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El polvorín

Uruguay: Cualquier semejanza con la realidad es pura casualidad (teoría conspirativa) de Jorge Zabalza

27 Marzo 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

A Nibia Sabalzagaray la asesinaron. Es un hecho incontrovertible.

No es lógico ni posible que alguien se arrodille para ahorcarse.

Miguel Dalmao estaba ahí. El senador Fernández pretende justificarlo diciendo que Dalmao “se comía los mocos”, pero está claro que no lo hizo cuando firmó el parte con que falsificó los hechos, disfrazando de suicidio el asesinato.

 

¿Alguien asesinó a Nibia y obligó a Dalmao a encubrirlo? Pues, que lo señale al poder judicial . .. ¿ o el honor militar le ordena proteger a criminales de lesa humanidad?

Los alféreces no son niñitos inimputables. No lo eran aquellos recién salidos de la Escuela Militar que se atropellaban, histéricos, en cuarteles y cárceles, para cumplir sus rituales iniciáticos de torturadores.

Recuerdo a los hijos de los coroneles Barrios (ex-jefe de la Republicana) y Albornoz (director de Punta Rieles), dos veinteañeros rubicundos que en el Regimiento No. 2 de Caballería (Durazno), que ataron a Raúl Sendic a una silla para golpearlo con las vainas de sus bayonetas hasta quebrarle una costilla. Hay mil anécdotas de alferecitos capaces de asesinar a una comunista mientras la torturaban para “salvar a la patria” del peligro rojo.



Dalmao no es el primer oficial en actividad procesado. Antes que él, lo fueron Casella, Sarli y Radaelli, tres oficiales en actividad que secuestraron y asesinaron a Berrios a pedido de sus asociado chilenos. Es evidente que estos procesamientos despertaron solidaridades políticas en el seno de las fuerzas armadas, apoyo del que carecieron –y carecen- los viejos terroristas de Estado recluidos en su cárcel VIP.

Se puede enumerar algunas de las diversas expresiones de esa solidaridad: el comandante del Ejército Rosales presionó y cuestionó al poder judicial de Chile y al de Uruguay; encendidos discursos reivindicaron a los oficiales presos en los actos del 14 de abril y del 18 de mayo; también lo hicieron los “dinosaurios” con varias declaraciones de los centros militares; y, finalmente, es el tema de tapa en las páginas de Internet “En Voz Alta” y la de Facebook, “Apoyo al Foro Libertad y Concordia”. Sin olvidar las manifestaciones reclamando mejoras en la Sanidad Militar, que terminaron exigiendo libertad para los “presos políticos” del gobierno democrático ... demasiadas coincidencias para ser pura casualidad.

Esos grupos inorgánicos actúan a instancias de una posición común en lo ideológico: la reivindicación histórica del terrorismo de Estado, a la cual ahora agregaron una bandera concreta: “libertad para los presos políticos” que les permite realizar un -verdadero trabajo de masas. Con un mínimo de paranoia, residuo de los años del verduguismo generalizado, uno tiene derecho a sospechar que dicho movimiento político terminará conformando un partido militar. Posiblemente el engendro sea aprovechado por algunos oficiales que operan desde alguna oculta oficina de los servicios de inteligencia, supuestamente fieles al gobierno. En la ensalada faltaban las fuerzas paramilitares... ¡ y entonces llegó el famoso video!.

Quisieron amedrentarme, dijo el señor presidente de la república y, a juzgar por la estampida que protagonizó, el grupo que le envió las “imágenes” logró en parte su objetivo. No fueron reacciones políticas sino un pamento sin sentido que parecía producido más por el susto que por la sensatez.

La amenaza de rescate que se vierte a través del video, cobra sentido si proyectaban rescatar al general Dalmao. En primer lugar porque sacarlo del Hospital Militar es una operación sencilla de concretar, mientras que hacerlo con los “carcamanes” de la Avenida Burgues ofrece dificultades casi insalvables. ¿Adónde lo llevarían a Dalmao?, preguntarán los parlamentarios más astutos... pues a Brasil o Argentina, queridos, en una coordinación entre cóndores, viejos y nuevos. No estuvo el criminal Cordero clandestino en Brasil durante un par de años?.

Como es costumbre en el país de los amortiguadores-,el problema del video se resolvió a través de mediaciones y negociaciones clandestinas, donde los levantiscos “muchachos” depusieron intencionalidades y amenazas. Y todo finalizó a los besos y abrazos como en las películas made in USA....

Como el asunto se solucionó negociando, especialidad de algunos dirigentes políticos con mucha notoriedad, al poco rato de haberla concretado, quedó colgada de un pincel la comunicación a la Suprema Corte y a la oposición. Los acuerdos tras bambalinas volvió innecesario el apoyo político que buscó el señor presidente. Nadie entendió las piruetas y malabarismos que debieron hacer sus “hombres de confianza” –que quedaron más regalados que perejil de feria- para no dar explicaciones de porqué le restaron importancia a aquello mismo que, pocas horas antes, alarmaba a la presidencia de la república. En definitiva, la visita a Dalmao puede haber sido –modo condicional- el sello de la “paz” negociada por el círculo presidencial con los oficiales que apoyan a sus camaradas presos en Uruguay y Chile.

En medio del sainete vergonzoso, con ministros que no se atreven a preguntar e imágenes que no son videos, esta versión conspirativa es tan plausible y valedera como cualquiera de las pergeñadas por los “voceros” del oficialismo para justificar el desastre.

El episodio revela el cambalache ideológico y político del elenco que gobierna el Uruguay, revela que creen ser los demonios opuestos a los demonios del terrorismo de Estado, que confían en negociaciones y transas misteriosas con los verdugos, pero no confían en el pueblo para alcanzar la Verdad y la Justicia, dejando al partido militar nocaut antes que sea tarde. La teoría de la “coexistencia pacífica”, que siempre terminó favoreciendo a los sectores más reaccionarios, es la visión de los elegidos para gobernar hoy día, aunque los electores desconocieran su larga historia de negociaciones y conspiraciones con los militares.

Como conocí las entrañas del monstruo, me parece imperdonable no escribir este guión, tal vez el real, de la telenovela El jueguito de la mosqueta” que, desde que se supo del video, rompió todos los récords del “rating”.

Callarse la boca sólo sirve para abrir las puertas a la resurrección del terrorismo de Estado.

Jorge Zabalza

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