Overblog
Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
El polvorín

Uruguay: FRENTEAMPLISTA NICOLINI: ¡MARRUECOS ESTÁ ASESINANDO, TORTURANDO Y REPRIMIENDO AL PUEBLO INDEFENSO SAHARAUI!

10 Noviembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

                                                                             8 de noviembre de 2010

 

MENSAJE DE LA 36

 

FRENTEAMPLISTA NICOLINI: ¡MARRUECOS ESTÁ ASESINANDO, TORTURANDO Y REPRIMIENDO AL PUEBLO INDEFENSO SAHARAUI!

Con fecha 28 de setiembre, Leonardo Nicolini integrante del FA, remitió a la ONU una carta, en la cual bajo el dibujo de una bandera del Frente Amplio se presentó como “miembro del Plenario Nacional” de esa colectividad y pidió participar como “observador internacional y peticionante” en una serie de audiencias “relativas al Sahara Occidental” que se iban a realizar en la sede del organismo en Nueva York, Estados Unidos.
Nicolini recibió el permiso para participar en las audiencias, e incluso le fue asignado el puesto 94 entre los oradores.
Sin embargo, enterado de la situación un dirigente del Frente Amplio lo llamó y cuestionó con dureza su actitud, dado que según la información que manejaba el viaje de Nicolini fue financiado por Marruecos, y el ex senador iba a defender al gobierno de ese país.
A poco más de un mes de aquel insuceso del dirigente del sector de Fernández Huidobro, el reino de Marruecos está reprimiendo de manera alevosa al pueblo saharaui pese a las críticas de los pueblos de Europa y del mundo entero. 
Erena Calvo y Ana del Barrio dos periodistas españolas desde Rabat documentan en su crónica del día de hoy la real situación que se vive en los campamentos de refugiados saharauis y en la ciudad de Aaiún que es hoy una verdadera ciudad en llamas. 
El conflicto del Sáhara, latente desde hace años, ha estallado. Los saharauis, que llevan décadas luchando pacíficamente, se han levantado contra “el Ejército marroquí. No ha quedado ni una sola en pie. Los soldados han entrado violentamente y han comenzado a cercar a la gente”, ha relatado Isabel, una de las cuatro españolas que se encuentra en el Sáhara Occidental.
Tras conocer el desmantelamiento del campamento, la población de la antigua colonia española decidió salir a la calle y allí se trasladaron los enfrentamientos. Las Fuerzas de Seguridad marroquíes están realizando registros “casa por casa” en los barrios de El Aaiún y están armando a los colonos marroquíes que viven en la zona.
Fuentes saharauis aseguran que los agentes marroquíes están tiroteando a los saharauis desde los vehículos y luego, los recogen y los meten en camiones. “Se está agrediendo a todo el mundo, niños, mujeres, hombres, ancianos. Es una lucha cuerpo a cuerpo contra todos los ciudadanos saharauis. Están destruyendo sus jaimasy una parte del campamento está ardiendo. Las mujeres están aterrorizadas, pero no quieren huir porque temen que maten a sus maridos y a sus hijos”, aseguraron desde el colectivo Sáhara Thawra.
Según dos de las principales asociaciones pro marroquíes en el Sáhara Occidental, “varios centenares de civiles marroquíes se han unido a los agentes en contra de los activistas” en la ciudad.
El de hoy sería el incidente más grave en el Sáhara Occidental después de que en septiembre de 1991 terminasen los combates entre Marruecos y el Frente Polisario y se decretase el alto el fuego.
El campamento de protesta saharaui se levantó hace más de tres semanas. Allí convivían más de 25.000 saharauis en 7.500 jaimas. Sus reivindicaciones eran socioeconómicas, aunque muchos de sus habitantes no escondían sus vínculos con la causa saharaui. Hasta ahora, el momento de máxima tensión se produjo el pasado 24 de octubre cuando un joven saharaui, de 14 años, murió a tiros del Ejército marroquí cuando intentaba acceder al campamento.
Curiosamente, hace un año, el Gobierno español también vivió una situación conflictiva con Marruecos por el caso de la activista saharaui Aminatu Haidar, que puso en jaque al Ejecutivo de Zapatero. Tras un mes en huelga de hambre, Haidar logró finalmente aterrizar en El Aaiún después de arduas negociaciones entre España y el Reino alauí. En el acuerdo entre ambos países, el Ejecutivo español reconocía que en el Sáhara imperaba la ley marroquí. Desde entonces, la situación no ha hecho sino empeorar.

Batalla campal en El Aaiún: Marruecos habla de dos policías fallecidos y el Polisario asegura que hay un saharaui muerto.

Marruecos desmantela el campamento saharaui poniendo fin a la mayor protesta desde que España se retiró hace 35 años.

Ignacio Cembrero por su parte escribía en la prensa europea que las fuerzas de seguridad marroquíes han tomado por la fuerza el control del campamento saharaui levantado en Agdaym Izik, a unos 15 kilómetros de El Aaiún, Sáhara Occidental, poniendo fin a la mayor protesta desde que España se retiró del territorio hace 35 años. En el asalto y los enfrentamientos posteriores al menos un saharaui ha muerto, según el Frente Polisario, y un policía y un gendarme, según fuentes oficiales marroquíes, la agencia AFP eleva esta última cifra a tres. El Ministerio de Comunicación marroquí ha negado que haya víctimas mortales entre los acampados en la ciudad saharaui. Precisamente hoy, delegaciones de las dos partes tienen previsto reanudar en Manhasset, cerca de Nueva York, las conversaciones sobre el futuro del Sáhara Occidental.
"Marruecos quiere evitar que haya negociaciones", según el Frente Polisario
El delegado del Frente Polisario en España, Bucharaya Beyun, ha confirmado en la cadena española SER que el campamento de resistencia de las afueras de El Aaiún ha dejado de existir.

El delegado del Frente Polisario en España, Bouchayara Beyun, había señalado en un principio que en el “brutal desmantelamiento” del campamento perecieron al menos 13 saharauis y varias decenas han resultado heridos. Cifra que posteriormente ha corregido el Ministerio de Información saharaui al comunicar que el único muerto es Babi Mahmud El Guergar. El waligobernador de El Aaiún, Mohamed Guelmouss, ha indicado, por su parte, que dos miembros de las fuerzas de orden público habían perecido y que otros 70 estaban heridos, cuatro de ellos graves. 65 manifestantes han sido además detenidos.

La operación empezó de madrugada, poco antes de las 07.00 con el sobrevuelo del campamento situado en Agdaym Izik por varios helicópteros mientras que la Gendarmería advertía por megafonía a los 20.000 acampados que debían abandonarlo de inmediato. Algunos grupos de mujeres con niños se marcharon y, a la salida, les esperaban autobuses en los que fueron transportados hasta El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental.

Tras la salida de este pequeño colectivo empezó, al amanecer, el asalto al campamento de Agdaym Izik en el que la Gendarmería utilizó cañones de agua, gases lacrimógenos, porras y disparó balas de goma contra los allí acampados. Los jóvenes opusieron resistencia y se organizó una auténtica batalla campal, pero fueron vencidos. Los camiones del Ejército entraron entonces en el campamento y aplastaron las jaimas que son tiendas de lona de los nómadas.

Decenas de jaimas empezaron a arder sembrando el pánico entre las familias acampadas. Algunas de las figuras saharauis más destacadas del campamento, como Enaama Safari, habrían sido detenidas por la Gendarmería, según sus allegados. Tras la destrucción de las jaimas y la toma de control del campamento, miles de saharauis emprendieron camino a pie, por un pasillo abierto por las fuerzas de seguridad, hacia El Aaiún. “Aquí vamos todos caminando por el desierto y, a lo lejos, en la ciudad, vemos mucho humo”, narra Omar a través de su teléfono móvil.

El gobernador de El Aaiún declaró a la agencia de prensa oficial MAP que las fuerzas del orden habían llevado a cabo de madrugada una “operación para liberar a los “chioukhs” notables saharauis, a las mujeres y a los niños que estaban en poder de un grupo de individuos con antecedentes penales por delitos comunes” y se habían refugiado en el campamento. “Tras agotar todas las vías de diálogo para encontrar una salida a esta situación inaceptable desde un punto de vista legal”, continuó el gobernador, las fuerzas del orden intervinieron para “detener de manera pacífica a los elementos que estaban fuera de la ley, pero se les impidió acceder al campamento y se enfrentaron con una reacción violenta por parte de aquellos que usaron para atacarles cócteles molotov bombonas de gas”.

Al enterarse del asalto al campamento los habitantes de los barrios saharauis de El Aaiún intentaron acercarse a Agdaym Izik para, aparentemente, acoger y prestar ayuda a los que de allí salían expulsados. La policía se lo impidió bloqueando la salida de la ciudad. En protesta por este veto los habitantes empezaron a erigir barricadas y a quemar neumáticos en la céntrica avenida de Smara y en los barrios saharauis. Es esa humareda la que veían los expulsados del campamento mientras caminaban. Las unidades antidisturbios de la policía dispararon pelotas de goma y lanzaba gases lacrimógenos para disolver las manifestaciones.

Más tarde se sumaron a estas manifestaciones los jóvenes que regresaban del Agdaym Izik. Con piedras y cócteles molotovatacaban los edificios públicos. Los enfrentamientos habían vaciado las calles de El Aaiún donde muchas tiendas, oficinas y hasta algún colegio estaban cerrados. El ministro y portavoz del Gobierno de Marruecos, Khalid Naciri, declaró el jueves, tras el Consejo de Ministros, que la evolución de las conversaciones con los representantes de los acampados era “positiva”, pero el sábado las fuerzas de seguridad marroquíes apretaron las tuercas al campamento y, el domingo, lo cerraron a cal y canto.

El comité que gobernaba el campamento reivindicaba viviendas y puestos de trabajo o, en su defecto, ayudas sociales para los saharauis. En ningún momento formuló exigencias políticas como la autodeterminación y la independencia aunque algunas voces en Agdaym Izik mostraban cierta inclinación por “elevar el nivel de la protesta”.

“Es terrible lo que ha sucedido”, se lamentó la célebre activista saharaui,  Aminatú Haidar desde Lisboa en el curso de una conversación telefónica. Mañana recogerá un premio que le otorga la Universidad de Coimbra. “Marruecos reprime sin piedad cuando los saharauis solicitan simples mejoras sociales”, añadió. “Ya que de todas formas trata de aplastarnos pidamos directamente la autodeterminación y la independencia”.

El asalto marroquí se ha producido horas antes de que Marruecos y el Frente Polisario, el movimiento que reivindica la independencia del territorio, reanuden las conversaciones sobre el futuro del Sáhara bajo el patrocinio de Christopher Ross, el enviado personal del secretario general de la ONU. Se sospecha que el Polisario podría no acudir a la reunión en protesta por la represión en El Aaiún.

Aminetu Haidar, la célebre activista saharaui, no está en la mayor protesta contra Marruecos desde que España salió del Sáhara. Ella cree que su presencia habría provocado la represión.

Es la mayor protesta saharaui, por el número de participantes, desde que, hace 35 años, España se retiró del Sáhara y ella no está allí. Aminetu Haidar, de 44 años, la figura más emblemática del independentismo saharaui, ha estado casi todo el tiempo viajando desde que, hace ya casi un mes, los saharauis improvisaron un campamento a 15 kilómetros de El Aaiún, la capital de la antigua colonia, para reivindicar viviendas y empleo.

“Si el campamento resiste es gracias a la magnífica organización del comité coordinador”

“Estrangular al campamento puede causar una catástrofe humanitaria”

La semana pasada Haidar intervino en un foro organizado en la sede de la Asamblea Nacional francesa y la próxima se desplazará a Coimbra Portugal, cuya universidad le otorga la medalla al valor cívico. Añadirá así un nuevo premio a la larga lista que colecciona desde que salió, a principios de 2006, por última vez de la cárcel.

En total, ha pasado más de cuatro años detrás de los barrotes. Ingresó en prisión por primera vez cuando tenía 21 años por manifestarse en El Aaiún para pedir un referéndum. Sin embargo, Haidar se dio a conocer sobre todo por su huelga de hambre de 32 días, a finales de 2009 en Lanzarote, para poder regresar a su ciudad.

Fue expulsada hace un año por las autoridades por haberse negado a rellenar la casilla de la ficha policial de entrada en el país en la que se pregunta la nacionalidad del viajero. Rehusó escribir la palabra “marroquí”. Los Gobiernos de España, Francia y EE UU convencieron al rey Mohamed VI de que dejase volver a la Pasionariao la Gandhi saharaui, como se la suele apodar.

Entre su estancia en París y su cita de Coimbra, la más célebre de las activistas saharauis hizo esta semana una breve escala en Madrid, donde el diario EL PAÍS la entrevistó. Casi un año después del encuentro anterior, su aspecto apenas recuerda al de diciembre de 2009, cuando respondía con voz débil a las preguntas en un cuchitril del aeropuerto de Lanzarote. “Mi salud no va del todo mal, aunque aún sufro algunas secuelas de esa huelga”, explica de entrada.

¿Por qué no está allí, en el campamento, con los suyos? “Estoy de corazón con ellos”, y señala con la barbilla la foto que lleva en el pecho de Najem el Gareh, el niño de 14 años que murió en octubre a causa de los disparos de la Gendarmería marroquí. “Pero no quiero que mi presencia física allí brinde un pretexto a Marruecos para reprimirlo”, contesta. “Si aparezco por Agdaym Izik, es posible que me reciban con canciones y hasta con eslóganes que los marroquíes tacharían de separatistas”. “Ellos, los de dentro, quieren que el campamento sea políticamente neutral, y yo lo respeto”.

Aunque no acuda a Agdaym Izik, Haidar está satisfecha con lo que allí sucede. “Ya no es solo Aminetú la que lo dice”, explica. “Hay 20.000 personas que protestan porque los saharauis son discriminados y no se benefician de las riquezas de su territorio, empezando por la pesca y los fosfatos". "Mandan así un mensaje a la Unión Europea para que no renueve el acuerdo de pesca con Rabat”, que expira en 2011 y del que se aprovechan sobre todo los pesqueros españoles.

Pero los allí congregados reclaman mejoras sociales y no políticas, objeta el periodista. “Esta reivindicación se enmarca en la resistencia saharaui”, replica. “Aunque tenga otras características, no puede ser disociada del conflicto político-militar que vivimos con Marruecos”, zanja. “Los saharauis inventamos nuevas formas de resistencia”.

Pero los saharauis que residen en la antigua colonia española son mimados por Marruecos, que les proporciona puestos de trabajo en su Administración y becas para que estudien en sus universidades. Haidar lo refuta todo: “¿Empleos? Sí, pero nunca puestos de confianza. Siempre manda el marroquí”.

“¿Becas?”, prosigue. “Son tan misérrimas que no dan para pagar el alquiler de un piso compartido en Agadir”. “Mientras no inauguren una universidad en El Aaiún, seguiré convencida de que quieren que los saharauis estén sumidos en la ignorancia”. “Hay ciudades más pequeñas en Marruecos que disponen de ella”.

Casi un mes después de que un puñado de jóvenes saharauis erigiera en Agdaym Izik sus primeras jaimas, ahora hay ya más de 6.000, sorprende que en un lugar tan vigilado como El Aaiún surja una protesta de esa magnitud. “Ha sido posible gracias a la inteligencia de la juventud saharaui combinada con la mala evaluación que hizo de la situación el wali”, Mohamed Guelssous, nombrado por Rabat. En cuanto se abrió una rendija en el sistema de seguridad, “los saharauis supieron aprovecharla”, recalca la activista. “Un lejano pariente mío trasladó con su vehículo a 50 familias no motorizadas hasta el campamento en un solo día”, asegura. “Ahora ha crecido tanto que, pese a estar sitiado por la Gendarmería y el Ejército, las autoridades marroquíes no pueden disolverlo brutalmente”.

¿Podrían asfixiarlo para animar a los acampados a desmontar sus jaimas? “El campamento ya padece graves carencias de higiene y alimentarias”, contesta. “Si resiste hasta ahora es gracias a la magnífica organización puesta en pie por el comité que coordina la protesta”. “Estrangularlo aún más puede causar una catástrofe humanitaria con tanta más razón, por cuanto dentro hay niños y ancianos”, advierte Haidar. “Marruecos pagó cara mi expulsión, y la asfixia de Agdaym Izik le costaría aún más caro”.

¿Quiénes son los integrantes de ese comité tan buen organizador? “No lo sé”,  responde. “No les conozco”, añade con una sonrisa sibilina. Los integrantes de Codesa, la asociación saharaui de defensa de los derechos humanos que encabeza Haidar, sí han visitado el campamento.

Tras el “éxito”, según ella, de su huelga en Lanzarote, Haidar ha conseguido en El Aaiún “el respeto” de la policía, que “ya no provoca ni insulta”, aunque sí la vigila las 24 horas del día. “No me libré de ellos ni siquiera cuando me fui un mes de vacaciones con mis hijos Hayat, de 16 años, y Mohamed, de 14 a Foum el Oued”, la playa de El Aaiún. “La Gendarmería se apostó detrás de la casa en la que me hospedaba y la DST policía secreta, daba vueltas alrededor”.

“Pese a todo, la presión policial sobre mí se ha reducido”, reconoce, “pero hay otros muchos saharauis que no se llaman Aminetú y siguen padeciendo el mismo acoso agresivo”. “Si hubiese sido derrotada en Lanzarote, lo pasarían aún peor”.

Antes de ayunar durante más de un mes en Lanzarote, Haidar solía descansar con sus hijos en las playas de Agadir, pero ahora lo evita. “No quisiera que sufrieran al verse envueltos en alguna provocación”, precisa. ¿Provocación? “Sí, el régimen marroquí impulsa el chovinismo y los saharauis lo padecemos”, se lamenta.

“La primera vista del juicio de los siete fue la demostración palpable del auge de ese patrioterismo bravucón”, prosigue. Los sieteson los activistas juzgados por “atentar contra la seguridad del Estado” por un tribunal de Casablanca. En 2009 viajaron a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, sureste de Argelia.

“A nosotros, los saharauis que acudimos a Casablanca para expresar nuestra solidaridad con los inculpados, los abogados marroquíes presentes en la sala nos llamaron “beduinos”, recuerda. “A los observadores españoles les tacharon nada menos que de “terroristas” y hasta les acusaron de haber exterminado a los árabes de Al Andalus”, la España musulmana de hace más de cinco siglos. “Ese es el caldo de cultivo que está creando Marruecos entre su población”, se lamenta Haidar. “Es peligroso”.

Siete mil jaimas contra Marruecos.

El diario EL PAÍS por su parte también comenta que entra en el núcleo de la protesta saharaui, cerca de El Aaiún, donde 20.000 personas piden desde hace tres semanas unas condiciones de vida dignas.

“Es la policía saharaui”. Con un tono de voz que denota cierto orgullo el conductor anuncia que hemos llegado al control de acceso al campamento de casi 7.000 jaimas, que los saharauis empezaron a levantar hace más de tres semanas a las puertas de El Aaiún, la capital de la antigua colonia española. Un comité de ocho hombres y una mujer coordina todo en el campamento.

Unos jóvenes con chalecos reflectantes inspeccionan superficialmente con linternas el vehículo antes de franquearle la entrada a Agdaym Izik donde se agolpan unas 20.000 personas rodeadas por un pequeño muro de metro y medio construido en unos días por el Ejército marroquí. Detrás se concentran cientos, acaso miles, de gendarmes y soldados cuya presencia se palpa a simple vista.

Llegar hasta el campamento, a 15 kilómetros al este de El Aaiún, no es fácil para los que no sean saharauis, y menos para los periodistas extranjeros. En el primero de los tres controles de carretera marroquíes la policía exige una autorización del Ministerio de Comunicación que este nunca proporciona.

Vestidos con la draa o la malfa , atuendos saharauis de hombres, el primero, y mujeres, con la piel oscurecida con un unte mezcla de protector solar y cenizas, o simplemente escondidos en el interior de grandes todoterreno detrás de la humanidad de una mujer obesa, unos pocos corresponsales han logrado, sin embargo, colarse en el corazón de la mayor protesta saharaui, por el número de participantes y por su duración, desde que en 1975 España se retiró de la colonia.

Agdaym Izik es ante todo, al anochecer, organización y orden. Patrullas de jóvenes encargados de la seguridad recorren las zonas que les han sido asignadas; un todoterreno recoge las bolsas de basura depositadas en las intersecciones de los caminos polvorientos, una enfermera atiende a pacientes que esperan en fila ante el ambulatorio improvisado mientras que otros guardan su turno para llenar bidones de agua traída por un camión cisterna.

“El agua escasea, hacemos largas colas, es incómodo, pero estamos contentos”, afirma sonriente Mustafá, un niño, mientras hace la v de la victoria, un gesto que repetirán otros muchos habitantes del campamento al cruzarse con los visitantes. Además de los periodistas, un puñado de activistas extranjeros visitan Agdaym Izik y difunden sus imágenes al exterior. Antonio Velázquez, un músico mexicano, se ha convertido de hecho en el portavoz para la prensa internacional.

Ayer intentaron sumarse a ellos, en vano, ocho españoles de la Plataforma Canaria de Apoyo al Pueblo Saharaui, pero les esperaban en el puerto de El Aaiún unos 200 marroquíes que les tiraron palos y les disuadieron de desembarcar. Después subieron al barco una docena de policías que identificaron a los canarios y les prohibieron bajar. El episodio recuerda algo lo sucedido a finales de agosto cuando 11 canarios fueron apaleados por, según ellos, policías de paisano tras manifestarse a favor de la independencia del Sáhara.

La precariedad del océano de tiendas de campaña, la carencia de infraestructuras sanitarias de Agdaym Izik recuerda lo que fueron, a finales de los años setenta, los primeros campamentos del Frente Polisario en Tinduf, en el suroeste de Argelia. “Aquello fue un exilio, esto es un éxodo dentro de nuestra propia tierra”, recalca un universitario saharaui.

El fin de semana el campamento es un hervidero. Los saharauis que son funcionarios de la Administración marroquí se reúnen con sus familias aquí asentadas. En la carretera de Smara, a la salida de El Aaiún, los más humildes, que no disponen de un vehículo, hacen autostop, con sus panes debajo del brazo y sus bidones de agua, a la espera de que alguien les traslade hasta aquí.

Agdaym Izik está gobernado por un comité de coordinación de nueve personas, ocho hombres y una mujer, todos de menos de 40 años. La mayoría estaban en paro. Hasta ahora no se habían dado a conocer por su militancia política contra la “discriminación” social que padecen, según ellos, los saharauis, ni tampoco a favor de la independencia.

¿Cómo personas con escasa experiencia son capaces de gestionar de sopetón esta pequeña ciudad improvisada y de negociar sus reivindicaciones con el Ministerio del Interior marroquí? “Aquí los saharauis estamos solos entre nosotros”, responde Fadel Kmach, uno de los tres miembros del comité coordinador entrevistados por este corresponsal a lo largo del fin de semana. “Respiramos un aire de libertad que no hay fuera”, añade. “Eso nos da fuerza”.

Kmach y los demás llevaban, sin embargo, 18 meses preparando discretamente esta protesta nómada, según otras fuentes, aunque su éxito les ha desbordado. Si en otras ciudades como Boujdour o Smara no han brotado movimientos similares es porque “la policía nos lo ha impedido”, se lamenta Omar. “Pero hemos recibido otros apoyos”, añade para consolarse.

Así, hasta Agdaym Izik se han desplazado numerosos saharauis residentes en España y en Europa como Amín, que hace de intérprete para el comité. “Trabajaba, con todos los papeles en regla, en la cocina de un restaurante del sur de Gran Canaria, pero abandoné el puesto porque esto no me lo podía perder”, afirma.

Casi cada día reciben nuevos apoyos. Los trabajadores de la empresa fosfatera Foos Boukraa desembarcaron el miércoles. Junto con los acampados corearon durante un mitin: “Los recursos del Sáhara para los saharauis”, en una alusión a los fosfatos y a la pesca. El jueves irrumpió una delegación de Sidi Ifni, la ciudad más beligerante del sur de Marruecos.Los saharauis les hicieron desfilar por un pasillo humano mientras los huéspedes vociferaban: “Saharauis, saharauis, juntos con nosotros de la mano hacia la libertad”. No van más allá. Nadie pide abiertamente la autodeterminación o la independencia.

Señor Nicolini ex secretario de la bancada frenteamplista, integrante del sector de Fernández Huidobro y del Frente Amplio.

La masacre que Marruecos está cometiendo en el campamento civil saharaui a las afueras de El Aaiún es un verdadero genocidio contra personas que permanecían concentrados desde hace varias semanas para reivindicar derechos sociales como puestos de trabajo o vivienda.

En realidad si la izquierda fuera la que fue y no la que es actualmente debería exigir al gobierno de Mujica el rompimiento de relaciones diplomáticas con Marruecos, por que esta demostrando una vez más que es una dictadura genocida. Incluida su expulsión del Frente Amplio por ser amigo de los fascistas de la época del asesino español Francisco Franco.

Se debe condenar la masacre  y el silencio informativo de los medios oficialistas y alcahuetes del Frente Amplio, con su silencio informativo sobre la dictadura de Mohamed VI impone y así actuar impunemente y que ahora prohíbe el ingreso de periodistas y observadores internacionales. 

Asegura que son ya varios los muertos en el campamento de Agdaym Izik, en las afuera de El Aaiún, y en los alrededores, a lo que acompaña “la destrucción masiva de bienes y enseres de la población saharaui establecida en el campamento”.

Marruecos asesina tortura y reprime violando sistemáticamente los derechos humanos que los saharauis sufren diariamente a manos de Marruecos un reinado que ocupa ilegalmente su territorio en contra de las resoluciones de Naciones Unidas y del derecho internacional.

Condenamos una vez más el asesinato, la tortura, la represión y la violación sistemática de los derechos humanos que los saharauis sufren a diario a manos de Marruecos, que ocupa ilegalmente su territorio en contra de las resoluciones de Naciones Unidas y del Derecho internacional.

Hay que frenar la “catástrofe humanitaria” que las autoridades marroquíes están provocando sobre el “indefenso pueblo saharaui”.

Hace falta que a “sociedad se movilice y reaccionar de inmediato frente a estos atropellos”, “no se puede abandonar y dejar a su suerte al pueblo saharaui”.

¡POR EL CESE DE LA REPRESIÓN!

¡POR LOS DERECHOS DEL PUEBLO SAHARUI!

¡POR LA AUTODETERMINACIÓN Y LA INDEPENDENCIA DEL SAHARA!

 

Tomado de Cx 36 Radio Centenario

 

 

Compartir este post

Comentar este post