia.

“La elite mulata de carnaval” de aquí, vuelve y vuelve, también se reelige o hace actos de renunciamiento mesiánico…

En un acto de burla mediática premia a Liza Minelli, le pone alfombra roja y collar de los trinitarios al milenario cantante español Rafael y a cuanto farandulero ande suelto por ahí, juega a los avioncitos los domingos, mientras los chiquillos y chiquillas son canjeados en la frontera, en las esquinas, en los pueblos, en los prostíbulos y en los confines azucareros como cabritos para el guiso y la incumbente de la niñez, su media hermana, baila el rigodón, el vals o la salsa para modernizarla, en CONANI; mientras la primera dama, “sin sombreros altaneros” como diría Andrés L. Mateo desciende como el hada madrina en algún campo de Higuey, como en el 2006, para asegurar que se cumplan “Los Objetivos del Milenio”…, levita con su media sonrisa a lo Gioconda y se aparece para ensenar a leer y a escribir, a curarle el corazón a los desvalidos, a defender la vejez o la insania en alguna avenida de la capital o se aparece de improviso en el salón de operaciones de una sala de pediatría, siempre en el justo momento del escorzo favorecedor para la foto mediática. No importa que el día de la madre, abyectamente las hagan formar fila a esos dos millones de votos cautivos con la promesa de la dádiva y el chequecito de Solidaridad, que sirven como “relevo de la desesperación” para llevar dos millones de firmas “ entrampadas” como dice Moreno en unos carritos muy coquetos que parecen salidos de un campo de golf, de esos que el presidente inaugura a picazos y con fotos rutilantes al lado de los habituales y bien recibidos saqueadores internacionales.

¿Cuándo fue, que silenciosamente nos tapiaron la vida estas elites de carnaval?

Durante toda la semana, abría los periódicos, recortaba y pegaba noticias, hacia marquitas para retroceder y poner algún bocado sustancioso para contar como fue que estas elites de carnaval nos quieren torcer la vida, recibía correos electrónicos , escribía algunas líneas de ese relato que yo quería concluir para narrar lo que me pasó en Washington, durante 10 días, en una consultoría para pensar en el Patrimonio Cultural de la Salud Publica de las Américas y la posibilidad de hacer el Plan Piloto aquí en Santo Domingo...

Fue una semana de vértigo, hasta que el día del periodista una alarma electrónica que me anuncia la mención o cita de mis historia de vida hizo entrar una nota fechada en diciembre de 2009, de un supuesto blog colectivo de jóvenes periodistas.

Tengo una lectora interactiva, la Bonita de Morumbi que siempre me escribe de Nueva York y dice que ella no se pone de mal humor sino que “le hace rabia”. Me encantan sus comentarios y su mezcla de lenguas. Francamente, cuando leí el titulo, vi la foto editada con mala intención, la reproducción de otros artículos, una carta de hace diez años, me puse de muy mal humor. “Hacia rabia”

El titulo era de un amarillo bilioso porque ponía mi nombre contra el Director de una institución, a seguidas reproducía la historia de vida “Como la marea” y me incluía en una foto editada de manera maliciosa porque habían sacado a mis compañeros del evento en una exposición del Movimiento Obrero en un centro cultural de un barrio populoso de Santo Domingo.

Recibí el alerta electrónico el día del periodista. Entonces antes de mandarle una respuesta mortífera de esas que me salen cuando logran sacarme de mi centro, en vez de contestarle de manera hiriente y partirla como una vasca bruta que soy, me puse de mal humor a pesar de La bonita, releí, copie, guarde y deje en remojo el blog, la nota y mi enojo. Como esa ropa sucia que hay que darle su tiempo porque la mugre es muy vieja y está muy agarrada. Cerré la computadora, respire muy profundo y me fui a pasear con la jauría.

Cuando regresé, mucho tiempo después y miré mi correo me habían escrito Mariano Eberlé, Hecmilio Galván, Ivonne Leites, mi jefe de Washington, me mandaban la noticia del premio de Minerva Issa y Maria Rojas Vargas me anunciaba su regreso de Méjico.

Entonces, releí una vez más ese blog amarillo, ejemplo de un periodismo que no debe hacerse y recordé las palabras y consejos de Tomas Eloy Martinez para decir cómo se hace buen periodismo, sin efectismo, sin golpes bajos o amarillismo en los titulares y las fotos, evoque una cita que utilice para alabar el trabajo de periodismo de Minerva Issa, Ana Mitila Lora y Angela Pena hace muchos años en una historia de vida publicada en Areito.

Como dice la periodista mejicana Isabel Arvide: “Sigo siendo una mujer sola, vulnerable, aterrada, infestada de pesadillas, incomprendida y otras cosas peores. Pero sobre todo soy, sigo siendo, seguiré siendo periodista. Y frente a mi espejo no tengo deuda alguna…”

Soy y sigo siendo una periodista. Mariano me hizo evocar Conani, y la campana “Vacúnate contra el abuso”, con un profundo miedo escribí “ Una pena antigua”; Pre- textos me dio la posibilidad de ir con Fernando y Mariano al corazón de una comunidad pobre en el kilometro 28, y no dudé en escribir “Una furtiva lagrima”, aunque saliera mutilada en la prensa escrita; el Archivo General de la Nación nos llevó de la mano por el mundo de los refugiados españoles y nos topó con el resplandor de encontrar un padre, un nombre y una historia de vida para Maria Rojas Vargas, después escribí mas de diecinueve historias de vida, disidentes con la institución pero respetuosa; Hecmilio me recordó que era un esbelto muchachito con una coleta muy del siglo XVIII cuando compartimos aquella maravillosa reunión de alumnos, profesores y ciudadanos en INTEC, en aquel memorable encuentro sobre Humboldt plasmado en “Los chicos nos miran”; Ivonne le puso voces a las cosas por decir en el sur profundo del continente donde nací y mi cuerpo recordó…

Ayer a la tarde Maria Rojas Vargas me invitó a su casa. Acaba de llegar de Méjico. La exposición “Mas fuerte que la muerte” y todos los que trabajamos en esa institución le dimos un padre, un pasado, una memoria mutilada por” las elites de carnaval”.

Mis peleas como periodista no son contra personas sino contra las instituciones, contra ese miedo organizado que parece ser la constante de cualquier institución en el mundo y que nos tapia la vida silenciosamente. No es cierto lo que le dijo una especialista en exilio español que su padre se hizo marinero, se fue al África y que de tener familia en Méjico D.C no quieren saber nada de ella. No es verdad.

Las elites de carnaval sean de la administración pública, o de las instituciones culturales deben ser serias, éticas, responsables y sobre todo deben tener piedad. Es contra eso que escribo, y peleo, y discuto y me topo como una vasca bruta contra un muro con el cual nos quieren tapiar. Hace un año después de terminar mi consultoría en OPS, pase el domingo de Pascua de Resurrección en una iglesia fundada en 1867, en un hospital de sangre de la guerra de Secesión. Veintiocho esclavos negros fundaron el primer coro de negros libertos no discriminados. La iglesia está a dos cuadras de OPS, la rodean fotos de esclavos y gente de color que en esos días de la evacuación de los heridos de guerra inundaban Washington. Rodean la vieja iglesia fotos de esa época: copie una frase que creo ilustra este último año de vida, la vocación para ser una buena periodista, los premios que da la vida por negarse a ser una mas “de las elites de carnaval”, el dolor y la soledad de quedarse sola, infestada de miedo… y el hallazgo de encontrar un nombre para ese don del que habla Harriet Tubman y que una siente en lo profundo del corazón pero que no sabe nombrar.

“Todos tenemos un don especial que dar a los demás. Si prestas atención a la sabiduría de tu corazón, sabrás cual es ese don”.

Esto lo escribió Harriet Tubman. Nació en esclavitud en el Condado de Dorchester, Maryland con el nombre de Araminta Ross, en 1820 y murió el 10 de marzo de 1913. Fue una luchadora por la libertad de los afroamericanos durante la Guerra Civil estadounidense. Tras escapar de la esclavitud, realizó trece misiones de rescate en las que liberó cerca de setenta esclavos utilizando la red antiesclavista conocida como ferrocarril subterráneo. Después ayudó a John Brown tras la toma del arsenal de Harpers Ferry y al terminar la guerra luchó por conseguir el sufragio para las mujeres.

Si. Esto lo escribió Harriet Tubman. Una negra esclava, una gallarda afroamericana que aprendió a burlar las tapias, a buscar el cielo abierto, que tomo el camino infernal de la sinceridad para impedir que nos tapiaran el mundo.

 

Fuentes:

http://new.paho.org/dor/index.php?option=com_content&task=blogcategory&id=441&Itemid=216

http://new.paho.org/dor/index.php?option=com_content&task=view&id=780&Itemid=247

Patrimonio Cultural de la salud:


 

 

Refugiados españoles 1:


 

Refugiados españoles 2 :


 

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