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El polvorín

URUGUAY - CON PENA, PERO SIN GLORIA

2 Julio 2014 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

bolivar

A raíz de mi anterior incursión futbolera, un amigo me escribió diciéndome que estaba en casi todo de acuerdo, excepto en la propuesta de retirarse del Mundial. (Sobre la parte final de las transnacionales en Uruguay parece que tendríamos que conversar más.)

Sobre la actitud a tomar por nuestro plantel, este amigo pensaba en algo más sensato: entrar a la cancha pero no a jugar, sino a perder por goleada. Es decir, presentarse con el ostensible propósito de protestar, convirtiendo el espectáculo en una caricatura (o mejor dicho, dejando más en claro lo caricaturesco que es). Decirle NO al Mundial.

La idea me pareció mucho mejor que la mía.
¿No es, acaso, lo que se merece la FIFA? O, al menos, lo que un “paisito” como el nuestro podría refregarle por la narices, para que no se la lleve tan de arriba. Porque no creo que el ex abruptopresidencial, tratando a los dirigentes de “viejos hijos de puta” tenga otro efecto que el de circular por el mundo, a través de los medios de comunicación, tal como circuló “la mordida” de Suárez. Así, además de tenernos por “mordedores” (esa nueva versión de la “garra charrúa”), el mundo simplemente nos tendrá por “puteadores” (además de “quejosos”)
Por otra parte, estas “salidas” de nuestro presidente ya están muy gastadas y no pasan de lo anecdótico. Más o menos como si en todos los partidos, Luisito tirara un “dientazo”: ya no le llamaría la atención a nadie, y meramente pasaría a ser “el jugador más mordedor del mundo”

Me parece que una actitud de protesta como esa por parte de Uruguay, hubiera sido el batacazo.
No sólo continuaría ocupando los noticieros centrales de manera mucho más espectacular (ya que estamos en el mundo del espectáculo), sino que enlazaría muy estrechamente con aquello de “sacarle la Copa de las manos a Jules Rimet por parte de Obdulio” en 1950. En esta oportunidad, negándose a seguir disputando tan dichoso trofeo (tan parecido a una “zanahoria” de lujo). Los actos simbólicos no serán muy prácticos que digamos, pero no dejan de tener su efectividad. Eso sí, para ello, hay que salirse del “corral de ramas” de lo convencional (tal como, de otra manera, se salió Obdulio, ¿no?).

¿Qué nos costaba, después de todo? Ya fuimos campeones cuatro veces, así que bien podríamos habernos mandado un gesto de grandeza, diciéndole a la FIFA que en estas condiciones no nos interesa ser “los mejores”

El problema es que, por más que nos quejemos y que putiemos a la FIFA, parece que nos interesa ser los mejores. Volver a recuperar la “grandeza futbolística” perdida. Ese es uno de nuestros males: en fútbol somos chicos después de haber sido grandes, y eso nos pesa.
Y entonces preferimos seguir el juego, y enfrentar a Colombia, que, habiendo sido chica se viene agrandando peligrosamente.

No alcanzó con meter a “tres millones” de uruguayos en la cancha, sustituyendo a Suárez. No sólo Colombia resultó ser mejor equipo, sino que, por más ganas y fervor que pongan, “tres millones de directores técnicos” no calzan los puntos que calza Suárez. Además en la cancha, son once contra once (como también lo enseñó Obdulio)

Como siempre, nuestros once jugadores “dejaron todo” en la cancha. Al menos eso es lo que siempre dicen nuestros jugadores, en consonancia con esa mentalidad “sacrificada” que nos caracteriza a los uruguayos (como a los argentinos los caracteriza el ser “campeones morales” aunque pierdan). Sin embargo, y reconociendo el “sacrificio”, yo no alcancé a percibir eso que también dijo Mujica de que “cuanto más nos pegan más nos agrandamos”. Precisamente, creo que nos hubiéramos “agrandado” si hubiéramos “decidido perder”. O, para decirlo por la positiva, si hubiéramos decidido “no hacerles el juego”. Hubiéramos ganado muchísimo más, pero en otro terreno y no en el de la “cancha flechada” por la FIFA.

¿Todos somos Suárez? Yo creo que todos hubiéramos sido Suárez si hubiéramos decidido “marginarnos”, tal cual fue marginado Suárez. Y ahí sí, hubiéramos sido lo que los argentinos dicen de sí mismos: Campeones morales.

Pero claro, para pensar así hay que ser “hincha” de otras cosas

Tal vez de algunos “valores perdidos”. O de algunos valores a construir

BOLIVAR VIANA

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