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El polvorín

«Una profunda modificación del sistema europeo… sin consultar al pueblo»

23 Agosto 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Unión Europea: entrevista a Wilhelm Hankel
«Una profunda modificación del sistema europeo… sin consultar al pueblo»

Un reconocido experto alemán en materia de finanza, cuestiones monetarias y economista de formación denuncia las manipulaciones políticas ejercidas por la poderosa oligarquía y castas que gobiernan dentro de la Unión Europea y confirma de esta manera el carácter antidemocrático de sus tomas de decisión, al no consultar al pueblo europeo de sus acciones.


 


11 de agosto de 2010

Desde
Berlín (Alemania)


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El señor Wilhelm Hankel (tercero empezando por la izquierda) junto con sus colegas para presentar una denuncia ante la Corte Constitucional Federal de Alemania.

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Entrevista de Wilhelm Hankel sobre la crisis del euro y la ayuda financiera a Grecia y otros países europeos

Zeit Fragen: A principios de mayo, usted, con cuatro de sus colegas, no sólo presentó ante la Corte Constitucional federal alemana una denuncia contra la ayuda financiera a Grecia que se decidió en el Bundestag sino que también se dirigió a la población a través de un anuncio publicado en un importante diario alemán. ¿Qué lo incitó a actuar de esa manera?

Wilhelm Hankel: Lo que mencionamos en nuestra queja concierne a todos los alemanes y a todos los europeos. En efecto, a través de la ayuda a Grecia y a muchos otros países que se encuentran en la misma situación se está concretando, con el pretexto de la humanidad y la solidaridad, algo monstruoso, o sea una profunda modificación del sistema europeo, y sin consultarlo con el pueblo. Y esa modificación tiene lugar en varios planos.
En el plano jurídico se cometen varias monstruosas violaciones del derecho. Pero se cambia también la estructura política, lo cual es igualmente monstruoso. El asunto es que esas decisiones habría que tomarlas a través de consultas populares, no mediante operaciones secretas de tal o más cual gobierno. Y lo que mucho me inquieta como economista es la cuestión del nivel de vida de nuestra ciudadanía. Había que exponer esos tres aspectos a la opinión pública. Queríamos además hacerle entender indirectamente a los jueces que esas cuestiones no deben decidirse sólo por parte de los jueces. Tienen que ser objeto de debates públicos.

Zeit Fragen: Ustedes dicen en su anuncio que la actual situación política de Alemania es comparable a la de Francia en los años anteriores a la Revolución. ¿Tan explosiva es?

Wilhelm Hankel: Yo veo, ante todo, que nuestros gobiernos se alejan completamente de lo que viven sus pueblos, de sus problemas y de sus inquietudes. Tomemos la inflación. En el siglo pasado, los alemanes sufrieron dos inflaciones, perdieron sus ahorros, su futuro ya no estaba garantizado, sus pensiones les fueron confiscadas. Y lo más importante es que la sociedad toda se vio modificada.
La joven democracia de la República de Weimar fue bruscamente reemplazada por una dictadura de la desesperación. Es así como hay que ver las cosas. Una parte del pueblo escogió la dictadura de izquierda, la dictadura comunista, y la otra, la burguesía, escogió la dictadura de derecha. Pero yo estoy convencido de que muchos no habrían optado por ninguna de las dos si su situación económica hubiese sido satisfactoria.

Zeit Fragen: Cuáles son los principales argumentos jurídicos de su denuncia?

Wilhelm Hankel: Los argumentos jurídicos tienen que ver con las evidentes violaciones del derecho, o sea con la supresión de las garantías de estabilidad del euro, garantías que tanto aprecian los alemanes. Según una fundamental decisión de nuestra Corte Constitucional, el euro tenía que ser tan estable como el marco alemán. Así está estipulado en el veredicto que mi amigo y colega Schachtschneider ya había obtenido en 1993. Y Alemania integró la unión monetaria como resultado de la promesa que el euro sería tan estable como el marco alemán, una promesa que hicieron políticos con autoridad, como el canciller de aquella época o el actual presidente, quien acaba de dimitir y era por entonces nuestro principal negociador en Maastricht. Pero ahora, en una situación que ¡gracias a Dios! nada tiene que ver con una inflación, resulta que se violan esas condiciones de estabilidad, como si no fueran importantes.

El Tratado estipulaba dos medidas contra la arbitrariedad inflacionista: por un lado, el Pacto de Estabilidad y de Crecimiento, que limita el endeudamiento del Estado. Eso se dejó de lado con el argumento de que estamos pasando por una crisis y que, en esa crisis, no podemos respetar las condiciones de estabilidad que establece el Pacto. Como economista, yo pudiera más o menos entender eso ya que, en una crisis, los ingresos fiscales disminuyen y los gastos públicos aumentan. Pero eso quiere decir que el Pacto de Estabilidad se firmó en un periodo de bonanza y que podía funcionar en tiempos normales, mientras que en periodo de crisis, y todos los economistas lo sabían, es imposible respetar un límite de endeudamiento.

Pero lo que resulta mucho más peligroso es que ahora se ha roto el segundo pilar de la estabilidad, que es mucho más importante. Me refiero a la disposición que estipula que ningún Estado de la Unión Europea tiene por qué pagar las consecuencias de la mala política financiera de otro Estado, me refiero a la cláusula del no-bail-out (antisalvataje), a los artículos 123 y 125 del Pacto sobre el funcionamiento de la Unión Europea. La justificación que nos están presentando es extravagante. Las deudas de los países del sur de Europa, principalmente las de Grecia –aunque otros países también van por el mismo camino- estarán a cargo de los contribuyentes.

¿Y para qué? –y en este punto se miente públicamente–, pues… para ayudar a los Estados. Pero cualquier economista puede darse cuenta de que no se está ayudando a los Estados sino a los bancos que tomaron ese dinero de los países implicados. No se trata por lo tanto de una ayuda a los países que enfrentan dificultades sino de una ayuda destinada a un sistema bancario que se metió en negocios poco serios y que condujo así los Estados a poner en práctica una política financiera poco seria. Eso es lo que nos están escondiendo. Así que hay que denunciarlo y hay que denunciar no sólo la violación del derecho sino también sus consecuencias.

Zeit Fragen: ¿Cuáles son esas consecuencias?

Wilhelm Hankel: La primera es que la economía de mercado, que era la base, deja de ser válida cuando se tienen grandes deudas públicas. En ese caso, es el Estado el que sanea la situación. Y aquí aparece una idea que yo creía que había desaparecido completamente en Europa desde hace mucho tiempo, la idea de que los Estados dominen la economía, que son más importantes que los mercados y que tienen poder para tomar decisiones económicas y para invalidar esas decisiones, y detrás de eso se puede reconocer la concepción francesa del Estado.

Es Francia quien está detrás de este golpe de Estado de la Unión Europea. Pero no es un golpe de Estado únicamente debido a esa filosofía. Cuando analizamos las cifras, podemos comprobar que Francia está casi en la misma situación que los países que están pidiendo la ayuda. Es un levantamiento de los Estados deudores contra los acreedores. También se pudiera decir que es un levantamiento de los malos administradores de la moneda y de los que no se preocupan en lo absoluto por la estabilidad contra los que dan prueba de responsabilidad. Y eso no se puede aceptar.

Zeit Fragen: De resultar correcto el cálculo de los países deudores, ¿cuáles serían las consecuencias para la ciudadanía?

Wilhelm Hankel: La primera consecuencia sería para la moneda misma, para el euro. Con esta política, el euro dejará de ser la moneda estable que quiso ser. Ya no podrá concretar el sueño de los europeos, o sea el sueño de ser una moneda mundial con posibilidades de asumir el lugar que ocupa el dólar. En lo adelante, ya podemos ir renunciando a esa esperanza. Pero el resultado es que a los países que disponen de un Estado-providencia sólido y eficaz y de un sistema social igualmente eficaz –Alemania es uno de ellos– les costará mucho trabajo cumplir con sus deberes para con la ciudadanía. Lenin, que no era precisamente un genio, dijo muy acertadamente a sus revolucionarios: Si destruyen ustedes el sistema financiero, estarán destruyendo al mismo tiempo la sociedad burguesa. Y lo que hoy estamos viendo es el intento, dirigido por Francia, de hacer triunfar a Lenin tardíamente.

Zeit Fragen: Pero Angela Merkel ha declarado que no había alternativa a la política del gobierno. ¿Qué cree usted?

Wilhelm Hankel: Eso me deja sin habla. Cuando alguien habla así, está demostrando que es un dictador disfrazado. Toda política tiene alguna alternativa, y si la señora Merkel no lo sabe es porque cree que su opinión es la que vale que «el Estado es ella», como decía Luís XIV. Eso no puede tomarse en serio, no se puede aceptar eso.

Zeit Fragen: ¿Y cómo se explica que la clase política alemana la siga, si su política está dirigida contra su pueblo?

Wilhelm Hankel: Nosotros sospechamos que la clase política alemana ha perdido todo contacto con los problemas e inquietudes del pueblo, y es por eso que mencionamos esa idea en el primer párrafo de nuestro anuncio. Se trata de un fenómeno peligroso. La democracia vive en la medida en que el gobierno defiende los intereses del pueblo. Pero lo que está defendiendo aquí –ya lo mencioné anteriormente– son los intereses de los bancos, los de los profesionales de la Unión Europea, quienes defienden, naturalmente, sus propias prebendas. En los muchos años que llevo ocupándome de estas cuestiones y en los que he tenido que lidiar con esa gente, siempre me ha llamado la atención el hecho de que muchos de esos funcionarios europeos no viven para Europa sino de Europa. Lo que hacen es luchar por sus prebendas [intereses personales], no por los intereses del pueblo.

Zeit Fragen: Estamos viviendo una crisis financiera mundial y, por lo que sabemos, nadie tiene una solución precisa. ¿Existen, a pesar de ello, posibles soluciones?

Wilhelm Hankel: En todas las crisis económicas existen soluciones juiciosas. Siempre hay cómo hacer las cosas de otra manera ya que, al contrario de un tsunami o de la erupción de un volcán, una crisis económica no es una catástrofe de la naturaleza. Los hombres pueden actuar y los que tienen que actuar son precisamente nuestros políticos, porque para eso los elegimos. Y si no saben qué hacer, eso quiere decir que hay un problema. Pero desde el principio mismo de la crisis existen soluciones y ellos saben cuáles son.

Zeit Fragen: ¿Puede usted poner algunos ejemplos?

Wilhelm Hankel: Sí, aquí va uno muy interesante. Al principio de la crisis, se produjo la quiebra de un gran banco americano, Lehman-Brothers, y todo el mundo dijo: “Ahora tenemos que apoyar a los bancos. Si no lo hacemos, las quiebras de bancos nos arrastrarán al abismo.” Pero ahora se está viendo lo contrario. El banco quebró por su propia culpa, pero los sistemas de pago americano y mundial no se derrumbaron. ¡Están funcionando! Otros bancos asumieron las funciones de aquel banco y eso nos demuestra que el argumento de que hay bancos tan grandes que no se puede permitir que quiebren («too big to fail») o que son «de importancia sistémica» no es más que un argumento interesado, un chantaje.

Zeit Fragen: ¿Deberíamos entonces dejar también a los grandes bancos a merced de los mecanismos del mercado?

Wilhelm Hankel: Se puede hacer. Hace muchos años, bajo el gobierno que tuvo a Karl Schiller como ministro de Finanzas, yo logré algo de lo que me siento bastante orgulloso: la protección de los ahorristas. Ahora, en nuestro país, el dinero que los ahorristas tienen depositado en los bancos está garantizado hasta un techo, bastante respetable, de 30 000 euros, a veces más, a través de compromisos de los bancos. Y la razón de esa iniciativa es que no debemos exponer a los ahorristas a la arbitrariedad de los managers. Nuestros ahorristas están al abrigo de las malas decisiones de las direcciones de los bancos. Pero si todos los gobiernos, y en particular el gobierno alemán, llegan por ello a la conclusión de que también tenemos que proteger a los directores y los establecimientos, es algo exagerado e inútil.

Zeit Fragen: ¿Y qué piensa usted de la idea de prohibir ciertas operaciones especulativas dudosas?

Wilhelm Hankel: También tengo mis reservas en ese sentido. El III Reich prohibió ese tipo de operaciones, o sea las llamadas “ventas cortas” [1], nuevamente prohibidas ahora en Alemania, pero fue por otra razón.
En aquel entonces se quería imponer una serie de prohibiciones profesionales a una clase que se consideraba como judía y se buscaba exponerla al desprecio público. El objetivo no era garantizar la protección de la moneda. Actualmente no se trata, claro está, de desacreditar a determinada clase pero es totalmente falso que esa medida sirva para proteger la moneda. Ya está comprobado. Gracias a investigaciones ya sabemos desde hace tiempo que el viernes negro que se produjo hace 80 años no hubiera sido la catástrofe que conocemos si hubiese existido en aquella época la contraespeculación a través de esas ventas cortas.

Zeit Fragen: Usted dijo hace un momento, refiriéndose a la señora Merkel, quien afirma que no había alternativa para la política alemana, que esas eran palabras de dictador. ¿Qué sistema político será más eficaz para poner fin a la crisis?

Wilhelm Hankel: En una crisis se necesitan personas inteligentes y en una democracia esas personas pueden hacerse oír mejor que en una dictadura. Siglos de historia nos han enseñado que las dictaduras son catastróficas cuando su jefe es un imbécil o un individuo brutal, un carnicero, como Stalin, Ceaucescu o Hitler. Los casos en los que un dictador ha logrado grandes cosas son excepcionales. Lo importante es que la democracia permita que la gente con capacidad alcance las más altas funciones. Esa es la carta de triunfo de las democracias.

Zeit Fragen: Volvamos al anuncio en el que ustedes escriben que era necesario el debate público. Era un llamado urgente, importante. ¿Cómo se puede realzar la importancia del debate público?

Wilhelm Hankel: En una democracia, el debate público es parte de la política. No hay política democrática sin debate público. Pero hay que informar a la opinión. Sin información no es posible tomar decisiones inteligentes, ni en un gobierno, ni en una democracia. Y el objetivo de nuestro anuncio era proporcionar referencias, hacer que la gente tome conciencia del problema, informar a la ciudadanía sobre lo que está sucediendo para que pueda actuar, de ser necesario, contra las acciones insensatas de su gobierno. Queríamos motivar a la opinión.

Zeit Fragen: ¿Qué tipo de apoyo quiere usted?

Wilhelm Hankel: Lo más sencillo sería que miembros del gobierno se pongan en contacto con la oposición, lo cual no se ha producido hasta ahora. Nunca ha sucedido. Es más fácil hablar con un pequeño grupo de políticos y de diputados influyentes que con un gran público. Personalmente, yo recibo miles de expresiones de aprobación y de firmas a través de mi blog. Pero no puede leer una cantidad tan grande de mensajes. Yo no puedo organizar el debate público. Tengo que recurrir a las estructuras existentes y los políticos y diputados son parte de ella. Estoy muy decepcionado ante la ausencia de eco de nuestro anuncio entre estos últimos.

Zeit Fragen: Pero ¿no pudiera este anuncio ser el punto de partida de una iniciativa ciudadana?

Wilhelm Hankel: Me haría feliz que así fuese. •




Wilhelm Hankel, nació el 10 de enero de 1929 en el pueblo de Langfuhr cerca de la ciudad de Dantzig, es economista y especialista de la moneda alemana. Comenzó su carrera en 1952 en el seno de la Bankdeutscher Länder (Banca Alemana Regional) que se transformaría después en el Banco Estatal de Alemania. Trabajó también en el Ministerio Federal de la Cooperación Financiera y del Desarrollo, y después en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

De 1959 a 1967 ocupó el cargo de director del Departamento de Economía y de la Planificación de la Kreditanstalt für Wiederaufbau. En 1967, Wilhelm Hankel entra en el Ministerio de Economía del señor Karl Schiller en tanto que jefe del Departamento de la Finanza y del Crédito y se convierte en su más cercano colaborador. Participa también y activamente al desarrollo y utilización de los Bonos del Tesoro y los Derechos Especiales de Giro del FMI (Fondo Monetario Internacional), introduciendo a la vez el mercado de Contratos de Futuros (futures contract en inglés) en Fráncfort.

En 1972 y 1973 fue presidente de la Hessische Landesbank. En 1971 fue profesor honorario en política monetaria y de desarrollo en la Universidad Goethe de Fráncfort. De 1974 a 1991, él fue también profesor invitado en la Universidad de Harvard, en la Universidad de Georgetown (Washington), en el SAIS-Bolonia (Italia), en el Center de la Universidad Hopkins, en el Wissenschaftszentrum de Berlín y en la Universidad Technische Universität de Dresde (Alemania).

En 1991-92 enseñó en la Universidad Libre de Berlín. En paralelo cumplió funciones de consejero para la Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit en los Emiratos Árabes Unidos, en Corea del Sur, Egipto, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Nicaragua, China, Jordania, Yemen, Rusia y Georgia. Fue también experto del Banco Mundial (BM) y creó con ayuda de la Unión Europea u centro de formación de banqueros en la ciudad de Tiumén (Siberia occidental, Rusia).

En 2008 fue consejero del Banco Central de Siria y actualmente, consejero del gobierno iraquí en la creación de su moneda. El señor Wilhelm Hankel hace parte, hoy en día, de las personas que están en contra del euro (moneda de la Unión Europea), desde que apareció esta moneda. En 1997 conjuntamente con los profesores Wilhelm Nölling, Joachim Starbatty y Karl Albrecht Schachtschneider, han hecho una denuncia judicial ante la Corte Constitucional Federal de Alemania contra el Tratado de Ámsterdam y la introducción del euro.

En abril de este año (2010), Wilhelm Hankel recomendó a Grecia y a otros países miembros de la zona monetaria euro de volver a la utilización de su antiguas monedas, es decir de abandonar el euro como moneda nacional. Un mes después, es decir en mayo, él mismo, con la ayuda de Wilhelm Nölling, Joachim Starbatty, Dieter Spethmann y Karl Albrecht Schachtschneider pusieron nuevamente una denuncia judicial ante la Corte Constitucional Federal de Alemania, esta vez contra el crédito de mil millones de euros concedido a la Grecia.

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Fuente: Horizontes y Debates / Red Voltaire, 21 de Junio 2010.
Traducción: Red Voltaire H.V. & S.C. Asociados; Agencia IPI, Informe de Prensa Internacional, Perú.



[1] La llamada “venta corta” (en inglés short sell) es, según Wikipedia, una secuencia de operaciones bursátiles que consiste en vender una acción por un periodo determinado y con un compromiso de recompra con la posibilidad de volver a adquirirla a un precio menos elevado ya que la diferencia entre su precio de venta y su precio de compra representa una plusvalía, aunque también puede significar una pérdida. En efecto, mientras más desciende el precio de la acción, más se eleva la plusvalía. Pero el margen de plusvalía (o ganancia) está limitado por el monto de la venta, mientras que la posible pérdida no tiene límite ya que el alza del precio de la acción tampoco tiene límites. Se trata, en todo caso, de un tipo de inversión que implica un alto riesgo ya que las pérdidas pueden ser muy superiores a la inversión inicial.

Tomado de Red Voltaire

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