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El polvorín

Uruguay: “La orden fue que cuando muriera alguno, no apareciera”

1 Febrero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Gilberto Vázquez - CORONEL RETIRADO
“La orden fue que cuando muriera alguno, no apareciera”

El coronel (r) Gilberto Vázquez aseguró que la decisión de desaparecer gente durante la dictadura respondió a “razones económicas” y que la tortura era “útil” y “necesaria”. Un día antes de que la Justicia inicie las citaciones a militares por su participación en torturas, Vázquez dijo a Ultimas Noticias que “no había más remedio” que recurrir a ese método de interrogación y admitió que “con algunos se nos fue la mano”. Con una condena de 25 años que cumple en la cárcel de Domingo Arena, el militar afirmó que los uruguayos que retornaron desde Argentina en el “primer vuelo” no fueron “rescatados” por “cuestiones humanitarias” sino porque “eran fuente de información”. Calificó la muerte de María Claudia García como un “daño colateral” y dijo estar “orgulloso” de haber participado en la dictadura.

Por María José Frías

 
Gilberto vázquez. Imágenes del coronel retirado compareciendo ante la Justicia. Cumple una pena de 25 años.

-¿Por qué empezó la tortura?

-Era útil. Cambió la cosa porque la realidad era que al principio no se podía prender a nadie. Una vez agarramos a una mujer que tenía una pistola. Cuando llegó al juez le dijo: "Me la pusieron". Nosotros sabíamos a cara de perro de leyes militares pero no de leyes civiles. Al final, los culpables éramos nosotros. Así no podíamos hacer nada. Después se nos escaparon los tupamaros de Punta Carretas y la sensación de derrota fue total. No se podía con aquella gente, no había forma.

-¿Y torturarlos los detuvo?

-Claro. Cuando los empezamos a cascar y los tipos entraron a hablar, ellos nos enseñaron cómo funcionaba el MLN (Movimiento de Liberación Nacional) y dónde estaba cada uno. En un año se vinieron abajo. Pasamos de estar achicados a achicarlos a ellos. Andaban a los saltos. Agarrábamos a uno y el tipo ya llegaba al cuartel pensando: "Acá me van a hacer pelota". Entonces muchos llegaban y decían: "Vamos a hablar bien" y no precisaba mucha tortura.

-Pero igual los torturaban...

-Sí. Se hacía lo que hiciera falta para tener la información porque del otro lado estaba la vida de nuestros soldados y la paz de la República. Se vivía en un estado de inquietud permanente.

-¿Cómo torturaban?

-Nosotros antes de aplicar la tortura entera, nos dábamos unos choques eléctricos. Nos metíamos picana para ver lo que era y no es tanta cosa. Lo que pasa es que era entre nosotros. Uno sabe que no lo van a matar pero cuando es el enemigo, la cosa cambia radicalmente. Uno no va a traicionar las ideas y los compañeros por un dolorcito, pero cuando la cosa viene de que lo van a matar, cambia.

Igual se ha hecho una historia negra de que además se robaba y se violaba y no era así. Nosotros no permitíamos que esas cosas pasaran. Si pasaba, iba preso.

-Pero no solo se denunciaron torturas, también se denunciaron violaciones.

-No. No se permitía ni reírse. Era algo doloroso, triste y lamentable. A uno torturar le pesa en la conciencia toda la vida pero no había más remedio. Terminaron en el psicólogo los torturados y los torturadores porque es llegar al último nivel de violencia. La guerra es brutal.

-¿Torturadores fueron todos? ¿Esto abarcó a todas las Fuerzas Armadas?


-Yo no le voy a decir quiénes, ni cómo, ni dónde pero parece que tienen listas de cientos de tipos (la Justicia). Lo que pasa es que a todos les tocaba algo que tenía que ver. De repente le tocaba estar preparando soldados, o haciendo la comida para los que iban a combatir. Es como hacer un informativo. Uno pone la cara pero atrás hay un montón de gente que colabora. La guerra es obediencia y por las buenas o las malas, el mando se impone. Cada uno hacía su parte.

-¿Por qué desaparecieron gente?

-Fueron casos mínimos. No se mataba a nadie. En Chile los mataban, en Argentina el sistema era hacer desaparecer. Acá está (José) Mujica presidente, el Ñato (Eleuterio Fernández Huidobro) senador, (Eduardo) Bonomi de ministro. Acá fueron veinte. Con algunos se nos fue la mano y otros eran tipos enfermos, que de repente llegaban y sin tocarlos, les daba un infarto. El tema fue que entre miles de tipos, alguno se quedaba. Ese desaparecía.

-¿Por qué no devolvían los cuerpos?

-Al principio se entregaban. Después los altos mandos nos explicaron que el país tenía un drama económico. El petróleo había subido, la carne había bajado a la mitad, lo mismo pasaba con la lana. El problema económico era tremendo y el país se salvaba por el turismo y se necesitaba dar una sensación de tranquilidad para favorecer la inversión. ¿Quién va a invertir en el Congo? Entonces, la orden fue que cuando muriera alguno, no apareciera. Eso vino de arriba. Fue por razones económicas y parecía razonable.

-Usted actuó también en Argentina, ¿ahí que hizo?


-Estuve allá. Yo traje a una muchacha en un avión de línea. Nos vinimos en Pluna sin ningún drama. Era Pilar Nores Montedónico. Acá la tuvimos un tiempito y la largamos.

-¿Y los del primero y el segundo vuelo?

-El segundo vuelo es un invento. Yo nunca supe nada. En el primero los trajimos porque allá los iban a matar. Los salvamos, no por cuestiones humanitarias sino porque para nosotros eran fuente de información importante. Nos servían, pero nos trajo terribles problemas con Argentina porque el sistema de ellos era otro.

-Más allá de lo que les hicieron a los adultos, ¿por qué robaron niños?


-Acá no lo hicimos. Eso fue en Argentina.

-Acá se quedaron con Macarena Gelman, por ejemplo…

-Eso fue una cosa rara. Cuando nosotros teníamos a un argentino, se lo dábamos a ellos porque les podía servir como fuente de información y nos traíamos a los uruguayos pero traerse a una argentina para acá, no tiene la menor lógica.

-¿Y por qué lo hicieron?

-Cosas que pasan en la guerra. Son daños colaterales, como cuando tiramos para matar en un lado y uno se tara o le erra y encaja un bombazo en una escuela. Son cosas que salen del objetivo militar. Nunca pude entender para qué la trajeron.

-¿Dónde está ella? ¿La incluyeron en la Operación Zanahoria?

-Ni idea porque yo no estaba. No lo hubiera permitido porque esas cosas no se hacían. Yo me enteré cuando ya estaba retirado y no tuvo sentido que fuera por la niña porque en el Consejo del Niño hay niños a patadas.

-¿A qué atribuye que hayan terminado presos después de haber pasado veinte años sin que fueran juzgados por estos delitos?

-A una venganza del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), que fueron los que tuvieron más desaparecidos en Argentina. Los tipos fueron a la guerra con la mujer y niños chicos. Encima la embarazaban y la metían en el baile, una cosa que a un militar no se le pasa por la cabeza. Mi mujer no sabe nada de nada, y mis hijos menos. Nosotros con los tupa tuvimos contacto hasta que nos metieron presos y siempre quedó claro que ellos no guardan rencor. Los tupa no hicieron denuncias, las denuncias son las del PVP y parte del PCU.

-¿Usted se arrepiente de lo que pasó?

-No, al contrario. Yo estoy orgulloso de haber podido participar en la salvación del país. ¿Se imagina lo que hubiera sido un Uruguay comunista en medio de la guerra fría? ¿Vio lo que pasó en Vietnam? Acá hubiera sido espantoso. Era una cuestión práctica.

-Y de haber torturado y desaparecido gente, ¿tampoco se arrepiente?

-No había más remedio. Lo otro era permitir que me siguieran matando los soldados y por omisión, hubiera sido cómplice. Ni muerto. Yo tengo en mi celda las fotos de los camaradas muertos y viene gente joven del Ejército y no saben quiénes son. En cambio, por los que murieron del otro lado han hecho calles y plazas y son héroes nacionales. Yo no iba a dejar que los siguieran matando aunque me tuviera que embarrar las manos hasta la manija. Me dolía en el alma y me sigue doliendo pero no había otra. Lamentablemente la vida tiene una parte de guerra, violencia y brutalidad. Cuando a uno le toca, tiene que elegir el mal menor. O los reventaba a palos o dejaba que siguieran matando a mis camaradas. Hicimos las cosas lo mejor que pudimos. Algunas cosas lamentables, las tuvimos que hacer. Fue como cuando un cirujano tiene que amputar una pierna porque con la gangrena, la persona se muere. No corta la pierna porque le guste. Había que hacerlo. Nosotros salvamos al país y estamos orgullosos.

Un conflicto evitado con el MLN en 1993


El coronel (r) Gilberto Vázquez dijo a Ultimas Noticias que el contacto de los ex represores con las principales figuras del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) se mantuvo hasta que terminaron presos. Agregó que en el año 1993, ambas partes evitaron un nuevo enfrentamiento al investigar en conjunto el asesinato de Ronald Escarzella, un ex tupamaro asesinado en Rocha el 23 de abril de ese año.

"Cuando pasó eso me llamó el Ñato (Eleuterio Fernández Huidobro) y me dijo: 'La información que tenemos es que es del lado de ustedes'. Yo le contesté que si era del lado nuestro, le rompía los dientes y le pedí que no se metieran porque si nos mataban a uno, la cosa no paraba más. Al final se arregló porque se vio que no venía del lado militar y nos evitamos un segundo enfrentamiento porque esas cosas empiezan y no se sabe cuándo paran".

Aclaró que el intercambio se mantuvo con el MLN pero no con el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), a cuya "venganza" atribuyó los procesamientos de militares. "Son distintos. Los anarquistas son bravísimos", afirmó. A modo de ejemplo, aseguró que "no dejaban entrar profesionales en la organización para que no se aburguesara. Entonces lo llevan a (Sergio) Molaguero, lo atan con alambre y lo lastiman y no tenían un médico para curarlo. Lo curaba Jorge Vázquez (subsecretario del Interior) con alcohol iodado, pero no era que lo quisieran torturar. Era que no tenían médico. Los tupas tenían médicos por todos lados".

Miranda y Chávez Sosa aparecieron
porque la “limpieza” no fue “perfecta”


-Ya está preso y no pierde nada si dice la verdad. ¿Dónde están los desaparecidos?

-No están. Vino la Operación Zanahoria. A fines de 1984 se desenterraron los que había, se quemaron y se tiraron las cenizas a un arroyo, creo que en Manga. No hay nada. Lo saben en las Fuerzas Armadas, en el MLN y en el Partido Comunista.

-¿Pero aparecieron los cuerpos de Miranda y Chávez Sosa?

-Porque en la limpieza, alguno quedó. Como todas las cosas, nunca es perfecto. No hay más. Los reclamos son por desaparecidos en Argentina, que tenían otro sistema. Ahí desaparecían.

-¿Quién ordenó la Operación Zanahoria?

-La orden la dio el general Washington Varela, que era el director del Servicio de Información y era el que sabía los detalles. Ahora está muerto. Éramos amigos y en aquel momento me dijo que era una decisión política porque había gente que ya estaba muy cerca y entre los militares algunos querían seguir y volver a la democracia. Había políticos muy próximos a la gente que quería volver a la democracia.

-¿Qué pidieron los políticos, según lo que le dijo Varela?

-Me dijo que la idea era salir con todo limpio y el tema de los desaparecidos era el más complicado. Todavía es difícil, porque es complicado ver a la familia esperando que pueda volver un hijo. Es espantoso pero no hay más que decir. En la Operación Zanahoria se sacó todo lo que estaba enterrado y ya no hay más.

-¿Usted participó personalmente en los desenterramientos?


-No, porque yo estaba en Estados Unidos haciendo un curso, pero no era un secreto. Esas cosas se conversaban entre los camaradas. Yo era teniente coronel en aquella época y me pareció razonable.

“Todo esto ya fue negociado con el gobierno”

-¿No ha pensado en dar alguna información de lo que se reclama para ver si puede mejorar su situación?

-Es que esto ya fue negociado. Para el gobierno esto no es un tema de Justicia. Es un negocio. Al principio nos dijeron: "Si aparece algo de la Gelman (María Claudia García), el fiscal tranca las cosas, desactiva el caso y el presidente (Tabaré Vázquez) hace un discurso para decir que se da vuelta la página y esto se terminó". El tema fue que en el lugar que marcaron no estaba la Gelman y ahí volvió a empezar la cosa.

No sé si estuvo en la Operación Zanahoria porque eso fue todo compartimentado. Nadie conoce los detalles y además pasó hace treinta años. La mayoría están muertos.

-¿Quién les hizo la oferta desde el gobierno? ¿Quién habló con usted?

-El comandante en jefe del Ejército, que al principio fue (Ángel) Bertolotti y después (Carlos) Díaz. Él me dijo: "Lo quieren preso sí o sí. Son ocho años y hay que hacerse cargo del caso Soba". Uno de los camaradas que estaba ahí, dijo: "Yo estuve en miles de operativos, ¿me tengo que hacer cargo de alguien que no se quién es?". Y además ocho años a nuestra edad, es como perpetua.

Así se empezó a generar un espíritu de resistencia, que ahora florece de nuevo porque ahora no se negocia.

-Usted dice que negociaron, pero los metieron presos igual…

-Claro, pero con comodidades y en la Fuerza Aérea, por ejemplo, no fue nadie. Lo que pasa es que cambiaron los que hicieron el negocio. No está (el comandante Enrique) Bonelli y no está Tabaré y la cosa cambió.

Contrario a la Caducidad

El coronel (r) Gilberto Vázquez es contrario a la Ley de Caducidad y asegura que siempre se opuso. "A mí nunca me gustó. No estaba de acuerdo. Siempre dije que si cometí errores, me tenían que juzgar porque a cada error, le corresponde una sanción". Sin embargo, está convencido que aún sin Ley de Caducidad, no debió terminar en la cárcel porque aunque admite las torturas y las desapariciones, no se siente culpable. "Creo que no merezco estar preso. Di lo mejor de mí mismo, hice lo mejor que pude, asumí responsabilidades", argumentó. Por otra parte, señaló que la realidad que viven los militares procesados por violaciones a los derechos humanos constituye "una fantasía, una payasada" porque Domingo Arena "no es una cárcel. Acá estamos como en un geriátrico".

 

Lunes 31 de Enero de 111
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Militares se deslindan de dichos de Gilberto Vázquez

Los ex militares Calcagno, Silveira, Maurente, Arab; los ex policías Sande Lima y Medina y el ex marino Larcebeau rechazaron haber participado de desapariciones y torturas durante la dictadura

AFP
En un comunicado emitido este lunes, los coroneles retirados Carlos Calcagno, Jorge Silveira, Luis Maurente y Ricardo Arab, los inspectores retirados José Sande Lima y Ricardo Medina y el capitán de fragata Juan Carlos Larcebeau dijeron que “deslindan responsabilidad por los hechos y circunstancias expuestas” por el coronel retirado Gilberto Vázquez y enfatizaron que “no comparten lo manifestado”.

En un reportaje publicado este lunes por Últimas Noticias, Vázquez afirmó que la orden de hacer desaparecer gente durante la dictadura fue por “razones económicas” y sostuvo que la tortura era “útil” y “necesaria”. Además, dijo que la muerte de María Claudia García de Gelman fue un “daño colateral”.

A un día de que se retome la actividad judicial y, con ella, las causas contra ex militares por delitos de lesa humanidad, el inspector mayor retirado Ricardo Medina dijo a Observa que los recluidos en Domingo Arena: “No estamos conformes con la actitud de la Justicia, porque no se respetan las garantías del debido proceso”.

Medina sostuvo que los juicios se basan en “pruebas inexistentes” y que esto provoca “sensación de inestabilidad e inseguridad, por la falta de certeza jurídica”.

El ex policía señaló que la Justicia “actúa en lo que no se debe hacer, situaciones que no están probadas, como la lista de desaparecidos, que aparece desde la nada”.

Por otra parte, Medina subrayó que el Derecho Internacional “no admite la imputación de delitos de lesa humanidad que no existían en la época que se investiga”.

“Se está engañando a la gente, tergiversando la realidad”, aseveró Medina y precisó que en su caso particular se lo procesó por 28 homicidios muy especialmente agravados “por haber estado prestando servicio en un determinado momento y tener jerarquía”.

(Observa)

 

 

Rosales y martínez ya recibieron a representantes del grupo y hoy el encuentro será con caramés
Comandantes se reúnen con foro de militares retirados

Los comandantes de las tres fuerzas resolvieron recibir a los retirados nucleados en el Foro Libertad y Concordia para escuchar sus reclamos por los juicios a los ex represores. El jefe de la Armada, Alberto Caramés, recibirá hoy a cinco delegados del grupo.



El reclamo de los retirados por el accionar de la Justicia fue planteado personalmente a los comandantes de las Fuerzas Armadas, que resolvieron recibir a una delegación de la mesa representativa del Foro Libertad y Concordia, un grupo que reúne a entre 1.200 y 1.500 retirados provenientes de 29 promociones. Fuentes de dicha organización indicaron a Ultimas Noticias que ya fueron recibidos por los comandantes del Ejército y la Fuerza Aérea, general Jorge Rosales y general del aire Washington Martínez.

Hoy, a las 10 de la mañana, acordaron una reunión con el comandante en jefe de la Armada, Alberto Caramés. El encuentro no fue registrado en la agenda oficial del jerarca, según señaló el jefe de Relaciones Públicas del arma, capitán Enrique Albornoz.

En los últimos días, el Foro Libertad y Concordia hizo pública una carta en la que advirtió que “cuando se perpetúe el silencio austero, cuando se advierta desidia o intereses personales o no se perciba el esfuerzo necesario por solucionar las graves situaciones planteadas”, harán sentir su “voz, que será muy fuerte, extremo al que no desearíamos llegar jamás”.

Las fuentes del grupo indicaron que su intención “no es subvertir el proceso institucional. Cuando se llame a declarar vamos a ir y también vamos a acatar lo que dictamine la Justicia pero pedimos que se cumpla con las garantías del debido proceso. No estamos de acuerdo con que se invierta la carga de la prueba y terminemos presos porque alguien dijo que escuchó que otro dijo”.

En las reuniones con Rosales y Martínez, los comandantes se limitaron a escuchar los planteos, pero no emitieron sus opiniones, según las fuentes consultadas por Ultimas Noticias.

El Foro Libertad y Concordia no cuenta con ningún militar en actividad, dado que sus miembros no quieren “perjudicar la carrera de ningún camarada” y estableció una mesa representativa de cinco miembros, cuya cabeza visible es el mayor (r) Juan Pérez.

La carta que elaboraron y presentaron de manera directa a los comandantes, será analizada en los próximos días por el gabinete de seguridad, que encabeza el presidente José Mujica. Ayer, durante el Consejo de Ministros, el mandatario manifestó que la protesta de los retirados era “previsible” y señaló al ministro de Defensa, Luis Rosadilla, su intención de abordar el tema junto con los comentarios, reportajes y planteos de los centros sociales, incluida la entrevista al coronel (r) Gilberto Vázquez, publicada ayer en Ultimas Noticias.

Condena

En tanto, la Mesa Política del Frente Amplio (FA) emitió ayer una declaración contra la carta entregada a los comandantes por el Foro Libertad y Concordia.

La declaración frenteamplista es una condena a los dichos de los militares, fustigando todo intento de presionar al Poder Judicial, al tiempo de considerar que no representa a la mayoría de las Fuerzas Armadas.

Además, el FA planteó intentar el diálogo entre todos los sectores políticos en procura de consensos contra este tipo de actitudes. El tema fue planteado en la mesa política por el dirigente Lucas Pittaluga (Movimiento 20 de Mayo), logrando aceptación unánime en cuanto a ser parte del orden del día.

 

Lunes 31 de Enero de 111
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