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El polvorín

UN GRANO DE MAIZ

24 Febrero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

EL DIÁLOGO, EXPRESIÓN DE QUÉ (Jueves 24-02-2011)

El Presidente llamó al diálogo y se abrió un tiempo de discusión. Lo primero que debemos estudiar es al mismo diálogo. Veamos.
El diálogo no es malo ni bueno en sí mismo, depende de lo que se quiera lograr con él. Hasta los enemigos irreconciliables en las guerras más cruentas han conversado, los antiguos sentaban en la mesa de consulta a sus Dioses. Entonces, los revolucionarios pueden dialogar si la situación lo amerita, para poner reglas en la confrontación, para humanizarla, nunca para arriar las banderas.
Esta intención llevó al Libertador a la conversación con Morillo en Santa Ana de Trujillo, no obstante, Bolívar siempre rechazó las conversaciones para negociar la Independencia, siempre mantuvo el deslinde ideológico.
Lo que no pueden hacer los revolucionarios es, en nombre del diálogo, plantearse colaboracionismos, borrar las diferencias, diluir los objetivos de la lucha. Eso confundiría a la masa, debilitaría las fuerzas revolucionarias.
Los reformistas aprovechan el llamado a conversar y lo transforman en un objetivo estratégico: en la unidad que castra la posibilidad revolucionaria.
La historia es conocida. Esa artimaña la aplicaron el 23 de Enero del 58, y así aquella gesta popular, que sí merece asimilarse a la gesta zamorana, con contenido político, con metas estratégicas claras, con organización, con dirección, fue traicionada, y el instrumento para la traición fue el diálogo como castrador de las posibilidades de deslinde ideológico.
El diálogo bobo, los llamados a unidad sin deslinde ideológico son armas para neutralizar las posibilidades revolucionarias. Estos clamores de la pequeña burguesía son la expresión política de la propuesta de convivencia con la “burguesía nacional”, que necesariamente estrangulará al Socialismo.
Debemos estar alertas, evitar que la conversación con el enemigo se nos convierta en puerta de entrada a la conciliación, a olvidar la meta estratégica, convertirla en retórica.
No es posible, por ejemplo, mostrar como un logro del diálogo, de la democracia, de la convivencia, el que esa organización fascista que es “Javu” haya salido de la huelga de hambre. Eso es un error que nos debilita, nos conduce al desfiladero, desarma, confunde al pueblo.
¡“Javu” forma parte de un plan golpista dirigido por los gringos, y así debe decirse al pueblo y al mundo, plan que involucra desde insulza hasta cisneros. No es posible mostrar que suspendan la huelga como un paso hacia la convivencia.
Debemos presentarlo como una derrota del enemigo y alertar que el plan golpista continúa: siguen los susurros a los militares y los ataques a los líderes de la Fuerza Armada, siguen las declaraciones, las amenazas de los gringos, los planes de magnicidios, los desconocimientos a las instituciones, al CNE, al parlamento, a las leyes, al Estado Revolucionario.
Ilusa la pequeña burguesía, piensa que con el diálogo pueden repetir la historia del 23 de Enero, deslizar un nuevo pacto de punto fijo y volver a una coexistencia con la burguesía. El diálogo bobo sólo servirá para debilitar al Gobierno Revolucionario, y preparar el zarpazo fascista.
¡Con Chávez Resteaos!

23.2.11

INVOCAR EL ESPÍRITU DEL SOCIALISMO (Miércoles 23-02-2011)

Se ha dicho que la construcción del Socialismo es ante todo un suceso espiritual, cultural. Se ha reflexionado que son las ideas las motoras de la historia, se entrelazan con la materialidad, es verdad, pero son ellas las impulsoras de la vida social, ya Martí lo postuló: “una idea justa desde el fondo de una cueva puede derrotar un ejército”, y Fidel lo apoyó con esa práctica sublime que fue la Sierra Maestra y con la idea justa que es el Socialismo.
La Revolución necesita impregnarse del espíritu Socialista, de su pensamiento, sus ideas. Que la masa sienta y piense el Socialismo, el de verdad, por el que vale la pena vivir y morir, del urgente. No el de la retórica vacía que, por imprecisa, hace del Socialismo una baratija más en el mercado. Ese es el reto principal de la Revolución que reclama la humanidad.
Si dejamos que la oportunidad revolucionaria, quizá la última, se nos vaya entre dimes y diretes, retruécanos y metas menores, estaremos condenando a la humanidad a su extinción, cambiando la vida de la especie por un titular de periódico, o unos puntos en las encuestas.
El desafío es inmenso: se trata de construir el Socialismo o perecer.
¿Cómo construir el espíritu socialista, cómo sembrarlo en la masa?
La dominación de una minoría, la esclavitud sobre el resto de la humanidad es una cultura de milenios, pero la intención liberadora es tan antigua como la sumisión. Con la esclavitud surgió también la rebeldía, desde siempre la batalla emancipadora ha estado presente en la historia humana.
La dominación se sostiene en el espíritu, entonces es necesario ir hasta allá, a lo profundo del alma, a los acantilados de la psiquis, es allí donde están las cadenas que esclavizan. En esas profundidades se decide la contienda.
Para romper el muro que resguarda al humano dominado, sumiso, es necesario un impacto psíquico de alta magnitud que fracture la muralla de defensa y posibilite el establecimiento de una Comunicación de la Rebeldía con los abismos del alma colectiva.
Siempre un proceso revolucionario viene precedido de este impacto. El Cuartel Moncada, el 4 de febrero, son ejemplos. Así la Revolución establece una vía con el alma de los dominados y se sitúa en el campo de batalla, en el espíritu colectivo.
Se inicia el desvanecimiento del viejo castillo cultural de la dominación, emana la creatividad de la rebeldía aplastada, y germina el nuevo edificio cultural de la liberación, el nuevo mundo, el Hombre Nuevo.
El impacto inicial, su efecto que hizo posible una nueva esperanza y vislumbró una nueva relación, debe ser cuidado con acciones que refuercen la nueva propuesta de contrato social. No es posible ese salto, esa construcción, sin nuevas huellas, ahora no necesariamente violentas, pero si de igual energía de cambio.
Enfrentar la extinción de la especie debe ser un principio de la conciencia. Sólo el Gobierno Revolucionario podrá tomar las medidas que nos salven. El Socialismo verdadero será la panacea universal.
 
¡Con Chávez Resteaos!

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