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El polvorín

UN GRANO DE MAIZ - IRREVERENCIA Y LEALTAD

5 Octubre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

4.10.10

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IRREVERENCIA Y LEALTAD (05-10-2010)

En el momento de la irreverencia dijimos lo que creemos que había que decir, seguiremos siendo irreverentes, corriendo todos los riesgos que eso implica.
 
Ahora, en el momento de la lealtad, seguiremos siendo leales. De allí que para nosotros la discusión de la calificación del resultado electoral está cerrada, el Presidente Hugo Chávez dijo la última palabra.
Entonces, sigamos adelante…
Todos coinciden en un punto central de la situación postelectoral: ¿Por qué los humildes que debían votar por la revolución, no lo hacen, al contrario cada vez lo hacen menos? Es necesario buscar respuestas profundas. Veamos.
 
Nosotros pensamos que la merma en el voto humilde es el producto directo de las políticas inspiradas en la ideología pequeño burguesa. Éstas fragmentan a la sociedad, son fuente de egoísmo, elevan el individualismo, así contribuyen al voto contrarrevolucionario.
No podemos traducir en votos el frenesí que acompaña al Presidente Hugo Chávez, porque no tenemos un accionar coherente con ese amor popular, al contrario, trabajamos para darle sustento al capitalismo egoísta. Esa paradoja es el centro de nuestros errores, es la causa de la merma en el voto humilde, y debe ser el centro de nuestra discusión.
 
Entonces, en el fondo de nuestra paradoja electoral está un problema ideológico: nos guía la ideología pequeño burguesa, una ideología de la fragmentación, que entra en contradicción con el sentimiento amoroso que apoya al Presidente Chávez.
No es posible avanzar en la Revolución aplicando la ideología de la pequeña burguesía, la realidad nos lo está diciendo: tocó la puerta con el referéndum de la reforma, y tocó la puerta ahora en estas elecciones.
Debemos estudiar las formas de organización que esa ideología nos propone: Consejos Comunales y Comunas, que de forma aislada, sin formar tejido social, no se traducen en votos revolucionarios.
Debemos estudiar a las formas económicas que proponen estimular y crear pequeños empresarios, el resultado es y siempre será crear unidades contrarrevolucionarias, explotadoras del trabajo, embriones de capitalismo. Votos contrarrevolucionarios.
Es urgente reformular la acción cultural, informativa y formativa, éstas no son inocuas, deben sustentar la Conciencia Revolucionaria.
Es necesario pensar la organización política de la Revolución , ésta debe ser, mediante el ejemplo, guía de las masas revolucionarias.
Si la Revolución persiste en el mismo camino, en el mismo esquema, en la misma ideología, indudablemente seguirá convirtiendo a los humildes en sus propios verdugos, cosechará fracasos irreversibles.
Por último, se toma a Cuba como ejemplo de lo que hay que hacer, estamos de acuerdo, pero, imitemos su esencia: Cuba es ejemplo de alto desarrollo de la Conciencia del Deber Social, eso se resume en el pensamiento del Che y Fidel: Conciencia en Exceso. Ese camino, su permanencia, la historia lo dice, no es equivocado.
Las transformaciones de hoy en Cuba, son formas tácticas de resistencia al bloqueo y a la situación económica, nunca verdades generales del Socialismo, sería un error tomarlas como ejemplo para la construcción del Socialismo nuestro.
 
¡Chávez es Socialismo!
 
¡Criticar es amar!

¡MALDITA TEORÍA!

El rechazo a la teoría, al pensamiento, es un fenómeno que se presenta en las Revoluciones. Nace de la postura anarcoide, cuya esencia es la renuncia a la organización, a la dirección. Es un culto al espontaneísmo.
Entre nosotros este rechazo tuvo su florecimiento con el escepticismo que acompañó a la derrota revolucionaria de los años sesenta. Ese trauma incomprendido llevó a muchos a renegar del sueño, de la teoría, del pensamiento, de la voluntad de dirección. Fue algo así como un despecho que se mantiene hasta nuestros días y aún nos impregna.
El capitalismo, siempre sabio en su dominación, profundizó la grieta y consolidó “la teoría de la antiteoría”, a sabiendas que una Revolución sin teoría tarde o temprano perece, saben que un movimiento espontáneo, sin dirección y sin teoría es fácilmente atrapable, no pasará de ser un inmenso motín, sin peligro para el sistema. Ese fue el caso del 27 de febrero.
Los explotadores saben que la teoría revolucionaria es el pilar fundamental de su derrota, por eso la deforman y persiguen a sus elaboradores. No es casualidad que el hombre más odiado y perseguido por la burguesía sea Carlos Marx, el pensador revolucionario más importante de la historia.
Ellos, concientes de que la sociedad la dirige la teoría definida y clara, intentan impedir que la insurgencia la construya, difunden el facilismo de la improvisación.
De allí que la burguesía, sobre el desencanto que la derrota del sesenta produjo en las fuerzas revolucionarias, consolidó el rechazo a la teoría. El término pasó a ser un insulto, un arma para la descalificación. Mucho daño ha causado esta postura. A la primera discrepancia se apela al descalificativo y, con ese artificio argumental, se castra la discusión creadora.
Es necesario recuperar el valor de la teoría, rescatarla del rincón del desprecio. Esforzarnos por entender la teoría que nos dejaron los procesos revolucionarios anteriores, interpretar, a la luz de ese conocimiento, el momento, aportar ideas a la discusión.
Sabemos, por la experiencia histórica, que un movimiento revolucionario sólo es derrotado si antes fue derrotado en la teoría. No hay derrota revolucionaria sin derrota de la teoría, de allí la importancia que tiene la discusión y el estudio.
 
La teoría no es contemplación, es, parafraseando a Gramsci, la más poderosa de las acciones prácticas. Sigamos las enseñanzas de Marx: “se trata de cambiar al mundo” de usar la teoría como palanca para la transformación. Pero no olvidemos que sin teoría revolucionaria no habrá práctica revolucionaria. Tan perjudicial es la teoría contemplativa, como la práctica sin rumbo.
Esta Revolución nuestra, tan importante para el destino de la Humanidad, debe hacer de la teoría el eje de su actividad práctica. Esa es la única manera de triunfar en la difícil tarea de enfrentarnos al capitalismo mundial para superarlo.
Recordemos siempre que un vacío en la teoría revolucionaria será llenado por la teoría burguesa en sus variadas caretas, y sin percatarnos estaremos caminando por algún atajo hacia la restauración del capitalismo.
 
¡Chávez es Socialismo!
 
¡Irreverencia y Lealtad!

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