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El polvorín

URUGUAY - “EL SIMULADOR” MENSAJE DE LA 36

9 Enero 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

                                                                                                 5 de enero de 2012



36

“EL SIMULADOR”
“Los aparatos para las simulaciones del talento”
“Son sin duda grandes y admirables los medios protectores que tiene el organismo animal. Parecería que la naturaleza previsora se hubiera complacido en multiplicarlos, de tal manera son numerosos y tan cumplidamente llenan sus funciones sencillas dentro del complicado mecanismo de la vida”  
“EL PUEBLO ES UN NIÑO”

Los dirigentes del progresismo gobernante han aprendido tanto a simular como a disimular.
Disimulan por ejemplo en este preciso momento algunas de las contradicciones que vamos a mencionar a continuación.

Simulan estar del lado de Argentina y su reclamo de soberanía por las Islas Malvinas, haciendo declaraciones a favor de nuestros hermanos del Plata durante la reunión del MERCOSUR y afirman ante le resto de los mandatarios inflando el pecho “que no van a permitir en ingreso de embarcaciones que lleven la bandera británica y se dirijan a las islas Malvinas”.
Pero en la practica real, hay un barco Inglés, custodiado por soldados británicos a bordo, que está anclado en el Puerto de Montevideo y que partirá con rumbo a las islas próximamente. 

Simulan defender e impulsar un “país productivo”. 
Sin embargo disimulan cuando favorecen el asistencialismo estéril del ocio, benefician con cuatro pesos cada litro de cerveza mediante una subvención, y a los importadores de mercaderías de las zonas francas.
Disimulan en silencio lo que hoy mismo un empresario local, fabricante de sus prendas, anunciaba en la radio, que en febrero la Justicia lo desalojará de su local de fabricación sin contemplación alguna. 

Simulan su interés en realizar un censo, que lleva meses, ni se termina, ni se sabe cuales han sido sus resultados, salvo que somos muchos menos que hace cuatro o cinco años atrás.
En cambio disimulan publicando en los grandes medios de prensa los estándares de los niveles de vida de más de quince mil dólares de ingreso por persona, el regreso del exterior, de más de trescientos uruguayos mensualmente, al baja inflación de un ocho por ciento anual, el aumento salarial y de las pensiones a niveles antes desconocidos. 

Un país donde dos feriantes padre e hijo, han muerto por disparos de un arma en manos de otro colega. 
Donde dos policías fueron baleados por delincuentes el mismo día que otros asesinaron a un pistero en una estación de servicio.
Y la lucha es cierto se transforma “pobres contra pobres”.
Pero también de “ricos entre ricos”, allí están los médicos de una Clínica famosa, con la que participan solidariamente los más importante y famoso de nuestra sociedad, tanto en el terreno empresarial capitalista, como en los sectores más empobrecidos del país. Y sin embargo se arrancan los ojos entre ellos en la lucha por le poder. 
Una institución que no hace mucho tiempo se conoció una gran estafa llevada a cabo nada menos que por su contador.
Como “trucha” fue la rifa de un auto en un gran supermercado.
Cómo ladrones son algunos jueces de este país, que se afanan el dinero de los que afanaron antes.
Asesinatos que sorprenden a las autoridades policiales por la modalidad, y la violencia con que se cometen. Y no es violencia también que a una jovencita en uno de esos pueblos donde operan las grandes transnacionales de las plantaciones de eucaliptos o las mineras a cielo abierto, violen, asesinen y tiren a un poso a una chiquilina. 

Simulan hacer justicia con los solados violadores de un joven haitiano.
Disimulan cuando los dejan en libertad al poco tiempo.
Simulan penar a los trituradores y asesinos de la dictadura. Pero al poco tiempo disimulan llamándolos de “pobres viejitos” y reclamando su libertad, interrumpida por un tiempo ante la evidencia y la insania con que torturaron, y fusilaron al maestro Julio Castro.   

Simulan defender los Entes del Estado. Con ese discurso ganaron muchos votos de los trabajadores del Estado. Disimulan ahora explicando que no son privatizaciones, que son asociaciones entre públicos y privados.

Disimulan que el país no tiene más deuda externa. Y disimulan que no hay gobierno en la historia de este país que se haya endeudado tanto y peor que este del Frente Amplio.

Simulan la austeridad que reclaman al pueblo trabajador.
Disimulan el gasto y la ostentación personal y de los gobernantes, asiduos a Punta del Este, donde una mesa para ver a un francés que pasa música en una consola, solamente la mesa cuesta seis mil dólares.

Simulan llevar adelante una nueva “reforma de la enseñanza”, la más antigua, retrograda y capitalista que se haya pensado jamás.
Disimulan que esta reforma de la educación es la misma, que la que, le negaron a Rama cuando la propuso.

Simulan defender las buenas relaciones de vecindad con el Gobierno argentino, y encaran a los blancos y colorados como culpables del mal relacionamiento con los argentinos.

Disimulan por su lado que han sido ellos los Frenteamplistas durante el Gobierno de Tabaré Vázquez que hasta solicitó ayuda al ex Presidente Bush en caso de ir a una guerra con los argentinos ayuda. 
 
Hoy pensamos referirnos a la entrevista al Presidente, José Mujica, que le hiciera el diario oficialista La República de Fasano. En ella se aprecia el espíritu simulador del señor Mujica el cual ingresa tempranamente en la etapa de declive, supuesta “victima” de los mismos que lo ensalzaron, lo convirtieron en modelo, en definitiva en el “caudillo”.  

“Hay quienes creen que el presidente debe tener cara de prócer aunque sea un viejo reumático como cualquiera”

“Me han hecho la guerra”

El presidente Mujica recibió a la República. “No sirvo para hacer balances”, dijo. Sin embargo, habló sobre los principales temas del año que pasó y los que encabezan la agenda del que acaba de comenzar.
Gonzalo Terra y Mauricio Cavallo

Recientemente la Cámara de Senadores aprobó la despenalización del aborto. Si Diputados también la vota usted ha anunciado que el Ejecutivo no vetará la ley. Personalmente,  ¿qué opinión le merece el proyecto y el tema en sí?

-Fui muy explícito cuando  era senador, yo voté el proyecto. El aborto no lo quiere nadie, ni siquiera quienes lo practican. El problema es cuál es, ante los hechos, el mejor camino para salvar la mayor cantidad de vidas posible. Cuando las mujeres llegan a esa amarga decisión, hay que trabajar con ellas y apoyarlas; si se hace, en muchos casos se revierte la decisión. Es dramático para una mujer tomar esta decisión. En general están en soledad. Lo que no debemos es dejarlas solas. Ese es el camino que logra salvar más cantidad de vidas.

-El resultado del Censo indica que la natalidad sigue siendo baja, aún en un país con crecimiento económico. ¿Cómo lo explica?

-Tenemos una inclinación natural que viene desde muy atrás, una conducta en esa materia propia de los pueblos europeos más envejecidos y maduros. Tendemos a adoptar una actitud de ese tipo y la relativa alta natalidad se da en las zonas más pobres y paupérrimas. Alguna gente se queja cuando una niña de 13 o 14 años tiene un hijo, a veces, sin relaciones sentimentales firmes. Y es porque es lo único que puede tener y lo que la afirma en su personalidad en forma inconsciente, tiene algo que es de ella. El último censo indicará que las familias más numerosas del Uruguay están por el oeste de Montevideo, en las zonas más humildes.

-¿Eso le preocupa?

-...y sí, porque la mayoría de la fuerza de trabajo dentro de algunos años será de adolescentes que nacieron en esa franja de la población. Entonces, las políticas de equidad y justicia social para tratar de incorporarlos no son producto de una humanística propia e inmotivada por la izquierda, sino es una conveniencia nacional para toda la sociedad. Nos es mucho más eficaz atender hoy a esos gurises y no reaccionar ante los problemas que después tendremos que atacar.

-Usted había afirmado que tenía pensadas políticas para fomentar los nacimientos. ¿Cuáles son?

-Tengo algunas ideas pero este país es muy pacato y conservador, se asusta mucho en llamarle a las cosas por su nombre. Pienso, por ejemplo, que hay que dar doble Asignación Familiar a esos niños que se crían en la campaña profunda, que son una reserva para el país. En términos estadísticos esos gurises son bárbaros y cada vez hay menos. Pero no va a faltar quien diga que estamos premiando la fecundidad del vientre, que yo creo hay que premiar.


-A lo largo de este año se ha dicho, y de pronto así lo ha reflejado la gestión, que hay dos equipos económicos. ¿Es así?

-Eso es bulla. No hay dos equipos económicos, no sé si habrá uno. Economía es un conjunto de aproximaciones, cuando todo sale bien macanudo, ahora, cuando sale mal te lo explican después, pero nadie la vio antes. Puede haber enfoques a veces que son distintos. Pero tenemos un equipo económico que acompañamos, respetamos, con el que discutimos y con el que a veces hasta tenemos diferencias, como debe ser. Pero este gobierno tiene una característica: está reflejando la fina intolerancia que tiene este país, que es muy fina, no es la intolerancia del que desprecie crudamente al negro en forma discriminatoria y grosera, no. Es una intolerancia mucho más culta, la viví en toda la campaña electoral, no puede tolerarse que alguien que no tenga chapa universitaria o no pertenezca a determinado círculo social sea presidente, no se pueden convencer. Hay una especie de Cultura de que estas cosas pertenecen a determinados círculos sociales o que por lo menos debieron haberse santificado con algún título universitario para que si Vierten de abajo sean toleradas. Entonces me han hecho la guerra desde el primer momento,  antes de llegar. Si yo les había caso a los politólogos no era candidato a presidente y lo mismo a todos en el oficialismo. Pero no le di pelota a ninguno, sino a mi nariz y a lo que me decía la gente con quien yo caminaba por la calle. Pero esta contradicción sigue, me dijo un hombre de izquierda en aquellos días de definición: “Vengo a decirte que no puedo acompañarte porque sos demasiado contestatario”, me lo dijo con gran nobleza y le tengo un respeto bárbaro, y hay algo de eso. Entonces el presidente tiene que tener cara de prócer aunque sea un viejo reumático como cualquiera, pero tiene que posar y estar rodeado de un hálito de misterio, me lo han dicho, las cosas más antirrepublicanas que puedan ser están ligadas en la cabeza de alguna gente de este país.

Esa discriminación de la qué habla, ¿también se ha dado en la interna del gobierno?

-En todos lados, yo me he dado cuenta que eso está y sé que soy rupturista, toda mi vida lo he sido, yo me mato de la risa de esas cosas, pero ese palo en la rueda está. ¡Qué le vamos a hacer! No se puede cambiar el matungo en la mitad del río y yo ya estoy al final del cruce del río, así que...

“El Estado es el enemigo número uno del socialismo”

Mujica cuestionó los corporativismos, la actitud de algunos funcionarios del Estado y la falta de solidaridad de la sociedad, atada al consumo desmedido.

A lo largo de este año algunos corporativismos han sido duros: cuando quiso reformar el Estado se opuso COFE, cuando se reestructura AFE el sindicato protesta y lo mismo ocurrió con Secundaria y el programa Promejora…

–Lo que sucede es que en este país, con una visión socializante, hemos contribuido a educar y formar mal a camadas de militantes sociales que son un capital del país, pero se creen que con la estatización nos acercamos al socialismo o algo parecido. Creo que históricamente el Estado ha terminado siendo el enemigo número uno del socialismo. Una cosa es estar contra la explotación del hombre por el hombre mismo, y yo lo estoy aunque no lo pueda resolver, y otra cosa es tragarse la pastilla de que el Estado termina con las clases sociales. Entonces se termina procesando una tremenda injusticia que quienes están fuera del Estado tienen que cargar con un derecho laboral muy distinto al que tienen quienes están dentro del Estado, y se crea como una casta de hecho, sin que nadie se lo proponga, con ciertos beneficios a costas de los demás. Y esto es bastante injusto. De todas maneras no es lo general porque por suerte los hombres tienen excepciones en todos los órdenes y dentro del Estado hay gente que mantiene el fuego prendido y van para adelante y no necesariamente son de mi pelo político. Hay trabajadores del Estado que tienen una dignidad funcional tremenda. Son verdaderos servidores públicos. Pero hay un montón de cosas que deprimen al conjunto de la gente, entonces da lo mismo una cosa que la otra y eso les hace mal a ellos mismos porque los lleva a una vida vegetativa y esto le hace mal al país también. Entonces sí, frecuentemente se cae en corporativismos porque se producen circuitos como de demagogia.

El proyecto para AFE ha sido cuestionado por privatizador…

–¿Cómo vamos a decir la privatización de AFE? Primero porque no existe el capitalista loco que sea capaz de comprar ese montón de herrumbre. Eso no se puede privatizar porque no existe. No hay quien cargue con ese bagayo porque es invendible. Pero además, hace rato que el transporte de carga está privatizado porque hay como 24 mil camiones que son todos privados. Asimismo: ¿por qué el derecho privado?, pues porque para hacer negocios no le puedo pedir permiso al Tribunal de Cuentas, hay que tomar decisiones rápidas. Pienso que deberíamos modificar el derecho público, ¿por qué tiene que ser una herramienta ineficiente? El capitalismo, para defenderse, operó para obtener ventajas quitándole competitividad al Estado y entonces el derecho público, con la apariencia de una aparente seguridad, termina siendo un gordo bobo que no le compite al sector privado. Como sociedad tenemos que reaccionar frente a eso. ¿Hasta cuándo vamos a tener la escalera del burro, hasta cuándo vamos a aumentar de categoría por el hecho de envejecer? Puedo estar 35 años de portero sin dar un concurso y resulta que voy subiendo porque estoy envejeciendo y no me rompí el alma para nada. ¡No puede ser! Envejecer es un dato de la naturaleza.

Usted ha cuestionado la sociedad de consumo y ha apelado al voluntariado. Sin embargo, el consumo aumenta y sus llamados al voluntariado no parecen haber tenido mayor éxito.

–Nunca se podrá transmitir lo que no se tiene. Nadie puede exteriorizar lo que no lleva adentro. Las sociedades modernas son muy crueles. Cada vez se necesitan más cosas para vivir. El motor de las economías capitalistas contemporáneas es fomentar el hiperconsumo y si éste no existe la economía se para. Ahora tenemos un gran problema: debemos sujetar la inflación porque se nos disparó la yegua del consumo.

¿Controlar la inflación es la mayor preocupación del próximo año?

–Es peligrosa. Estamos en cifras razonables. Si comparamos con la historia del país no es nada desastroso. Pero es un proceso en el que tenemos que tomar medidas activas porque termina siendo una expropiación de los pobres, sobre todo de los que tienen salarios e ingresos fijos. Se bajó bastante el nivel de pobreza y se distribuyó bastante mejor, se le dio más a los más débiles pero podemos perder todo eso si tenemos una escalada inflacionaria.

Volviendo al tema del voluntariado, ¿por qué no tuvo tanto eco su llamado?

–Tal vez hemos perdido generosidad. Algunas instituciones han desaparecido. Cuando yo era joven, los sábados y domingos teníamos alguna changa: comer algún asado o puchero en lo de algún amigo que hacía una planchada de una casa y se le daba una mano, eso no se hace más. Se ha ido fragmentando la solidaridad espontánea, parece que cada cual está más encerrado en lo suyo. Han desaparecido los viejos boliches, las nuevas generaciones no van al boliche, no sé sí para bien o mal, pero se pierden la relación del primer sindicato que es el boliche, son cambios sociológicos. Yo lo constato nada más.

Usted ha aportado dinero de su bolsillo para el Plan Juntos, pero ha obtenido poco resultado porque no ha logrado captar la atención de otros jerarcas.

–¡Ah no, jerarcas no! Pero esto yo lo conozco, desde que fundé el Fondo Raúl Sendic tuve bajas por eso, por meterle la mano en el bolsillo a los diputados.  Pero hay gestos solidarios que son importantes, por ejemplo, los muchachos de la FEUU que quieren organizar la participación de mucha gente en Plan Juntos, la gente del Sunca también se está arrimando. Un señor donó dos hectáreas y medias en La Teja para hacer un barrio nuevo. Hay cosas que son muy interesantes. Pero nosotros no hacemos algo para cortar cintas, porque no es un plan de vivienda sino una lucha por rescatar gente que está en el fondo. Hubo planes de vivienda en el pasado, pero después terminaron vendiendo las puertas en la feria. Pero lograremos lo que podamos y a los que critican yo les digo: usted que lo critica, hágalo mejor.

Otro tema sobre el que a lo largo de 2011 se ha hecho hincapié ha sido la educación. ¿Qué hará?
 
–Tenemos un problema grave y de carácter inmediato. No se puede pensar en un país productivo si paralelamente no se lleva una batalla permanente por la capacitación tecnológica del grueso de la población y acá tenemos una vieja discusión porque culturalmente somos muy afrancesados por una vieja herencia. Tenemos la discusión como si la humanística estuviera en contra de la tecnología o la tecnología en contra de la humanística, sin ver que también por el lado de las matemáticas termino en el campo de la filosofía. Esos mundos no son contradictorios. Ahora, si miro con sentido realista desde el punto de vista político y veo que hay un montón de padres que hacen toda la noche una cola para asegurarle a su hijo un lugar en la UTU, me están dando un mensaje. Me están diciendo que quieren eso, que les demos conocimiento a los jóvenes para que trabajen. Tenemos que dar esas respuestas porque no puede ser que venga una papelera y no tengamos soldadores porque en el país no los preparamos y tenemos que salir a improvisar o hacer cursos. Creo que la revolución neoliberal también le pegó a la UTU. En el año 2000 se le dieron algunos “saques” que dejaron una gran cantidad de cursos por el camino. Había un Instituto de Formación de Maestros que en 2004 se detuvo. Desaparecieron herramientas, se volvió a retomar en 2009, nos perdimos 4 o 5 años en formar maestros técnicos. Creo que a la UTU la hemos tratado como a un hijo bobo, está todo primero y la UTU queda como el último orejón del tarro.

Es la propia izquierda la que ha planteado reparos a la propuesta de expandir y profundizar la actuación de la UTU…

–Sí. No sé. No puedo juzgar, estamos en un momento de mucha reflexión, idas y venidas, que no puede ser infinito porque no podemos estar discutiendo toda la vida, hay que patear y salir con algunas cosas.

¿Siente que la seguridad pública es un debe de la gestión?

–La seguridad se viene trabajando bien aunque es un tema muy difícil. La Policía ha mejorado mucho, pero la sociedad tiene enfermedades. Se está agrandando el horizonte del mundo delictivo. Pero tenemos problemas en las cárceles. Hay lugares en los que a pesar del esfuerzo cuesta avanzar, las cárceles dan vergüenza. Mejoramos en el INAU, pero tenemos que hacer mucho más. Utilizamos poco el convencimiento, le estamos perdonando a toda la prensa, la televisión, que no se pelea en el campo de los valores.
Vemos a veces a una juventud tal gil, tan salida del cascaroncito que se termina arruinando la vida por pavadas. Esa juventud necesitaría sentarse en un boliche con unos viejos para que les digan: “No seas belinún, que tenés lo mejor de la vida que es la juventud y que sos capaz por un cañazo de estar estropeando la aventura de jugar en la vida. Te crees que sos un vivo y sos un terrible nabo, vas a ser una rata de cárcel”. Esa conversación intergeneracional no existe, los viejos se lo tienen que decir. “Vivo es el que le sale para las 8 horas”. Estas cosas no están planteadas y son elementales porque en la medida que pasan los años hay cosas que las damos por descontadas, pero no, siempre viene nueva gente y no se puede dar nada por descontado.

Se lo ha criticado por la estrecha relación que mantiene con Argentina. ¿A qué responde esa cercanía? 

–Conozco la historia de este país y tengo bien claro que cuando le fue mal a Argentina a nosotros también. Y las malas relaciones nos terminan perjudicando mucho más a nosotros que a ellos. Porque cualquier gobierno argentino con tomar una simple medida administrativa nos rompe una temporada. Alcanza con que pongan 200 controladores en los pasos de frontera para revisar qué compran los turistas y chau, la gente se va para Mar del Plata. Nos pasó durante el gobierno de Domingo Perón. Entonces no quiero dar cachones para esas cosas. Lo que pasa es que hay mucho antijusticialismo en el Uruguay, la gente tiene derecho, y por la vía de ser antiperonista, se termina siendo antiargentino, pero no. Yo trato de cultivar buenas relaciones con todo el mundo, estuve en la inauguración del Hotel Colón que era de Mauricio Macri, y yo no sé si mañana no llega al gobierno. Soy amigo de Eduardo Duhalde quien estuvo en mi casa, tengo amigos de todos los pelos en Argentina y los cultivo. No me voy a meter en los pleitos de Argentina, si no podemos con los nuestros. Creo que hay que defender una política de amistad y relaciones ya que por ese camino logramos más que por la vía de las confrontaciones y además porque los países no se mudan.
Aunque hoy tengo claro que Uruguay tiene que subirse al estribo del Brasil porque será una superpotencia de las que corta el bacalao grueso en el mundo.


La aparición de Julio Castro

“Yo había llegado ese día de Europa, estaba descansando y me llamaron por teléfono para comunicarme que habían encontrado restos humanos. Fue un impacto brutal. Después se supo que era el maestro.
Leí una carta de él, que hablaba sobre la educación, con recomendaciones, qué actual. Eso escrito por el maestro demuestra que hemos tenido problemas que son muy viejos, que se vienen arrastrando desde hace tiempo”. 


“No se tolera que alguien sin chapa universitaria sea presidente”

“Una tarde en Berlín me paré para ver trabajar a lo que serían los trabajadores de Adeom de Berlín, se me caía la baba viendo esos trabajadores. No importa que sea un trabajo humilde o complejo, es el compromiso con el trabajo y su capacidad, eso beneficia a todos”.

“No me preocupa el diferendo con Gran Bretaña, es una potencia vieja, tiene más cancha… por favor! Se mata de risa de esto. Porque además no le cerramos nada. Le dijimos poné la bandera tuya. Vamos a los hechos, vas y venís con tu bandera”.

“Cuando compro cualquier bien lo adquiero con el tiempo de mi vida que tuve que gastar para tener ese dinero. Esto quiere decir que estoy cambiando el tiempo de mi vida por poder adquisitivo, entonces creo que hay que ser machete con el tiempo de la vida”.

“Esta última vez no traté de nabo a un periodista. Ese es dueño de un medio de prensa en Punta del Este. Me está contrabandeado de periodista, pero es dueño de un medio de prensa, es un patrón, yo también conozco a la gente”·

El sociólogo argentino José María Ramos Mejía notable pensador que vivió de 1849 a 1914 escribió un importante libro “Los simuladores de talento”. La vigorosa fuerza ideológica de su obra conserva hasta hoy día a nuestro entender una palpitante actualidad. Es un libro que parece haber sido escrito con el escalpelo del cirujano más que con la pluma del literato. Tan profundo es su implacable análisis de las pasiones humanas. Hasta hoy las afirmaciones del doctor Ramos Mejía mantienen su plenitud y vigencia que nos permiten a nosotros en esta época traer al oyente sus enseñanzas para hallar las respuestas a tantas preguntas que nos afligen respecto a la conducta de los dirigentes políticos. Plantea con lucidez las diferencias entre simular y disimular y describe apoyándose en conocidas figuras de su época y nosotros lo haremos con las actuales, las mañas que utilizan los simuladores y disimuladores como en este caso el Presidente uruguayo José Mujica.

El conocimiento de este libro, que por razones obvias solo recurriremos a alguna síntesis es de fundamental importancia para interpretar, comprender y esclarecer las acciones y reacciones de figuras destacadas de la historia política uruguaya y en particular de los caudillos como Mujica. 

Este aporte suponemos ha de servir tanto para definir el perfil del señor José Mujica Cordano, como para ayudar a entender la actitud y comportamiento de “seguidismo” ciego de las grandes mayorías populares respecto al “falluto” discurso del dirigente Tupamaro.

“En política el obstáculo más grande para conocer el valor de los hombres, es el predominio de lo que él llama las ideas de muñeca; clasificadas así, por analogía con lo que pasa entre ella y los niños”.
Aunque estos conozcan la superchería que encierra el pedazo de trapo con que juegan, le asignan, si embargo, pasiones, sentimientos y aptitudes que la ingenua ilusión, baraja con fines de pasatiempo. El niño llega a sentir verdaderos afectos, profunda simpatía por su muñeca. Se identifica de tal manera con la realidad que ha creado, que llora y ríe según la índole de los sentimientos que le atribuye; y aún cuando está persuadido de que aquel lienzo inanimado y sucio, es la misma negación de la vida, la necesidad lo impone, por que la sugestión tiene poder tan grande y tan débiles son sus facultades críticas, que fácilmente llega a la más completa alucinación. ¿Para que agregar como corolario, el lugar común que está en todos los labios: “el pueblo es un niño”.      

La creación del mito histórico y político es en muchísimos casos una función de utilidad y de defensa social.
Y aquí, la silueta del inolvidable Juan Moreira baja precipitadamente a la punta de la pluma del autor.
Aun cuando no fue creado con fin político alguno, sírvenos a maravilla, para mostrar cuál fácil dispositivo que tiene la imaginación popular para engendrarlo. Surgido de todas piezas en el breve espacio de una generación, fue llevado del humilde circo de payasos, hasta el aristocrático teatro lírico. Y si tal engendro, aun sin satisfacer necesidad social alguna, ha marchado tan de prisa, ¡cual habrá sido la presteza de otros, que sin duda la llenaron, y que al llegar al presente, transformados en vivas tradiciones o en encarnación de ideas que ni remotamente conocieron, satisfacen el orgullo de partidos o de pueblos, que los consagran con su admiración y cariño.

Hay otro género de personalidades hechizas, que fabrican también las pasiones colectivas del momento y que, una vez calmadas, dejan como sedimento una víctima, en ese caudillo popular que han adorado como una realidad.

Hecho para un medio ambiente determinado, pronto se asfixia por falta de adaptación a la atmósfera ordinaria, una vez que se restablecen las cosas dentro de sus quicios naturales. Cuando la agitación toma grandes proporciones, el ser caudillo llega a constituir una profesión, y el arte de simular una personalidad; es fácil y hasta lucrativo. Las facultades plásticas de ciertos caracteres permite, a los que tienen buenas disposiciones simuladoras, formarse una, accidental y pasajera si se quiere, pero que, si el temperamento se presta, llega a encarnar genuinamente voluntades y apetitos de determinadas fracciones, que le dan ponderación social.

El procedimiento es bien sencillo; renuncian a su verdadera aunque opaca personalidad de antes, para tomar la que le confecciona o impone el movimiento político. Como el pueblo, siempre escaso de facultades de relación, precisa un órgano que sintetice su pasión, una a modo de encrucijada sensitiva, a donde afluyan las diversas fibras del dolor común, y la de los apetitos inferiores de cada uno, o modela a su imagen; materialmente, lo fabrica, sacando un alma y metiendo otra, sin más función que la de gesticular  y accionar aquellas sus necesidades elementales. Hay en suma, una verdadera despersonalización o substitución de personas. Eliminadas las circunstancias del momento, sucede que la primera, es decir, la antigua dueña primitiva del ser, y que es la que posee el sentido real de la vida, despierta al fin a la carnal existencia, turbia pero afectiva, sin decoraciones ni panoramas que le hagan el relieve, sin los gritos que encelan las pasiones, ni los tiranos legendarios para sus gesticulantes discursos. La personalidad de fábrica, ha desaparecido como las visiones de un delirio. Interrogado el instrumento que antes hacia prodigios de popularidad, no responde ya; el prestigio ha dejado evaporar su esencia una vez rota la redoma vistosa que reverberaba en la puerta del comité, y el caudillo empieza a comprender, recién, que en el trance ha perdido las dos personas, la suya y la artificial que le seguía. Estado moral inexplicable y análogos al del personaje del fantástico cuento escandinavo, que en los umbrales de la locura había extraviado la sobre de su cuerpo. Al bullicio de la lucha sucede el silencio de un estado mental ambiguo, en que uno mismo en igual de circunstancias se sentiría con ausencias de espíritu; vacío por dentro, como quien dice. Situación de angustia pasiva desarrollada alrededor de esa sensación de insuficiencia psicológica, en que prosperan después de las ideas extravagantes de damnación social que terminan en el desastre de una emocionante tragedia.

Hoy nosotros los uruguayos de izquierda, hemos visto en nuestros días al igual que otras generaciones vieron en tiempos que las aciagas luchas alteraron la tranquilidad del país, más de un caso de caudillos y seguidores jefes de partidos, que perdieron la gran personalidad accidental que las circunstancias les habían forjado, para luego caer en la interesante vagancia de los príncipes destronados.
Sin embargo uno que otro incidente algún periódico oficialista o de lejano departamento retardados en sus informaciones, o la tentativa arqueológica de un politólogo o biógrafo entusiasta, nos vuelve a producir vivos recuerdos que por un instante le dan vida y actualidad en el abandonado escenario político.

Entonces cruza por el campo de la visión actual, una de las dos, traída por el recuerdo y tal vez aplaudida; mientras la otra, que aún discurre opaca pero real por el mundo, asiste al curioso espectáculo de un desfile extravagante en que él mismo presencia sus distintas actuaciones, como en el vidrio de una linterna mágica. Análoga sensación a la que experimentaba aquel muchacho enfermo que cita el curioso Seglas en su hermoso libro, y que, al ver pasar un tranvía, le asaltaba el pensamiento de que su personalidad se iba en él, mientras clavado en el sitio y naturalmente confuso, lamentaba tan angustiosa situación de espíritu.

Aquello de que; nadie es profeta en su tierra, expresa un fenómeno psicológico que la fisiología social explica con alguna verosimilitud.
¿No han observado que, a veces, la personalidad de un hombre, artista, filósofo o político, sufre algo así como una emigración del propio cuerpo, en virtud de la cual actúa en otras regiones bien alejadas de su residencia; que lucha y es discutida allí, como si se hallara presente; y triunfante o derrotada circula desprendida de su físico que tal vez despreciado y arruinado vive en la oscuridad de su residencia carnal?.

En su país anda como un divorciado de aquella esposa que ha huido de su lado, sin ser sentida y discurre, dentro del anónimo; afuera de sus obras o sus hechos le han formado otra personalidad que tiene en la imaginación, hasta un tipo físico, trabajado por ella dentro de líneas posiblemente contradictorias con el verdadero. Con él circula la personalidad moral que el capricho imaginativo llega hasta reproducir eb los periódicos ilustrados y si por acaso la persona material, cuerpo sin sombra, instrumento de música sin eco, pero propietaria legítima sin embargo, fuera a recoger las palmas que tan copiosamente tributan, es indudable que le tomarían por loco o por impostor.

La popularidad, siempre efímera, no es otra cosa que la posesión real o artificial de calidades que por lo elementales se hacen más accesibles a la sensibilidad actual. Las personalidades fáciles son las populares, como las músicas de las canciones y los versos amatorios. En cuanto a las otras, pasan los años, las generaciones se suceden, que otrora fueron turbias, las ve uno aparecer como algo que encontrara al fin su medio, buscado y esperado, tal vez por siglos inútilmente.

La simulación  está, en la naturaleza misma; simula la planta, simula el animal más desprovisto, y hasta simulan vida las cosas inorgánicas, si hemos de creer en los oscuros resultados de cierta filosofía, que da alma y sensibilidad al reno inanimado de la piedra. La simulación es u n recurso trascendental de la vida, es en la especie humana el talento de los impotentes, la pierna de palo y el brazo artificial con  que el arte de la cirugía ortopédica suple a maravilla el déficit que deja la enfermedad.

En la visa social esta otra singular ortopedia del engaño, armado con el gran instrumento de la prensa, hace geniales creaciones, poniendo a los cerebros valetudinarios circunvoluciones artificiales, como ese otro arte simulador, los diversos miembros ausentes. Así es como, por obra suya, ves caminar a los que antes eran cojos, manejar la elocuencia de la acción a los mancos y lucir cabezas de artificio a los acéfalos que no la llevaron jamás. El contraste entre los apetitos y el escaso vigor del instrumento que debe satisfacerlos, es en algunos ejemplares, tal vez en todos, la característica especial. La desesperación y la necesidad aguzan el ingenio y fustigan al instinto para obligarlo a sacar fuerzas de flaqueza: el hombre mentalmente desarmado, pide al animal lo que no puede darle la perfección de su propia especie.

Nada hay más cómico, pero ¡ay! Más fructífero al mismo tiempo, que esa silenciosa solemnidad de un gran filósofo que arruga el ceño al hablar pausado, del imbécil afortunado.
Siempre que se le ve huir como en la Rural del Prado ante el contacto imprudente de un hombre, envuelto en la pedantesca discreción con que se intentó defender, nos viene al recuerdo de esos vagones de ferrocarril privatizado, que sin embargo tiene n la terrible palabra inscripta de ¡peligro! Que sigue ahuyentando a los medrosos e infundiendo el profundo respeto de la muerte.

Si el caudillo al que nos referimos puede agregar a su solemnidad de profeta del futuro, y a su silencio la colaboración de la prensa y la calumnia biográfica tan útil como benevolente cuando procede de amigos interesados, el aparato se completa maravillosamente y sus efectos trascendentales, escapan a los límites de la vida privada.
No sorprenderás jamás a estos amigos del poder ni con la puerta abierta siquiera. De ahora en adelante la vida transcurrirá así, por que una vez montada la imagen y el verso caminan por su propia virtud de su automatismo, hoy sería gracias a la cibernética y la tecnología de punta de las consultoras de opinión pública y asesores de imagen.

Esa vacía cuba cerebral que después de trece años de encierro nadie de sus visitantes cuarteleros,  parientes, abogados o amigos, nadie fue capaz de trasmitirle siquiera el triunfo de la Revolución Nicaragüense o del Viet Cong sobre el imperialismo. Esa cabecita tiene que llenarse de doradas virutas para que la penetrante radiografía popular no vaya descubrir su completa orfandad de ideas; todos los huecos y son muchos están repletos con la arena estéril, pero pesada que imita las auríferas; y armado es ilusionismo con los cubiletes mentales que la vanidad les sugiere.

Claro que como se ha dicho nada nuevo hay bajo el sol.
Un ejemplo histórico de esta gravedad defensiva lo tenemos los orientales en aquel general colorado Don Frutos Rivera de tan risueña memoria para los orientales.
“Cierta afectación de gravedad estudiada que probablemente era una forma adquirida después de haber llegado a ser entidad, dicen quienes lo conocieron de cerca, y con la que disimulaba la falta de proporción entre la posición que asumía y sus méritos reales, parecía ser una especie de precaución íntima contra la fama del embrollón, genocida y tramposo que bien sabía él que se le reprochaba”.
La gravedad era una rueda importante de su aparato de protección.

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