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El polvorín

URUGUAY Febrero La segunda quincena (3, 4 y 5)

23 Febrero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Escribe: Enrique Cuadrado

 

El Hospital de Ojos del Saint Bois

hospital-de-ojos-2-images.jpgEl Hospital de Ojos está localizado en el predio del Saint Bois, (a los fondos del barrio Lezica), y se llama José Martí, (brillante idea del gobierno anterior), como forma de agradecimiento, al titánico esfuerzo del gobierno y pueblo cubano, de distraer profesionales de la medicina, y los dineros necesarios, para su ejecución.

 

El informe de Actividades 2007 de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), del Ministerio de Salud Pública informaba escuetamente que:

“En el mes de noviembre se inauguró el hospital de ojos y se comenzó a trabajar en consulta externa. Y relataba a seguir la serie de modificaciones:

Adecuación de la planta física: Se remodelaron 20 salas de internación con baño privado, equipamiento médico y mobiliario y enfermerías (80 camas). Se acondicionó un área para el archivo central. Se sustituyó el sistema eléctrico del hospital. Se instalaron nuevas calderas de calefacción. Se incorporó un nuevo grupo electrógeno. Se repararon los techos de cinco pabellones. Se recuperó el piso superior del edificio de administración.

Se culminó con la construcción de la consulta externa, el área de diagnóstico y tratamiento, y el block quirúrgico. Se instala un nuevo ascensor. Se construyeron vestuarios para el personal del hospital de ojos.

Adecuación del equipamiento: Se instaló el equipamiento del hospital de ojos donado por la República de Cuba”.

Quiere decir que a fines de Noviembre del 2007, las instalaciones del Hospital de Ojos, José Martí, estaba listo para comenzar a funcionar. Pero por causa de un boicot iniciado por oftalmólogos y anestesistas uruguayos, recién se pudo poner en marcha al comenzar Febrero del 2008.

 A partir de un Convenio firmado entre Cuba y nuestro país en 2005, Uruguay pasó a participar de la Misión Milagro. Al principio se trataba solo de eso. Los pacientes oftalmológicos de bajos recursos, pasaron a contar con la posibilidad de tener sus medicos-cubanos-en-hospital-de-ojos-images.jpgproblemas visuales, resueltos. El primer paso consistió en la llegada de tres brigadistas cubanos, que todos los pacientes de esos primeros tiempos, deben recordar con mucho cariño: el

doctor Carlitos Sierra, al frente de las doctoras Yamila Rodríguez y Rosita Mir.

Sobre finales de Octubre del mismo año, viajaron hacia Cuba, los primeros pacientes uruguayos, a operarse allá. En los primeros tiempos se realizaron una treintena de vuelos a cuba que beneficiaron a más de dos mil pacientes.

Yo estuve en uno de esos vuelos. Creo que fue el tercero, en Marzo del 2006. A partir de ahí, las autoridades de los dos países convinieron en crear el Hospital de Ojos, que en su momento fue el mas moderno y caro de los construidos con el aporte cubano en toda la América latina y mestiza.

 

Nuestro Hospital de Ojos, proyectado por el médico y Arquitecto cubano Alejo Sagols, dentro del predio del Hospital Saint Bois, comenzó a funcionar como tal,  el Viernes 1º de Febrero, de acuerdo con lo prometido por el Vicepresidente de ASSE, Daniel Gestido. Teniendo a su frente varios médicos, cirujanos y técnicos c ubanos, supervisados por el Director Dr. Yamandú  Bermúdez  doctor-yamandu-bermudez-2-images.jpgy equipado con los moder nos equ ipos donados por el gobierno de Cuba;

El hospital ya recuperó la vista a 11 pacientes en su primer día de funcionamiento, titulaban los diarios locales al día siguiente

Aunque aún no había sido superada la borrasca provocada por algunos oftalmólogos uruguayos, cirujanos y mercaderes, su vocero Miguel Zylberglajt arriesgó que No se puede agarrar a un paciente, tirarlo en la cama y operarlo; hay que conocerlo (El País A7, 01/02/08).

Ese fue uno de los pretextos, de los profesionales compatriotas, para detener la puesta en marcha del hospital, que ya estaba terminado.

FIDEL-12460_1193015749077_1338920433_30550562_4456368_n.jpgEn el fondo lo que estaba en juego eran los honorarios que, a partir de la llegada de los médicos cubanos y de la Misión Milagro, quedaban prácticamente cortados. Viraba cosa del pasado, el que se pidiera entre 2 mil y 3 mil dólares por ojo a ser operado, inclusive a personas de bajos recursos, y sin garantizar la recuperación.

A mi personalmente, un oscuro médico oftalmólogo me recomendó sacar un préstamo urgente para poder operarme y no quedarme ciego, algunos años antes de que llegara hasta nosotros la Misión Milagro.

 

URUGUAY Febrero La segunda quincena (4)

 

Escribe: Enrique Cuadrado

 

El Hospital de Ojos del Saint Bois (2)

zylberglajt.jpgEl Dr. Miguel Zylberglajt Presidente de la Sociedad Uruguaya de Oftalmología en varias ocasiones trató de desmerecer, el trabajo solidario de los médicos cubanos, en nuestro medio y en la Isla:

“Los oftalmólogos uruguayos no sólo cuestionan el envío de pacientes a Cuba, sino incluso la idoneidad de los servicios médicos de la isla. Zylberglajt dobló su apuesta al manifestar que hoy en día, Cuba no es un referente mundial en cuanto a oftalmología”. (2008)

En otra oportunidad, en un congreso en Punta del Este, reclamó que: “Ellos, (refiriéndose a los cubanos), causan daño a los pacientes al dañar la imagen del profesional en quien ellos necesitan confiar, (que deberían ser quienes terminaban pidiéndoles 2 mil dólares por ojo, sin garantía alguna de salir bien), algunas veces en las épocas más difíciles de sus vidas,” agregando mas adelante que

“Esta es la realidad de muchos países de América Latina, los cuales como Uruguay han sido invadidos por la llamada “operación milagro”.

Aparentemente, todo era válido para entorpecer los servicios solidarios de los médicos de Fidel. Hasta hacer correr el rumor, de que un paciente había muerto, después de operado en la isla. O que la comida que daban a los pacientes era mala, y muchos pasaban mal, en tanto otros optaban por pasar hambre.

Una enorme mentira, en pos de no perder el privilegio de cobrar, por intentar curar. Eso de que era preciso conocer al paciente, como dijo en alguna oportunidad fue otro ¡bolazo!

 

otra-de-las-pacientes-operadas-images.jpgMás de dos mil pacientes uruguayos, habían sido operados en Cuba,  incluso quien esto escribe, antes de que el  Hospital de Ojos, estuviera listo. Y no me conocían. A mi; ni a los otros dos mil y tantos.

Mi vuelo, (Marzo del 2006), llegó un miércoles. Éramos cerca de cien pacientes. Inmediatamente, nos llevaron hasta la Villa Tarará. En el primer contacto con las autoridades médicas, nos retiraron sangre y nos midieron la presión arterial. El jueves, nos llevaron al consultorio Pre-operatorio, para evaluar las condiciones de cada uno. Todos cargábamos una carpeta con nuestros datos, donde se agregaban, las evaluaciones de médicos y técnicos optometristas. una-de-las-primeras.pacientes-images.jpgAl día siguiente, viernes, nos llevaron al Hospital Hermanos Ameijeiras, en el centro de La Habana. Las operaciones, cuarenta en total, (ese día, en ese local), tardaron unos quince minutos cada una. El sábado de mañana, nos llevaron a la clínica del Post-operatorio, donde nos quitaron la venda y nos dieron el alta.

Quiero destacar, que siempre fuimos llevados de un lado para otro, en modernos buses con aire acondicionado y pantallas de TV, acompañados por personal médico y trabajadores sociales.

Que la comida era de buena calidad  y variada, de acuerdo con la carta cubana, donde prevalece el pollo con arroz y no se estila comer tallarines o milanesa con fritas, a pesar de las exigencias manifestadas por algunos ya que estábamos y éramos tratados como pacientes.


Y Aunque resulte odioso nombrar a algunos, corriendo el riesgo de olvidar a otros, aquí va mi sincero y eterno agradecimiento. Primero: a los de la brigada en Montevideo, Carlitos, Yamyla, y Rosita, de vuelta en la Provincia de Holguin.

Y enseguida a quienes me cuidaron en Cuba: 

bandera-cubanaimages.jpgA la Dra. Sandra (cirujana) y Ana Rosa (Asistente); Amanda, Magali, y Maria enfermeras; Marcos auxiliar, todos del 5º piso del Hospital Hnos. Ameijeiras.

A la Dra. Idalmis, al Dr. Miguel, a la Optometrista Wendilyn,  y a Popy, auxiliares de la Clínica del Pré.

A la Enfermera Berta y a su Auxiliar Alberto de la enfermería  y a la doctora  cuyo nombre olvidé, pero que es conocida como “la china”, de la clínica del Post, que fue quien me dio el alta.

 

Para finalizar, una sutileza del doctor Alfredo Toledo, del Sindicato Médico del Uruguay, que llegó a cuestionar las intervenciones, preguntando en caso de que algo saliera mal:

- ¿quién se haría responsable por un médico no habilitado para ejercer en el País?

Y me atrevo a responderle con otra pregunta:

- ¿quien se hizo responsable por las cosas que salieron mal para muchos uruguayos, (de bajos recursos), que se operaron los ojos, con médicos uruguayos y habilitados?


Y para terminar con el gasto de tinta ¿cuantos de los miles de uruguayos aquejados por problemas oftalmológicos, podrían haberse operado, y seguir haciéndolo aún; si apenas tuvieran como alternativa, pagar los emolumentos exigidos por los médicos uruguayos?

 

URUGUAY Febrero La segunda quincena (5)

 

Escribe: Enrique Cuadrado

 

El Hospital de Ojos del Saint Bois (3)

entrada-al-hospital-de-ojos-images.jpgEl texto a seguir, fue enviado por mail a mi amigo cubano Alejo, no para reclamarle, sino para comentarle como andaban las cosas por aquí, con nuestro Hospital, el de los pacientes oftalmológicos uruguayos y nuestros hermanos por adopción: los médicos cubanos. Alejo, es Arquitecto, además de Médico y Cirujano Oftalmologista. En la actualidad y desde la época del último terremoto, está prestando su colaboración en Haití, formando parte de la brigada médica cubana en aquellas tierras. Alejo estuvo en el paisito unas cinco veces para acompañar y dirigir la reconstrucción del Pabellón, que finalmente se convirtió en el Hospital de Ojos, José Martí.

 

Hola Alejo,

Finalmente estuve para que me atendieran en el Hospital de Ojos. Luego de coordinar, el pasado 28 de Enero, la consulta. Después de dos ómnibus y tres horas de viaje desde mi casa, llegué al mediodía del Lunes 14, al Saint Bois.

La tentativa fue un fiasco. Después de esperar tres horas, me volví a casa sin ser atendido, adonde llegué unos minutos antes de las ocho de la tardecita; por estos días comienza a oscurecer a las 9.

Por las carpetas que la recepcionista manejaba a la vista de todos, no debería haber mucho más de 5 médicos atendiendo. A las dos de la tarde, la cosa se enlenteció. Apenas parecía haber 2, por el número de carpetas; y no paraba de llegar gente. En su mayoría adultos muy mayores y con muchas dificultades. En un momento pedí a una auxiliar que surgía en la puerta que daba a los consultorios, que preguntara al doctor Guillermo Corbo,  (con quien me atendería), si iría a demorar mucho mi atención, ya que vivía distante.

Al rato volvió con la respuesta de que el doctor iba a demorar mucho, porque estaba muy ocupado atendiendo a los pacientes del post operatorio. Que si me sentía mal, que fuera a la emergencia.

En el medio de todo eso,  después de presentarme  e identificarme en la recepción, bajé a comer un sándwich y me encontré con una delegación  de la ciudad de Young, a quienes habían “coordinado”, para operar ese mismo día; que incluso pernoctarían en la Casa Tarará.

Aunque después de llegar, se enteraron que no iban a ser más operados. Habían llegado por la mañana y estaban esperando pasada la una de la tarde, el transporte, para volver a su ciudad. Me contaron que no hacía mucho tiempo atrás “las doctoras cubanas”, habían estado con ellos y habían resuelto coordinar las intervenciones después de un examen para ese día. Pero, cuando llegaron al Hospital, se les informó que sus afecciones no habían madurado todavía y que tendrían que regresar mas adelante.

Cuando salí del Hospital, ya no estaban.

La atención en el Hospital, viró la casa de la madre Juana. En los últimos tiempos, ingresaron otras categorías de personas de bajos recursos, como policías, jubilados y otros trabajadores necesitados de atención; entre ellos parte de la población necesitada de la zona metropolitana.

Encontré personas que deben ir una vez por mes, sacar número y hacer fila para pedirle al doctor una nueva orden para retirar un colirio. Parece ser que toda la atención a los pacientes oftalmológicos se lleva a cabo en el Hospital. La situación sugiere que las consultas en las policlínicas acabaron, porque no hay oftalmólogos que atiendan allí. En el Centro de Salud, de la Ciudad de la Costa, por lo menos es así.

Lo de ASSE, parece estar signado por una total improvisación. Esta misma tarde, estaban haciendo alarde por la inauguración de una casa de internación psiquiátrica en la ciudad de Santa Lucía, (que pertenece a una institución católica), a pesar de que faltan: personal especializado, y cerca de veinte medicamentos, relacionados hace unas semanas en unas hojas pegadas en la cartelera a la entrada de la Farmacia del Hospital Filtro, indicados para los diferentes tratamientos, de la salud mental.

En el caso de los pacientes oftalmológicos, ellos (personas de escasos recursos) son obligados a trasladarse muchos quilómetros, pagando de su propio bolsillo el costo de la locomoción, (un dinero que generalmente les falta), y que en estos días está sufriendo un nuevo aumento de los pasajes.

Esta vez, es por el aumento del Barril de petróleo. El otro aumento de los pasajes en el año, se da cuando aumenta el salario de los trabajadores del transporte…

Espero estar autorizado para hacer público, este nuestro intercambio de correspondencia.

Te mando esta mi hermano, mañana sigo

Fuerte abrazo

Enrique

 

 

Hermano Enrique:

Sé cuanto sufres y sé que sufro contigo, no sólo por tu enfermedad mal
atendida (que ya sería bastante) sino también por el desastre de ese
magnífico hospital de ojos que con tanto amor y tanto comprometimiento
concebimos, construimos, equipamos y sostuvimos (a costa de lo que a
veces nos falta, y nunca realmente nos sobra, en nuestra Patria para
los cubanos) en recursos humanos y materiales, muy caros por cierto.
Pero así es ESTA vida en ESTE convulso mundo donde priman las
ambiciones humanas y los poderes absolutos.
Me quedo sin palabras para darte aliento y ojalá que estuviera en mis
manos hacer algo más que condolerme del sufrimiento por la desatención
oftalmológica. No fue para eso que nuestro Fidel dispuso e indicó que
hiciéramos todo, bien y rápido.
De veras, me duele como cubano y gestor de ese hospital, tanto como a
tí como uruguayo rellollo y sensible. (los  cubanos usan el término “rellollo” para caracterizar a los cubanos de pura cepa).

Y además paciente oftalmológico.
¡Qué más puedo decirte ! Nada aliviaría tu doble sufrimiento.

Voy a Cuba unos pocos días a partir del jueves. Te lo comento porque
tal vez desde allá me sea un poco más difícil contestarte, por la
carga de trabajo y reuniones en esos días. Ya hace casi 13 meses que
tampoco veo a mi hijo de 19 años (el único que me queda en Cuba) y nos
hace falta a ambos.

Un fuerte abrazo,

alejo

 


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