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El polvorín

Uruguay: Más sobre la caña y ALUR

15 Junio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

JULIO PREVE FOLLE

La noticia que divulgó la prensa me ha dejado absolutamente perplejo: el Presidente de la República, ante reclamos planteados personalmente por una delegación de productores de caña, les manifestó que no los dejará solos, y que va a seguir atendiendo a la zona. Continúa así la política emprendida por su antecesor, que él mismo calificara siendo ministro, como el buque insignia del país productivo. Mi perplejidad no deriva del mantenimiento de esa política, sino de la asunción de responsabilidad por parte del Presidente de la atención de la zona, lo que supone ignorar que esa carga reposa hace años en los hombros de todos los uruguayos, por una magnitud que parcialmente intento esclarecer, y que tan buenos dividendos políticos le ha rendido al gobierno. Se profundiza así el horroroso equívoco de suponer que la suerte de una zona solo depende de la voluntad benevolente de un gobierno. Y no es así. Por eso los productores que, como señala la noticia, tienen necesidad de hacer inversiones, en lugar de acudir a un asesor, a un socio o a un banco, acuden nada menos que al Presidente de la República, en un entrevero institucional triste.

BITÁCORA. Es poco lo que se escribe sobre este tema, ya que como siempre he reclamado, la información completa sobre este buque, su cuaderno de bitácora, no es de fácil disponibilidad pública. Es más; una de las ventajas que espero de la integración plural del directorio de ANCAP es precisamente el fácil acceso a números necesarios para componer cuánto cuesta al país el funcionamiento de este buque.

En un artículo de hace apenas tres semanas di cuenta de algunos costos. Ahora me voy a referir a otros, empezando por uno que a lo mejor ayuda a entender cómo es posible que un grupo de 150 productores para conseguir un crédito tenga que pedírselo al propio Presidente. Me refiero a la deuda de los agricultores con su financiador que no es el BROU sino la propia ALUR, es decir todos nosotros. Mi fuente proviene de los mismos productores y puede contener alguna imprecisión menor. Hay dos datos que espantan. El primero es que ALUR, que a todos los efectos es ANCAP, oficia de banco prestando a su aire a los productores con arreglo a criterios que no creo quepan en las reglas del Banco Central. Comparte esta changa con el Bandes, entidad venezolana al igual que PDVSA que es propietaria del 10% del paquete accionario de ALUR.

El segundo dato del que me he enterado hace poco es que desde el año 2006 hasta el 2009, es decir las cuatro zafras del buque insignia, los productores habrían acumulado una deuda en torno a los 10 a 12 millones de dólares. Esta cifra se vería incrementada con las deudas de esta zafra 2010, en las que nuevamente la productividad habría sido desastrosa (5.700 kgs. de azúcar por hectárea).

 

MÁS DEUDA. Lo anterior quiere decir que los productores, recibiendo un precio político por su producto que triplica al de sus colegas brasileños, acumulan deudas de entre 2 y 3 millones de dólares por año. La verdad es que no entiendo cómo, fijándose un precio totalmente político, se lo fije de modo de perder tanta plata: esto es algo que las autoridades de ALUR deberían explicarnos. Y ya que estamos hablando de deudas, nos haría bien saber de cuánto fue el pasivo de que se hizo cargo ALUR para comenzar con su buque. La información que dispongo señala que fue alrededor de tres millones de dólares de deudas de los agricultores con el BROU, y una cifra de varias decenas de millones de dólares por pasivos viejos del ingenio, que ya nadie esperaría cobrar, valiendo quizás 20 millones de dólares.

CUÁNTO PAGAMOS. Hagamos pues una pequeña suma de costos en que incurrimos todos para no dejar solos a los habitantes de aquella zona, que no lo están desde hace mucho tiempo, ya que no le hago el cargo solo a esta y la anterior administración. Veamos. Un primer costo es el que supone estimar la diferencia de precio entre el equivalente de importar azúcar blanco sin aranceles y el precio al consumidor resultante de la protección: esta cifra oscila entre 15 y 25 millones de dólares anuales. Súmese a ella el endeudamiento llamémosle viejo de CALNU, más de 25 millones de dólares. Agréguese ahora la deuda anual de los agricultores que se viene acumulando en razón de entre 2 y 3 millones de dólares, y súmense las inversiones en nuevas instalaciones que aún no han empezado a funcionar, como la famosa caldera que apareció en varias fotografías de giras de candidatos. La enorme cuenta sugiere una cifra que me supone dos ruegos: uno, que dado que en realidad todos allí son empleados públicos, que se expliciten todos esos gastos en el Parlamento donde estamos representados; y dos, que el buque se detenga, que no le pongan más bleque a este agujero negro.

Como he señalado otras veces, si la sociedad legítimamente representada decide mantener esa protección, que sea muy claro y transparente su costo, que sea acotada a la caña -no a Paysandú- y que no alcance cualquier nivel de productividad. Agrego que si el Presidente se va a ocupar de que les den nuevos préstamos, que esto se haga con arreglo a normas generales de crédito, como las enfrenta cualquier hijo de vecino, porque los productores de caña no deberían disponer de más privilegios. Es más: el Ministro de Ganadería, importante productor de caña él mismo, debe ayudar a poner algún límite al andar de este buque; no es posible que ANCAP por sí y ante sí tome medidas que en realidad son disposiciones de política pública que no le corresponden. Finalmente, para tener una idea de hasta qué punto aquellos productores no sólo no están solos sino acompañados del esfuerzo de la sociedad, presento un cuadro en el que se compara el precio fijado políticamente por ALUR, antes por CALNU al productor en centavos de dólar, con el que reciben sus colegas brasileños de Paraná (fuente en Brasil: Ipeadata). Hoy, ALUR paga por el azúcar en la caña tres veces más que Brasil, alcanzando un monto que supera lejos al valor del azúcar ya industrializado (U$S 0,50).

Precio al productor por kilo de azúcar en la caña (en centavos de US$) Año Brasil Uruguay 1999 7,7 31,0 2000 8,7 31,0 2001 8,6 28,0 2002 7,3 20,0 2003 8,6 20,0 2004 8,9 20,0 2005 11,8 23,3 2006 15,7 29,0 2007 15,9 31,0 2008 15,5 40,0 2009 15,3 53,4 2010 20,0 67,0

 

Tomado de El Pais.

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