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El polvorín

UN GRANO DE MAIZ - DOMINACIÓN Y LIBERACIÓN

11 Enero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

11.1.11

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DOMINACIÓN Y LIBERACIÓN (Martes 11-01-2011)

Sin entender el sistema de dominación no es posible construir un sistema de liberación. Una teoría Revolucionaria deberá surgir de la comprensión de la teoría de la dominación.
Es imposible explotar a un pueblo e impedir su rebelión sólo con la represión física. Los pueblos aceptan su esclavitud porque son colonizados en su espíritu, convertidos en gendarmes de su propia prisión. Es en esa colonización del alma donde reside la fortaleza de la dominación, y es allí donde se escenifica la batalla más importante por la liberación.
La pelea fundamental de una Revolución es en el espíritu. El Libertador lo describe cuando dice: “por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza”. De allí que podemos afirmar: Revolución que no construya su teoría y su acción alrededor del espíritu, está destinada a fracasar.
¿Cómo hacerlo?
La Revolución es en primera instancia una conmoción en el espíritu. Las sociedades son estremecidas por un acontecimiento (El Moncada, el 4 de febrero) que desata la intuición de la necesidad y la posibilidad de un cambio total, ese cambio se encarna en un líder. Esa emoción que estalla, abre una vía al alma colectiva. Ya en ese instante se crearon las condiciones indispensables para la sustitución espiritual.
El capitalismo, dominante en la ideología y en la práctica, lleva la ventaja. El campo revolucionario cuenta con la emoción, la fe en el líder y la justeza de ideas hasta ese momento inéditas.
El desenlace de esta confrontación dependerá del entendimiento que del objetivo principal tengan las fuerzas revolucionarias. No es fácil llegar a esa comprensión, las circunstancias conspiran para nublar la meta. La lógica que nos habita, instalada en todos desde hace milenios de explotación, extravía la marcha de los procesos que le son adversos.
El objetivo revolucionario está claro, ya la historia nos lo indica. Siglos de trabajo teórico y práctico, de revoluciones fracasadas, de líderes incomprendidos, de sangre derramada, han labrado y despejado el objetivo.
“Se trata del rescate del espíritu amoroso, de la Conciencia del Deber Social, del sentido de pertenencia a la sociedad, del rescate de la armonía del hombre con sus semejantes y con la naturaleza.”
Todo intento revolucionario fracasado se apartó de este objetivo.
Al principio los afanes revolucionarios pretendieron conquistar la liberación dentro de las reglas, la lógica del capitalismo. Se quiso crear en las entrañas del monstruo, falansterios, fábricas, núcleos donde se establecieran las nuevas relaciones. El capitalismo atrapó las intenciones aisladas.
Después se quiso liberar al hombre, transformando parcialmente sus circunstancias materiales, el resultado fue desastroso. Y el capitalismo renació vigoroso de las relaciones de propiedad que sustentaron aquel egoísmo colectivo, y la rueda de la historia dio una vuelta atrás.
Con la Revolución Cubana se comprende lo que Jesús predicaba: “No sólo de pan vive el hombre.” La conciencia, el espíritu, es lo fundamental.
Esta Revolución nuestra debe complementar los logros materiales con grandes logros en la superación del espíritu egoísta capitalista. Esa es una emergencia superior a la generada por las lluvias.
¡Chávez es Garantía!

10.1.11

LAS REVOLUCIONES SON ASUNTO DE CONCIENCIA (Lunes 10-01-2011)

Hemos avanzado. La Revolución ha cumplido varias etapas, no es momento de explicarlas en este trabajo, ya vendrán historiadores a estudiar lo vivido, limitémonos a señalar que llegamos a una encrucijada definitiva.
La vida nos impuso el gran examen de la realidad que ya habló, o mejor: está hablando. Esa es la principal prueba para las teorías. No escucharla es candidez, no saber interpretarla es fatal, no ajustar el camino de acuerdo a esas voces, es testarudez.
Todo indica un desgaste en la afinidad pueblo-revolución, aunque se mantiene la conexión del Comandante con el Pueblo humilde. Muchas son las interpretaciones de esta realidad, muchas las causas posibles, intentaremos ir al fondo del asunto.
Creemos que la falla principal está en un agotamiento de la ideología que conduce a prácticas y teorías fragmentadoras, aquellas que en lo económico proponen unidades aisladas, verdaderos focos de egoísmos colectivos, unidades que disocian la fuerza subjetiva y material de los obreros. En lo social proponen unidades organizativas aisladas que profundizan el egoísmo. En lo político impiden la formación de un instrumento organizado nacionalmente, nos dejan entrampados en la maquinaria electoral, que puede ganar elecciones pero no forma el tejido que es el que otorga profundidad estratégica, el que acompaña los momentos de euforia popular, y estimula a la masa a la hora del desencanto. Esta ideología riega, arraiga en toda la Revolución la conciencia egoísta, fragmentadora.
Es necesario ir al fondo, a la raíz de esta ideología, y desde allí corregir el rumbo. Esta ideología fragmentadora se sustenta en una economía también fragmentadora, con ella se entrelaza.
Venezuela es una sociedad que tiene la particularidad de ser rentista desde hace un siglo. Esta realidad nos construyó una relación laxa con el trabajo, con la relación logro-esfuerzo. Somos más despojados que explotados, la renta cubre con su “generoso manto” las tensiones propias de la explotación.
La oligarburguesía de variadas formas se nutrió de la renta, más que productores son importadores, su moneda es el dólar, sus cuentas son extranjeras. Los obreros son pocos y poco organizados, y sus organizaciones están signadas por el economicismo. También somos una sociedad con profunda fragmentación y altísimos grados de exclusión social.
En un país así, se entiende que la Revolución estuviera impregnada de la ideología fragmentadora, de teorías que se retuercen frente a la posibilidad de organizar la economía y la sociedad de forma centralizada.
La pregunta que surge es ¿Cómo revertir la situación?
La historia señala que la Revolución en países como el nuestro, sólo es posible con un poderoso núcleo subjetivo, espiritual, de masas, anclado en la práctica, que indique al resto de la población el sendero de la conciencia y la economía social.
Este núcleo, que sirva de vitrina al Socialismo, que asombre al resto de la sociedad, es posible construirlo, o mejor, es urgente construirlo, es, junto a la socialización de la ideología socialista, paso fundamental para cosechar victorias.
¡Chávez es Socialismo!

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