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El polvorín

URUGUAY Marzo Mes de la mujer (1)

1 Marzo 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Escribe: Enrique Cuadrado

 

1200645823_f.jpg“Sobre el 8 de marzo existen diversas versiones. La más conocida es la de un incendio ocurrido en una fábrica textil de Nueva York en 1857, donde habrían muerto quemadas las obreras que hacían una huelga.

Según la historiadora canadiense Renée Côté, no existen pruebas documentales de que un incendio de esas características se produjera ese año, ni que ese hecho fuera el motivo para establecer una jornada internacional de las mujeres.

Algunas investigaciones dicen que lo que sucedió en Marzo de1857, fue una marcha de costureras de una textil de Nueva York, que reclamaban por una jornada de 10 horas de trabajo. Otro acontecimiento que se vincula a la mujer en el mes de Marzo, tuvo lugar en  1867, y también tuvo  que ver con los reclamos sindicales de las planchadoras de cuellos, de otra textil neoyorquina, que exigían aumentos de salarios”.               (Información  extraída de Línea Capital, de Posadas, ar. http://www.lineacapital.com.ar del 08.03.2006)

 

En el año 1975, la Asamblea General de Naciones Unidas, estableció el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. En el Uruguay, un denominado y desconocido Movimiento de Mujeres y Entidades Uruguayas, celebró esa fecha, en el mes de abril del mismo año, en el Teatro Solís.

Posiblemente, al mismo tiempo en los cuarteles  de la dictadura, otro tipo de celebración se llevaba a cabo a costa de jóvenes muchachas y madres embarazadas, que seguramente no formaban parte del comité arriba mencionado.

Hasta  aquí, algunas informaciones recogidas para conocer  las razones del festejo y la conmemoración del día internacional de la mujer, que se celebrará el próximo 8 de Marzo.

A mi juicio, la mujer merece que se la festeje todos los días del año, y no apenas un día, o un mes.

El hecho de disponer de una fecha específica para festejarla, llevarle flores, bombones u otros obsequios; se asemeja a una jugada de los varones, para mantenerla en su lugar

La mujer da la vida. Lo ha hecho desde siempre.

Da la vida a la criatura hombre; aunque después esta criatura no se entienda con sus hermanos, hijos de otras mujeres.

Además  la mujer da, y también ha dado su vida  en forma solidaria en la defensa de los suyos. De sus derechos y de sus libertades y por ello debería ser reconocida y mantenida en un pedestal. Y aquí voy a dar una recomendación: las suegras que se abstengan de vestirse para la fiesta

Naturalmente que después de cualquier celebración, la mujer, (si es casada), debe seguir cumpliendo con sus obligaciones, y usufructuando de sus derechos como todos los días:

Levantar los niños, bañarlos (secar el baño), vestirlos, (separar la ropa sucia y  ponerla en el tanque, para lavarla en otro momento). Darles el desayuno, (lavar los platos que quedaron en la pileta de la cena), aprovechar la espuma del jabón para hacer lo propio, con los utensilios usados en el desayuno, barrer las migas y retirar los restos de mermelada del piso, (dejar el mantel, también en el tanque, para después). Regresar al baño para secarlo otra vez, después de utilizarlo su marido, (recoger el calzoncillo, la camiseta, y dejarlos en el tanque), pasar un rimel y una base  intentando mejorar su apariencia; después de haber tomado su baño y haber secado el idem; por tercera vez en la mañana.

En ese momento es que la mujer se da cuenta que va a llegar tarde al trabajo porque solo faltan 7 minutos para marcar la tarjeta, el ómnibus demora unos 10 minutos para pasar, y otros 20 para llegar hasta las cercanías de su trabajo. Su marido que la podía acercar en el auto, hasta la puerta de la oficina, no la espera porque ella esta demorando mucho”; y además prefiere pasar a buscar a Catalina, una compañera que usa de aquellas minifaldas, que cuando se sienta deja medio muslo al descubierto.

La oficina es como su segundo hogar, donde ella se siente como una mujer de verdad.

Las compañeras de repartición no son sus amigas ni confidentes; pero está el subjefe del 2º piso, (un flaco alto de bigotito finito), que eventualmente pasa por su sección, y deja trasparecer que  está interesado en algo más, que en su trabajo.

A veces, su pensamiento vuela  y los sueños se  tornan romanticos, primero, y eróticos después; cosa que no le sucede con su marido desde la época de novios.

Sus obligaciones, en la oficina, no son de mucha responsabilidad.  Su trabajo consiste en revisar los expedientes ingresados, datarlos, sellarlos, firmarlos y pasarlos adelante, precisamente a la oficina del flaco de bigotito fino. Como en toda oficina pública que se precie, hay una hora para preparar y servir el té con biscochos. De mañana, por vuelta de las 10; y por la tarde a las cuatro.

Martha, una compañera, prepara el té, mientras Susana, la auxiliar de servicios, corre hasta la panadería, a buscar los pan con grasa, los polvorones, algunas ensaimadas,  y un yogurt, para la jefa de la Sección, (una veterana cincuentona, que acaba de cambiar de amante y se cuida como loca para  no engordar).

La oficina no para; aunque el trabajo se enlentece. Una a una, las empleadas se dirigen para atrás del armario, (que guarda los expedientes parados por la falta de documentos, o la tarjeta de recomendación), y se toman unos minutos para la ingesta y los chismes de la jornada.

Los momentos de lazer se suceden con llamadas telefónicas a las amigas, para hablar mal de las suegras y las cuñadas, o a algún servicio de  adelgazamiento rápido, de esos que prometen milagros sin esfuerzo alguno; y que además se pueden pagar en cuotas.

Hasta que finalmente llega la hora de marcar la tarjeta nuevamente, y volver para casa. Volver para casa, no significa más que otra pesadilla.

Otra vez, a esperar el pasaje del bus que a esa hora siempre viene lleno, y someterse con toda la paciencia del mundo, a los empujones de los que quieren bajar, y a los acercamientos peligrosos de algunos pasajeros.

Ella rememora como una compañera de la oficina, fue victima de una punga  en el ómnibus un fin de tarde, cuando pensó que el joven que hacía 3ª fila y la apretaba con su cuerpo contra el respaldo de un asiento, tenía buenas intenciones.

Un hecho que ocurrió en un ómnibus de  Cutcsa, al ritmo de una plena de la 100.3, que el chofer escuchaba a todo volumen.

SALVE todas las mujeres del Mundo, queridas y postergadas; incluso Tú.

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