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El polvorín

Uruguay: JORGE ZABALZA WAKSMAN “No hay que tenerle miedo a la historia"

8 Noviembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

ZABALZA WAKSMAN EN DIÁLOGO EXCLUSIVO CON AREQUITA

Minas, Viernes 5 de noviembre de 2010

 

-Para aclararle a la gente, ¿cuál fue su participación al presentarse la iniciativa de colocar la placa en memoria de su hermano Ricardo en la casa de 18 de Julio casi Florencio Sánchez? ¿Cómo recibió la propuesta de trasladarla al Liceo Eduardo Fabini?

Nombre-copia-19.jpg  

-Me enteré por mi hermana Mabel. Me pidieron la firma vida.En 1999, como Edil de Montevideo, apoyé la iniciativa de designar con el nombre de Pascasio Báez a una calle de la ciudad, propuesta por el edil José Alem, del Partido Nacional. Báez fue la víctima de un crimen de guerra del MLN (T), entendí que su presencia en el nomenclátor cumplía una función pedagógica, servía para enseñar que, aún cuando se lucha por los valores más altruistas y generosos, los revolucionarios pueden caer en crímenes aberrantes. La calle servía como recordatorio crítico para los que participamos en la guerrilla y como lección moral para las generaciones que continúen la lucha por la emancipación social. No hay que tenerle miedo a la historia, simplemente hacerse responsable por los hechos que generó el movimiento que uno integraba. Las placas que recuerdan a compañer@sdesaparecid@s o asesinad@s, servirán de estímulo para que los estudiantes investiguen e interpreten el proceso que desembocó en el terrorismo de Estado. Es profundamente formativo. En el Liceo Nº1 de Minas estudiaron militares y policías, algunos de ellos involucrados en delitos de lesa humanidad...  ¿Por qué no se le ocurre a nadie homenajearlos ¿Por qué los blancos y colorados no proponen una placa que recuerde el 14 de abril? Muy sencillo: se abriría un debate sobre las denuncias de torturas y asesinatos durante el gobierno de Pacheco Areco, sobre los secuestros y asesinatos del Escuadrón de la Muerte, algo que no quieren quienes tuvieron arte y parte en todo ese proceso de deterioro del Uruguay Batllista. Volverían a oírse los agudísimos discursos de Zelmar Michelini.

-

Según tenemos entendido, homenajes similares </span>han ocurrido en otros lugares del país como el acontecido con Yamandú Rodríguez Olariaga. ¿Por qué cree que se ha suscitado tan fuerte polémica en torno al caso de Ricardo.

 

-La placa que nombra a Yamandú fue colocada en el Liceo Nº 15 de Carrasco, en plena Avenida Arocena, en el centro del territorio donde residen las familias uruguayas más ricas... ¿Por qué José Carlos Cardozo no protestó en defensa de los adolescentes que concurren a ese Liceo? A Jorge Salerno, Alfredo Cultelli y Ricardo, sus asesinos los convirtieron en paradigma para aquella juventud del ’68, pequeños Ernestos Guevara cuyas muertes convocaron a dar la vida por la revolución. Algo que ya había ocurrido con Líber Arce, como dijo Julián Mazzoni Morosoli en la Junta. A pesar del saldo militar desfavorable del 8 de octubre de 1969, el movimiento tupamaro comenzó a crecer como nunca hasta ese momento. La “Autocrítica del ‘69”, elaborada por Fernández Huidobro en el Penal de Punta Carretas, termina con la consigna “más Pando”. Ahora me pregunto, si en ese entonces el hoy Senador llamaba a jugarse en nuevas tomas de ciudades, ¿por qué calla la boca cuando alguien llama “forajido” al compañero que vio asesinar? ¿Qué intereses políticos pueden ser tan trascendentales que justifiquen una inmorali dad de tal magnitud?



-Desde el Frente Ampli otambién se ha opinado en contra de esta posibilidad. El Diputado José Carlos

Mahía expuso que Ricardo Zabalza no merece ser homenajeado por su condición de guerrillero tupamaro. ¿Qué reflexión le merece este concepto?

 

Mahía demostró ignorancia de la historia reciente y de sus consecuencias políticas. Hizo campaña por un candidato a la presidencia que fue guerrillero, que estuvo en el copamiento de Pando y en mil acciones militares más. ¿Acaso no lo sabía? ¿Qué mayor homenaje a una persona que impulsarlo para Presidente? Creo que deberá ir a un terapeuta, porque enterarse recién que el Pepe Mujica fue un guerrillero tupamaro debe ser traumatizante y puede crearle una crisis de depresión y esquizofrenia. Por otra parte, a Mahía se le escapa que el electorado emitió un juicio sustancial en las elecciones nacionales del 2009: queremos un Presidente que fue tupamaro, que fue guerrillero... ¿Será un reconocimiento de que los tupamaros luchaban por causas justas? Este es uno de los mensajes subliminales que emitió

la ciudadanía, una especie de absolución política de los errores que podamos haber cometido en el campo de batalla. Más bien, Mahía debería preocuparse por la falta de apoyo al mensaje “políticamente correcto” de su sector. Tal vez la gente prefiera a los desgreñados ex-guerrilleros que a los bien vestidos académicos. La ignorancia de Mahía demuestra que los parlamentarios opinan por opinar, sin conocimiento acabado de los temas. Bueno, así les fue con el caso de los Peirano: no sabían ni lo que votaron.

 

-41 años han pasado del fallecimiento de Ricardo. ¿Cómo lo recuerda? ¿Cómo era Ricardo? ¿Cuáles eran esos ideales que lo llevaron a dejar la vida por ellos?  

 

-Recuerdo las noches de interminables conversaciones en nuestro cuarto, donde dábamos cuenta de los asuntos con la autoridad paterna, los enredos adolescentes y otros hechos concretos de nuestra vida cotidiana y pueblerina. La competencia a quién comía más platos de los ravioles que hacía la vieja los domingos. El tándem de Ricardo con el “Adela” Vázquez en el Club Zamora, poemas futboleros que escribían todos los fines de semana. El quinteto del “Bar Libertad” que formamos con Celso Fernández, Bernado Larre Borges y el “Pacho” Colmán. Ganamos el Comercial de punta a punta. Los viajes en bicicleta a Punta del Este por la ruta 60. La pelea contra la hinchada de Maldonado en el

“Ginés Cairo Medina”, donde después el viejo Perico tuvo que sacarnos de Jefatura. La primera manifestación estudiantil

a la que fuimos juntos cuando el presupuesto de 1967, donde arrancamos de las manos de dos policías a un estudiante de Notariado y los sueños que tejimos entre ambos el día que regresé de Cuba y me encontré con que Ricardo me daba la bienvenida en nombre del MLN (T): caminamos conversando desde lo de mi madre hasta la playa Malvín. Ricardo tomó

un vaso de agua en el Rodelú -estaba en plena campaña de austeridad- y volvimos trotando.

 

-¿Qué relación mantiene con nuestra ciudad? ¿Qué sentimiento le une a ella? 

 

-Fui a la universidad en 1961, volvía todos los fines de semana a Minas, nos juntábamos entre minuanos en la capital, no podíamos vivir sin el aire de las sierras. Tenía la vida pueblerina metida entre pecho y espalda. En 1965 me hice más independiente, puse océano por medio, ya nunca más fue lo mismo. Veinte años después, al salir del Penal de Libertad regresé a la ciudad donde me había criado, no pudimos restablecer la relación que tuvimos, el hormigueo de la actividad

política no me dejaba tranquilo y emigré hacia Montevideo, el Cerro y Santa Catalina. Hoy puedo decir que soy un minuano (me dicen “canario” todavía) hecho cerrense. Hincha de Sportivo Minas y de ¡Cerro Cerro!

 

 

LA TERTULIA DE “EN PERSPECTIVA”:

 

“Sin información veraz y con muchos prejuicios”

 

-¿Cómo le parece que ha sido tratado el tema por los medios de comunicación en general y en particular por el programa “En Perspectiva”, a través de su tertulia?

 

-Sin información veraz y con muchos prejuicios. Se dijo que la placa era un homenaje mío a la memoria de mi hermano, obviando a la Comisión por la Verdad, a quienes podrían haber entrevistado por elemental seriedad. Prejuiciosamente se dijo que yo había participado de la Toma de Pando, porque como soy el “malo” y el “feo” de los tupamaros es más fácil

la condena. No tengo defensa. En realidad hubiera querido ocupar el lugar de mi hermano, me correspondía por varias razones, pero ya estaba preso. En esa tertulia de los martes se abrió la canilla de los ataques más bajos, pero a ninguno se le ocurrió criticar a Mujica y a Fernández Huidobro por haber sobrevivido en los hechos de Pando. O al Coordinador Nacional de los Servicios de Inteligencia, Augusto Gregori, otro sobreviviente de los tiroteos y asesinatos en la zona de Manga donde mataron a Ricardo. Ninguno de los tertulianos citó a Mauricio Rosencof, que va todos los viernes a la tertulia y que, en la biografía que escribió Campodónico, dice haber ideado la estratagema con que la columna de guerrilleros llegó a la ciudad de Pando sin que nadie lo percibiera. Al parecer Emiliano Cotelo es muy respetuoso de los que están en las instituciones de poder, pero se ensaña con quienes criticamos a las fuerzas políticas que están en ellas. Es una forma sofisticada e indirecta de emplear el medio de comunicación para hacer política a favor del poder político.

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