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El polvorín

URUGUAY - MARIÑO Y LAS “BESTIAS SEDIENTAS DE PLUSVALÍA”

4 Noviembre 2013 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

MARINO-CAPITALISTA-copia-2
Me gustó mucho la definición que utilizó el Edil Darío Mariño al referirse a Aratirí y demás multinacionales interesadas en clavar sus garras en nuestras riquezas naturales. En un encendido discurso – como en sus tiempos de orador en los actos del PitCnt- al fundamentar su voto negativo a la moción que proponía reconsiderar la prohibición de la mega minería en Treinta y Tres en la sesión ordinaria de la Junta Departamental del 30 de octubre próximo pasado, Mariño las calificó como “bestias sedientas de plusvalía”.
Es una brillante definición que hubiera aplaudido, si fuera parte de un discurso coherente. Pero lamentablemente no es así. Quien estaba pronunciando tan magnífica definición, ha elaborado un discurso paradojal y contradictorio en el que esa frase pierde todo su valor.
Pensando en la necesidad que tiene él de recapacitar, lo invito junto a quienes escuchan sus palabras con agrado, a prestarme unos minutos de atención. Expongo a continuación la profunda equivocación que contiene el argumento de Mariño -desde mi humilde punto de vista- con el único deseo de hacer un aporte constructivo.


LA LUCHA DE CLASES
“Es el motor de la historia” decía el filósofo que mejor ha estudiado la relación entre el capital y el trabajo, iniciador de una corriente ideológica a la que mucho le debemos. Marx expone con estricta crudeza el triste fenómeno de la “explotación del hombre por el hombre” y la injusta obtención de lo que él llama “plusvalía”, por parte del patrono, - lo que define como una forma de robo- ya que el empresario se apropia de la mayor parte de la riqueza que genera el trabajador. El planteo de Marx es que la lucha es el camino para poner las cosas en su lugar y llegar a construir una sociedad “sin explotadores ni explotados”.
La lucha de clases es el trampolín desde el que Mariño se lanza en su defensa de la mega minería. Pero, ¿no se estará tirando de cabeza en una pileta vacía?

 


EL ERROR BÁSICO DE MARIÑO


Se equivoca profundamente porque plantea mal el problema. En esto de la mega minería, la lucha está dada entre dos opuestos no complementarios: por un lado, las multinacionales – o “anacionales” como muy bien dice el Fiscal Viana- expresión máxima del capitalismo salvaje, y por otro lado el pueblo uruguayo. En otras palabras, hay dos modelos enfrentados: el neocolonialista y el republicano. Esto lo afirmo en función de los hechos a la vista. Las condiciones que nos pretenden imponer las multinacionales, nos llevan a sacrificar la soberanía nacional para asegurarles su negocio protegiendo su capital de todo riesgo y además haciéndonos cargo de todas las eventuales pérdidas y perjuicios, conformándonos con las migajas en el reparto de bienes. Nos proponen un esquema neo feudal en el que ellas son los nuevos “señores” y el Estado Uruguayo hace las veces de su “lacayo”.
El error de Mariño es no levantar la mira para poder ver que en este tema debemos juntarnos todos los orientales que queremos conservar la condición de República y no volver a ser colonia. Es necesario estar juntos porque la amenaza viene de un enemigo que tenemos en común. La gravedad del problema, la magnitud de la emergencia, es prioridad absoluta, y hay que cerrar filas, en éste caso en particular, aún entre patrones y empleados.
Por supuesto que no estoy diciendo que los patrones autóctonos ahora son todos buenos y que los trabajadores no deben luchar por sus derechos. Estoy diciendo que además de cuidar y tratar de ampliar las conquistas laborales obtenidas, el trabajador uruguayo – lo dice uno de ellos- debe ocupar su puesto de lucha en defensa de los intereses del país que están acechados por lo que muy bien define Mariño como las “bestias sedientas de plusvalía.”
Esto significa que el ciudadano uruguayo consciente, se niega a permitir el avasallamiento de su territorio, y no está dispuesto a ser usado para dilapidar las riquezas de su propio país.

 

Esa postura en defensa de la soberanía nacional lo pone al lado de otros orientales, entre ellos numerosos productores rurales - la inmensa mayoría de ellos modestos propietarios de pequeñas fracciones de campo- que están dando la misma pelea. Al lado del trabajador y el productor rural, están el maestro, la enfermera, el profesional, el estudiante, el jubilado… deberíamos estar todos, porque todos estamos en el mismo barco y lo quieren hundir.
Hace muy mal entonces Mariño, al operar a favor del enemigo, promoviendo una división que nos debilita y nos hace una presa más fácil. Paradojalmente, el mismo que invoca a Marx, está empujando a los trabajadores a la boca de la bestia llamada Aratirí. ¿Lo hace inocentemente? ¿No se da cuenta del daño que le produce su discurso a los verdaderos intereses del país? Si así es, espero que estas palabras lo ayuden a reflexionar.
Por mi parte puedo mirar con la frente en alto a todos los compatriotas, porque puedo demostrar que los estoy defendiendo a ellos al defender el país, el territorio y la soberanía nacional. Sé de las ilusiones que les genera a unos cuantos de ellos, un puesto de trabajo que pinta bien y les puede paliar urgencias económicas. Pero puedo razonar que un puñado de soluciones laborales temporarias no justifica la operación de saqueo que es el proyecto Aratirí. Y sé que la instalación de la minería de gran porte tal como está planteada en la Ley recientemente promulgada, no va a contribuir al desarrollo del Uruguay. Todo lo contrario.
Como decía un cartel en la concentración frente a la Junta el día que entró el proyecto de decreto para declarar al departamento libre de minería metalífera a cielo abierto: “Treinta y Tres no quiere ser la “Cajamarca” del Uruguay”. Teniendo ejemplos del destrozo social, económico y ambiental que trae esta forma de explotación de los recursos naturales en países hermanos de nuestro continente, sería ingenuo pensar que no habría de ocurrirnos lo mismo que a ellos.
ADEMÁS DE INCOHERENCIA, FALSAS ACUSACIONES
En lo que a mí respecta, la estrategia de Mariño es calificarme como “vocero a sueldo” de los explotadores de peones rurales, que como dice Mujica “están molestos porque temen quedarse sin mano de obra barata”. Me acusó públicamente de mercenario en el mismo discurso de la Junta Departamental, agravio que nadie puede creer, porque en este pueblo somos pocos, nos conocemos, y todo el mundo sabe de mi vida modesta fruto del trabajo honesto. Su acusación es un absurdo y tengo sobradas pruebas de que soy un militante que se paga todos los gastos que genera la lucha que elegí por convicción y no por beneficios económicos.
Este intento de descalificar mis dichos, hay que atribuirlo a la falta de argumentos de su parte para responder con razones, debilidad que lo lleva a recurrir a acusaciones infundadas que se derrumban en el acto.
Pero Mariño puede reivindicarse. Sigo insistiendo en que debe pasarse a este lado de la lucha, aportando su energía y capacidad para defender la noble causa del pueblo frente a las “bestias sedientas de plusvalía”. Mariño: hay un lugar para usted en las filas de los orientales que “de todas partes vienen para salvar su suelo”, como dice Vilariño. Está a tiempo para desandar el camino equivocado, y lo recibiremos con gusto, junto con quienes le rodean y usted puede persuadir. A todos los necesitamos, los necesita el país.
Cierro estas reflexiones sabiendo que se requeriría de mucho más tiempo y espacio para desarrollar plenamente las ideas esbozadas, que ameritan el más amplio y fraterno debate entre compatriotas, al que siempre estaré dispuesto.
Como epílogo, aquí van unos versos que vienen al caso. Fueron escritos por alguien que también fue objeto en Treinta y Tres de una acusación tan descabellada como la de Mariño sobre mi persona. La respuesta de Atahualpa Yupanki me parece magnífica, y se la tomo prestada:
“Si alguna vez he cantado ante panzudos patrones,
he picaneao las razones profundas del pobrerío,
yo no traiciono a los míos por palmas ni patacones.”
Aníbal Terán Castromán

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