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El polvorín

UN GRANO DE MAIZ

9 Noviembre 2009 Etiquetado en #Politica

Por Antonio Aponte.



EL ARTE DE LA GUERRA
Pocos dudan que estamos en guerra: las noticias de la frontera con Colombia, los movimientos de los paramilitares, el asesinato de oficiales nuestros, confirman las circunstancias bélicas. Para la Revolución es importante estudiar la situación.
Lo primero es entender que mientras exista capitalismo la humanidad estará en una guerra infinita. Es el capitalismo y su división entre apropiadores y despojados el origen de todos los conflictos sociales. El capitalismo siempre tendrá necesidad de expansión, siempre debe competir, explotar al prójimo. Ese es el origen de las guerras.
Todas las guerras son, en última instancia, una guerra con el capitalismo. De allí debe partir todo estudio.
Con estos elementos en mente, estudiemos la situación bélica con la tierra de Girardot, Gaitán y Camilo Torres.
No es en realidad una guerra con Colombia, ésta es un mero instrumento del imperio capitalista internacional, forma parte de un plan del capitalismo mundial para atacar la esperanza socialista que es la Revolución Bolivariana.
El plan tiene varios niveles y diferentes facetas, que van desde la agresión abierta en la frontera, las bases militares, el asesinato de oficiales, pero también las tácticas de desabastecimiento, los susurros a los militares, las presiones y las lisonjas internacionales.
Hay un componente del plan bélico que es muy importante: la manipulación mediática.
El imperio sabe que una guerra es principalmente una batalla por conquistar el alma, el espíritu del enemigo, esto se consigue aplastándolo o debilitándolo, borrando al enemigo de la escena o quitándole razones que defender, por las cuáles luchar.
Es allí, en esta batalla importantísima, donde entran los medios de manipulación, su labor tiene dos niveles: uno, desinformar, el otro, crear valores egoístas, crear miedo al despojo, desconfianza, dudas.
Generalmente nosotros atendemos a la desinformación, explicamos que aquel dirigente no tiene un yate, que la sequía no es obra de Chávez, etc., pero, nos desentendemos de la batalla por los valores, por el espíritu, estimulamos los valores capitalistas, y así debilitamos la causa revolucionaria.
Entendamos que esta guerra no es con Colombia, es una guerra con el peor enemigo que ha tenido la humanidad, el capitalismo, y es por lo tanto, una guerra que se libra en todos los niveles, desde el más internacional, hasta el más íntimo, dentro de nosotros mismos.
Es de este espíritu que debemos empaparnos todos, entender que cada acción nuestra es parte de la guerra, contribuye a ganarla o a perderla.
Es con este espíritu que debemos ir al Congreso Ideológico, que debemos cuidar a las patrullas, estudiar, convencer, disciplinarnos, combatir los rumores, ser cada día mejores revolucionarios, ganar las batallas contra el egoísmo, forjarnos socialistas.
Pero sobre todo es importantísimo preservar nuestras fortalezas. En primer lugar, agruparnos en torno al Comandante y a la idea Socialista.
Convencernos que fuimos convocados para una gran tarea, construir el Socialismo, que somos un gran pueblo capaz de cumplirla, y convencernos que nuestra principal fortaleza es la conexión amorosa de Chávez con el pueblo, eso es sagrado.
¡Chávez es Socialismo!
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