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El polvorín

URUGUAY - Mac Donald.s: EL DE LAS "CAJITAS TRISTES" Y EL "MC DIA INFELIZ".

21 Noviembre 2013 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

 

La cadena mundial de comida chatarra que ofrece la famosa “Cajita Feliz” y un día al año dona parte de su recaudación a obras sociales en el llamado “Mc día feliz”, el pasado viernes 15 de noviembre perpetró en Uruguay, otra edición de su estratégica maniobra de simulación mediante la cual pretende sacar patente de buena gestión en lo que ahora se da en llamar “responsabilidad social empresarial”.
Me dio mucha lástima ver en la televisión al Dr Ciro Ferreira, director del Hospital de Tacuarembó, agradecer casi emocionado el gesto de Mac Donald’s y decir que con el aporte de esa empresa, se podrá hacer realidad otro proyecto para mejorar la asistencia a la población en su Departamento. Resulta insólito que un Médico agradezca la ayuda recibida de parte de una empresa reconocida mundialmente por atentar contra la salud.
Obviamente se trata de una paradoja más de este mundo en el que – por citar otro ejemplo- una bebida gaseosa como Coca Cola, auspicia el deporte, siendo reconocida su incompatibilidad con el ejercicio físico en general y los buenos resultados deportivos en particular.
Por eso no culpo al Dr Ferreira , lo comprendo. No tiene alternativa. Si Mac Donald’s le ofrece un puñado de dólares, no los va a rechazar cuestionando la falta de ética del donante. Los aceptará pensando en la pobreza de recursos con que se maneja la salud en nuestro país, aplicando en este caso el dicho criollo: “a caballo regalado no se le mira el pelo”. La lógica es aceptar el dinero porque con él se puede hacer algún bien, aunque ese dinero venga de una empresa que se dedica a una actividad reñida con la medicina. Y da vergüenza tener que aceptar que las cosas son así.
Pero escribo esta nota porque me parece oportuno revisar algunos datos sobre el gigante vendedor de “chatarra”, para ilustrar el laberinto en que nos mete el capitalismo, en el que terminamos por aceptar una pequeña ayuda para un Hospital, de parte de quienes se enriquecen haciendo mucho daño a la salud de la humanidad.
UN POCO DE HISTORIA Y DE PRESENTE
La historia oficial de la empresa Mac Donald’s dice que el 15 de mayo de 1940, los hermanos Mac y Dick McDonald abrieron el primer restaurante en San Bernardino (California), EUA. Actualmente la empresa que fundaron tiene más de 30.000 restaurantes en casi todo el mundo (unos 120 países) donde comen unos 60 millones de clientes al día, incluyendo lugares tan distintos al de su origen, como China, país donde su éxito es tal que en 2012 inauguró un promedio de un local por día. El 18 de noviembre de 1991 Mac Donald inauguró su primer restaurante en Montevideo, Uruguay.
La fortuna que han hecho vendiendo chatarra, se puede apreciar en un informe del 30 de mayo de 2012, en la publicación digital “Bio Chile”, donde se afirma que McDonald’s tiene ingresos anuales por cerca de 27 mil millones de dólares. Si fuera un país, se ubicaría en el puesto 91 de las naciones de acuerdo a su Producto Interno Bruto, por encima de Bolivia y Camerún, por ejemplo.
¿SE LE PUEDE LLAMAR “COMIDA” A SU MENÚ?
La película Super Size Me (2004), un documental dirigido y protagonizado por Morgan Spurlock en el que el protagonista se enferma porque decide alimentarse únicamente de comida de McDonald's durante un mes entero, avivó la controversia.

El diario La República de Montevideo informó el 6 de agosto de 2013, que el Chef Jamie Oliver en Gran Bretaña, le ganó un juicio a Mac Donalds demostrando que la cadena utilizaba carne de desecho para preparar sus productos. “Las hamburguesas son lavadas con hidróxido de amoníaco, también llamado amoníaco acuoso –un producto utilizado en metalurgia para disolver metales reactivos como el aluminio y el zinc- con la finalidad de que las carnes empleadas resulten comestibles. Estamos hablando de carnes que hubieran sido vendidas como alimento para perros y después de este proceso se les sirve a seres humanos. Aparte de la pésima calidad de la carne, el hidróxido de amonio es dañino para la salud”, explicó el chef, según este medio uruguayo que invocó agencias internacionales.
Es bien conocido que hace algún tiempo, Sally Davies, artista residente en Manhattan, hizo el experimento de dejar una hamburguesa de McDonald’s durante 6 meses a la intemperie, constatando que esta nunca entró en proceso de descomposición, lo que pone en evidencia el peligro de ingerir un producto “alimenticio” que contiene material no degradable.
A propósito de los insumos que utiliza Mac Donalds, la famosa ONG Greenpeace, en octubre de 1980, denunció que se torturaba animales para acelerar su consumo. “Estos animales son forzados a reproducirse y criados con el sólo fin de morir para estar en un plato de comida. Viven toda su vida en condiciones absolutamente artificiales, sin acceso a aire fresco, luz solar ni libertad de movimiento. Los pollos que se crían para McDonald’s viven hacinados en jaulas sucias que les causa enfermedades, sofocación y ataques cardíacos”.
“Destruye nuestra salud McDonald’s porque son alimentos altos en grasa saturadas, azúcar, sal y resaltadores de sabor altamente cancerígenos. Una dieta de ese tipo está ligada a grandes riesgos de enfermedad del corazón, cáncer, diabetes y otras enfermedades”, denuncia un grupo de veganos argentinos nucleados en la Asamblea de Liberación Animal.
Podríamos seguir, pero quien quiera más información la hallará en abundancia recorriendo las páginas de internet.
Tras investigar un poco el tema, uno no puede menos que comprender a Bolivia, país que se deshizo de Mac Donalds y de Coca Cola, dos símbolos de un modelo empresarial sin escrúpulos, que por ahora hace lo que quiere en Uruguay, y se da el lujo de aparentar generosidad y compromiso social.
Este episodio de Mac Donald’s ayudando a un Hospital, hablando en términos médicos, es como una radiografía que muestra las contradicciones que presenta nuestra sociedad dominada por el mercado –con su tan astuto “marketing”- , en la que los malos se las arreglan para parecer buenos.


Aníbal Terán Castromán

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