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El polvorín

Terrorismo Yanqui? Claro De Eso No Se Habla!

26 Septiembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica


Se presenta como la nación más democrática, pluralista y libre del mundo; como el país donde se consagra el máximo respeto a los derechos humanos. En los últimos años, sobre todo a partir del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre del 2001, su gobierno blasona de ser el adalid mundial en la lucha contra el terrorismo.

La historia demuestra lo contrario. Está ampliamente documentado un vastísimo inventario de intervenciones militares, intromisiones políticas, chantajes diplomáticos, violaciones de los más elementales derechos humanos, asesinatos y cruentas acciones perpetrados por las sucesivas administraciones gubernamentales, y sus instituciones armadas, policiales y de inteligencia, que indican inequívocamente cómo los Estados Unidos de América ha sido el Estado terrorista más connotado del mundo a lo largo del siglo XX y en los comienzos del XXI.

Haciendo un corte inicial en la línea del tiempo a partir de 1945, es obvio calificar como una acción de terrorismo de estado el lanzamiento de bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, causantes de genocidio.

Desde entonces es posible registrar centenares de actos de barbarie directa o indirectamente vinculados con los gobiernos de Harry S. Truman, Dwight Eisenhower, John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, James Earl Carter, Ronald Reagan, George H.W. Bush, William Clinton y George W. Bush; con el Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia, la Agencia de Seguridad Nacional, la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), el Buró Federal de Investigaciones, la Agencia Antidrogas (DEA) y otras instancias del tejido gubernamental estadounidense.

En el 2003, Noam Chomsky, lingüista y politólogo norteamericano, argumentó ese concepto, a la luz de la actuación de la administración de George W. Bush, del siguiente modo: “El gobierno de Estados Unidos es, por su propia definición, terrorista y bajo las leyes -nacional e internacional- el presidente George W. Bush y sus asociados enfrentan la pena de muerte por sus acciones”.

Subraya que según las definiciones oficiales de Washington sobre el terrorismo, tanto el que es patrocinado por estados como los países que albergan terroristas —el caso de terroristas anticubanos como Luis Posada Carriles, Orlando Bosch y sus aliados, y los criminales haitianos que viven en ese país), Estados Unidos es un Estado terrorista. El analista ironiza acerca de que la definición que da el gobierno de EE.UU sobre terrorismo "no es utilizable", ya que "la definición de terrorismo es virtualmente la misma que la política oficial de Estados Unidos... aunque se le llame antiterrorismo. Claramente, Estados Unidos está comprometido con el terrorismo. Eso es fácilmente comprobable".

Entre el 2 y el 4 de junio del 2005, sesionó en La Habana el Encuentro Internacional contra el Terrorismo, por la Verdad y la Justicia, que trabajó sobre las denuncias, propuestas e informes aportados por 681 participantes, provenientes de 67 países, quienes llamaron a promover un movimiento contra el terrorismo que denuncie y condene la era de terror instaurada por Estados Unidos en nuestro hemisferio, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestros días. Los conmovedores testimonios de las víctimas y de sus familiares, así como los documentados informes de reconocidos juristas, estadistas, periodistas, economistas y otros intelectuales comprometidos en la defensa de los derechos humanos, reconstruyeron la trama de terrorismo e impunidad que diversas administraciones estadounidenses urdieron en el Cono Sur, Centroamérica y el Caribe, en complicidad con gobernantes, ejércitos y policía de los países latinoamericanos y caribeños.

En el documento final se dice: “La opinión pública tiene derecho a saber la verdad. No es posible que aquellos que han desatado una guerra genocida en nombre de la lucha contra el terrorismo pretendan encubrir, al mismo tiempo, la utilización sistemática que han hecho de los más perversos métodos terroristas contra los pueblos de América Latina y el Caribe. Es urgente romper el silencio en torno al pasado, presente y previsible futuro de esta política criminal de Estados Unidos. No es posible silenciar los estrechos vínculos, probados y documentados, de terroristas internacionales con la Casa Blanca, el Departamento de Estado y los servicios de inteligencia norteamericanos. No puede ser olvidado el saldo atroz de la Operación Cóndor, aquella internacional del terror, como la calificara el Premio Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, ni el de la guerra sucia en Centroamérica y el Caribe. No pueden quedar impunes los crímenes de quienes han trabajado al servicio de la CIA y de altos funcionarios de varias administraciones de Estados Unidos”.

“George H. W. Bush, padre del actual presidente, no puede eludir su responsabilidad, como director de la CIA, en la creación, con estos terroristas de origen cubano, del llamado CORU, organización que llevó a cabo el asesinato del excanciller chileno Orlando Letelier y de la ciudadana estadounidense Ronnie Moffit, del estallido en pleno vuelo de un avión civil con 73 personas a bordo y de otros crímenes de lesa humanidad. Estos mismos terroristas participaron en el montaje y ejecución de la Operación Cóndor con la DINA de Pinochet y los demás cuerpos represivos de las dictaduras militares del Cono Sur. Tampoco puede eludir su responsabilidad en estos actos genocidas el entonces Secretario de Estado Henry Kissinger.

Resulta imprescindible denunciar las estrechas relaciones del actual gobernador de La Florida, Jeb Bush, con la Fundación Cubano Americana y otros grupos terroristas de Miami. Son los mismos que contribuyeron decisivamente a la victoria fraudulenta de su hermano en las elecciones presidenciales de 2000; los que financiaron los atentados contra instalaciones turísticas cubanas que Posada Carriles llegó a reconocer ante The New York Times y la televisión norteamericana, su “indulto” en Panamá y su estancia en Estados Unidos durante los últimos dos meses; los que organizaron y pagaron su fuga de la cárcel en Venezuela para trabajar con la Casa Blanca en el proyecto Irán-Contras y en la estrategia estadounidense de terrorismo de estado y guerra sucia en Centroamérica. Hoy más que nunca urge denunciar esta histórica red de complicidades en la que se funda la impunidad con que las autoridades estadounidenses protegen ilegalmente a Luis Posada Carriles, ignorando la justa solicitud de extradición de la República Bolivariana de Venezuela. La misma protección por la que pretenden dejar impunes los crímenes de Orlando Bosch”.

“Es imperativo revelar la esencia terrorista de esta alianza que, contra los intereses del pueblo norteamericano, ha establecido la dinastía Bush con la mafia de Miami y que ofende la memoria de las víctimas de los atentados del 11 de Septiembre de 2001 y de los caídos en nombre de una fraudulenta guerra contra el terrorismo. La opinión pública de Estados Unidos, que se movilizó contra el nazifascismo y contribuyó decisivamente a terminar la guerra de Vietnam, que apoyó la lucha por los derechos civiles y la devolución a Cuba del niño Elián González, debe ser informada por todos los medios sobre la índole criminal de su gobierno.

En una reveladora carta abierta dirigida el 23 de diciembre del 2005 al actual presidente de EE.UU., el argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, expresa: “Usted está arrastrando a su país y al mundo a situaciones límites; está cruzando las fronteras de lo posible y transformándose en un peligro para la humanidad, en ese afán por identificar a todos los que se oponen a sus deseos como terroristas, cuando es su política la que aplica el terrorismo de Estado, con los mismos mecanismos que utilizara durante las dictaduras militares en el Cono Sur. Recordemos el Plan Cóndor, y los métodos aberrantes como el secuestro y la desaparición de personas.

Hoy muchos países europeos reclaman explicaciones al Departamento de Estado, por utilizar sus territorios y aeropuertos para los traslados clandestinos de secuestrados por la CIA y llevados para someterlos a las torturas en otros países. (...) Son muchas las violaciones cometidas y los crímenes de lesa humanidad de los cuales es usted responsable.

Sería una larga lista de delitos cometidos, no es la intención de ésta carta señalarlos, pero son conocidos y sufridos por los pueblos. Entre las resoluciones de la Asamblea General de la ONU, por mayoría abrumadora, con sólo cuatro votos en contra, y 196 a favor, votaron para que levante el bloqueo a Cuba pero su sordera intencionada, y soberbia, desconocen la resolución de la Asamblea General y continúa con el bloqueo e instala bases militares en el mundo y en América Latina, somete a gobiernos y los extorsiona para que permitan el ingreso de tropas norteamericanas, como en Paraguay, en Centroamérica, Ecuador y Colombia, entre otros.

Ha invadido países como Haití, junto con Francia y Canadá y después reclama a la ONU el envío de tropas de otros países que suman actualmente más de 7400 efectivos, entre ellas, lamentablemente, tropas latinoamericanas”.

Las autoridades norteamericanas deben responder por tan largo historial de crímenes.


http://www.terrorfileonline.org/es/index.php/Categor%C3%ADa:Estados_Unidos

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