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El polvorín

Uruguay: High School Los lugares endonde la burguesía ( incluida la frentista, por supuesto ) aprende a reconocerse

19 Noviembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Los lugares endonde la burguesía ( incluida la frentista, por supuesto ) aprende a reconocerse, a desarrollar su conciencia de clase todopoderosa.

Lo que estan dispuestos a pagar "papá y mamá" para asegurarle un lugarcito a su progenitura.

 

Colegios de elite

High High School

Escrito por: Betania Nuñez, Tania Ferreira

 

 

Foto: British. Oscar Bonilla
Foto: British. Oscar Bonilla
La distinción entre la educación pública y la privada denota muchas veces pertenencia a una u otra clase social. Enviar a los hijos a los mejores colegios privados es uno de los principales indicadores de estatus. Quienes concurren a los colegios más caros de Montevideo llevan con orgullo el uniforme de la institución, de la misma forma que lo hicieron sus padres y su entorno social. Ese estandarte que defienden a capa y espada alumnos, ex alumnos y docentes, crea fuertes entramados sociales que perduran de por vida.

 

Esto y lo que sigue surge del relato de una docente que trabajó por décadas en la educación privada.

Lo que caracteriza a los colegios de elite es la reproducción de los valores de la clase alta y los códigos culturales con los que se identifica la historia de ciertos estratos de la población. Pero los colegios top también están marcados por un abismo entre el discurso institucional con el que se publicitan y las prácticas efectivamente promovidas en su interna.

El listado de los colegios uruguayos con más renombre lo encabeza el British Schools. Y también está primero en la nómina de precios. Pero el fuerte de la institución es más la posibilidad de pertenecer a una clase social, y mantenerse de por vida en ella, que su nivel pedagógico.

En sus comienzos el colegio se caracterizó por una fuerte presencia de personal “docente” británico. La tendencia continuó hasta hace unos años, cuando el British prefería contratar ex alumnos antes que maestros con formación docente para impartir los cursos. Actualmente, los docentes son contratados mediante una red de contactos de recomendación. Además, dentro del colegio no existe actividad sindical.

A pesar de que la comunidad inglesa en nuestro país es muy acotada, el British logra ser “más inglés que los propios ingleses”. Bajo la supervisión de un director británico, en el colegio se enseña una lengua más pura que la hablada actualmente en Inglaterra, y unas costumbres más conservadoras que las impartidas por muchos colegios británicos. Prácticas como el caning eran aplicadas hasta los años setenta en Uruguay, cuando era tradición que las autoridades pegaran a sus alumnos con un bastón ante las más leves faltas de conducta. Y los padres consentían el maltrato porque provenían de maestros referentes de los valores ingleses, y porque el colegio les aseguraba el futuro de sus hijos.

Actualmente en el British la gran mayoría de los alumnos son uruguayos, hijos de estancieros o de ex alumnos, generalmente de Carrasco y de un excelente nivel socioeconómico. El ingreso al colegio es sumamente complejo y no sólo por sus elevadas matrículas y cuotas: el proceso de selección consta de estrictas entrevistas y, por supuesto, de la recomendación de otros padres o ex alumnos. La red es exclusiva y, al igual que en la contratación de sus docentes, no se admite a cualquiera. Sin embargo, y a pesar de que al British concurra la elite más alta de este país, los alumnos caen en consumo de drogas, concurren a fiestas en donde se alcoholizan, participan de grandes peleas entre grupos rivales…

HASTA SIEMPRE, COMPAÑEROS. El egreso no rompe la relación entre alumno e institución. Años después, los ex alumnos continúan cultivando los principios institucionales y la personalidad del colegio a través del Old Girls Club y el Old Boys Club, asociaciones de ex alumnos que tienen importante presencia y poder en la interna del colegio.

El Uruguayan American School le sigue al British en prestigio. En él se respetan los currículos estadounidenses, que son dictados en inglés; el español es la segunda lengua. Está vinculado a la embajada de Estados Unidos y su alumnado está compuesto básicamente por hijos de diplomáticos o de empleados de empresas multinacionales. El colegio responde a una estandarización de la enseñanza a nivel internacional, por lo que es ideal para la educación de quienes viven cambiando de país, pero muy pocos uruguayos asisten a él.

Otro colegio de renombre es el Crandon. Esta institución pertenece a la Iglesia Metodista y fue netamente estadounidense hasta los años sesenta, cuando esta Iglesia uruguaya se independizó de la estadounidense. Hoy sus alumnos ya no cantan el himno de Estados Unidos y tampoco izan la bandera de ese país. Por el apoyo de la Iglesia Metodista a los perseguidos de la izquierda en tiempos de dictadura, muchos referentes de la nueva izquierda gobernante envían a sus hijos al Crandon, aunque todavía asiste un conjunto de jóvenes que responden a otras tendencias políticas más conservadoras.

El Crandon promociona un discurso social de respeto a los trabajadores, pero en los hechos el padre, como cliente, siempre tiene la razón. El rol del docente es el de edulcorar la situación problemática del alumno y de someterse a la dirección y a los padres.

Pero esa práctica no es exclusiva del Crandon; en todos los colegios uruguayos de elite se sigue el mismo principio. Los padres se creen dueños de la institución por las altas cifras que pagan mes a mes. Y los alumnos repiten el tratamiento de sus padres hacia los docentes, lo que resulta en un vínculo entreverado entre docente y alumno.

La lista de los colegios más caros incluye al Saint Andrew’s, Stella Maris, los colegios del Opus Dei Monte VI (exclusivamente para varones) y Los Pilares (sólo para mujeres), el Colegio Alemán y el Saint Brendan’s School. También están el Saint Patrick’s, el Lycée Français, el Richard Anderson, el Seminario y el preuniversitario Juan XXIII. Las cuotas básicas fuera de la matrícula varían en precio entre los cursos de educación inicial, primaria o secundaria, según la cantidad de hijos o si el horario es extendido, pero oscilan entre los 20 mil pesos mensuales para los colegios más caros y alrededor de 10 mil pesos para los que le siguen.

También caracterizan a este tipo de colegios la curricularización de las “obras de bien” o de beneficencia. Esas actividades se presentan como tareas obligatorias para el egreso de los alumnos, pero no incluyen una propuesta seria de acercamiento a otros sectores de la población menos privilegiados.

En algunos colegios como el Crandon incluso se reciben alumnos becados. Pero esos alumnos nunca llegan a igualarse al resto y los discursos de inclusión quedan lejos de una convivencia amena.

Ciertos contenidos pedagógicos que imparten estos colegios también reproducen, con matices, los valores conservadores de la sociedad. Los docentes contratados deben llenar ciertas expectativas y reproducir los valores de clase. Evidentemente no son vistas con buenos ojos profesoras que sean madres solteras ni familias en situación de concubinato. En los colegios católicos la educación sexual está desterrada, y en los laicos que se animan a brindarla se hace muy tímidamente.

A los docentes de estos colegios privados parece no importarles los bajos salarios. Aunque en muchos casos provengan de la clase alta, y estén acostumbrados a abultados sueldos, prima el prestigio de trabajar en el colegio. Alrededor de la docencia están el sentido de pertenencia a ese grupo, y la camiseta les tira. En ese sentido, el colegio se convierte en una logia: todos sus miembros, incluidos alumnos y ex alumnos, le son fieles y temen traicionarla. 

 

Algunos números sobre la educación privada

¿Cuántos son?

Entre 2004 y 2006 los centros educativos privados recuperaron la matrícula de alumnos previa a la crisis de 2002. Ya para 2008, año del que datan las últimas cifras oficiales disponibles, la educación privada logró superar la matrícula anterior a la crisis económica. El Anuario Estadístico de Educación del mec* registra para ese año 27.005 alumnos en la educación inicial, 54.532 en primaria y 40.118 en secundaria, matriculados en los colegios privados de todo el país. En total, la población de alumnos del sector privado corresponde a 15,3 por ciento del total de la población en estas tres áreas, y su mayor competitividad con respecto a la educación pública se registra en la educación inicial, donde la educación privada alcanza el 39,3 por ciento de la matrícula total.

Existen en el país 543 establecimientos privados dedicados a la primera infancia (de cero a tres años), 78 de educación inicial (jardines de infantes para niños de tres a cinco años), 404 de educación primaria y 368 de secundaria. En el único caso que los establecimientos privados superan a los públicos es en el de primera infancia; en el resto de los niveles educativos, los locales y la cantidad de alumnos del sector público superan ampliamente a los privados.

En 2009, la emigración de docentes de la órbita privada a la pública, debido a los bajos sueldos en el sector privado, se saldó contratando docentes jóvenes recientemente egresados, según señalaron diversas fuentes consultadas por Brecha. De 11.700 docentes que trabajan en la órbita privada, 3.700 están afiliados al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Enseñanza Privada (sintep).

En cuanto al nivel educativo máximo alcanzado por la población de 25 a 59 años integrantes del 20 por ciento más rico de la población, 7,1 por ciento completó la educación primaria, 43,9 la educación media, y 49 por ciento la formación terciaria. Las universidades privadas no compiten con la Universidad de la República en términos de cantidad de alumnos. Mientras que la Udelar registraba en 2008 una matrícula de 81.123 alumnos, las instituciones privadas tenían 19.329, lo que equivale a 80,8 por ciento de cobertura educativa de la Udelar y 19,9 por ciento de las universidades privadas en el ámbito terciario. 

 

*          Publicación del Área de Investigación y Estadística de la Dirección de Educación del mec.

 

Deporte en los colegios de elite

Del mismo palo

Uno de los símbolos que identifican a los colegios de elite es la realización de deportes considerados exclusivos. Las chicas juegan al hockey, los chicos al rugby. Los colegios privados promueven fuertemente las áreas deportivas y el espíritu de competencia, y con ellos los sentimientos de identidad y pertenencia a la institución.

La tradición deportiva de los grandes institutos educativos británicos y franceses se exportó al mundo y hoy forma parte del argumento pedagógico “integral” que los colegios locales promocionan, al punto de que también se utiliza para vender la marca de la institución. La calidad de esos servicios, el tipo de deporte, los eventos nacionales o internacionales en los que participan y las instalaciones deportivas propias, ubican al colegio en un determinado estatus económico y social.

Las competencias internas o intercolegiales son el ámbito adecuado para defender el uniforme del colegio, al tiempo que el deporte juega un importante rol en el currículum del estudiante. Fuera de fronteras, los estudiantes de estos colegios tienen la posibilidad económica de salir a competir con otros, siempre y cuando los viajes sean costeados por los padres. Existe una asociación de colegios de estilo británico en América Latina y una idéntica de estadounidenses, donde las jornadas deportivas se realizan con los colegios primos o hermanos de otros países. Entre los ejemplos, nadie olvida que la tragedia de los Andes fue protagonizada por el equipo de rugby Old Christians Club del prestigioso Stella Maris, que volaba hacia un torneo intercolegial en Santiago de Chile.

La participación en este tipo de eventos implica exclusividad de acceso, el poder adquisitivo para hacerlo y una inmediata retribución en prestigio para el centro educativo. Trascendiendo ese vínculo que se genera entre los estudiantes y con la institución, se crean fuertes lazos entre esos grupos deportivos que luego egresan del colegio. El contacto deportivo y social se mantiene, formal o informalmente, en los clubes de ex alumnos. “El resultado en deporte no es numérico, no se vincula con triunfos medibles en goles, tantos o tablas de posiciones. El triunfo debe ser considerado como una herramienta más de evaluación de todo el proceso educativo. Concebimos la competencia como parte del desarrollo íntegro del ser humano y por eso creemos que él debe estar capacitado para competir en todas las instancias de su vida”, advierte el portal de la Asociación Deportiva de Integración Colegial (adic), formada por ex alumnos de colegios católicos.*

Las actividades deportivas más extendidas son el básquetbol, fútbol, hándbol, vóleibol, mientras que el rugby y el hockey son deportes de elite. Los palos utilizados para este último deporte son costosos e importados, por ejemplo.

Por otro lado, para una institución privada tener acceso a su propia infraestructura deportiva también es un símbolo de alta reputación. Aparece el concepto de “campus”, como influencia de las grandes instituciones europeas o estadounidenses, en las que el alumno no necesita salir del colegio para hacer actividad física, y toda su vida escolar transcurre dentro de los límites de ese territorio. El British cuenta con su propio campus deportivo, incluido el gimnasio, piscina al aire libre y canchas de deporte. Algo parecido a lo que sucede en los campus se puede trasladar a lo que pasa generalmente en Carrasco. La población joven hace toda su vida en ese barrio; la educación, el deporte y hasta las actividades sociales de fin de semana transcurren en el mismo lugar. Tienen todo lo que necesitan, y eso contribuye a la clausura del “barrio alto”. Contribuye además a marcar una creciente distinción y separación entre clases sociales, hasta en lo territorial.  

*          La adic es una sociedad civil creada en 1966 para organizar las actividades deportivas de los institutos de enseñanza privada en Uruguay (www.adic. org.uy).

 

 

Antecedentes

Quién es quién en Uruguay

 

A la salida de la dictadura hubo dos líneas de trabajo importantes sobre los grupos económicos en Uruguay. Una, liderada por Luis Stolovich junto a Juan Manuel Rodríguez y Luis Bértola, que llevó a la publicación de El poder económico en el Uruguay actual, en 1987 (seguido por otros títulos de Stolovich). Paralelamente Raúl Jacob comenzaba a estudiar los grupos económicos que existieron en el país en el período de 1915 a 1945. De ese trabajo surgió en 1991 Las otras dinastías y luego La quimera y el oro (2000).

En El poder económico… se reconstruye el entramado de los principales grupos que existían en ese momento, incluyendo las empresas que los conformaban y sus relaciones con los otros conglomerados. En el anexo, Bértola incluyó organigramas y estudios sobre la génesis y el desarrollo de unos 80 grupos y sus conexiones (por ejemplo los grupos Scheck, Fontaina-De Feo, Moon y Peirano Facio).

Por su parte Jacob se preocupó por hacer un inventario de grupos y protogrupos económicos, identificando 70 conglomerados entre 1915 y 1945, de los cuales 84 por ciento son de origen mercantil e industrial, y el 16 por ciento restante están vinculados al agro, los servicios y la banca. El primer libro abarca la industria, el comercio y los estudios jurídicos; el segundo el agro (se hace un listado de las 80 familias terratenientes, lista encabezada por los grupos Aramendía, Bordaberry, Gallinal, Irureta Goyena y Pardo Santayana), la banca, el turismo (un interesante análisis de las familias vinculadas a la fundación de los balnearios de la costa uruguaya desde Carmelo a La Coronilla), el transporte, los medios de comunicación, el cine y la bolsa. Un dato interesante es que entre los corredores de bolsa más importantes del período (1915-1945) está Víctor Paullier. Hoy, más de 60 años después, otro Víctor Paullier (¿nieto o bisnieto de aquél?) se dedica exactamente a lo mismo.

Las investigaciones de Stolovich y de Jacob se complementaron: la primera se centró en los años de la crisis estructural (de los cincuenta a los ochenta), la segunda se remontaba a la primera mitad del siglo xx.

Antes de la dictadura también se publicaron algunos libros importantes, como los trabajos de Vivian Trías, fundamentalmente Reforma agraria en el Uruguay (1961) e Imperialismo y rosca bancaria en el Uruguay (1969), donde describió la maraña de conexiones entre apellidos e inversiones, mostrando las “constelaciones” económicas que existían en los años cincuenta. Asimismo Carlos Real de Azúa aportó con El patriciado uruguayo (donde rastrea los orígenes de la clase alta uruguaya) y La clase dominante, estudiando el entrelazamiento de las distintas ramas de la economía y la multifuncionalidad de casi todas las figuras de las clase altas (era común que fueran al mismo tiempo abogados, hacendados, comerciantes). En su tesis sobre la autonomía relativa del Estado, Real busca además explicarse por qué la clase alta no tiene la representación que sería esperable en el poder político.

Finalmente hay una multiplicidad de trabajos que estudian empresas o sectores de la economía uruguaya, algunos muy recientes. Por ejemplo, los de Alcides Beretta incluyen historias de empresarios, así como el proyecto de larga duración sobre la industria vitivinícola. Una de sus preocupaciones fue estudiar “los caminos del ascenso económico”, a partir de historias de inmigrantes (Pablo Varzi: un temprano espíritu de empresa, de 1993, y Los burgueses inmigrantes, de 1995). También hay trabajos sectoriales o de casos, como los de Magdalena Bertino sobre la industria textil (la trayectoria del grupo Campomar, por ejemplo). Asimismo, hay trabajos que recogen la discusión acerca de la racionalidad de los ganaderos (si son progresistas, atrasados, capitalistas o rentistas), y otros sobre los industriales y su actitud rentista o innovadora. 

 

¿Los que tienen más, pagan más?

Impuesto a la renta como disparador

La reciente reimplementación del impuesto a la renta en Uruguay trajo la pregunta sobre si efectivamente está aportando más el que tiene más. ¿Hasta dónde se grava a los sectores más ricos? ¿Aportan por todo lo que tendrían que aportar? Un proyecto de investigación presentado en las jornadas recientes del Banco Central busca estudiar simulacros de aplicación del impuesto a la renta y analizar en qué medida redistribuye la riqueza en el país. “Una buena forma de entrarle al tema de la riqueza es analizar hasta dónde se grava hoy, qué se escurre, y a dónde es que no se llega”, afirmó la economista Paola Azar. Por su parte, la historiadora María Inés Moraes coincidió con la importancia de este tipo de estudios para evaluar la reforma fiscal: “Se ha dicho que la reforma le pega a la clase media, yo no soy socióloga pero tampoco conozco estudios sobre estructura social recientes. ¿Quién es clase media y dónde están las clases altas?”.

 

Fuente: BRECHA

   Tomado de Semanario Alternativas

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