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El polvorín

Un documental rioplatense que abre las puertas al debate sobre el racismo

4 Mayo 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

escrito por Resumen Latinoamericano   

 

maria_y_yamndu-web.jpgMaría Farías y su compañero Yamandú Rodríguez, protagonistas del documental "Memoria de una hija de Oshun", producido por Resumen Latinoamericano, y que acaba de estrenarse con éxito en Buenos Aires. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

(Resumen Latinoamericano)- Todo un acontecimiento resultó la presentación en Buenos Aires, del documental "Memoria de una hija de Oshun", dirigido por María Torrellas, dentro de la XII edición del Festival de Cine de Derechos Humanos (Derhumalc).  La película aborda con profundidad el tema de la situación de los afrodescendientes en el Río de la Plata, a partir de la historia de vida de una bailarina de candombe, Maria Farías, quien sufrió esclavitud a mediados del Siglo XX y que logró liberarse del dolor y de las "cadenas" a través del baile afro. 

El local del Centro Cultural Defensa, donde tiene su sede el Movimiento Afro Cultural, resultó pequeño para albergar al numeroso público que asistió el pasado viernes al estreno del documental. La actividad comenzó con la proyección del corto "1924, una vida" de Sandra Chagas (integrante del Movimiento Afro), quien eligió la conversación con una de sus tías, para mostrar aspectos de la cotidianeidad de una mujer negra en los años 40.  Luego, la directora de "Memoria de una hija de Oshun" (película que acaba de recibir el primer premio otorgado por la UNESCO en el Festival "Santiago Alvarez in Memoriam, realizado en Cuba- destacó que su objetivo era hacer un homenaje en vida a una mujer que luchó siempre para vencer el mal trato y la discriminación. "No sólo hablo de María (la protagonista del documental) sino de todas las Marías que vivieron y viven poniendo el cuerpo contra quienes tratan de esclavizarlas y humillarlas", dijo Torrellas.  

El final de la película fue saludado  con una ovación, y enseguida se pudieron escuchar  -esta vez como introducción a un debate más que interesante- el testimonio -valiente y conmovedor- de María Farías y las razones sobre la necesidad de plasmar en el cine un alegato contra el racismo, expuestas por la directora del film.

Farías, quien en el documental cuenta con lujo de detalles sobre la mala vida que le ofreció la que era su "dueña",  de la que recibió durante años, golpes, palizas y muestras de auténtica tortura física y psicológica, expresó:  "Yo reinvindico el amor y la paz, y no quiero devolver todo el odio que me trasmitieron, sólo quiero que se nos escuche, que no se nos invisibilice".

En otra parte del debate, se plantearon duras críticas a la comercialización del candombe, a su banalización, y se reivindicó el valor originario de esa expresión de canto, danza y tambor, con que los esclavos provenientes de Africa manifestaron lo más intrínseco de su cultura ancestral.  

Por su parte, uno de los referentes de la cultura afro local, Diego Bonga, llamó a "no dejar que nos arrebaten nuestras raíces y no las terminen convirtiendo en moda, para despojarlas de su fuerza y vitalidad".

Al finalizar las exposiciones, que fueron seguidas con gran atención por el público, y sobre todo por los numerosos representantes de la cultura afro que manifestaron su adhesión  a todo lo dicho en la película, empezaron a sonar los tambores y el climax llegó al máximo. Desde Montevideo llegaron integrantes de la Cuerda del Buceo, dirigidos por Guillermo Ceballos, con el aporte de Yamandú Rodríguez, esposo de María Farías. El paso siguiente fue la confraternización con los dueños de casa, encabezados por Diego Bonga. Así surgieron ritmos evocativos de Changó y Oshun, deidades de la religión Orisha, y María Farías, con sus 72 años saltó a la pista danzado como una auténtica diosa africana. Finalmente, el rito se convirtió en baile masivo, demostrando que el continente africano no queda muy lejos del barrio de San Telmo.La cita volvió a repetirse con igual éxito de público el domingo en la Sala del Bicentenario, y a partir de ahora, según expresó su directora, la película seguirá rodando en ambas orillas del Río de la Plata, a través de las diversas comuniades afrodescendientes, amen de su presentación en diversos festivales latinoamericanos y europeos.

 

 

escrito por Resumen Latinoamericano   

 

 

maria_y_yamndu-web.jpg

María Farías y su compañero Yamandú Rodríguez, protagonistas del documental "Memoria de una hija de Oshun", producido por Resumen Latinoamericano, y que acaba de estrenarse con éxito en Buenos Aires. 


 

(Resumen Latinoamericano)- Todo un acontecimiento resultó la presentación en Buenos Aires, del documental "Memoria de una hija de Oshun", dirigido por María Torrellas, dentro de la XII edición del Festival de Cine de Derechos Humanos (Derhumalc).  La película aborda con profundidad el tema de la situación de los afrodescendientes en el Río de la Plata, a partir de la historia de vida de una bailarina de candombe, Maria Farías, quien sufrió esclavitud a mediados del Siglo XX y que logró liberarse del dolor y de las "cadenas" a través del baile afro.

El local del Centro Cultural Defensa, donde tiene su sede el Movimiento Afro Cultural, resultó pequeño para albergar al numeroso público que asistió el pasado viernes al estreno del documental. La actividad comenzó con la proyección del corto "1924, una vida" de Sandra Chagas (integrante del Movimiento Afro), quien eligió la conversación con una de sus tías, para mostrar aspectos de la cotidianeidad de una mujer negra en los años 40.  Luego, la directora de "Memoria de una hija de Oshun" (película que acaba de recibir el primer premio otorgado por la UNESCO en el Festival "Santiago Alvarez in Memoriam, realizado en Cuba- destacó que su objetivo era hacer un homenaje en vida a una mujer que luchó siempre para vencer el mal trato y la discriminación. "No sólo hablo de María (la protagonista del documental) sino de todas las Marías que vivieron y viven poniendo el cuerpo contra quienes tratan de esclavizarlas y humillarlas", dijo Torrellas.  

El final de la película fue saludado  con una ovación, y enseguida se pudieron escuchar  -esta vez como introducción a un debate más que interesante- el testimonio -valiente y conmovedor- de María Farías y las razones sobre la necesidad de plasmar en el cine un alegato contra el racismo, expuestas por la directora del film.

Farías, quien en el documental cuenta con lujo de detalles sobre la mala vida que le ofreció la que era su "dueña",  de la que recibió durante años, golpes, palizas y muestras de auténtica tortura física y psicológica, expresó:  "Yo reinvindico el amor y la paz, y no quiero devolver todo el odio que me trasmitieron, sólo quiero que se nos escuche, que no se nos invisibilice".

En otra parte del debate, se plantearon duras críticas a la comercialización del candombe, a su banalización, y se reivindicó el valor originario de esa expresión de canto, danza y tambor, con que los esclavos provenientes de Africa manifestaron lo más intrínseco de su cultura ancestral.  

Por su parte, uno de los referentes de la cultura afro local, Diego Bonga, llamó a "no dejar que nos arrebaten nuestras raíces y no las terminen convirtiendo en moda, para despojarlas de su fuerza y vitalidad".

Al finalizar las exposiciones, que fueron seguidas con gran atención por el público, y sobre todo por los numerosos representantes de la cultura afro que manifestaron su adhesión  a todo lo dicho en la película, empezaron a sonar los tambores y el climax llegó al máximo. Desde Montevideo llegaron integrantes de la Cuerda del Buceo, dirigidos por Guillermo Ceballos, con el aporte de Yamandú Rodríguez, esposo de María Farías. El paso siguiente fue la confraternización con los dueños de casa, encabezados por Diego Bonga. Así surgieron ritmos evocativos de Changó y Oshun, deidades de la religión Orisha, y María Farías, con sus 72 años saltó a la pista danzado como una auténtica diosa africana. Finalmente, el rito se convirtió en baile masivo, demostrando que el continente africano no queda muy lejos del barrio de San Telmo.La cita volvió a repetirse con igual éxito de público el domingo en la Sala del Bicentenario, y a partir de ahora, según expresó su directora, la película seguirá rodando en ambas orillas del Río de la Plata, a través de las diversas comuniades afrodescendientes, amen de su presentación en diversos festivales latinoamericanos y europeos.

 

               

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