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El polvorín

Uruguay: “EL FIN DE LAS IDEOLOGÍAS” “COMO EL GATO: EL ASUNTO ES CAER PARADO”

3 Octubre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

1º de octubre de 2010

 

MENSAJE DE LA 36

 

“EL FIN DE LAS IDEOLOGÍAS”
“COMO EL GATO: EL ASUNTO ES CAER PARADO”

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Mujica de joven fue blanco.
De adulto se fue del coordinador con los “chinos” del MIR.
Cayó preso como tupamaro populista.
De viejo le contestó a Lacalle que es libertario y anarquista.
Y como Presidente se considera socialista “atípico”.
“No somos nada…”

 

El Semanario de derecha Búsqueda informó esta semana que coincidiendo con las primeras 20.000 operaciones de ojos en Uruguay, Montevideo y La Habana viven el primer enfriamiento diplomático desde que, con el inicio del gobierno del Frente Amplio el 1º de marzo de 2005, ambos países restablecieron relaciones.
Conclusión con la cual nosotros no estamos de acuerdo. Para nosotros las relaciones siguen siendo excelentes entre ambos países, a pesar de lo que informa Búsqueda que este mes, los dos gobiernos cancelaron una reunión bilateral ordinaria a nivel de ministros luego de la audiencia que el presidente José Mujica concedió a una delegación de familiares de presos políticos cubanos.

El canciller Luis Almagro informó a Búsqueda que “la reunión anual entre ministros de Relaciones Exteriores de Cuba y Uruguay quedó para el año que viene”.
“Íbamos a viajar a Cuba con el ministro de Salud, Daniel Olesker, pero después de la reunión que mantuvimos con el canciller cubano Bruno Rodríguez en Nueva York, donde hablamos de varios temas, decidimos postergar la visita” a la isla caribeña, agregó.
Una información similar fue divulgada en público por el senador comunista Eduardo Lorier, al quejarse por el enfriamiento de las relaciones.

El martes 7 Mujica se entrevistó con los comandantes de las Fuerzas Armadas, asistió a la fiesta nacional de Brasil y recibió las credenciales de los embajadores de Chile, Canadá y Vietnam.
Sin embargo, la reunión más trascendente fuera de agenda, fue atender a una delegación de las “Damas de Blanco”, que recorrió varios países del continente haciendo campaña por la libertad de opositores presos en Cuba.
Sin fotos ni gacetilla de prensa en la página oficial del gobierno, Mujica escuchó a una delegación integrada por las representantes de “Damas de blanco” en Europa, Blanca Reyes y Berta Bueno, y el ex preso político Alejandro González Raga y se convirtió así en el primer presidente en el mundo en entrevistarse con representantes de la organización que todos los domingos manifiesta por las calles de La Habana.

Los informantes de la Cancillería uruguaya dijeron a Búsqueda que la idea original era que la delegación fuera recibida por el vicepresidente Danilo Astori y el canciller Luis Almagro, pero finalmente, el presidente, según explicó luego en su programa radial, debido al pedido de dirigentes de la oposición, decidió escuchar él mismo el planteo de los representantes no oficiales cubanos.

Tanto Mujica como el ministro de Defensa, Luis Rosadilla, han formulado duras críticas al régimen cubano y a la prensa oficial de ese país.

“Es algo muy importante que nos haya recibido y escuchado acerca de la lucha por la libertad de los presos políticos y porque Cuba sea democrática”, dijo a Búsqueda desde la capital cubana una de las voceras de las “Damas de Blanco” cuyo esposo se encuentra en la cárcel 1580 en San Miguel del Padrón, La Habana.
Entre tanto, el martes 21, Oscar Espinosa Chepe, un ex preso condenado a 20 años de prisión y uno de los 75 procesados en 2003, entregó en la Embajada uruguaya en La Habana una carta de agradecimiento dirigida a Mujica.

“Con el triunfo popular de 1959 los cubanos albergamos muchos sueños de un futuro próspero y feliz, después de siete años de tiranía. Sin embargo, esas esperanzas se frustraron por las ambiciones de hombres que utilizaron el cariño del pueblo para entronizarse en el poder, desvirtuándose un proceso social que con tantos sacrificios fue apoyado por la inmensa mayoría de los cubanos”.
“Por ello, reconocemos su gesto como un mensaje de solidaridad y reconciliación para todos los cubanos. ¿Quién mejor que usted que pasó tantos años de duras persecuciones y cárcel injusta, por querer la libertad de sus compatriotas? Una persona que al asumir la primera magistratura de su país envió un llamado de concordia a sus adversarios y de cooperación a todos los uruguayos en bien de la patria, dejando atrás el pasado y poniendo énfasis en el futuro”, dice la carta de Espinosa, un economista y periodista independiente que está en libertad provisional por razones de salud.

“Presidente Mujica, hoy usted  se ha convertido en un referente político para los pueblos latinoamericanos, muy en especial para nosotros los cubanos que nos esforzamos actualmente por lograr una patria donde sean respetados los derechos humanos, se avance en democracia, y exista una real justicia social, en un ambiente de reconciliación nacional. Su gesto, además, representa una lección para los líderes de la región”.  La carta afirma que “resulta penosa la conducta de varios presidentes que al visitar Cuba fueron insensibles ante el continuado sufrimiento del pueblo y de los presos de conciencia y políticos pacíficos, encerrados durante muchos años en condiciones infrahumanas”.

Ayer miércoles, desde La Habana, Espinosa dijo a Búsqueda que le “hubiera gustado entregar la carta a un funcionario diplomático uruguayo, pero solamente” fue recibido por una secretaria.
Él y otros 74 cubanos fueron condenados en 2003 por delitos que Amnistía Internacional declaró “presos de conciencia”. En su caso, fue condenado por “socavar la economía y atentar contra la soberanía de Cuba en coordinación con gobiernos extranjeros”.
Espinosa sostuvo que en realidad, los acusados apenas propusieron medidas para Cuba que ahora están siendo llevadas adelante por el propio gobierno que encabeza Raúl Castro.
Uno de los que aún están presos es Héctor Maceda, periodista y vicepresidente del ilegal Partido Liberal de Cuba, que junto a otros 11 presos se niega a ser expulsado a España como ocurre con la mayoría de los que integran el mismo expediente.

Otras voces desde Cuba repudian la iniciativa de Mujica.
El escritor Daniel Chavarría y un grupo de uruguayos residentes en Cuba, entre los que se encuentran familiares del médico Ricardo Elena, la hija del ex dirigente comunista Vladimir Turiansky y la periodista Elsa Methol Ferré, entre otros, firmaron el sábado 18 una carta en la que se afirma que “conocieron con dolor que las tres mayores autoridades de nuestro gobierno han recibido a varios contrarrevolucionarios cubanos”.
Además de destacar logros de la revolución cubana y sus gestos de solidaridad en África y América Latina, la carta afirma: “¿Por qué nuestro gobierno no nos consultó, para saber quiénes son los supuestos mártires de este yiro? Casi todos los que firmamos esta carta residimos aquí de vieja data y en su momento festejamos con fervor el triunfo electoral del legendario Pepe Mujica”.

Los firmantes sostienen que “los opositores al gobierno de Cuba, recibidos con deferencia por nuestro gobierno, son aquí absolutos desconocidos, mercenarios sin ninguna fuerza convocatoria pero sustentados por boletos de avión gratuitos y el poder mediático incondicional del imperio. En fin, que el Pepe nos perdone, pero haber acogido a semejante ralea vendepatria y mentirosa nos entristece. Y lo que es peor, nos infunde espanto la sospecha de una alianza militar con los Estados Unidos que nos convierta en una cuña para controlar el Atlántico Sur y en su base contra el Brasil en pleno desarrollo, con su biodiversidad, su petróleo y su agua”.

Las relaciones diplomáticas entre ambos países fueron rotas en dos oportunidades. Las dos veces, los embajadores cubanos en Montevideo fueron acompañados al aeropuerto por manifestantes que expresaron su apoyo.
La primera ruptura se produjo en 1964, con el gobierno blanco. Luego de la dictadura, en la que Cuba acogió a cientos de exiliados, el gobierno de Julio Sanguinetti restableció las relaciones, pero éstas volvieron a cortarse en abril de 2002, luego que Jorge Batlle resolviera votar el envío de una misión de Naciones Unidas a Cuba para revisar la situación de los derechos humanos.
“Uruguay negocia acuerdo comercial con los Estados Unidos y pide inspección en Cuba”, tituló entonces el diario brasileño “Folha de Sao Pablo”.

Cuando Tabaré Vázquez se convirtió en el primer presidente del Frente Amplio, reanudó las relaciones con la isla caribeña y la visitó en junio de 2008.
En esa oportunidad, igual que otros gobernantes extranjeros, se negó a recibir a disidentes por “razones de agenda”.
Por causas geopolíticas, las relaciones entre Uruguay y Cuba si bien son buenas, se mantienen en un nivel regular.
Con el triunfo del Frente, Uruguay fue incluido en la “Operación Milagro” que permitió operar gratuitamente a unos 20.000 uruguayos de cataratas, primero en Cuba y luego en el hospital Gustavo Saint Bois, en Lezica.

Cuba compra en Uruguay carne bovina congelada y leche en polvo. Pese a la compra de tabaco, productos farmacéuticos y otros, la balanza es muy favorable a Uruguay: en 2009 exportó casi 30 millones de dólares e importó apenas 200.000 dólares.
A nivel internacional, Uruguay ha apoyado las demandas de La Habana contra el embargo impuesto por Estados Unidos.
De hecho, el miércoles 29, en la 65ª sesión de la Asamblea de Naciones Unidas, el canciller Almagro criticó “el bloqueo comercial, económico y financiero de los Estados Unidos contra Cuba”, lo que fue agradecido por la delegación cubana.
Almagro sostuvo que se trata de una “medida unilateral contraria no sólo al derecho internacional y a uno de los principios más caros de la política exterior” uruguaya, “como es la solución pacífica de las controversias”.    

En medio de estos debates el secretario general del PCU, el senador Eduardo Lorier, declaró la semana pasada en varios medios de comunicación, que las relaciones entre Uruguay y Cuba se han “enfriado”. Incluso dijo que algunos ministros suspendieron viajes que tenían previsto realizar a Cuba.
En cambio el diario oficial del Partido Comunista Cubano nada mencionó sobre el encuentro entre Mujica y las “Damas de blanco”. Por el contrario desde La Habana la publicación da destaque a la medida del Parlamento Uruguayo de solicitar la libertad de los cinco presos cubanos en Estados Unidos y en especial de uno de ellos que se hallaría enfermo.

“La mejor ley de prensa es la que no existe”, declaró el mandatario a la revista brasileña “Veja”. El presidente Mujica advirtió que el crecimiento de la economía es “una condición sine qua non” para la distribución de la riqueza.

El presidente José Mujica cree que el crecimiento de la economía es “una condición sine qua non” para distribuir la riqueza, opina que “la mejor ley de prensa es la que no existe”, confiesa ser “bastante amigo” de Hugo Chávez aunque discrepa con su “visión estatizante de la economía” y se define como “socialista” pero advierte que eso no significa “defender un Estado grande y una administración pública hinchada” porque el resultado “sería un desastre”.
El jefe de Estado formuló estas y otras reflexiones durante la entrevista principal publicada esta semana por la revista “Veja”, la más importante de Brasil.
Mujica recibió en su chacra de Rincón del Cerro al periodista Duda Teixeira, con quien mantuvo un diálogo cuyos aspectos medulares se transcriben a continuación.

-Como ex guerrillero de izquierda, con participación en asaltos y secuestros, ¿usted puede viajar a Estados Unidos?
-Ya me invitaron, pero no pienso hacer ese viaje. Soy un hombre de campo, de provincia. Cuando visité San Pablo y vi toda aquella confusión, quedé con la impresión de que estaban todos locos.

-¿Se arrepiente de haber recurrido a las armas para tomar el poder?
- Cometemos muchos errores y aprendemos mucho. Si estoy aquí hoy, sin embargo, fue porque alguna cosa conquisté. En aquel tiempo pensábamos que era solamente llegar al gobierno y construir una sociedad más justa de arriba para abajo. Después descubrimos que eso es muy difícil, o mejor, imposible. La verdadera transformación política debe suceder de abajo para arriba, con la democracia.

-¿Hay algo de su pasado como tupamaro que todavía mantiene?
-Sí, continúo teniendo una visión socialista. Desde el punto de vista antropológico, creo que el hombre es un animal socialista. Durante casi 90 % de nuestra historia vivimos en pequeños grupos que no separaban lo que era de uno o de otro. Cuando se intentó implantar el Estado socialista, no obstante, el resultado fue un desastre.

-¿Por qué?
-No se puede construir lo mejor en sociedades económica y culturalmente pobres. Eso podrá ocurrir algún día, cuando la población acumule más conocimiento. Puedo estar equivocado, pero me gustaría que las personas aprendieran a ser jefas de sí mismas.

-¿No es precisamente eso lo que el capitalismo permite? ¿Que las personas sean dueñas de su destino?
-El problema es que, en este sistema, aquel que es jefe tiene a otras personas trabajando para él.

-¿Usted tiene empleados en la chacra?
-No. Yo ordeno mi cuarto y lavo mis platos.  Mi esposa me corta el pelo.  Vivo de acuerdo con lo que pienso.

-¿El presidente Hugo Chávez es socialista?
-Él persigue el socialismo pero es difícil que pueda seguir en este camino.

-¿Por qué?
-Chávez tiene mucha fuerza de voluntad. Pero Venezuela tiene demasiados recursos: mucho petróleo, mucho dinero. El resultado es una burocracia estatal tan grande que mamma mía! Yo no comparto con él la visión estatizante de la economía. Ojalá tenga suerte en lo que está haciendo.

-No entendí. La presencia intensa del Estado en la economía y en otros sectores es uno de los fundamentos de la ideología de izquierda. ¿No es una paradoja que se considere socialista y antiestatizante al mismo tiempo?
-La estatización es una solución que fue abandonada. Se trata de una receta perfecta para el desarrollo de una burocracia opresora. Continúo siendo socialista porque soy enemigo de la explotación del hombre por el hombre. Eso no incluye defender un Estado grande y una administración pública hinchada. Sería un desastre.

-Usted dijo que un país pobre no puede ser socialista. Después dijo que Venezuela, por ser rica en petróleo, tampoco. ¿Quién puede ser, entonces?
-Venezuela tiene muchos recursos naturales, pero el país fue empobrecido por la corrupción. El radicalismo de Chávez  es consecuencia de un largo proceso histórico, marcado por abusos de la clase política. Además, Chávez ha  ayudado mucho a otros países de América Latina que no poseen los mismos recursos.

-Ya que habló sobre eso, el Uruguay fue uno de los grandes beneficiados por la petridiplomacia de Chávez, ¿no es verdad?
-Yo soy amigo de Chávez. Bastante amigo. Discuto con él, discrepo con muchas de sus políticas, pero lo respeto. Venezuela tiene una economía que es complementaria con la nuestra. Además de eso, no se puede menospreciar a alguien con tantos recursos energéticos. Los venezolanos nos ayudaron mucho. Nos venden petróleo a pagar e 15 años y a intereses bajísimos, de 2% al año. No recuerdo a otro gobernante en el mundo que nos haya tendido una mano como Chávez. Si yo hablara mal de él, sería un lenguaraz

-Chávez trata de silenciar las críticas a su gobierno cerrando radios y canales de televisión. ¿Qué debe hacer un gobernante cuando es criticado por la prensa?
-Nada. Debe soportar. Si reacciona, pierde dos veces, porque será atacado de nuevo. Tiene que mirar para otro lado. Yo sufrí muchas críticas y acusaciones durante la campaña electoral. Aguanté firme y continué hablando sobre lo que interesaba a las personas. En mi opinión, los periodistas deben tratar de actuar con honradez. Después, cada lector o telespectador debe interpretar lo que leyó o vio. Cada uno, con su subjetividad, interpreta a su manera las informaciones que recibe. Cuanto más educada y calificada sea la población, mayor diversidad habrá de opiniones, lo que es muy bueno. Cuando un gobierno se muestra más tolerante a la diversidad, acaba ayudando a formar una prensa respetuosa. Cuando radicaliza sus políticas, en cambio se va todo al diablo. En este caso, la prensa se transforma en una espada de lucha y la cosa se vuelve peligrosa.

-Para que eso no suceda, ¿usted defiende la idea de que el Estado cree medidas de control de la prensa?
-De ninguna manera. La mejor ley de prensa es la que no existe.

-¿Qué principios deben ser respetados por un gobierno, sea cual sea su orientación ideológica?
-Lo ideal es tener una política muy estable, previsible y cuidadosa, con reglas claras y definidas. Ciertas medidas no deben cambiar de un gobierno a otro. Por ejemplo: cuidar el equilibrio fiscal, mantener una política económica austera y no jugar con la inflación. Son factores que no deberían entrar más en discusión, ser por la izquierda, por la derecha o por el centro. Las divergencias ideológicas se deberían limitar a la mejor manera de distribuir la riqueza.

-¿Cómo se hace eso, en su opinión?
-El crecimiento económico es una condición sine qua non para la distribución de la riqueza. El problema es que no siempre conduce a la reducción de la pobreza y de la desigualdad en los ingresos. Un buen gobierno se preocupa en garantizar que eso pase.

-El Uruguay tiene la población más envejecida de América Latina. ¿Cómo sustentar el sistema previsional cuando los trabajadores actuales se retiren?
-Precisamos un desarrollo sustentable y, para eso, será necesario multiplicar la productividad de los trabajadores jóvenes. Sólo así el país podrá hacer frente a los gastos de previsión social en el futuro. Eso se hace con el aumento de las inversiones públicas y privadas, mejorando lo que nuestra economía ya tiene y creando nuevas áreas. Podemos invertir en biotecnología, para apoyar el desarrollo agrícola y la salud animal.

-¿Algo de la vida de presidente le incomoda?
-El protocolo. A veces, es insoportable.    

Los medios de prensa conservadores tanto nacionales e internacionales destacaron la entrevista de Mujica con la Revista Veja. El País de Uruguay y el Universal de Venezuela entre otros.
El País de Uruguay se pregunta “¿Qué es más revelador, las declaraciones sobre el papel del Estado que realizara el presidente José Mujica a la revista brasileña Veja, o las duras críticas que ellas despertaron en sectores de la izquierda uruguaya?”.
Para Mujica, “la estatización es una solución abandonada”, porque “se trata de una receta perfecta para desarrollar una burocracia opresora”. También señaló que aunque el presidente venezolano Chávez tiene mucha voluntad y recursos, el “resultado es una burocracia tan grande que mamma mía”. Sostuvo que no hay que jugar con la inflación y que “las divergencias ideológicas deberían restringirse a la mejor manera de distribuir la riqueza”.  

Por su parte, alguno de los dirigentes sindicales entrevistados recordó el plebiscito por la ley de empresas públicas celebrado en 1992, hace dieciocho años, y el más reciente plebiscito sobre el suministro del agua potable. Otro entrevistado sostuvo que “la posición del presidente de la República en torno a este tema va por un camino de entrega y extranjerización de los organismos públicos a manos de empresas monopólicas extranjeras”. Puede discreparse en una variedad de temas con el presidente Mujica, pero lo dicho es muy sensato y refleja el pensamiento moderno de los gobiernos de los países con los niveles más altos de desarrollo humano, y que no pueden ser vistos como partidarios del neoliberalismo. En contraste, las posiciones de los dirigentes sindicales revelan una visión anticuada que no ha evolucionado desde la década de 1950, 1960. La del presidente Mujica, mira hacia el futuro y se fija en el individuo; la otra persiste en anclarse en el pasado y, detrás de una niebla de retórica, defiende el interés de las corporaciones estatales.
Por su parte El Universal de Venezuela destacaba en sus páginas.
El presidente José Mujica dijo que será difícil para el presidente venezolano Hugo Chávez seguir el camino al socialismo con las estatizaciones, a las que consideró una “receta perfecta para desarrollar una burocracia opresora”.

Las declaraciones de Mujica fueron recogidas el lunes por la prensa uruguaya de una entrevista con la revista brasileña Veja, que las publicará esta semana, y parecen también un mensaje a sectores locales, en especial a los comunistas, que discrepan de las políticas económicas oficiales e impulsan más estatización.

Mujica, de 75 años, quien dice seguir teniendo “una visión socialista”, señaló que “la estatización es una solución abandonada” y “la receta perfecta para desarrollar una burocracia opresora”.

El gobierno de Mujica, miembro del movimiento tupamaro, está enfrentado con los sindicatos estatales, que rechazan sus planes de reformar el Estado y no aceptan un salario mínimo con base en una jornada laboral de 40 horas semanales y exigen 30 horas.

Sectores izquierdistas rechazan las asociaciones con privados, afirmando que llevarán a la privatización de empresas estatales. Las declaraciones de Mujica a la revista brasileña sobre las estatizaciones ponen como ejemplo a Chávez, pero parecen también un mensaje a sectores internos uruguayos.
El presidente José Mujica consideró que la “estatización es una solución abandonada” y la definió como “la receta perfecta para desarrollar una burocracia opresora”, durante una entrevista que mantuvo en su chacra con la revista brasileña Veja.
El presidente destacó que el “equilibrio fiscal, mantener una economía austera y no jugar con la inflación” son factores “que ya no pueden estar en discusión ni por la izquierda ni por la derecha o el centro”.
“Las divergencias ideológicas deberían restringirse a la mejor manera de distribuir la riqueza”, señaló el mandatario al ser entrevistado por la revista brasileña Veja, que ayer divulgó un adelanto de la nota que publica en su edición de esta semana.
Mujica, presentado en el título como “un socialista atípico”, precisó que “ciertas medidas no deben cambiar de un gobierno a otro”.
Mujica remarcó que el crecimiento económico es la condición necesaria para distribuir la riqueza. Pero observó que “el problema es que ese crecimiento no siempre lleva a la reducción de la pobreza o de la desigualdad de renta”, que deben ser las metas principales de “un buen gobierno”.
Mujica también destacó la “gran mano” que el gobierno de Venezuela le da a Uruguay, por ejemplo, vendiendo petróleo a pagar en 15 años y con sólo 2% de interés anual.
Por otro lado, Mujica señaló que en la lucha armada llevada a cabo por el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros en la década del 60 “se cometieron muchos errores”.
Aun así, sigue teniendo una “visión socialista” porque “desde el punto de vista antropológico, creo que el hombre es un animal socialista”, dijo.
“El 90% de nuestra historia vivimos en pequeños grupos que no se separaban unos de otros”, expresó el mandatario. Sin embargo, reconoció que cuando se intentó implantar un Estado socialista, “el resultado fue desastroso”.

Y en otro pasaje de la entrevista, Mujica dijo: “La verdadera transformación política debe acontecer de abajo para arriba, con democracia”.
“Yo vivo de acuerdo con lo que pienso”.
“Yo limpio mi cuarto y me lavo los platos. Mi esposa, la senadora Lucía Topolansky me corta el pelo. Vivo de acuerdo con lo que pienso”, contó Mujica cuando el periodista Duda Teixeira abordó algunos aspectos de su vida personal. La entrevista, que se desarrolló en la chacra del presidente ubicada en la zona de Rincón del Cerro, se hizo mientras el mandatario tomaba mate y su perra, Manuela, se encontraba a su lado.
El presidente reconoció que lo que más le incomoda del cargo es el protocolo, “que a veces es insoportable”. Mujica también contó que “hace más de 20 años” que no usa corbata. En la última pregunta de la entrevista, el periodista quiso saber qué le ocurrió a la perra de Mujica, a la que le falta una de sus patas. Así, el presidente contó que accidentalmente una vez atropelló a Manuela con su tractor, y por ello perdió una de sus patas.

Mujica ahora es apologético, y acomoda el cuerpo a cada situación. En realidad Mujica ya no es nada, y como buen oportunista político toma un poco de un lado y otro poco de otro, y carece de pensamiento propio.     
Porque generalmente el pensamiento político en general ha sido “apologético” ha venido en seguimiento del hecho histórico, a justificarlo.

En este sentido fue Hegel quien utilizó la imagen del búho en estas frases: “Al decir, aún, una palabra acerca de cómo debe ser el mundo, la filosofía, por lo demás, llega siempre demasiado tarde”. “Como pensar del mundo surge por primera vez en el tiempo después que la realidad ha cumplido su proceso de formación y está realizada”.
“El búho de Minerva no remonta el vuelo hasta el atardecer”.
Esto es lo que observa acertadamente el filósofo que “la conciencia humana es conservadora. No sigue sino a paso lento los acontecimientos exteriores”. La imagen hegeliana continua diciendo “Ningún materialista habría podido expresarse mejor; el búho, símbolo de la sabiduría, no emprende su vuelo hasta el crepúsculo, a la hora en que se extingue toda la actividad del mundo. Así, primero el mundo, luego el pensamiento. Primero el ser, luego la conciencia”. 
“La teoría como siempre sigue encima de los hechos”.
“Existe una acción recíproca del pensamiento sobre los hechos políticos y de estos sobre el pensamiento”.
Siempre existe una “interacción recíproca de las ideas sobre los hechos políticos y de la situación política sobre las ideas”.

“Las doctrinas o ideologías se encuentran históricamente determinadas o condicionadas por la estructura social o económica. Cualquier cambio estructural por minúsculo que sea, influye en la actualidad o vigencia de una posición ideológica; la convierte en actual o en inactual, hace de ella un instrumento reaccionario o revolucionario, la transforma en la imagen de un orden social deseable o aborrecible”.

La propaganda ideológica es un poderoso medio de consolidación y mantenimiento de los regímenes políticos en la sociedad de masas contemporáneas. “Toda ideología debe movilizar un aparato técnico de difusión y de persuasión para adquirir la base popular indispensable en nuestra época de masas”.
“Así se logra la orientación del comportamiento colectivo de acuerdo con los valores o metas determinados por los intereses dominantes. Por eso la propaganda ideológica es un medio poderoso de “control social”. Se entiende por control social, “la suma de procedimientos por los cuales una sociedad o los grupos que la integran, tratan de ajustar la conducta de sus integrantes a los ideales y a los valores admitidos por esa sociedad”.  

Esta situación de lograr conformismo, la estandardización de opiniones políticas fundamentales, se realiza en países como el nuestro por los monopolios de hecho los grandes medios de comunicación en masa y en Estados Unidos totalitarios, por el exclusivismo del partido único cuya ideología intolerante y excluyente se beneficia con el apoyo económico y técnico y la protección policial y judicial del poder público.
“Una sociedad exenta de publicidad ideológica es una utopía. No hay regímenes con y regímenes sin propaganda, sino variadas formas de la misma y con medios más o menos aparentes. Las diferencias de unos regímenes con otros reside en la posibilidad de ofrecerse pluralistas, social o estatalmente permitiendo la antipropaganda, o sencillamente las distintas propagandas en juego. Las comunicaciones comunitarias, los nuevos y más vigorosos medios de difusión llevan a una intensificación de la publicidad”.  

Supuestamente el socialista que dirige un país subdesarrollado, como Cuba, Ecuador, Bolivia, Venezuela, se ve obligado, a orientar una lucha revolucionaria contra el capitalismo, los imperialistas occidentales y además contra la religión, último testigo de las instituciones de una dominación extranjera. Nada de esto sucede en el gobierno de Mujica.
Los progresistas dicen que las contradicciones entre izquierda y derecha, están vaciándose de sentido. La izquierda se ha vuelto un fetiche verbal, peligroso anacronismo, dicen, cuyo culto distrae de los verdaderos problemas de la gente al decir de Mujica “el guiso”, y “el barrio”. Es claro que en nuestro país no existe una orientación revolucionaria,  socialista, ni siquiera socialdemócrata y tampoco progresista.
¿Qué deberíamos hacer nosotros entonces?
Ser cómplices.
Hacernos los distraídos.
Participar del gobierno y aparentar ser oposición.
Callar.
Aceptar las cosas tal como han sido.

Los dirigentes del progresismo y en especial el propio Presidente de la República José Mujica, proclama una gran desconfianza con respecto a las ideologías. Según él las viejas ideologías y en particular el marxismo han perdido su “verdad” y fuerza de persuasión co n respecto a los intelectuales. Los dirigentes del Frente Amplio coinciden en cuanto a las grandes soluciones a dar a los problemas políticos: Deseos de una descentralización del poder, valor del sistema de mercado y economía mixta, y del pluralismo político.
El obvio anticomunismo y antimarxismo ha triunfado sobre estos dirigentes y sus partidos, que se ponen en evidencia en su obra de gobierno. Esto puede explicar su óptica optimista con que encara el “fin de las ideologías”, sus afirmaciones encubiertas o explicitas sobre la desaparición del comunismo como “doctrina respetable” y la manera como le resta importancia implícitamente al movimiento marxista internacional.
El acuerdo con los partidos de la burguesía blanco y colorado no solamente es en el plano económico, social y político, también y fundamentalmente es ideológico. El acuerdo entre Mujica, el Frente Amplio y los partidos de la burguesía en lo esencial es respetar las reglas del juego, entre el parlamentarismo progresista y el conservadorismo político.
Los tres temas de la doctrina socialista han perdido resonancia:
A) Propiedad privada contra propiedad pública.
B) Anarquía de mercado contra plan.
C) Explotación capitalista contra el plan económico.

Ya se trate del estatuto de la propiedad, de la planificación, o de la nivelación igualitaria de los ingresos, se trata menos de elegir entre dos términos de una alternativa que de combinar en cierta proporción dos modalidades complementarias, de ir más o menos lejos en determinada dirección.
En las democracias estabilizadas como la uruguaya todos los principales partidos políticos están de acuerdo:
1-En cuanto a la forma de gobierno, democrático representativo, parlamentario y presidencial. 
2-En cuanto al régimen de economía mixta, expansionista con legislación social y redistribución de los ingresos.

Aunque persistan los conflictos de doctrina ideológica queda la afirmación de la “tendencia al apaciguamiento de los conflictos ideológicos en las sociedades como la nuestra”.

Se puede comprobar muy fácilmente a partir del archivo histórico que resumen declaraciones, libros, entrevistas y expresiones de los jefes progresistas uruguayos, desde la salida de la dictadura en adelante, y cuya síntesis mayor es el llamado “documento de los 24”. En definitiva se supone que para evitar nuevas situaciones de confrontación entre los uruguayos, es fundamental la “redistribución de la renta nacional, como forma de resolver la cuestión social”.
Para los dirigentes del progresismo, que han logrado “un pacto de paz social entre gobierno, patrones y trabajadores”, por que “lo que inspira la aspereza de los debates sobre esta cuestión, es el fondo de las cosas la lucha de clases y una terrible ideología”. Una ideología bien conocida que inspira la igualdad social, sustituida ahora por el progresismo del Frente Amplio en la equidad social por la cual un ministro o cargo de confianza se aumenta cuarenta mil pesos mensuales y un trabajador que percibe cuatro mil mensuales mejorará en trescientos pesos.

Los economistas, politólogos, periodistas y propagandistas del sistema progresista están al servicio de una sola idea. No es la idea siquiera de los cristianos la de la fraternidad. Ni hablar ya del sueño socialista que ahora parece mesiánico de la igualdad entre los hombres. Es en vano que se demuestre la existencia fatal de las grandes desigualdades de hecho, en los gobiernos de Vázquez y Mujica. Los ideólogos progresistas reafirmarán entonces que la desigualdad no siempre es consecuencia de la injusticia social.
Ellos hablan en cambio del “progreso social” que consiste en reparar en parte esas desigualdades. En este entender la ideología pierde toda eficacia. El radicalismo ideológico disminuye, ante las circunstancias de la realidad de la vida económica.

Hace ya muchos años, durante los gobiernos batllistas cuando las luchas obreras y el peso de la ideología socialista, “la ideología afirmará de la manera más audaz los derechos sociales. Aquellos trabajadores en sus sindicatos hicieron posible que se insertara en la Constitución el derecho de huelga, las ocho horas, la participación de los obreros en las empresas como fue el caso del Frigorífico Nacional, la nacionalización de las empresas que tienen carácter de servicio público  o monopolio de hecho, como ANCAP, UTE, ANTEL, OSE, etc”.

De esta manera el orden jurídico se mantuvo por un  tiempo sin ser destruido aún en el periodo de la dictadura, donde siguieron existiendo los entes del Estado, aunque adquirieran algunas formas nuevas. Mientras que la ideología fue perdiendo poco a poco su valor creador en presencia de las nuevas necesidades de la clase gobernante.

Quienes vivieron en Suecia conocen muy bien esta transformación cuando las tensiones ideológicas declinan, y se “esfuman ante las preocupaciones de la eficacia”.
En los países escandinavos la “atmósfera política las ideologías políticas y las ideas generales tienen poca importancia” y en realidad desempeñan un papel insignificante.
“Los socialistas no son marxistas pero prefieren que la economía nacional esté sujeta a un plan del Estado”. “Los partidos agrarios defienden a cualquier precio los intereses de la población del campo”. “Los liberales son defensores de la libertad política, a las libertades civiles, y a la libre discusión política”. “Los partidos conservadores se oponen a la dirección de la economía nacional, por los organismos del Estado”.
Pero se necesita un buen tiempo para observar estas diferencias, y hace falta esperar a los periodos electorales para conocer lo que piensan. Es muy raro que salvo en periodos electorales se haga alusión a ellas en los debates parlamentarios. Lo que importa es la actitud que adoptan los partidos ante todas las cuestiones prácticas.

Existe por tanto una semejanza cada vez mayor entre las realidades de otros procesos y la realidad uruguaya durante el gobierno progresista.
La única persistencia de las diputas ideológicas en la actualidad sobre aquellos problemas que Mujica y Astori dan por descontado que ya están resueltos, aparecen cada cierto tiempo pero no en la voz de los políticos o los sindicatos.

Los que rompen este “chiquero” son las declaraciones de las asociaciones patronales, la Asociación Rural, los voceros militares, a favor de la ideología que defiende la iniciativa privada, contra los impuestos, el valor del dólar, estos son solamente “combates ficticios”.
La central obrera de trabajadores PIT CNT, y los dirigentes de los partidos que fueron de izquierda en otra época, también se ven en la obligación de mantener estos “ritos” que son huecos y no impiden el divorcio entre la ideología que dicen sostener y la realidad del capitalismo que es la que aceptan. Por eso en ocasión de una huelga de 24 horas, las consignas de la central son: “por más democracia, justicia, y desarrollo”, consignas tan amplias y universales que se hace imposible que alguien no las compartiera. Los líderes tanto de la derecha burguesa, como del Frente Amplio mantienen para el electorado, la apariencia de ajustarse a la línea tradicional, mientras que de hecho adoptan una conducta realista.

La transformación de los partidos que fueron socialistas que se apartan del marxismo y se vuelven conservadores pierden hasta el contenido reformista inicial cuando llegan al poder como el Frente Amplio se vuelven “partidos satisfechos”.
El Frente Amplio ha mantenido intactas las bases de las estructuras capitalistas de la economía.
Y sus “alharacas” de un buen uso de la propiedad privada de los medios de producción pero ya no hablan de su abolición. Capitularon ante la política internacional imperialista de las clases dirigentes de siempre.

Esto que ha hecho el Frente Amplio, a partir del gobierno de Tabaré Vázquez y adquiriendo una gran velocidad durante el de Mujica, no hace otra cosa que acrecentar la indiferencia de los uruguayos. La menor participación en política de los ciudadanos, demuestra el creciente desinterés por la política por los partidos en general se trata de los que representan la oligarquía o aquellos que se dicen progresistas y populares.
Esta situación abre las puertas al personalismo del estilo de Mujica, caudillista, a la solución carismática como Tabaré Vázquez, y de otros modelos parecidos.

Partidos burgueses y frenteamplistas por igual se han declarado interesados y preocupados por el asunto de la eficacia. La cuestión consiste en las nuevas complejidades y el tecnicismo de las cuestiones gubernativas y administrativas modernas las cuales según los dirigentes le quitan la posibilidad de resolverse en base de opciones radicales e ideológicas.
Esta teoría de la tecnocracia manifiesta que gran parte del poder de decisión se ha transferido a los “cargos de confianza” expertos en la función pública como fue el caso del hijo de Sonia Brescia, empleado por el propio Presidente de la República, Mujica. 
De la misma manera que se desvaloriza el político parlamentario, a mayor desideologización mayor tecnocracia.
La declinación ideológica es la que trae el aumento del peso de los tecnócratas. 

En conocimiento de la declinación de las ideologías, los publicistas comprometidos en la “militancia política social” e influyen en el pueblo con sus juicios de valor sobre la inconveniencia de ciertas ideologías que llaman “radicales”, “extremistas”, o “perimidas” para que las mismas desaparezcan, para que se afirme la paz social y se consolide el régimen existente.
La publicidad de esos grandes medios de comunicación, crea entonces un estado de conciencia en las masas favorable al status imperante durante el gobierno progresista.

Dirigentes, ideólogos y medios de comunicación coinciden en declarar que ya están en marcha factores de evolución que consideran “cambio social”, “profundización de la democracia”, y por tanto no es necesaria ni la revolución social ni el socialismo. De hecho, se opina entonces que ya no existe espacio para los sentimientos revolucionarios o comunistas.

Con el supuesto fin de las ideologías, se crea confusión entonces respecto a la unificación ideológica.
Esta visión lleva al error del fin de las ideologías, porque gobiernan juntos frenteamplistas, blancos, colorados y de hecho se logran los consensos, “acuerdos reinantes en el seno de la sociedad sobre los valores que presiden el gobierno de los hombres; acuerdos que abarca a la vez las concepciones de la autoridad y los objetivos que justificarían su empleo”.
En realidad lo que se presenta como el fin de las ideologías es solamente un fenómeno de unificación o conformismo ideológico.

Por el contrario las insatisfacciones con las estructuras sociales antiguas se manifiestan en muchas partes del mundo. Los ejemplos de Ecuador, Bolivia, Venezuela, y la realidad colombiana; son expresiones en nuestro continente. Otras realidades que fueron traicionadas como Chile, Brasil y Uruguay, también manifiestan el interés de los pueblos por cambiar.

 

 

Tomado de Cx 36 Radio Centenario

 

Caricatura de Gervasio Umpierrez

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