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El polvorín

Uruguay: Aratirí - Trabajadores de ANCAP

14 Junio 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Posición adoptada por la Comisión de Programa de la Federación Ancap (FANCAP) sobre la propuesta de modificación del Código de Minería a consideración del Parlamento

En la ley de presupuesto se introducían modificaciones al código minero vigente. Luego se optó por considerar el tema en forma independiente, cosa que nos parece bien, dada la importancia que dicho código tiene para la regulación de una actividad que cada día cobra más importancia en un mundo ávido de materias primas.

Como el tema ya está siendo considerado en la Comisión de Industria, entendemos necesario dar nuestra opinión sobre las modificaciones propuestas, ya que suponemos serán el punto de partida para la discusión.

Del análisis de dichas modificaciones y su comparación con las disposiciones de código vigente se concluye que tienden a establecer mayores controles sobre la actividad minera lo cual es positivo, pero por otro lado se proponen modificaciones que, a nuestro entender van en sentido contrario y son, por lo menos, inexplicables.

Consideramos positivo que: se incorporen disposiciones respecto al cuidado del medio ambiente artículos: 385 incisos 2) y 6).

Que en el art 386 inc f) se tenga en cuenta, dentro del programa de operaciones donde se incluye la descripción de cada una de las etapas, la obligatoriedad de determinar el potencial de contaminación.

Que en el art. 393 se establecen comisiones de seguimiento de las actividades del emprendimiento, sus impactos y desempeño, y que dicha comisión deberá recibir información relevante.

Que se obligue a las empresas a reparar daños y perjuicios antes de que les sean devueltas las garantías: art 383 inc h).

Que en el art 390 se agrega el estudio de la viabilidad de la inversión.

Que las multas pasan a cobrarse en unidades indexadas.

Que en el art 396 se agrega las referencias al mercado internacional y pautas de control más estrictas sobre la cantidad de mineral extraído. Además, aunque en forma insuficiente, se aumenta el canon para los minerales metálicos, se establece la forma de reparto de la parte del canon que corresponde al gobierno central, dando participación a las intendencias.

Que en caso de concurrencia de permisos mineros el Estado podrá dar prioridad a los yacimientos clase 1 (minerales energéticos).

Aún sin entrar en consideraciones de fondo tenemos que decir que todo lo positivo que pueden tener estos artículos, quedan en nada si no adecuamos los mecanismos de control dándoles recursos y reestructurándolos para que puedan cumplir con sus cometidos, DINAMA, DINAMIGE, MIEM, etc.

A esta altura hacemos una observación, ya que no hay ninguna propuesta al respecto, se hace necesario crear mecanismos de control ciudadano adecuados, ya que son recursos naturales no renovables.

Por otro lado se entiende negativo en el Art. 376, la sustitución del art. 59 de la Ley 15.242 que impedía conceder títulos mineros a las empresas que mantuvieran deudas con la DINAMIGE, así como a sus propietarios y administradores.

También señalamos como negativo que se concentran demasiado las decisiones referentes a permisos y ampliación de áreas y plazos en el Poder Ejecutivo.

Respeto de la soberanía

Pasando de lo que analizamos puntualmente y aislados del contexto mundial y de la situación de nuestro continente frente al rol de proveedores de recursos naturales en el que nos coloca el actual modelo económico global, vamos a lo de fondo:

Partimos de un análisis como país dispuesto a hacer respetar su soberanía, poniendo por sobre todas las cosas el buen vivir de su población, el valorar sus recursos naturales como lo que son: riquezas que pertenecen al pueblo, a todo el pueblo.

Por lo tanto contrariamente a lo que dicen los empresarios y representantes del capital multinacional sobre que los yacimientos “no tienen ningún valor” hasta que ellos vienen como “salvadores” con sus capitales, nosotros sabemos que su dinero, no les sirve para nada, se vuelve simple papel o números abstractos, si no cuentan con nuestras riquezas naturales.

El capitalismo se ha desarrollado desde la revolución industrial transformando recursos naturales en mercadería.

Hoy sobra capital y faltan recursos naturales por el nivel de desarrollo alcanzado en un modelo consumista y depredador como el actual.

Es necesario, ante el poder del capital multinacional, hacer valer nuestros derechos, nuestras riquezas, pero sobre todo tener presente que siempre el bienestar del pueblo está primero.

Estos temas deben ser democráticamente debatidos, que el pueblo sepa lo que está en juego y lo haga valer, no lo entregue por falsas promesas, ni acepte por estar desinformado condiciones que atenten contra su calidad de vida y el de las generaciones futuras.

Cada día el capital avanza sobre los territorios imponiendo condiciones para poder apropiarse de los recursos naturales y transformarlos en mercancía.

Si no podemos frenar este desarrollo de la noche a la mañana, pongamos las condiciones desde una valoración correcta, velando por los derechos soberanos del pueblo, por la mejora de su calidad de vida.

Midamos la sustentabilidad de los proyectos en todos los aspectos: económicos, ecológicos, sociales y éticos.

Volvemos a decir: el capital solo, sin recursos naturales, no sobrevive, nos necesita, para no quedar atrapado en la burbuja financiera, entonces negociemos con soberanía, con dignidad.

Hagamos de la explotación de yacimientos, si es sustentable, una verdadera fuente de beneficios para el pueblo; teniendo en cuenta que primero que nada está el bien común.

Controlemos adecuadamente que cuando se calculen los beneficios económicos de cualquier emprendimiento productivo donde estén en juego recursos naturales, sean tenidos en cuenta los salarios dignos y el respeto a las condiciones de seguridad e higiene de los trabajadores, los derechos del pueblo (dueño soberano) y de las generaciones futuras que ya no tendrán lo que hoy se lleva el capital. Logrando un balance donde entren todos los elementos que aseguren la sustentabilidad, que es más que la rentabilidad para el capital y un pobre canon.

Viabilidad y beneficios

Para medir la viabilidad y beneficios de estos proyectos para el pueblo, también se tienen que descontar los costos de los mantenimientos o inversiones en obras de infraestructura (carreteras, puentes, energía, etc.), ya que los mismos se hacen con fondos públicos, del presupuesto nacional.

Si se pretendieran atender todos los costos con lo que se establece como canon, así como está planteado, tal vez nos demos cuenta de que el resultado es negativo, que les permitimos ingresar a nuestro país a llevarse todo lo que quisieron por nada.

El pueblo uruguayo, con sus cientos de miles de habitantes por debajo de la línea de pobreza, con más de la mitad del pueblo que no alcanza la 1/2 canasta, y el 80% de los niños y jóvenes pobres, le terminará pagando al gran capital. Sacando recursos de un presupuesto nacional que atendió las necesidades, en infraestructura (energía, puentes, puertos, carreteras), de los inversores a costa de recortar presupuesto para el mejor vivir del pueblo. No solo se nos llevan los recursos naturales, sino que nos dejan más pobres.

¡¡Alerta!! No sigamos recorriendo el viejo camino de las “venas abiertas de América Latina”.

En ese sentido tenemos que destacar el papel del Estado uruguayo en emprendimientos mineros, protegerlo, darle el trato que corresponde a actividades soberanas que generan ganancias que quedan en y para el pueblo.

¿O acaso vamos a seguir permitiendo que se defienda la libertad del mercado por sobre la libertad del pueblo a ejercer sus derechos?

Si el capital privado invierte en extraer recursos naturales en nuestro país para generar riquezas, esas riquezas quedan en manos del capital privado, por el contrario cuando el Estado invierte en actividades productivas con recursos naturales propios, las riquezas que generan quedan a disposición del pueblo y eso es el pleno ejercicio de la soberanía.

Por lo tanto, deben establecerse otras reglas, otros resguardos, que sin dejar de exigir sustentabilidad, ordenen y protejan, la actividad cuando es el pueblo a través del Estado quién gestiona, produce, genera riquezas y se beneficia con los resultados económicos de la actividad. No pueden ser los mismos plazos, límites de áreas y el mismo canon cuando el resultado económico de la actividad Estatal, está enteramente al servicio del pueblo, dueño de los recursos.

Estamos como siempre, dispuestos a discutir y aportar en la búsqueda de modificaciones al código minero, que signifiquen un avance en los derechos del pueblo.

Federación Ancap, 1/11/10.

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