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El polvorín

Un Grano de Maiz - LA MISMA CELADA DEL 23 DE ENERO

27 Agosto 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

27.8.10

Por Antonio Aponte.

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LA MISMA CELADA DEL 23 DE ENERO

Es evidente que después del 26 de septiembre el cuadro político cambiará. Eso lo perciben todos en Venezuela, y afinan sus proyecciones y proyectos. Veamos.
En la oposición es unánime la intención de usar la posición que alcancen en la Asamblea para debilitar la Revolución y dar un zarpazo. Esa idea se asoma en los discursos y actitudes de sus personeros. Los planes son fácilmente detectables.
Un plan opositor que aparece con fuerza y merece atención, es el de repetir la experiencia del 23 de Enero. Uno de los voceros de esta intención es carlos blanco. Expliquemos.
Primero revisemos la historia. El 23 de Enero fue derrocada la dictadura de Pérez Jiménez por una alianza civil-militar. La Junta Patriótica presidida por Fabricio Ojeda dirigió la insurrección popular y Larrazábal la participación militar. Aquella gesta fue un triunfo político de la llamada Unidad.
Hasta aquí todo bien, la complicación vino después. En Venezuela había condiciones para ir a la construcción de una sociedad donde, como propuso Rousseau: “Ningún ciudadano sea tan rico como para comprar a otro, ni ninguno tan pobre como para verse obligado a venderse”.
Sin embargo, el reformismo anclado en el movimiento que derrocó la dictadura, consiguió construir una conciliación que anestesió a las potencialidades revolucionarias, facilitó la entrega de la patria al imperio, frustró las posibilidades de construcción humanista y sumergió al país en casi medio siglo de tinieblas. Cincuenta años perdió la construcción de sociedad y lo ganó la embriagues rentista.
Ahora, frente a la nueva etapa que se abre el 26, los nostálgicos de aquella celada sueñan reeditarla. Uno de los encargados de desplegar el plan en el ala civil es carlos blanco. Veamos.
En su columna de el nacional dice carlos blanco: “En Venezuela parece avecinarse una transición en la que posiblemente la salida constitucional del Presidente se plantee en acuerdo entre factores que le han apoyado y los que se le oponen. No es de extrañar ni es un hecho inédito.”
De esta manera propone una transición. Continúa: “La perspectiva apunta a que o Chávez asume su cargo hasta 2012 como un presidente normal; es decir un funcionario al servicio de la sociedad sin los delirios mesiánicos que lo carcomen, o se producirá un movimiento a favor de su renuncia o su enjuiciamiento constitucional.”
Es un claro ultimátum. Después nos dibuja las fuerzas que apoyarán el golpe, que por supuesto él disfraza en ambigüedades ineficaces: “los partidos asociados a la Mesa de la Unidad son un factor, entre otros. (…) los gobernadores y alcaldes, así como líderes sociales y regionales (…) Del lado del chavismo hay dirigentes del PSUV, parlamentarios, ministros y ex ministros que toman tenues distancias. Hay numerosos ex chavistas que son factor decisivo…”
Que nadie se deje engañar por estos flojos, ambiguos, que abren camino al fascismo con sus nostalgias. Aquí no hay otro dilema que Socialismo-chavismo, o fascismo.
¡Chávez es Socialismo!
¡No hay conciliación!
¡San Pedro Alejandrino no se repetirá!
¡La traición del 23 de Enero no se repetirá!

26.8.10

¡HASTA CUÁNDO DIOS MÍO!

Esta historia me la contaba mi padre en las tardes llaneras cuando se iba la luz y sólo quedaban las narraciones de los viejos para aliviar los miedos de la llegada de la noche, entonces salíamos al fresco de la calle y comenzaban los cuentos. Oigamos.
“Era una vieja que todo el día se la pasaba en la plaza del pueblo gritando: ¿hasta cuándo Díos mío? Y a continuación relataba alguna tragedia sufrida por el pueblo humilde. Todos los días como un periódico ambulante gritaba: ¿Hasta Cuándo Díos mío? Tanta hambre. ¿Hasta cuándo Díos mío? Tan caro mandar los hijos a la escuela. ¿Hasta cuándo Díos mío? Tanta miseria y tanta enfermedad. Buena parte de la noche seguían los gritos.”
Aquella letanía era interminable, ya llevaba años. Hasta que un día la vieja fue a la plaza y permaneció callada, al ser preguntada sobre su silencio respondió: Anoche, ya tarde, apareció en la plaza una lechuza que dijo ser la lechuza de Minerva, y me habló, asustada le oí: “deja ya de gritar y de quejarte, de preguntarle a Díos hasta cuándo esto y hasta cuándo lo otro, las penurias de los humildes serán hasta que ellos develen el engaño y decidan luchar unidos, liberarse del sistema que los oprime, fundar un sistema donde nadie pueda comprar la vida de nadie y ninguno necesite vender su vida”.
La historia vino a la memoria jalada por la tragedia de los obreros chilenos sepultados en la Mina San José, propiedad de una familia de explotadores que siempre han exprimido la vida de los obreros para transformarla en sus privilegios, lujos y dilapidaciones, es que como buenos capitalistas sólo les interesa la ganancia.
Los mineros están allá en el fondo de la tierra, se comunican con ellos por un tubito de pocas pulgadas que baja setecientos metros, por allí va una cámara de televisión y ya el mundo pudo ver la cara de uno de los muchachos que en lugar de enterrado vivo, debía estar sentado en un pupitre de la Misión Ribas.
Llevará algunos meses sacarlos de la sepultura donde están condenados por un sistema en el que las ansias de ganancia superan las necesidades de seguridad, así es el capitalismo: “el hombre puede morir, la ganancia no puede mermar.”
Esos mineros son una acusación al sistema capitalista, más que una acusación, una condena. Claro que los medios de desinformación se encargarán de hacer del hecho un Reality Show, prestigiarán la tecnología, sacarán ganancia de la tragedia humana, intentarán aislarla de la historia de Chile, de las derrotas que los humildes han sufrido en ese país, del Asesinato de Allende, gobierno humano que quiso humanizar la minería.
Entre tanto la humanidad seguirá su camino suicida, las noticias macabras continuarán, la naturaleza se deteriorará, las guerras injustas sucederán, el hambre, la miseria, campearán.
Y habrá millones que gritarán solitarios ¿Hasta cuándo Díos mío? Sin saber la respuesta que trajo la lechuza.
 
¡Chávez es Socialismo!

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