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El polvorín

Uruguay - MARENALES CON SUS 65 AÑOS DE MILITANCIA YA NO CREE EN EL SOCIALISMO, PERO EN CAMBIO LOS JÓVENES SIGUEN CREYENDO MÁS QUE ANTES

28 Septiembre 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Este es el "payaso Marenales"

el polvorin.

 

EN EL FIRMAMENTO DE LAS IDEAS, CUANDO UNA ESTRELLA SE APAGA OTRA COMIENZA A BRILLAR.
MARENALES CON SUS 65 AÑOS DE MILITANCIA YA NO CREE EN EL SOCIALISMO, PERO EN CAMBIO LOS JÓVENES SIGUEN CREYENDO MÁS QUE ANTES
El jueves 22 de setiembre se realizó una  conferencia “Socialismo del siglo XXI” en el Centro Cultural ‘Simón Bolívar’ de la Embajada de Venezuela  en el que expuso el venezolano Ildefonso Finol Ocampo, quien preside la Comisión Nacional de Refugiados, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela, Coordinador General del Centro Antiimperialista ‘Simón Bolívar’, periodista, historiador e integrante del área de formación ideológica del PSUV. Participó allí el líder guerrillero del Movimiento de liberación Nacional Tupamaros, Julio Marenales y nuestro compañero Hernán Salina que cubría la actividad también participó, no se pudo quedar callado, sintió la necesidad de hablar, de poner otra posición frente a los dichos de Marenales


Julio Marenales en la Plaza Libertad disfrazado

“Pero una de las cosas que hemos aprendido en toda esta larga historia en la que todos de alguna manera hemos aportado alguna cuota, es que indistintamente de cómo se llame, lo importante son los contenidos, los compromisos, los compromisos principistas. Porque también hemos visto muchos proyectos que se autocalifican socialistas, revolucionarios, etc., un montón de adjetivos, pero a la hora del té, la sustancia, ¿dónde fue a parar aquello? Entonces, por eso no somos muy dados a auto bautizarnos. Incluso eso de que el revolucionario debe pasar por varias pruebas, yo simplemente concluyo un poco con lo que me decían mis abuelos y mis padres: que uno está a prueba hasta el último día de su último respiro. Porque hasta el penúltimo día uno puede traicionar, quebrarse, cansarse y tirar la toalla.”

 

Ángeles: La semana pasada hubo una actividad en el Centro Cultural ‘Simón Bolívar’ de la Embajada de Venezuela, titulada “Socialismo del siglo XXI”, en el que expuso el venezolano Ildefonso Finol Ocampo, quien presiden la Comisión Nacional de Refugiados, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores de su país que recibe a los refugiados políticos en Venezuela; es el Coordinador General del Centro Antiimperialista ‘Simón Bolívar’, es periodista, historiador y trabaja en el área de formación ideológica del PSUV.
En la conferencia participaron también los asistentes, entre los que se encontraba Julio Marenales, que intervino después de la exposición inicial de Finol Ocampo, en la que se recorrió la historia del Socialismo y se desatacaron los Principios socialistas. Lo escuchamos:

Julio Marenales: Buenas noches. Preguntas no voy a hacer. Comparto todo el planteo que hizo el compañero pero quiero plantear una preocupación. Les voy a pedir disculpas si les resulta urticante.
Yo tengo 65 años de militancia y me ha alcanzado compensar con la lucha, con la idea de la lucha por una sociedad en donde el centro de la actividad humana no sea la ganancia sino el ser humano.
Me ha servido hasta el día de hoy.
No tengo inconveniente de entrar en los detalles de la construcción del socialismo, pero el problema que veo por mi experiencia de lucha política de tantos años es que estamos con grandes dificultades para ir construyendo la vía hacia esa sociedad.
Todavía estamos en pañales en cuanto a la construcción de un camino alternativo, y no solamente alternativo, es la contrapartida a la sociedad capitalista, porque tenemos que construir otra sociedad y creo que en ese sentido vamos a tener que trabajar, discutir y analizar mucho. Porque además partimos de experiencias muy diferentes.
En Venezuela se está procesando de una manera. En Cuba se ha procesado de otra manera, que en Cuba después de tantos años de experimentación ahora, por ejemplo, están haciendo un experimento de practicar una economía, no me acuerdo cómo es que le llaman, individual, de cierto propietarismo. Bueno, en Bolivia, otro experimento.
En el Uruguay partimos de un proceso que yo califico de progresista, definiendo progresismo como pensamiento y acción tendiente a eliminar lo más asqueroso del sistema capitalista, pero no a cambiar la sociedad. Esa es la etapa que para mí hoy vemos en Uruguay.
Ahora, vemos acá quiénes queremos trabajar para más.
Ahora el gran problema es cómo construimos esa vía.
Tenemos el fenómeno chino, en donde la base económica de China parece un capitalismo muy importante, muy desarrollado ¿no? Aunque la superestructura puede ser una superestructura que pensemos que es revolucionaria.
Entonces, para mí el problema, más que discutir las partes teóricas de cómo puede ser el socialismo, es cómo construimos la vía hacia ahí. Y ahí me parece que nos está faltando y hay que discutir mucho porque en muchos lados no ha funcionado.
El llamado campo socialista se le llamó campo socialista y ahora aparentemente los teóricos reconocen todos que fue un capitalismo de Estado. O sea, el uso del término socialista fue un poquito forzado ahí. Entonces, esas son mis preocupaciones compañeros.
Cómo construimos desde nuestras realidades una vía, sí, en principio pensamos que estamos construyendo una sociedad socialista, pero en realidad es una vía de transición hacia esa misma sociedad.
Y para mí la gran dificultad que tenemos está no tanto en el plano teórico de definir cómo es el socialismo. No, no va por ahí la cosa, para mí por mi experiencia en la militancia política de tantos años. Es la dificultad de ir construyendo desde diferentes realidades.
Por ejemplo, desde nuestra realidad de un proceso progresista, qué más tenemos que hacer aparte, porque yo pertenezco al partido de gobierno en este país ¿eh? Al MPP, que es la fuerza electoral mayoritaria. Pero eso no quiere decir nada, no somos mayoritarios en el gobierno.
Entonces, aparte de hacer una gestión correcta para poder seguir teniendo el control del gobierno, ¿qué más tenemos que hacer para construir otra cosa?
Ah, esas son las incógnitas que tenemos.

Ángeles: Ese que ustedes escuchaban era Julio Marenales hablando en esta actividad que se hizo en el Centro Cultural Simón Bolívar.
Y ahí estaba Hernán Salina cubriéndola para la Radio y no se pudo quedar callado. Sintió la necesidad de  hacer una aclaración, de hablar, de poner otra posición frente a esto. Escuchamos lo que dijo Hernán:

Hernán Salina: No sé hasta dónde será pregunta o comentario también por cosas que se plantearon acá que daría para largos debates y mucho es local, que te estaríamos dejando a vos un poco en el compromiso de pronunciarte sobre eso.
Pero sí en lo general que vos planteabas y que hablabas, por ejemplo, de la ética. Bueno, cabe preguntarse y ver qué idea tienes tú, tu experiencia en Venezuela, de hasta dónde juega la ética socialista, revolucionaria entonces en la ambivalencia de los dirigentes, algo que planteaba Julio en los procesos en nuestros países.
Nosotros tenemos un Presidente, por ejemplo, para hablar en concreto sin involucrarte a vos en la opinión, que dijo en una declaración y nunca fue desmentido, que “Cuba se cae a pedazos”. Lo dijo el presidente José Mujica.
Yo estuve en Cuba y aquí hay compañeros que han estado; yo pude haber visto casas que se caen a pedazos en Cuba, que uno de los grandes problemas que tiene es la vivienda.
Yo creo que el mundo se cae a pedazos en este momento, salvo por peleas dignas en particular de algunos lugares.
Pero para mí un país donde no duerme un gurí en la calle y donde un gurí si precisa un médico o la operación más costosa que puede ser en nuestro país, la tiene en Cuba gratis, está lejos de caerse a pedazos.
Yo creo que si vos salís a caminar de noche por 18 y ves la gente que duerme en la calle quizás llegás más rápido a la conclusión de que Uruguay se cae a pedazos.
Eso como punto de experiencia de definición concreta, porque también capaz que cabe analizar en estos tiempos cómo juega el uso de símbolos, de discursos cargados de pasado glorioso, de sufrimientos del pasado o de compromisos o vidas puestas en juego, en forma muy profunda en otros tiempos. Pero que esa definición o ese pasado de lucha, como ha pasado con salvadoreños como un comandante del Farabundo Martí que hoy es asesor del gobierno mejicano y lo fue de Colombia en su momento contra la insurgencia como Joaquín Villalobo, por poner un ejemplo extremo, ¿no?
Lenin decía que el revolucionario tiene que pasar por varias pruebas, por la clandestinidad, por la cárcel, por el exilio y después está la prueba del poder también. Que es muy fácil tomar determinadas definiciones en su trayectoria como lucha o como oposición y al llegar al gobierno, es cierto, hay experiencias que no funcionaron, Cuba está intentando cambiar cosas con riesgos, con desafíos. Venezuela tendrá sus desafíos también. China también. Está bien.
Pero ojo con que la negación de esas experiencias socialistas nos sirva como coartada para no tomar un camino propio hacia el socialismo. Partiendo de que queremos esos ideales, como a China le fue mal, hasta Vietnam con todo lo heroico que tiene, puede ser discutible su política económica, Cuba, nos sirva para decir que no tomemos un rumbo hacia el socialismo porque miren cómo les ha ido.
O sea: ¿El camino hacia el socialismo se acerca gobernando o tomando el control de buena parte de nuestra economía las grandes multinacionales y  trasnacionales; de la soja, de la forestación, de la celulosa? ¿Ahí vamos dando pasos, aunque sea despacito, hacia el socialismo? ¿El camino hacia el socialismo lo vamos viendo si no depuramos los mandos y la doctrina de las Fuerzas Armadas en concreto? ¿O si seguimos ascendiendo a militares y policías involucrados en violaciones a los derechos humanos?
No pedimos una definición socialista de un día para el otro como se ha dicho acá, pero tampoco tomemos para el otro lado, tampoco vayamos dando pasos profundizando el camino que ya conocimos siempre. Con la alegría del imperialismo de que el hecho de que quien está gobernando tiene un pasado de lucha importante, le permite contener la lucha popular porque la gente confía en esa figura, le da más tiempo a esa figura. Y de repente, si no le gusta igual lo justifica.
Es complejo ese camino, no nos apoyemos en las falencias de otros procesos para decir que no vamos hacia definiciones socialistas, ni siquiera a explorar el camino propio.
Por ponerte un ejemplo sin pedirte un pronunciamiento sobre la experiencia local, pero me preocupaba que los “fracasos” que puede haber en otros procesos, reconociendo por supuesto que los hubo, sirvan para argumentar en el sentido de que seguimos administrando acá lo que da. Y además, el primer paso que se da es el no contar con la gente, con la discusión con la gente, con la participación de la gente.
La gente se entera de las grandes decisiones en materia de Economía, de política Social por la prensa, se define en ambientes reducidos de 4 o 5, de 15 o 20 o con gente que tiene mucha plata.
Eso está lejos del socialismo y lejos de la práctica más básica que la izquierda y el movimiento popular de nuestro país siempre predicó.
Por no hablar de la participación con militares en las misiones que sirven para el control militar y policial de otros pueblos como está pasando en el triste caso de Haití, donde Venezuela y Cuba no tienen soldados, ponen médicos, ponen gente que hace trabajo social.
Después se corre el riesgo, que algo decía Julio, de que te aplaudan los grandes empresarios y pidan venir a verte y pidan sacarse fotos contigo y se van contentos y comentando lo pintoresco de tu personalidad y te termine gritando el público, y termines teniendo que reforzar tu seguridad personal porque ex-compañeros tuyos te terminan gritando cosas que habría que analizar hasta dónde hay razón, más allá de la anécdota puntual de un grito.
Pero más que nada, vos sabrás tomar los temas generales para no hacerte pronunciar sobre lo local. Gracias.

Ángeles: Bueno, ahí estábamos escuchando a Hernán Salina. La verdad que nos parece que era muy importante escucharlo, no valía solo relatar lo que él hubiera dicho, estaba bueno escucharlo. Me parece que fue muy atinado. Hay un momento en que el periodista no se puede quedar callado y ese fue el momento.

Hernán: Antes yo quiero hacer una aclaración, cuando yo hablaba de Julio ahí me refiero a quien habló antes que yo que fue Julio Faravelli. Alguien que conocemos en la radio, que él habló después de Marenales y le planteó algunas críticas también, más o menos en el mismo sentido, de lo que venía haciendo el gobierno y que había que acercarse al ALBA por ejemplo, y ese tipo de elementos.
O sea que cuando digo Julio me refiero a Julio Faravelli.
Y otra cosa, creo que cuando se va a este tipo de actividades, que los compañeros se animen a participar e intervenir. Como muchas veces se nos dice en las reuniones de trabajo, que cada compañero tiene los elementos para que no pase nadie gratis en estas actividades. Porque allí había venezolanos, bolivianos, peruanos, etc. Entonces si nos quedamos callados después de una intervención como esa, puede quedar la idea que en el gobierno hay una reserva aún, que hay que darles tiempo… Que no se la lleven gratis en todos estos lados.  

Ángeles: Exactamente. Y ahora vamos a escuchar al dirigente venezolano Ildefonso Finol Ocampo al cierre de la actividad, después de este intercambio:

Ildefonso Finol Ocampo: Por supuesto que no voy a hablar de una realidad concreta, a menos que sea de la venezolana, porque además no me está dado. Ni siquiera como diplomático, no por el tema de la diplomacia sino porque yo estoy metido en cuerpo y alma en el tema venezolano, sería de mi parte una actitud deshonesta como revolucionario venir a hablar de otros temas de otros países.
De algunos temas históricos tal vez, pero hasta ahí nomás.
Pero los caminos al socialismo, ese es como el gran tema, los caminos al socialismo. Y de esto, me perdonan que yo sea tan simplista pero siempre me gusta mucho escuchar a Fidel, porque vaya ¿quien ha luchado tanto como Fidel por eso? y ha tenido tan larga experiencia, ha reflexionado y ha tenido la madurez hasta de separarse en un momento dado de las funciones de Estado y dedicarse al tema de la reflexión.
Y seguir ayudándonos a todos y a todas en esa gran reflexión que es el primer acto. Yo comprendo el ímpetu con que el camarada planteaba el tema de que más allá de la reflexión están los caminos, la decisión de para dónde agarrar. Yo estoy de acuerdo con esa angustia existencial, la comparto y la vivo a diario.
Pero la respuesta del compañero boliviano me facilita entrar en razón de que también antes de la acción está la reflexión.
El camino del socialismo, decía de recordar a Fidel porque hasta de manera cándida recientemente Fidel ante una periodista venezolana que sagazmente le quiso sacar como una definición del socialismo del siglo XXI, y Fidel -yo pienso que hasta con una ingenuidad típica de su forma natural de hablar- le dijo el socialismo del siglo XXI es el comunismo; para mí es la misma lucha. Y en otras partes puede llamarse cristianismo revolucionario, socialismo humanista, por allá tiene otra definición.
Pero una de las cosas que hemos aprendido en toda esta larga historia en la que todos de alguna manera hemos aportado alguna cuota, es que indistintamente de cómo se llame, lo importante son los contenidos, los compromisos, los compromisos principistas.
Porque también hemos visto muchos proyectos que se autocalifican socialistas, revolucionarios, etc., un montón de adjetivos, pero a la hora del té, la sustancia, ¿dónde fue a parar aquello?
Entonces, por eso no somos muy dados a auto bautizarnos.
Incluso eso de que el revolucionario debe pasar por varias pruebas, yo simplemente concluyo un poco con lo que me decían mis abuelos y mis padres: que uno está a prueba hasta el último día de su último respiro. Porque hasta el penúltimo día uno puede traicionar, quebrarse, cansarse y tirar la toalla.
Por eso yo admiro mucho a los compañeros que han estado una vida más prolongada que la que uno ha levado y se mantienen con esa juventud, con ese ímpetu reflexionando y luchando.
Pero en eso de las definiciones también me gusta mucho citar a los filósofos que cantan, ustedes tienen muy buenos filósofos que cantan muy buenas canciones como Daniel Viglietti, yo soy seguidor de ellos desde muchacho. Y uno de ellos que siempre aprendo mucho de sus canciones es de Silvio Rodríguez, y hay una en particular, donde él dice: “nadie sabe qué cosa es el comunismo”.
Y siempre yo digo, por qué será que la gente le pregunta a uno que defina eso, si ese hombre que es tan sabio todavía no sabe, cómo voy a saber yo.
Porque es un tema de construcción y ahí voy a entrar en el tema venezolano y en la pregunta que me hacía Alejandro para ayudarme cronológicamente a organizar la respuesta.
El problema de la construcción es un asunto que hay que batirse allí con la realidad cruda en el día a día. Ahí se olvidan los manuales, los cursos de filosofía, todo eso allí se vuelve nada, se vuelve añicos ante la realidad y la crudeza y la imposición determinística de la realidad.
Por eso los caminos, no se puede hablar de un solo camino, lo importante es que agarremos ese camino y vayamos por allí.
Hay dos grandes áreas del problema de la construcción del socialismo que a todos es donde se nos plantean los grandes retos, las grandes preguntas, las grandes angustias. El tema económico y el tema político. Y dentro del tema político cabe el tema ideológico, el tema ético, etc.
Yo pienso y la historia reciente de todos los procesos revolucionarios, incluso de procesos que no se pueden llamar exactamente socialistas pero que han sido dentro de sus movimientos nacionales, revolucionarios, que ha habido en muchos países, la experiencia en lo político nos dice que es malo portarse bien.
El imperialismo no perdona a quienes se portan bien y sino miremos el ejemplo de Gaddafi.
Gaddafi ya estaba como en la ruta de reconciliarse con los imperios financiando universidades en Inglaterra, besándose con Berlusconi y con Sarkozy, le financió la campaña a Sarkozy y cuando ellos ven: ¡Ay papito, te estas portando bien! Allá voy pues. Y te dan con todo.
Entonces ahí le paro más a Calle 13, este muchacho puertorriqueño irreverente que canta en Calle 13 que dice: “vamos a portarnos mal, frente al imperialismo, nosotros ahí sí no podemos vacilar”.
En todas las demás cosas podemos pelear, discutir los enfoques ideológicos que tengamos, pero por favor: Todos los revolucionarios, todas las revolucionarias del planeta tenemos que tener algo muy, muy clarito, que hay un gran enemigo, superpoderoso, que es el sostén del sistema capitalista universal, que es el imperialismo.
Y ahí tenemos que unirnos y dejar de lado todas las diferencias.
Y frente a ese no podemos portarnos bien, porque cuando el imperialismo ve que te estás portando bien te evalúa y dice, este se siente débil.
Nosotros estamos en una guerra permanente contra el imperialismo y si nosotros descuidamos esa conexión vital, esa disposición combativa frente a ese gran y peligroso enemigo, él lo detecta inmediatamente. Porque el imperialismo tiene sus mecanismos que ni duermen ni pestañean, ante el menor descuido nuestro, cuando nosotros pretendemos obtener algún reconocimiento de esta gente, estamos listos de que nos van a pasar por la parrilla.
Todo este tema de las desertificaciones y todo esto, sí, bienvenidas las desertificaciones.
La rueda de prensa que dio Evo allí en Naciones Unidas es una cosa de noticias de este momento muy, muy clara, muy digna y es una enseñanza ahorita para todos nosotros y todas nosotras que estamos aquí presentes.
Porque Evo dice: frente al chantaje imperialista nosotros nos reivindicamos en el proyecto revolucionario, en nuestra dignidad como pueblos y vamos a seguir por el camino que hemos decidido de manera soberana. No tenemos otra posibilidad.
Y en eso nosotros queremos insistir también desde nuestra pequeña trinchera bolivariana allá en Venezuela, siempre hacer ese llamado angustioso, sincero, del corazón, a toda la militancia revolucionaria a la unidad. Indistintamente de las diferencias que tengamos sobre diferentes perspectivas, sobre el corto plazo, sobre situaciones concretas, porque para esto... el compañero mencionaba el ALBA, los avances que han habido, incluso Unasur un elemento muy clave que tenemos que seguir impulsando que es el tema de la alianza militar. Porque fíjense que una de las cosas por las que Libia pasó lo que pasó ahorita, es que la Unión Africana y todas esas supuestas alianzas que montó Gaddafi sobre barriles de petrodólares no le sirvió para nada. Porque esas alianzas no se logran así, es como el amor  verdadero, no se logra regalando diamantes, se logra a través de una empatía, de un acto de responsabilidad, de un acuerdo espiritual, ético, político, entre los pueblos. De allí que sea tan importante ese núcleo duro de la unidad continental que es el ALBA.
Nosotros tenemos que aferrarnos a esas experiencias de creación colectiva, y estamos creando frente a retos, a riesgos, a dificultades, a diferencias tremendas pero allí estamos unidos en torno a una cosa que es fundamental que es la sobrevivencia misma hasta de nuestros Estados nacionales.
Porque acá hay un problema incluso de que las Naciones terminen siendo lo que ya durante la década del ‘80 y el ‘90 el imperialismo logró, títeres, marionetas, protectorados que es lo que han terminado siendo muchos lamentablemente de nuestros países cercanos, algunos de ellos donde ya sabemos que los embajadores de Washington mandan más que los Ministros de Defensa y los presidentes de esos países.
Debo confesarles que en el tema económico, yo he apelado incluso a un ecléctico, que en su momento fue muy criticado incluso por los sectores revolucionarios, como Sismondi porque nosotros tenemos que tener claro que la etapa que vivimos actualmente dentro de la construcción del socialismo es una etapa de una gran turbulencia porque es apenas una etapa de gestación.
No hay una economía socialista, no existe el socialismo sobre la Tierra. No ha logrado establecerse una experiencia que nos diga, el modelo este es el socialismo.
Está en construcción y de ahí es que la experiencia venezolana en esta materia tiene una cara muy importante, por eso es slogan de la primera lámina, “la verdadera democracia”, porque nosotros partimos de empoderar a nuestro pueblo, transferir poder a nuestro pueblo, forzar con el poder tradicional fáctico, capitalista e imperialista y su expresión política. Romper dentro de lo posible esos pedazos de poder y transferirlos, ponerlos en manos del pueblo. Y eso pasa desde la redistribución de las ventas petroleras y en vez de convertirla en subsidios y en privilegios del capitalismo nacional e internacional, convertirlas a opciones educativas. Porque las inversiones que ha hecho el gobierno venezolano en materia educativa son impresionantes. Nosotros pasamos de menos de un 3% del PBI a casi un 16% del PBI invertido en la educación. Desde el punto de vista cuantitativo es un fondo tremendo de recursos que está moviendo a la ciudadanía, que está moviendo a la sociedad. Y déjenme decirles que una de las cosas que uno celebra y dice ‘por esto hay que batirse’.
Esto tenemos que mantenerlo. Muchos compañeros que estudiaron conmigo en la Secundaria que hoy ya tenemos 50 o 51 años y que no pudieron continuar sus estudios universitarios, ahora los he visto con sus títulos. Porque eran de familias humildes, vivían en un pueblo, no podían ir a las ciudades a estudiar, etc. Pero ese compañero estaba frustrado, quizás consiguió un carguito de policía o cualquier cosa por allí. Ahora anda con su título por todo el pueblo mostrándolo, soy abogado, soy periodista, soy ingeniero o tal cosa. Eso es bonito, hermano. Porque eso te habla de que hay inclusión, eso habla de saldar deudas pendientes. Eso habla de que estamos abriendo nuevos caminos y oportunidades para el ser humano, que es de lo que se trata toda esta lucha.
Eso por nombrar la experiencia educativa, la masificación de la Educación.
Ojo que no estoy hablando de que haya ningún paraíso, estoy hablando en términos concretos de cantidades, masificación, no quiere decir que estoy contento con la calidad de nuestra Educación. En eso hay que seguir trabajando, esa es una lucha tremenda. Pero se abrieron espacios de participación.
¿En qué gastaba ese dinero antes el Estado venezolano, que también tenía plata del petróleo antes? ¿Por qué no lo gastaban en la Educación de nuestra gente, de nuestros muchachos? Ah bueno, ya sabemos por qué, porque el sistema político está unido umbilicalmente al sistema económico y la lógica del sistema económico es la máxima ganancia. Entonces, nosotros de alguna forma hemos ido rompiendo ese sistema, hemos ido rompiendo ese esquema de dominación.
El solo hecho de tener un acceso gratuito a la Salud.
Hicimos una cosa ahí, bien extraña, que fue una combinación de revoluciones dado que no hay suficientes médicos graduados venezolanos para atender a todo nuestro pueblo, en los barrios humildes, en los pueblos y en todos lados, pues vamos a trabajar con los compañeros cubanos. Y hay 36.000 servidores y servidoras en el área de Salud en Venezuela y con esos me veo yo en los CDI (Centros de Diagnóstico Integral), me hacen mi placa, mi terapia respiratoria que necesito ahora con este clima, te hacen todo ahí y te dan la bolsa con la medicina y sin haber gastado dinero que tienes que gastar en las cosas de tu hogar.
Anteriormente no había esas posibilidades.
Impresionante que un país con aquella riqueza petrolera no lo tenía, se moría la gente en las emergencias, etc., etc.
La inversión que ha hecho el Estado venezolano en concretar por fin el bendito derecho a la Salud para nuestro pueblo, eso es una cosa impresionante que hay que defender a capa y espada.
Estas son realizaciones concretas, parecen cosas tontas como de Perogrullo, pero eso no se había logrado porque el sistema también te negaba eso como te negaba el empleo, como te negaba el acceso al deporte y a los bienes culturales.
Miren, la gestión que ha hecho el gobierno bolivariano en editoriales, en producir libros, es algo asombroso. Yo cuando me pongo a ver la magnitud de la gestión de nuestro gobierno en la cuestión editorial digo, esto algo tiene de revolución.
No será la revolución que uno pensaba, de pronto uno es muy radical, de pronto uno quiere algo más al estilo bolchevique o que se yo, pero cuando yo veo ese montón de libros al que tiene acceso la gente de manera gratuita o a muy bajos precios en las ferias…. Se acaban de entregar 36 millones de libros a los niños y niñas del Sistema Educativo Básico hace una semana. El acceso al tema de las computadoras, eso antes era plata que se la chupaba la burguesía para sus modestos privilegios.
Entonces, algo hay de revolución andando aquí y esto tenemos que defenderlo.
Porque además, esto apenas es el abreboca, estas boberías que acabo de nombrar porque yo quisiera hacer cambios más radicales y de más trascendencia, pero ya por esto uno tiene que jugarse la vida. ¿Por qué? Porque estamos marcando un camino, estamos iniciando un camino.
La redistribución de las Rentas, pareciera algo como muy sencillo, también pudiera plantearse desde una perspectiva reformista socialdemócrata y no estaría del todo mal. Pero ya sabemos que la perspectiva reformista socialdemócrata va a llegar hasta un punto y ahí se va a quedar.
¿Pero el capitalismo se va a plantar en ese punto y va a quedarse tranquilito con el sistema de “bienestar social”? Ahh miremos para Europa, no tenemos que hacer en una investigación en un laboratorio y comernos 100 libros, no, miremos para Europa.
¿Pudieron sostener ellos con su actitud reformista, socialdemócrata conciliadora aquel sistema de bienestar social?
No lo pudieron sostener y están quebrados en este momento.
Es que la lógica del sistema capitalista va a seguir su curso; necesita maximizar la ganancia y concentrar los capitales, porque esa es su lógica, es su manera de reproducirse y eternizarse.
Y eso sólo se quiebra, repito como decíamos al comienzo y todos ustedes lo afirmaron, de manera conciente, organizada, y de ahí la necesidad de los partidos revolucionarios, llámense como se llamen, el de nosotros se llama Partidos Socialista Unido de Venezuela, en otras partes se llamarán de otra manera, lo importante que haya claridad en que nosotros tenemos el compromiso histórico de romper un sistema de dominación e inventar otro. Tenemos que inventarlo.
Nosotros en eso siempre recurrimos a la máxima robinsoniana del maestro Libertador Simón Rodríguez: Inventamos o erramos.  Entonces estamos obligados a inventar; como aquello de ‘vencer o morir’ estamos obligados a vencer.   
El tema de la construcción económica, fíjense que si estos pasos apenas reformistas ya huelen a revolución por el carácter inclusivo que generan y el impacto.
Siempre digo algo: con todas las diferencias que pudimos tener en un momento dado con el Presidente, cuando era candidato, cuando estaba preso, cuando había un debate y veíamos como un zigzagueo o una nebulosa en el planteamiento que él hacía desde el punto de vista ideológico, él mismo ahora reconoce que fue un proceso de decantación que él vivió, etc. Pero lo que yo digo siempre es que yo le agradezco a ese muchacho y se lo voy a agradecer toda mi vida, fue cómo enamoró a nuestro pueblo de la idea de Socialismo.
Porque él hizo uso de ese espíritu, de ese carisma que le llaman, de ese liderazgo, de esa capacidad especial que tiene de comunicarse con nuestro pueblo, para enamorar a nuestro pueblo del Socialismo.
Este pueblo antiimperialista de Venezuela hoy, que moviliza en las calles 5 o 6 millones de venezolanos para enfrentarse al imperialismo de un día para el otro, sin mucha  publicidad, es el pueblo que unos meses antes de que Chávez apareciera en todo esto, tenía como modelo de vida a Miky Mouse y Mc Donald. Para historia sirve esto.
Pero el sentimiento antiimperialista de nuestro pueblo es el salto cualitativo más importante que la historia de Venezuela conoce después de los movimientos independentistas. Y ahora el enamoramiento con la idea de Socialismo, que aunque el pueblo perciba de manera muy simple, muy llana, así somos nosotros como pueblo; ese es el detallito que faltaba, pues ahora viene el empoderamiento, que ya es la parte política.
No es redistribuir las rentas como dádivas porque eso no sirve para nada, sería peor. Es que la redistribución va acompañada de un empoderamiento real de la comunidad, del pueblo organizado, de la clase trabajadora: los comités obreros, los movimientos sociales que acompañan a la revolución, todo el movimiento del Poder Popular concreto en lo territorial, estamos hablando de consejos comunales, proyectos de comunas, etc.
Los consejos comunales no son simple asociaciones de vecinos, son experiencias de autogobierno, son experiencias de gobierno. Incluso hay consejos comunales que ya han hecho realizaciones de gobierno de alta envergadura, que antes los gobiernos locales o regionales no fueron capaces de resolver, como temas de aguas negras, de servicios, de construcción de vialidad, incluso de puentes. Lo he visto en la Sierra del Estado Falcón en el occidente venezolano, puentes entre montañas construidos por el pueblo con la orientación esta del autogobierno del poder popular en acción. Y es una cosa impresionante. La corresponsabilidad, la participación popular, que es la manera de construir y crear una actitud no sólo de compromiso sino también de prevención ante estos fenómenos de la corrupción y todas estas plagas que tenemos todavía que son una herencia perversa en el caso venezolano es terrible; que Alfredo Maneiro un comandante revolucionario, decía que el peor daño que la clase política le hizo a Venezuela fue envenenar el alma del pueblo venezolano con las prácticas de la corrupción, que permiten ese océano de petrodólares del petróleo. Y ese es uno de los grandes problemas que tenemos, por eso el trabajo político ideológico no puede descuidarse porque la formación de una nueva ética está relacionada íntimamente con la construcción de un pensamiento que nos unifique en un proyecto común.
Entonces, el empoderamiento, la redistribución de las rentas y la construcción de una nueva mentalidad política, una nueva formación político ideológica, son los tres elementos que nos permiten a nosotros hoy, todavía en este momento y creo que con una fuerza importante hacia el futuro, seguir siendo una revolución victoriosa.
Eso no quiere decir que nosotros no sepamos que tenemos serias acechanzas.
Y voy a aprovechar este último minuto para hacer un llamado a que todas y todos los que hemos visto con buenos ojos el proceso venezolano, los que estamos en nuestros países construyendo un proceso revolucionario, estemos atentos a todos estos movimientos del imperialismo. Hay muchas formas de hacer guerras. El imperialismo dispone de muchos recursos ideológicos, conspirativos, para hacer daño a la revoluciones. Nosotros estamos en este momento en una coyuntura muy importante porque  ellos incluso han tratado de utilizar el tema de la enfermedad del Presidente con estos propósitos.
Yo quiero decirles que en el seno del pueblo venezolano, en estos momentos, hay la suficiente conciencia política mayoritaria, hay la suficiente disposición combativa y se está gestando, algunas están gestadas desde hace un tiempo, la suficiente capacidad organizativa para responder ante cualquier arremetida de nuestros enemigos. Y yo creo que más les vale no ponerse a inventar con Venezuela porque no quedará piedra sobre piedra.
Nosotros estamos decididos a llevar a cabo esa revolución, estamos decididos a ayudar a consolidar una revolución también continental, con expresiones sinceras de solidaridad con las revoluciones de otros pueblos, y de ese camino no nos vamos a regresar.
Así que les agradezco mucho la atención y seguiremos conversando y luchando por estas cosas.
Un abrazo.

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