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El polvorín

URUGUAY - FUTBOL, UTOPÍAS y algo más....

7 Julio 2014 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

bolivar

A raíz de mis comentarios desencadenados por el “mordiscón” y posterior “fifada”, una lectora se pregunta -y me pregunta- cómo habrían reaccionado los tres millones de futboleros uruguayos -o “directores técnicos” como también se suele decir-, ante una actitud de protesta como la que yo planteaba. Creo que la pregunta de la lectora merece una respuesta. (Nancy Banchero nº 1197)

Primero que nada, debo decir que, siendo uruguayo -nacido en el “Uruguay profundo”, por más datos-, no pertenezco a esa multitudinaria cofradía de los “tres millones de futboleros”. No tengo nada contra el fútbol e incluso jugué, como la gran mayoría de los gurises uruguayos, en los campitos del barrio (lo cual me sirvió para darme cuenta de que el fútbol no era lo mío). Pero no me atrapó hasta el punto de convertirme en hincha, y en realidad sólo me prendo al televisor durante los mundiales.
Por supuesto, con la “vaga ilusión” de que Uruguay gane, porque, como no tengo prejuicios contra el fútbol, me doy cuenta de que esto llega muy hondo al corazón de los “tres millones” (y ahí si me incluyo, porque también tengo mi corazoncito). Debe ser el único momento en que todos “somos uruguayos”, sea lo que sea que esto signifique. Por supuesto, con nuestros defectos y nuestras virtudes, como cualquier otro pueblo o comunidad, porque la capacidad de emocionarse no es privativa de nadie.

Eso sí, mi “ilusión” es un poco distinta a la de los que padecen de “hinchismo” galopante, salpimentada en algunos casos con toques de “chovinismo” rampante. Uruguay es, según mi forma de ver, una pequeñísima esquina del planeta que, por esas cosas un poco absurdas de la vida, se hizo notar en el mundo -hace ya unas cuantas décadas- gracias al fútbol: fuimos nada menos que los primeros campeones, “de América y del mundo, que te queda poncho”.
Eso, que fue real, se vio acrecentado por la invención de un mito: “la garra charrúa”. Asunto éste que se nos instaló en la cabeza como si también fuera real (y que, después de Maracaná, hasta los brasileros se lo deben haber tragado)

La realidad histórica terminó haciendo trizas, por lo menos en las canchas, semejante mito. Y la “grandeza” obtenida en las canchas terminó quedándonos grande a nosotros mismos, porque nos “comimos la pastilla” y nos “dormimos en los laureles”: nos creímos poco menos que imbatibles. Eso quedó en nuestro “inconsciente colectivo”, como diría Jung.

El nuestro era -no lo olvidemos- el país de “las vacas gordas”, y las condiciones demasiado propicias para echarse una siestita, así que no debemos ser excesivamente rigurosos a la hora de criticar a nuestros compatriotas de aquellos años.
El asunto es que aquellas “uruguayeces” de antes algo deben de tener que ver con las uruguayeces de ahora… y no sólo por el hecho de que si ya lo hicimos “podemos volver a hacerlo”, como decía Pacheco ypuede decirlo algún candidato más o menos por el estilo, aunque sus seguidores no se den cuenta de la similitud (por ese asunto de “la ilusión”, que nos hace ver lo que no es y nos impide ver lo que es,¿vió?)

El problema es que ahora somos un “paisito” que, a pesar de lo “lloroso” y quejumbroso, sigue alimentando, entre otras ilusiones, la de volver a “salir campeón” (pese a los designios de la FIFA). Vana ilusión.
Entre otras cosas, porque el fútbol ya no es lo que era. Como juego nunca fue delicado, pero al menos antes era lindo; ahora se ha “robotizado”, estandarizado (como corresponde a la globalización, asunto en el cual la “globa”, como le decíamos a la pelota, fue una inesperada pionera). En la cancha, lo que antes era un juego (donde la diversión no estaba divorciada de la eficacia y hasta del arte) se ha convertido en un trabajo (muy bien pagado y que da grandes dividendos que van a parar a los bolsillos de quienes a la pelota solo la pueden ver “cuadrada”: lo “redondo” está en el negocio en que también se ha convertido el fútbol, como no podía ser de otra manera bajo el capitalismo).
Cuando se nos dice que la FUFA “es una mafia” se nos está poniendo unos lentes para que no veamos lo que realmente esuna corporación capitalista y transnacional

En esto, como en todo, “los trabajadores que juegan” no son más que una parte necesaria del sistema: la parte que contribuye a generar la riqueza que otros aprovecharán en su beneficio, acrecentando su poder. Por más “espiches combativos” que se manden, los trabajadores, sindicalizados o no, objetivamente son eso.
Y hasta se ha dado el caso de que, en nombre de los intereses de los trabajadores y de la lucha de clases, se defiendan las “bondades” de las transnacionales. Han terminado creyendo que sin capital no hay trabajo cuando en realidad es al revés

Mi incursión en el tema de la “fifada” (palabra cuyo significado supongo que todos los uruguayos conocen), no tenía nada de “futbolero”, y demás está decir que me importa bien poco cual hubiera sido la reacción de los tres millones de compatriotas.
Yo, simplemente, pensé de acuerdo a lo que sentí y lo manifesté (sabiendo, incluso, porque ya tengo unos cuantos años, que lo mío era una manifestación de deseos simplemente). Tabárez, metido en el brete, hizo, al menos en ese aspecto, lo que yo llamaría correcto:renunciar a su cargo en la FIFA

Eso sí, mi utopía idealista acerca de lo que debería haber hecho el plantel uruguayo, no fue tan elaborada como muchas de las ilusiones y manifestaciones de deseo que leo en la POSTA.

BOLIVAR VIANA

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