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El polvorín

URUGUAY - DECLARACIÓN DE COMUNA

26 Octubre 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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PLUNA:
la Culminación de un Largo Proceso de Descomposición del Progresismo

Los medios de comunicación se han dado un banquete durante las últimas semanas a medida que se van desvelando los diferentes capítulos de la liquidación de PLUNA, capítulos que ya se corresponden a la mejor tradición de lo que es una telenovela barata.

Pero más allá del juego mediático hay varios puntos que se deben señalar con claridad:

       El gobierno del Frente Amplio será cualquier cosa, menos honrado

El Frente Amplio, al igual que le ha pasado históricamente a los partidos socialdemócratas, llega al gobierno, después de tranzar con la burguesía, con el discurso de la transparencia, la honradez y la lucha contra la corrupción, como uno de sus principales caballitos de batalla.

Y precisamente es en este aspecto donde fracasa de manera más espectacular, al igual que le ha pasado históricamente a los partidos socialdemócratas. [1]

El caso PLUNA desde la concesión a Leadgate, es decir al empresario argentino Matías Campiani, durante el gobierno de Tabaré Vázquez, hasta el actual reparto de sus despojos entre diferentes grupos empresariales, pasando por la quiebra de la empresa,  ha sido un ejemplo de cómo los dirigentes frenteamplistas, encabezados por sus presidentes y ministros, no han escapado al tradicional juego de corruptelas en que siempre se ven envueltos los administradores del Estado de la burguesía.

Veamos como ejemplo lo que ocurrió con el dueño de Leadgate (empresa que asumió el control de PLUNA y que terminó de fundirla), Matías Campiani.

Este señor, que es dueño de la empresa que poseía el 50% de las acciones de PLUNA se nombró a sí mismo como Gerente General de la misma, por lo cual obtenía un sueldo de alrededor de 15 mil dólares mensuales (aparte de las enormes cifras que se embolsó al ser dueño de la empresa).

Al momento en que el Estado asume el control de PLUNA para cerrarla, Leadgate (y por lo tanto Campiani), queda liberada de toda responsabilidad ya que el Estado se obligó, al asociarse con esta empresa, a no llevar adelante ningún juicio en su contra en caso de disolución de la asociación, aún cuando se verificaran irregularidades en la gestión.

Como si esto fuera poco, la redacción de la Ley que aprobó el Parlamento, que terminó de liquidar a PLUNA y que llevó a que el Estado uruguayo asuma todas las pérdidas de la empresa, dejando libre de toda responsabilidad a Leadgate, estuvo a cargo, entre otros, del abogado de Matías CAMPIANI, Ricardo Olivera.

Como frutilla de la torta, el Estado le pagó a CAMPIANI una indemnización de alrededor de 140 mil dólares, por concepto de “despido”, al momento de asumir el control de la empresa fundida por este señor.

En lo que es una muestra perfecta de la hipocresía asquerosa que poseen los dirigentes frenteamplistas, el Ministro de Transporte, Enrique Pintado, declaraba a la prensa que el empresario había cobrado este dinero porque “los derechos laborales valen para todos y se deben respetar”. [2]

Es una lástima que esto no se aplique a los 900 trabajadores de PLUNA que están hoy virtualmente en la calle y de cuyos derechos laborales el gobierno no se ha enterado.

Pero esto no queda acá, inmediatamente después de que el grupo Leadgate se retira de PLUNA, dejando al Estado a cargo de las deudas de la empresa, ya comienzan a revolotear sobre los despojos de la misma otros buitres, ansiando gozar de la generosidad estatal para con los capitalistas.

Es así que el famoso capitalista argentino Juan López Mena, dueño de Buquebus y BQB, aparece en escena realizando todo tipo de maniobras, apañadas por el gobierno, como la compra fantasma (sin poner un solo peso) de los aviones rematados de PLUNA, por parte de uno de sus testaferros, para luego pretender alquilárselos a sí mismo. 

 O usando toda la influencia que compró con su aporte millonario a la campaña electoral frenteamplista, para reunirse con varios ministros y con el propio Mujica para plantear su exigencia de hacerse con el control de todas las frecuencias de PLUNA, sin poner un peso, así como de gozar de subsidios estatales, como por ejemplo en el precio del combustible que use su empresa.

Apresurados los ministros y el presidente comenzaron a negociar con este capitalista y con otros capitalistas extranjeros, la manera en que el gobierno repartirá entre ellos lo poco que quede de rentable de la empresa.

      Los Partidos tradicionales no tienen ninguna autoridad moral para colocarse como críticos a la corrupción en el Estado

Una vez que comenzó a tomar estado público el mamarracho que ha hecho el Frente Amplio en el caso PLUNA, los partidos tradicionales encabezados por Bordaberry, Lacalle y Larrañaga, salieron públicamente a desgarrarse las vestiduras, tratando de aprovechar electoralmente la situación.

Una vez más repetimos que estos señores y estos partidos no tienen ningún derecho a hablar acerca de estos temas, ya que han sido quienes históricamente han protagonizado los actos de corrupción más grandes en nuestro país y  además son representantes directos de la clase social que ejerce el poder sobre el Estado y lo utiliza de esta manera, haciendo de la corrupción un simple mecanismo más, mediante el cual se utiliza la maquinaria estatal para realizar la dictadura de la burguesía.

      La corrupción una forma mediante la cual la burguesía usa el Estado a su antojo, pero no la única.

¿Dónde está el delito? Preguntaba Calloia, presidente del BROU, en declaraciones a la prensa, luego de haber otorgado por sí y ante sí un aval de más de 13 millones de dólares a un testaferro de López Mena a nombre de una compañía fantasma, sin ningún tipo de garantía.

¿Dónde está el delito? Preguntaba Juan Castillo, dirigente del Partido Comunista y Vicepresidente del Frente Amplio, en declaraciones a la prensa, cuando manifestaba que todos los sectores del mismo daban su respaldo a la gestión del gobierno en el caso PLUNA.

Es que precisamente, el hecho de beneficiar a los empresarios amigos, el otorgar subsidios a empresas multinacionales a costa de los trabajadores, el hecho de usar el aparato estatal en defensa del capital, no está penado por ninguna ley, sino que, por el contrario, toda la legislación está destinada a blanquear y legitimar estas maniobras.

Toda la legislación y la estructura del Estado están al servicio del beneficio capitalista.

Por supuesto que para los capitalistas nunca nada es suficiente y siempre están buscando mecanismos para obtener aún más del Estado, o para hacer que determinado grupo en particular obtenga ventajas sobre otros y es en esos casos donde no se duda ni por parte de los capitalistas ni por parte de los gobernantes, en pasar por encima de las leyes que ellos mismos crearon.

   Las ganancias de los que se queden con PLUNA y las pérdidas que asumirá nuestro pueblo

Cuando el Estado asume el control de PLUNA para dar quiebra, la empresa presenta un pasivo de 350 millones de dólares, pasivo que asume el Estado uruguayo.
Al cerrar la aerolínea se genera un caos con miles de pasajeros con pasajes que nunca podrán usar y que nunca se les devolverán, así como una serie de servicios contratados a la empresa que no se cumplirán, además de  900  trabajadores en la calle.

Al mismo tiempo el Estado uruguayo premia al empresario que terminó de fundir la aerolínea con  145 mil dólares, aparte de haber subsidiado con millones de dólares cada año a la empresa que el dirigía y de la cual extrajo todo el jugo posible.

Luego de esto se procede a comenzar el proceso de repartir, entre otros grupos capitalistas, los activos de la compañía, especialmente los aviones, pero lo que es más importante de todo, la concesión de las frecuencias que mantenía PLUNA.

Actualmente la perspectiva más probable es que las mismas, al igual que los aviones, luego de una serie de maniobras, pasen a manos de dos diferentes grupos empresariales argentinos, en asociación con capitales europeos.

Por ahora lo único que ha recibido el Estado es el compromiso de compra de siete aviones que pertenecían a PLUNA, por 137 millones de dólares,  por parte de un empresario fantasma, que se comprobó enseguida que estaba  al servicio de López Mena.
Pero de este dinero solo ha recibido el compromiso, ya que ni siquiera ha sido pagada por el empresario la comisión correspondiente a los rematadores de los aviones.

El Estado debe cubrir un pasivo de 350  millones de dólares, por lo que aún si llegara a cobrar la cifra manejada por los aviones le quedará por pagar una deuda de  decenas de  millones de dólares.

El negocio que el gobierno pretende realizar implicaría la concesión de las frecuencias a alguno o a varios de los capitalistas extranjeros interesados, a cambio de que asuman alguna parte de esa deuda y que contraten a una parte de los trabajadores despedidos.

Además ya se maneja un subsidio al combustible que usará la empresa o empresas concesionarias, lo que constituirá un nuevo subsidio estatal a los capitalistas, bancado por lo que se le saca cada vez más a los trabajadores.

Esto por supuesto que está por verse ya que las intenciones manifestadas por los capitalistas que se han mostrado más activos en este tema, López Mena sobre todo, es la de obtener las frecuencias sin ninguna contraparte, ni en el sentido de asumir parte del pasivo de la empresa ni en el de comprometerse a contratar trabajadores.

El único “compromiso” que asumiría sería asegurar que los 7 aviones, que aún nadie le ha pagado al Estado, y que él no tiene interés en pagar, queden operando en las líneas que tenía PLUNA, líneas que en gran parte están en el extranjero.

En definitiva todos los capitalistas que se han acercado al negocio salen ganando, mientras que por otro lado quedan centenares de  trabajadores en la calle y una deuda que asume el Estado y que pagaremos el conjunto de los trabajadores.

    PLUNA y la estrategia de sumisión al imperialismo y entrega del patrimonio de nuestro pueblo al capital extranjero.

El aspecto de la corrupción y los manejos turbios por parte del gobierno no es el único importante a considerar en el caso PLUNA.

El manejo de la aerolínea de bandera nacional, la estrategia de la misma, expresada en los servicios que prestaba, a quienes los prestaba y en beneficio de quienes los prestaba, así como las razones de su desaparición y las perspectivas que se presentan actualmente para su sustitución, se corresponden con el modelo neoliberal aplicado en nuestro país desde hace décadas por todos los partidos que han ocupado el gobierno.

La empresa siempre fue puesta en primer lugar al servicio de la ganancia del capitalista privado de turno que estaba a cargo de la misma.

Toda la estrategia de funcionamiento de PLUNA se basaba en buscar obtener la máxima rentabilidad para los socios privados que la gerenciaban, mientras el Estado se limitaba de asegurar la ganancia de los mismos, aportando continuamente dinero para cubrir las pérdidas que la empresa arrojaba.

En segundo lugar PLUNA brindaba un servicio al sector turístico, buscando cubrir las necesidades de los capitales, sobre todo extranjeros, que se han asentado en los principales centros del país, especialmente en Punta del Este, único destino, aparte de Montevideo, que PLUNA cubría en el Uruguay.

La empresa tenía como estrategia de desarrollo asentarse en otros países de mayor poder económico,  interconectando diferentes puntos de los mismos y reservando a Montevideo el rol de punto de interconexión entre ellos y hacia Europa y Estados Unidos.

 En ese sentido aspiraba a extenderse en el mercado interno de Argentina (donde chocaba fuertemente con el proteccionismo estatal a las empresas locales) y Brasil, donde por ejemplo tenía un servicio enfocado a  “ejecutivos” de San Pablo que viajan regularmente a EE.UU. prometiéndoles evitar los atascamientos en los grandes aeropuertos, saliendo por Campinas rumbo a Montevideo, y de ahí ir directo al Hemisferio Norte. Para este año el plan de la empresa preveía comenzar a cubrir el mercado interno chileno uniendo Santiago con Concepción, Calama y Antofagasta.

El funcionamiento de la empresa estaba destinado a potenciar y reproducir el modelo de país basado en el sector de servicios, sumado al sector agrícola, también en manos de capitales extranjeros, que constituye el modelo de país impulsado por los gobiernos blancos, colorados y frenteamplistas.

Nunca la empresa tuvo como objetivo desarrollar el transporte aéreo al interior del país ni estuvo vinculada a ningún tipo de proyecto de desarrollo de la soberanía del mismo en su conexión con el exterior, tanto a nivel de pasajeros como de cargas.

Tampoco se maneja nada parecido a la defensa de la soberanía y el impulso al desarrollo del país y de la calidad de vida de la mayoría de la población en los diversos proyectos que se han presentado a partir de la liquidación de PLUNA

. Esto es válido tanto para las propuestas presentadas  parte de los capitalistas que se han manifestado interesados, como tampoco en la propuestas que maneja  la dirección del PIT-CNT, que como siempre ha actuado prestamente con el fin de hacerle los mandados al gobierno, procurando evitar toda posible, movilización de los trabajadores 

      La desaparición de PLUNA, así como las perspectivas a futuro constituyen un nuevo episodio de transferencia de capital desde el Estado a manos de grupos capitalistas extranjeros.

Esto no constituye ninguna excepción ni sorpresa ya que es otro de los puntales del modelo neoliberal vigente, y no se puede separar de los subsidios que reciben empresas como UPM, ARATIRÍ, y todas las que actúan bajo el régimen de Zonas Francas, o de Puerto Libre, o que se acogen al Régimen de Promoción de Inversiones.

En definitiva el caso PLUNA refleja todo el proceso de descomposición del progresismo. Refleja el modelo de entrega del país al capital extranjero, refleja la sumisión de los gobernantes frenteamplistas a los grupos empresariales extranjeros, refleja la corrupción que campea en el gobierno.

Refleja el hecho de que con el Frente Amplio  no hay ni habrá, país de primera, sino un país de segunda al servicio del imperialismo y  tampoco hay ni habrá, país honrado, sino que se mantienen y se mantendrán, la corrupción y los negociados de siempre.

[1] Como ejemplo más reciente y cercano de esto baste considerar el escándalo de corrupción por el cual fueron condenados en estos días, los dos hombres más cercanos al ex Presidente Lula, de Brasil, por delitos de corrupción.

[2]Declaración realizada en Radio El Espectador. 18-6-2012.

http://www.el.espectador.com/1v4_contenido.php?m=&id=241790&ipag=5

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