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El polvorín

Uruguay: Febreros para Artigas.

3 Marzo 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Miedo y asco en MVD
La columna de Daniel Figares.

Febreros para Artigas.

imagesEs curioso que este mes tan corto, tenga para la historia de nuestro prócer nacional, una influencia tan larga.

Para empezar, con el famoso bicentenario que conmemoró el gobierno.

Esta más o menos bien cuando en Wikipedia se dice, a propósito del Grito de Asencio: “Se conoce como Grito de Asencio o la Admirable Alarma a la decisión tomada x criollos de la Banda Oriental el 28 de febrero de 1811 a orillas del arroyo Asencio, de emprender las primeras acciones revolucionarias contra la Corona de España.”

“El 27 de febrero de 1811 día del Grito de Asencio se ha marcado tradicionalmente como la iniciación de La Revolución en la Banda Oriental también conocida como la "la admirable alarma", corrige y aclara la Biblioteca Artiguista en sus páginas de Internet: “Sus conductores fueron Pedro José Viera y Venancio Benavides, quienes ocuparon la población de Mercedes en la madrugada del 28. Ese mismo día, x la tarde, Pedro J. Viera ocupó la Villa de Santo Domingo de Soriano.” Me parece que x ahí anda siempre lo de las fechas y su confusión.

Febrero en el inicio mismo de la historia grande de la vida de quien se conociera como Don José Gervasio Artigas, proclamado alguna vez, como el Jefe de los Orientales.

En definitiva el festejo de una idea política: la America federada como sueño supremo, para una unión regional pensada x Artigas a lo Estados Unidos, que incluía en sus primeros y únicos bocetos a las regiones de la Provincia Oriental, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Córdoba (que incluía a Santiago del Estero, x aquél entonces) y Misiones –todas oficialmente en algún momento integrando la Liga Federal-; más el territorio brasileño que había configurado las Misiones Orientales, y hasta una invitación a adherirse cursada al Paraguay (que Artigas consideraba como una especie de madre-patria) para que se sumara al sueño grande. (La unión de los pueblos a lo largo del Uruguay y el Paraná era algo a considerar en aquellos años entre 1814 y 1820.)

Buenos Aires centralista no sería parte, pero no creo que Artigas jamás quisiera dejarla afuera. Acá entran, como pasa siempre en la historia, desde el linaje de sus antepasados (que habían trajinado de Zaragoza a Buenos Aires y de Buenos Aires a Montevideo), hasta la influencia que tenía Buenos Aires de x sí en la región: no en vano su fundación data casi doscientos años antes que la de Montevideo (1536 y 1726, respectivamente). X otra parte Artigas siempre identificó a Americanos de un lado e Imperialistas, Españoles, Lusitanos, o Ingleses -extranjeros todos- del otro. (“El pueblo de Buenos Aires es y será siempre nuestro hermano, pero nunca su gobierno actual”, le decía Artigas a Sarratea, cuando las cosas no andaban bien, allá x 1812”)

Febrero en el inicio de la historia del hombre llamado a ser el más grande conductor de pueblos durante la revolución rioplatense, como bien dice en su breviario el historiador José Traibel, haciendo pensar correctamente en un sitio como la Provincia Oriental, que contaba con unos 40 mil habitantes, en un tiempo de fronteras inexistentes o difusas, constituida solo de pueblos, pobladores, caudillos y montoneras. (Sin ir más lejos, en todos los procesos revolucionarios de la región entre las declaratorias de Independencia y la Constitución de las respectivas naciones hay una separación en el tiempo -en Argentina más de 40 años, si mal no recuerdo.)

La cuestión sería solo entre la LIBERTAD y el DESPOTISMO, como bien enunciaría el propio Artigas.

Febrero también en el Apogeo de la historia de Artigas: cuando el 26 de ese mes del año 1815 entran en Montevideo las tropas orientales al mando de Llupes, poniendo fin a la dominación porteña.

Se trata, en verdad, de un breve período que finaliza casi dos años después con la ocupación portuguesa de la misma ciudad.

Como escribe Traibel: “En realidad ese apogeo de Artigas fue más que la situación determinada x los eventos de la capital oriental; fue el momento seguramente más breve: mayo, junio, julio de 1815, en que sus principios triunfaban en Buenos Aires, influían en Río Grande, obligaban a retroceder a los paraguayos y hermanaban a los pueblos confederados de Misiones, Corrientes, el Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y la Banda Oriental. Luego Córdoba abandonaría la Liga, las autoridades de Buenos Aires, orientadas nuevamente en su política centralizadora, que posiblemente solo habían disimulado ante el temor de un triunfo más categórico del artiguismo, ordenarían la invasión de Santa Fe, los portugueses se colocarían en la posición hostil que cristalizaría luego en la terrible invasión de 1816 y nuevamente la acción del hombre de estado se vincularía estrechamente a la del general incansable.”

No es menos cierto, como dice Traibel, que “sin embrago en la catástrofe de las derrotas reiteradas contra el invasor inmensamente superior en fuerzas militares, Artigas seguiría siendo el hombre más poderoso del Río de la Plata, fuera de ser el más demócrata y el más liberal de sus gobernantes.”

Y la historia de Artigas es de culto xque esta signada x su poder –el influjo que ejerció casi como un tabú x momentos-, acrecentado posteriormente en el espeso silencio del exilio tan presente en todos esos años.

Un espeso silencio que solo se consigue hermanándose con la traición. Y otra vez Febrero en la vida de Artigas. El Febrero de su caída final.

El 23 de Febrero de 1820 se firma el Tratado del Pilar: Manuel Sarratea, como Gobernador de Buenos Aires, Francisco Ramírez x Entre Ríos y Estanislao López x Santa Fe, firman en la Capilla del Pilar doce artículos, poniendo fin a la guerra.

Como dice Traibel: “Había triunfado Artigas contra el Directorio [pro lusitano], lo reconocen todos los documentos de ese momento. Con la victoria de Artigas se salvaba al Río de la Plata de la instauración de una monarquía, con un príncipe europeo a su frente, según un plan que el Congreso había aceptado poco antes.” Fueron los hombres de las tropas federales los que habían avanzado sobre Buenos Aires un mes y medio antes: correntinos, entrerrianos, santafesinos e indios guaraníes…

Pero lo vendieron a Artigas en el tratado con las nuevas autoridades de Buenos Aires. Para no caer ellos y sus provincias en poder lusobrasileño, se desinteresaron de Artigas y la Banda Oriental… esa es la verdad.

Artigas manifiesta su oposición al tratado: “Unirse a los intereses de Buenos Aires. Y ese pueblo sin declararse contra los intereses de Portugal…”

Con las armas del enemigo (conseguidas secretamente tras el pacto), Francisco Ramírez se da vuelta y persigue a fuego a Artigas hasta derrotarle en la capital de Misiones, Asunción del Cambay, a principios de agosto de 1820.

“A la empresa compatriotas que el triunfo es nuestro. Vencer o morir sea nuestra cifra.”

Así lo prometió Artigas en la Proclama de Mercedes…

Sabido es que le faltaron a la palabra. Pero… ¿x qué faltó Artigas a la suya?

La Traición-El Silencio-El Exilio de Tres Décadas no responden a nada de esto…

 

DanielFigares


(Fuentes consultadas: Wikipedia, Biblioteca Artiguista, “La Historia y sus mitos” de Guillermo Vázquez Franco, y “Breviario Artiguista” de José Traibel.)

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