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El polvorín

URUGUAY - “BABULAÍ” AL Dr MANZI

25 Abril 2013 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

(Dirigido a Miguel Manzi, autor del artículo, LOS PRÓCERES, LOS CLÁSICOS Y LOS MAESTROS, publicado en VOCES el 19-04-13)

 

Dibujo.JPG

 

Esa mujer de vincha se llama Mónica Michelena, integra el CONACHA

 

(Consejo de la Nación Charrúa), y la foto que usted comenta, fue tomada frente al Palacio Legislativo en una de las tantas jornadas recientes de lucha en defensa de la tierra. Aparece soplando una guampa, porque está recreando una de las formas de comunicación que eran habituales en esta tierra hace 200 años.

Usted, desde su altanera y distante postura, la ve como un personaje extravagante, no la ve como lo que es: una hermana oriental. Lo mismo percibo que le pasa respecto a nuestros antecesores del tiempo de las llamadas con el cuerno. Mientras algunos nos sentimos orgullosos de reconocer la influencia cultural Charrúa en nuestra sociedad, usted la desprecia. No me extraña que su voz se sume al coro de los que pretenden desconocer que hay en esta tierra descendencia charrúa y de otros pueblos primitivos, y solo quieren reconocer la influencia de nuestros antecesores europeos que bajaron de los barcos. Pero no por repetida, su postura deja de ser una forma dolorosa de negar la verdad histórica de nuestro país.

Valoro que usted haya incluido el tema de la influencia charrúa en la cultura uruguaya en su texto, porque lo considero de especial interés para nuestra sociedad, por lo que discutirlo es muy saludable. Pero no en la forma en que usted lo hace, teñida de ironía desde el comienzo, cuando advierte a Mónica:

 

 

 

"Cuidado no le reabran la causa por la muerte de Solís".   

Creo que debería guardarse los chistes para otros temas, porque éste, no da para bromas. Estamos hablando del genocidio charrúa perpetrado como acto de terrorismo de estado y dirigido por el propio Presidente de la República, como una de las primeras medidas dispuestas por el gobierno del naciente nuevo país, que hoy habitamos. Es decepcionante que una persona culta con un título universitario de Abogado, como usted, demuestre tan poco respeto por las víctimas de tamaño atropello.

A propósito: ¿Es su intención reivindicar a Rivera como

 

 

 

"el oriental que sigue después de Artígas, el último en abandonarlo para salvar lo que quedaba…"?   

Leer esas palabras si me causó sorpresa, pues considero que hay disponible demasiada evidencia respecto al rol de Rivera en la historia nacional.

 

Lo poco que se enseña en la educación pública formal a la que tuve acceso, tempranamente me permitió sospechar lo que después me confirmó la lectura extracurricular. Hoy ya no tengo dudas de quién fue Fructuoso Rivera, y me pregunto: "¿Cómo puede considerarse a Rivera como un héroe nacional y su retrato ocupar un lugar de privilegio al lado de Artígas, siendo que lo traicionó? No desconozco las buenas acciones de Rivera en algún momento de su vida, no le niego su aporte inicial a la revolución artiguista, lo que le valió ganarse la confianza del caudillo al punto de ser uno de sus más allegados. Lamento que después el rumbo de sus acciones lo posicionara como enemigo de Artígas y de sus

 

ideales, y es en el terrible acto genocida que dirigió en "Salsipuedes", donde se desenmascara totalmente, matando en cobarde emboscada a los amigos de Artígas.

La referencia que hace usted a la visita en Sierras del Infiernillo a

 

"lo más parecido que quedaba de unas tolderías"  donde "vivían un par de familias "agregadas" que nutrían de recios trabajadores rurales a varias estancias del pago" , es presentada como si fuera el relato de un turista. ¡Qué lejos se coloca usted de Artígas que decía de los indios que tenían "el principal derecho y que sería una desgracia vergonzosa para nosotros mantenerlos en aquella exclusión.."! Los integrantes de las dos familias a la que usted califica de "agregadas"  

(usando un término común de otros tiempos en el lenguaje campero), seguramente eran los herederos injustamente despojados y vilmente explotados por el tipo de terratenientes que se apropió del campo cuando fracasó la reforma agraria artiguista. En vez de describir tan fríamente la precariedad de estos marginados, ¿No sería más importante destacar la flagrante injusticia cometida contra ellos?

La descripción que hace usted del hombre

 

   

"lo más parecido al charrúa oriental"  

que conoció en Tiatucura, también revela una mirada que parece extranjera, la de un visitante que se sorprende de la manera de ser de la gente del lugar. Y esa impresión se fortalece al leer las expresiones en latín con las que usted adorna su exposición. Me pregunto: ¿Se ha interesado también en aprender algunas palabras charrúas que se han logrado rescatar a pesar del genocidio? Sería bueno que las conociera y que las usara. "Babulaí", por ejemplo, significa "tiro de boleadoras", por eso la elegí para titular esta nota.

Cuando recoge la apreciación de Vidart respecto a los charrúas

 

 

"cuyo legado cultural más contundente fueron las boleadoras",  

percibo un tono sarcástico. A ese gran científico e investigador que es Daniel Vidart, a quien tengo en alta estima, le admito una aseveración como ésa, porque sé que no se expresa ni con desprecio ni con burla. Sin embargo a usted le recuerdo que fueron esas boleadoras las que defendieron los ideales Artiguistas, fueron las armas de la custodia personal del prócer, por lo que su sola mención debe inspirar respeto.

La parte final de su artículo me deja dudas. No sé si pretende ofender al citar a otro gran intelectual como lo es Carlos Maggi, cuando dice

 

 

"no vamos a tolerar que más generaciones sigan naufragando en la ignorancia, y con ellas el país."    

¿A qué ignorancia se refiere usted? ¿Incluye su alusión a la supuesta ignorancia de los que honramos a los más leales compañeros de Artígas? ¿Los que vemos influencia charrúa en creencias, tradiciones y costumbres aún vigentes en nuestra sociedad? Si nos va a calificar de ignorantes, dígalo con claridad, no se oculte con lenguaje enrevesado como quien no se atreve a insultar por temor a las consecuencias.

 

 

Por mi parte, para que no queden dudas, digo sin rodeos, que no estoy dispuesto a tolerar en silencio el desprecio a la nación Charrúa. Y no soy el único oriental que lo dice. Queda usted enterado.

 

 

 

 

Aníbal Terán Castromán

Grupo "Olimar Pirí", ciudad de Treinta y Tres

 

 

 

 

 

 

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