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El polvorín

Uruguay - "Muchos van a tener que salir a robar"

10 Julio 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Entrevista a Walter Rodríguez, presidente de la Unión de Clasificadores de Residuos Sólidos (UCRUS)



"El Mides (Ministerio de Desarrollo Social) te ofrece trabajo por 6 meses. No existen opciones duraderas"



Gastón Pérgola
El País, Montevideo, 8-7-2012
http://www.elpais.com.uy/
 


Más de 15 mil personas trabajan en la clasificación de basura. La mayoría de ellas tiene menos de 30 años, viven en asentamientos precarios y en barrios de la periferia pobre.  Andan a pie o en carros tirados por caballos. En el mejor de los casos tienen una bicicleta. Algunos pudieron constituir una cooperativa y reciben una "ayuda" de la Intendencia Municipal de Montevideo que gobierna el Frente Amplio. No obstante, su vida laboral transcurre en medio de la insalubridad y la ausencia de derechos. Walter Rodríguez tiene 62 años, es jubilado de la construcción y hace poco más de cinco años se dedica a la clasificación de residuos, en una cooperativa familiar del barrio 6 de Diciembre. En la entrevista que reproducimos, describe la situación de los clasificadores y denuncia la falta de alternativas para estos miles de trabajadores. (Redacción de Correspondencia de Prensa).
  

 

-¿Hace cuánto que se dedica a la clasificación de basura?

-Y, como cinco años y medio.

-¿Y antes a qué se dedicaba?

-Trabajé en la construcción. De hecho, me jubilé como trabajador de la construcción.

-¿Y por qué optó por ser clasificador de basura?

-No fue un solo motivo. Por un lado, la jubilación es poca y no da. Son $ 8.540 al mes, que hoy, y por los próximos 16 meses, lo debo entero, por préstamos que tuve que ir pidiendo. Y después tuve que optar por esto por motivos familiares. Yo vivía con mi mujer y nueve hijos (dos de ellos biológicos) en Salto, pero siempre trabajaba en Maldonado como obrero. Mi mujer se cansó de que yo trabajara lejos de casa. Un día me dijo de venirnos a Montevideo. Y ella arregló todo. Me llamó y me dijo: "Mirá que nos vinimos para Montevideo, conseguí un alquiler por $ 1.600". Me pareció raro que fuera tan barato. Cuando vi el lugar donde alquiló, con los gurises, se me cayó la estantería. era un asentamiento, atrás de la fábrica de Conaprole.

-¿Eso complicó las cosas?

-Y sí, porque a mí me servía por el trabajo vivir en un lugar más cercano y accesible. Me empezó a costar mucho agarrar trabajos estando acá. Antes, mis patrones me iban a buscar, porque yo sé de sanitaria, de construcción. Pero cuando empecé a decir que vivía en el asentamiento se empezó a complicar. Era como que dejaban de llamarme. Las cosas empezaron a complicarse en Montevideo. y de a poco sentí que, sin quererlo, me había excluido. Pensé en volver para Salto, pero no quería decepcionar a mi señora. Seguí trabajando como pude, y ahí me di cuenta que los gurises (sus hijos) también estaban complicados. Yo quería incorporarles una conducta de trabajo, y empezamos a buscarle trabajo. Se presentaban a lugares, pero en ninguno los tenían en cuenta. Y en la esquina, había vino, drogas, mal ambiente. No quería que mis hijos estuvieran con tiempo libre, como para entrar en ese ambiente.

-¿Y ahí optó por dedicarse a trabajar de la basura?

-Yo no. En realidad, yo no sabía cómo salir de esta situación. Fue mi hijo Richard, que hoy tiene 20 años, el que vino y me dijo: "Papá, y si vamos a requechar?". ¿A requechar? ¿Ir a trabajar a la basura? Venir de Salto para trabajar de la basura. es vergonzoso, le dije. Y él me respondió que vergonzoso era robar, como hacen muchos. Me dijo que por ahí le daba vergüenza, pero que si no conseguía trabajo prefería eso a estar mendigando en la calle o molestando. Lo pensé día y noche. No pude dormir esa noche. Y al otro día le dije que tenía razón. Empezaron con un carro tirado por ellos mismos, iban del asentamiento a la Ciudad Vieja caminando y volvían cargados. Fuimos creciendo, armamos una cooperativa familiar, un taller de herrería y hoy tenemos ocho caballos y cinco carros.

-¿Qué vio como positivo de enfocarse en esta actividad?

-Lo positivo fue que mis hijos se generaran una conducta de trabajo, que no ingresaran en ese otro ámbito de la droga y las malas juntas. Hoy día lo veo todos los días en la calle. hay una cantidad de gurises, mujeres y hombres que están perdidos en la droga y, la verdad, no los rescatas más. Bueno, yo no no quería eso para mis hijos. Y gracias a Dios he logrado mantener una estabilidad en eso.
-¿Sus hijos estudiaron?

-Terminaron Primaria. Cuando me casé con la madre, intenté mandarlos al liceo pero ninguno quería, y la madre los apoyó.

-¿Cómo los apoyó?

-Les dijo que si no querían estudiar que no fueran. Yo tengo mis dos hijas biológicas estudiando. Una haciendo sexto de escuela y la otra en primero de liceo. Y mi señora tampoco quería que vayan a estudiar. Pero yo ahí me puse firme porque son mis hijas. Le dije: `si mi hija quiere, va a ir. Yo las voy a apoyar`.

-¿Y por qué no quiere su señora que estudien?

-Porque dice que hoy está muy brava la calle. Que en el liceo se juntan con otras personas, y agarran costumbres malas. Pero yo creo que si la mantenemos controlada vamos a ir viendo cómo es el proceso.
  
-Si pudiera dejar esta tarea por otra, ¿lo haría?

-Creo que si hubiera alternativas relativamente buenas lo haría. Tanto yo como alguno de mis hijos. Pero hasta ahora no se vislumbra ninguna alternativa. El Ministerio de Desarrollo, por ejemplo, ha sacado programas de trabajo, como barrido otoñal, pero son políticas de asistencialismo que no me convencen. Trabajás seis meses, ganás $ 5.000 y a los pocos meses, cuando ya estás queriendo adaptarte a otra modalidad de trabajo, se corta. Pero si surgiera la posibilidad de que se abrieran fábricas, se hicieran industrias y tener la posibilidad de trabajar un tiempo importante de corrido, y hasta jubilarse en una disciplina laboral, yo pienso que más de uno tomaría eso como una opción de cambio.

-Hay muchos, sobre todo jóvenes, que aseguran que prefieren vivir de la basura antes que depender de un horario, de un régimen formal. ¿Es así?

-Indudable, en mi cooperativa pasa eso. A lo único que se podrían volcar a trabajar es a la construcción. Y la construcción es muy inestable. Ninguna obra dura mucho tiempo..., como mucho un año y poco. Y después tenés que salir a buscar trabajo de nuevo. Hoy día quien está en esta actividad de recolección ya tiene su circuito formado, tiene comercios que le vuelcan materia prima para clasificar, entonces si vos te dedicás a otra cosa, sabiendo que después quizás tengas que volver, esos levantes los perdés todos. Tenés que volver a empezar de cero y cuesta mucho trabajo. Mis hijos me dicen que si ven que hay algo que les garantice la posibilidad de seguir trabajando por largo tiempo, dejan la basura. Pero no van a arriesgar. En la construcción han intentado, pero no duran un año las obras.

-¿Cuánto dinero al mes obtienen con la clasificación?

-Nosotros somos 9 en la cooperativa, seis hijos, mi señora, mi nuera, y un compañero, y por cada integrante, sacamos $ 12.000 al mes. El año pasado sacábamos hasta $ 16.000 cada uno. Todo queda en familia.
  
-¿O sea que tienen un ingreso familiar que ronda los $ 80.000, actualmente?

-Seguro. Pero no todo se vuelca a la familia, porque cada uno tiene sus necesidades, como vestirse, comprarse motos, otros se están pagando su caballo. Los mayores tienen sus propias familias, con hijos. Hay que invertir mucho en caballos también, porque te los roban, otros se nos enferman y se mueren.

-Se ha propuesto la eliminación de los carros y la actividad que realizan. Muchos dicen que si esto pasa no tienen más opción que salir a robar. ¿Por qué se afirma esto?

-No es que todos van a salir a robar. Pero un gran porcentaje sí, porque ante la impotencia de ganarse el sustento con un trabajo que se lo ha inventado el clasificador, van a salir a robar. No hay que olvidarse que esto lo inventó la gente cuando no tenía otra alternativa de trabajo. Hay muchos clasificadores que tienen antecedentes penales, y que de esta forma han buscado ganarse la vida, aunque parezca indigno que anden entre la basura. Se volcaron a esta actividad porque querían un cambio en su vida. Algunos otros vienen de generaciones haciendo esta tarea y para ellos es un oficio. Y ante la impotencia de no tener más su medio de vida con el que estaba habituado, el sustento lo va a tener que lograr de alguna manera. Entonces, nosotros no estamos incentivando a que hagan eso, pero estamos viendo que muchos van a tener que salir a robar. Si tienen cuatro o cinco hijos, y no tienen para darle de comer, le quitaron el único sustento que tenían. alguna cosa tenés que hacer para lograr subsistir.
  
-¿Y desempeñar otro trabajo?


-Hay que tener en cuenta que se estima unas 15.000 personas viviendo de la basura. Si tuvieran todas esas personas que salir al mismo tiempo a buscar un trabajo formal, no creo que haya suficiente trabajo como para incorporar a toda esa masa de gente. Y a muchos se les va a dificultar conseguir, porque no saben leer ni escribir, y si los sacás de ahí no saben hacer otra cosa. Trato día a día con los clasificadores y sé que hay muchos que es imposible que puedan integrarse al ámbito laboral. Para proponer cosas hay que saber la realidad. Este tema lo tomaron los políticos, proponiendo sacar los carros de la calle para ganar popularidad. Pero la realidad es que nos convierten en rehenes a nosotros de una situación generada por ellos mismos. Yo me pregunto, ¿no hay una norma? ¿No existen normas? Bueno, que apliquen la norma. Los que cometan infracción, ya sea de maltrato animal, de tránsito, que sean castigados con la aplicación de la norma. Pero no nos metan a todos en la misma bolsa.

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