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El polvorín

Uruguay: 17 de abril de 1972

19 Abril 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

LA IMPUNIDAD EN URUGUAY 39 AÑOS DESPUÉS.....

 El clima de enfrentamiento entre el Movimiento de Liberación Nacional- tupamaros y las fuerzas armadas uruguayas, tuvo un punto de inflexión el  14 de abril de 1972, día en el que en distintos operativos mueren varias personas.

Comenzó también a desarrollarse la trama orquestada que tres días más tarde desembocaría en tragedia, cuando efectivos de las fuerzas armadas “allanan” la casa de la calle Valle Edén 3718, (a los fondos del Seccional 20 del Partido Comunista, ubicado en la calle Agraciada y Valentín Gómez), llevándose “preso” al matrimonio Toyos que vivía allí, con la acusación de haber encontrado material subversivo, para de inmediato  montar en el lugar lo que se denominaba “una ratonera”.

El 16 de abril se producen una serie de atentados en Montevideo contra locales partidarios y domicilios de reconocidos dirigentes del Frente Amplio.

Ese mismo día es allanado por dos veces el local del Seccional  20° sin haber encontrado nada, no obstante lo cual dejando sólo a Mendiola en el local, son llevados detenidos los militantes que se encontraban en él. A partir de ese momento fuerzas de inteligencia montan una guardia permanente en la puerta del Seccional.

Apenas iniciado el día 17 de abril, casi a la una de la madrugada y como epílogo del operativo de “inteligencia” que demandó varias jornadas preparatorias, se desató contra el local del Seccional 20 del Partido Comunista, el operativo militar que contó con la intervención de efectivos de diversas unidades militares y policiales, entre ellas: Regimiento de Caballería Nº 9 del Ejército, Base Boiso Lanza de la Fuerza Aérea, Equipos de Choque Nº 1 y Nº 3 de la Guardia Metropolitana y los Escuadrones de Prevención Nº 1 y Nº 2 (en formación) de la Dirección de Seguridad de la Jefatura de Policía de Montevideo. Muy probablemente participaron efectivos de los servicios de Inteligencia.

Inicia con disparos de armas de fuego provenientes de la calle Valle Edén hacia el local comunista, simulando que desde el propio local se estaba abriendo fuego contra las fuerzas que rodeaban al mismo.

Luego de una balacera infernal es derribada la puerta de ingreso al local y son obligados a salir caminando en fila india y con las manos en la cabeza ocho militantes que se encontraban dentro.

Cuando todos habían salido y cabe suponer el asombro y el terror al ver el operativo que había montado frente al local, se escucha otro disparo más y de inmediato alguien que grita: <le dieron a uno de los nuestros>, comenzando así la ejecución uno a uno de los 8 hombres desarmados.

Fueron asesinados:

Luis Alberto Mendiola Hernández, Ricardo Walter González Gómez, José Ramón Abreu, Elman Fernández, Raúl Aparicio Gancio Mora, Rubén Claudio López Ghersi y Justo Washington Sena Costa.

A las 3 de la madrugada se presentaron dos ambulancias del Ministerio de Salud Pública pero no le fue permitido a su personal asistir a las víctimas que aún permanecían con vida.

Resultaron heridos gravemente Héctor Cervelli Alsina, que falleció once días después, y José  Antonio Machado Tejera que pese a recibir un proyectil que hasta la fecha permanece alojado en su cerebro, logró sobrevivir.

En el mismo procedimiento resultó con heridas gravísimas el Capitán Wilfredo Busconi, que falleciera el 31 de enero de 1974 luego de permanecer todo ese tiempo en estado vegetativo.

Ernesto Fernández Ferreira y Enrique Raúl Rodríguez Villalba, ocultos en la azotea del local partidario, salvaron su vida por la llegada providencial del Juez Militar que entendería en la causa y luego de permanecer algunos días detenidos recibiendo brutales castigos corporales que buscaban atemorizarlos para que callaran lo que habían visto, fueron dejados en libertad.  

Vale destacar que este episodio fue previo a la dictadura cívico-militar que iniciara el 27 de junio de 1973, en razón de lo cual no se trata de un caso amparado por la Ley de Caducidad-Impunidad que es de aplicación a los crímenes y delitos cometidos a partir de esa fecha.

Toda la prensa de derecha del país avaló la versión oficial, sustentando la hipótesis de que la masacre se produjo ante la ira desatada en los diversos efectivos el ver caer a un compañero (Busconi).

Nunca hubo explicación sobre cómo alguna de ocho personas en fila india, con las manos en la nuca, que se encuentran rodeadas por se calcula que más de 500 efectivos militares y policiales, podría haber extraído un arma y disparar con tamaña precisión en medio de la noche para herir de muerte a alguien, más si se tiene en cuenta que se trataba de obreros, no de expertos en tiro.

Los principales diarios mostraban en sus portadas fotos de un supuesto “arsenal” de armas hallados en el local político.

Algunos días después  “liberan” al matrimonio Toyos, dando por tierra con el supuesto hallazgo de material subversivo en su casa. Posteriormente el Sr. Toyos sigue dando cursos en Secundaria durante toda la dictadura, luego ingresa a la Facultad de Veterinaria y en 1982 pasa a alistarse en el Servicio Veterinario y de Remonta del Ejército.

Han pasado 39 años de lo que se conoce en el país como “Los fusilados de la 20”.

Trece años transcurrieron en dictadura y 26 en “democracia” con seis  presidentes (Julio María Sanguinetti (dos veces presidente), Luis Alberto Lacalle, Jorge Batlle, Tabaré Vázquez y José Mujica, -los dos últimos autollamados “progresistas”- en nombre del partido político Frente Amplio, al que no casualmente pertenecieron más del 99 por ciento de las víctimas que hubieron en el país; militantes, simpatizantes y votantes de la fuerza política que hoy es gobierno.

El retorno del país a la democracia alentó la expectativa de que se iniciaran las investigaciones necesarias, pero ningún presidente “demócrata” se hizo eco.

Luego, se esperaba que la propia justicia actuara de oficio. Sin embargo, nadie asumió la obligación.

Finalmente entonces, el 6 de junio de 2001 se hizo la presentación en la justicia denunciando ante el Dr. Rolando Vomero, Juez Letrado de Primera Instancia en lo Penal de 10° Turno  los hechos ocurridos y aportando las pruebas que consistieron en a) Testimonio de los sobrevivientes del fusilamiento; b) testimonio de vecinos que fueron testigos involuntarios de los hechos y accedieron a prestar declaración para contar lo que vieron; c) informe del médico forense que realizara las autopsias de la mayoría de los muertos; d) dictamen de un perito sobre las armas de las que informaran profusamente los medios de la derecha y e) un trabajo técnico-científico muy valioso denominado “Autopsia histórica” que aportó elementos de peso para echar luz sobre los asesinatos.

El día 11 de junio de 2002 prestó testimonio el sobreviviente Enrique Raúl Rodríguez Villalba, quien entre otras cosas manifestó: “Desde la azotea avisé que quien golpeaba la puerta era un compañero que había ido a comprar pizza. A los dos minutos que había entrado se empezaron a sentir las sirenas para el lado de Martínez Reina por la calle Uruguayana que es para el fondo del local.

Enseguida se vio un camión cargado de soldados que paró en la puerta del local. Era una noche muy oscura pero alcancé a divisar que bajaban a un soldado esposado y lo ponían contra la puerta.

El hombre que se ve que era el que dirigía la operación  hizo formar al escuadrón y gritó fuego y fusiló al que, aparentemente estaba esposado y que resultó ser el Cap. Busconi...” 

Delma Esther Lacuesta González, que en la época se afincaba en la calle Valentín Gómez No. 971, casi Agraciada a la vuelta del local del Partido Comunista narró la situación que habían vivido ella y toda su familia ese día.

“Uno de mis hijos que tenia trece años había ido a un bailecito del liceo.- Había regresado cerca de las doce.- El dormía en el comedor que daba al fondo de la casa.- Vino a avisarle al padre que estaban alumbrando con linternas en el fondo – El decía “Papá hay gente porque están alumbrando con linterna” –  En el momento que mi esposo salió al pasillito con mi hijo comenzaron los balazos.- Esos tiros salían desde unos apartamentos que había al fondo de mi casa.- Eran apartamentos por los cuales se entraba desde otra calle que se llama Valle Edén.-  

Le cuento que en la tarde ese hijo mío, que es el mayor de los varones, había estado jugando al fútbol por esa calle Valle Edén y vinieron corriendo diciéndome que habían llegado las “chanchitas” (vehículo policial) y habían entrado a la casa de un muchacho al que le decían “El Gordo” que era bedel del liceo y su apellido era Toyos” “(...) Los tiros salían desde el lugar donde estaba el apartamento de Toyos.- Nosotros veíamos los fogonazos.- Lo primero que se rompió fue el tanque de agua de unos apartamentos que están más hacia Agraciada”. 

Jorge   Washington Rodríguez Aguiar, perito balístico en la Dirección Nacional de Policía Técnica,  encargado del Departamento de Balística Forense fue preguntado por las características de las armas cuyas fotografías se le exhibieron y CONTESTA:  En las fotos tres y cuatro se ve que son revólveres.- No se puede distinguir el calibre.- Los dos son de armazón rígida.- Ello significa que no son revólveres de bisagra, es decir, de quebrar.- En la foto No 5 se ve un arma en forma parcial.- Podría tratarse de una escopeta y que está desarmada en dos partes, culata, resto del mecanismo (o caja del mecanismo) y cañón.” Posiblemente se trate de una escopeta por el diámetro del cañón.- Este muestra un grosor importante como para que se trate de un rifle.- Lástima que no se ve la punta del cañón, porque las escopetas, en general, no tienen punto de mira.-  En la foto No 6 se ven cartuchos, posiblemente de papel, con base de metal.-Esta cartuchería semi-metálica es para utilizar en escopetas – También se aprecian cartuchos metálicos con ojivas posiblemente de plomo que, por la dimensión aparente, podría tratarse de calibre 38.-  No lo puedo afirmar porque la fotografía no tiene ninguna métrica.- Preguntado por las armas descriptas a fs. 62 del acordonado contesta: Sobre el primer revólver nada puedo decir porque no hay referente ninguno sobre el estado y funcionamiento.- La segunda arma, un revólver, se describe como herrumbrado y con la guía del tambor rota.- Por lo que es posible que el arma no se encuentre apta para efectuar disparos.-  La guía del tambor es el eje central sobre el cual gira el mismo. Si el tambor del arma no gira es poco probable que la mecánica permita concomitancia de movimiento que permita accionar correctamente el arma,” El arma trabaja con sistemas de palancas y resortes, si una de estas piezas pierde capacidad de movimiento, el resto también.- La tercer arma como el primero, nada se dice que permita emitir opinión.” Lo mismo el cuarto.- La quinta arma, hablan de “bisagra rota y tambor libre”.- Acá el tema es que no sabemos, ciertamente, si cuando dice tambor libre es si estaba fuera del arma, es decir, suelto, salido, no integrado al conjunto del arma.- Por el otro lado lo de la bisagra rota; si hablamos de bisagra, hablamos de un arma de quebrar o basculante.- Si la bisagra estuviera rota es posible que el arma no se pudiera armar, por lo que no se encontraría apta para efectuar disparos.- La sexta arma, el rifle, quien hizo la descripción anota que el cerrojo está roto y falta el tornillo de suspensión del cañón por lo que podemos decir que debido a que el cerrojo se encontraba roto, el arma no se encontraba apta para efectuar disparos.-  

Preguntado sobre si dichas armas son automáticas o pueden efectuar disparos con balas trazadoras.” CONTESTA: Ninguna de estas armas mencionadas, a fs. 62 y las que vimos a fs. 54-55, son automáticas.- La cartuchería en existencia no cuenta con proyectiles trazadores para este tipo de armas que esté en conocimiento de este perito.”

En la autopsia histórica también encontramos conclusiones categóricas y esclarecedoras sobre el tipo de armas usadas para provocar heridas de la magnitud que presentaban los nueve muertos, incluido el Cap. Busconi.

“Revista Médica del Uruguay- ISSN 0303-3295 versión impresa

  Rev. Méd. Urug. v.19 n.2 Montevideo ago. 2003

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Como citar este artículo

La autopsia histórica: presentación del método y su aplicación al estudio de un hecho violento ocurrido en Uruguay en el año 1972

Dres. Hugo Rodríguez Almada1, Fernando A. Verdú Pascual2

Departamento de Medicina Legal. Facultad de Medicina. Universidad de la República. Departament de Medicina Legal. Universitat de València. Estudi General” 

“(...) Resulta relevante la lectura de las diversas comunicaciones sobre el armamento descubierto en el local político después del operativo. Todas son versiones contradictorias, según se examine lo expresado por el ministro de Defensa en el Parlamento*, el informe de la Dirección Nacional de Policía Técnica del 20 de abril de 1972†, y los informes del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) de la Región Militar Nº 1 del Ejército, del 29 de abril y el 8 de mayo de 1972‡. Todas las armas de fuego mencionadas en estas versiones son de uso civil y diseñadas para disparar munición de baja velocidad, por lo que están dotadas de baja energía cinética y capacidad destructiva(24,25) (tabla 2). La versión de los parlamentarios de la oposición es que no había armas de fuego en el local en el momento del incidente. 

Las lesiones provocadas por armas de proyectil único de fuego anular y baja velocidad (caso de los revólveres calibre 38 o un rifle de fuego anular calibre 22), al igual que las lesiones causadas por una escopeta de uso civil, son las encontradas en la práctica médico-forense cotidiana. Sin embargo, la naturaleza y entidad de la lesión descrita en el caso 9, (Busconi), tiene características completamente diferentes. Se trataba de una lesión única, "con gran efecto explosivo" (...) Las heridas que presentaba el oficial herido deben su extensión a la formación de una cavidad temporaria cuyo diámetro es varias veces mayor (de 11 a 12,5 veces) que el diámetro del proyectil. La presencia de un orificio de salida es bastante indicativa de que se trató de munición blindada. Por tratarse de un proyectil de alta velocidad, seguramente blindado, puede afirmarse que fue disparado por un arma de guerra.  

Entre las armas empleadas en la época por las Fuerzas Conjuntas, capaces de provocar una herida de tales características, pueden mencionarse el fusil M-1 Garand§ y la carabina M-1.

La demostración de que el oficial no fue herido por ninguna de las armas de fuego que habrían sido encontradas en el local político y que sus heridas son las esperadas en la víctima de un disparo único por un arma de guerra, concuerda con la opinión expresada por el comisario Alejandro Otero, ex director del Departamento de Inteligencia y Enlace de la Policía.

Conclusiones

1. La metodología de la autopsia histórica resultó de utilidad para aclarar aspectos sustanciales del incidente investigado.

2. Todas las lesiones estudiadas, incluidas las recibidas por el Capitán Wilfredo Busconi, fueron provocadas por armamento de las Fuerzas Conjuntas.

3. Todos los civiles fallecieron por una causa violenta. Si bien el capitán Busconi falleció por una causa natural, la ausencia de vida de relación secuelar a un grave trauma encefálico seguramente incidió negativamente en los tiempos diagnósticos y la oportunidad terapéutica.

4. El único herido sobreviviente presenta una importante secuela sensorial.”

Por su parte el doctor Guaymirán Arturo Ríos  Bruno, manifestó: Yo soy de profesión medico y fui el médico forense del Juzgado Letrado de Instrucción de 6° Turno.- En el tema de la Seccional 20 del Partido Comunista, me acuerdo del hecho, intervinimos nosotros.- 

Yo recuerdo que cuando hice las autopsias, me llamó la atención la ropa de obreros y las manos callosas de obrero: Se veía que era gente de trabajo.- 

Estos son sólo una ínfima parte de los testimonios y pruebas aportadas en el expediente. No obstante la denuncia fue archivada, porque para el Fiscal Enrique Moller Méndez  de 4° Turno, que desde el primer momento demostró su más firme disposición a que no prosperara la denuncia, el único responsable fue el Ministro del interior de la época, que ya había  muerto, dejando  de lado que por Constitución de la República el Comandante en Jefe de todas las fuerzas es el presidente de turno porque ese presidente –Bordaberry- declaró que no estuvo enterado sino hasta después de ocurridos los hechos.

Hoy los partícipes,  cómplices y/ o encubridores caminan a nuestro lado en las calles, disfrutan de la vida, derechos y  libertades que le quitaron a otros. Y cuando oyen mencionar la palabra justicia, se ríen, tal vez preguntándose quién es esa señora.


 InSurGente con la colaboración de Mirta González. Hermana de Ricardo Walter, uno de los 8 asesinados del seccional 20. La dictadura aún no se había iniciado.
Publicado por InSurGente

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ALMIR ALEJANDRO 04/19/2011 16:13



menos mal que tenemos gente con memoria , para que estos seudo gobiernos no no sigan engañiando, el progresismo es mas de lo mismo la historia lo reafirma . gracias conpañero ....