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El polvorín

Uruguay: Necesitamos algo así como una INSURRECCION DE LOS SABERES SOMETIDOS*

15 Mayo 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

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            Podemos sin, duda tratar de disciplinar la versión histórica que tenemos, dejarla dormir, dejarla vegetar y seguramente ella irá adquiriendo los contornos adecuados políticamente a este momento histórico. Pueden ¡cómo no! Pero el desafío que asumimos, es tener fuerzas para revertir este proceso, algo así como crear un poderío, una potestad, una capacidad, de resistir y apegarnos a la versión no alienada ni transada de lo vivido. De lo luchado en pos de esa sociedad sin explotados ni explotadores.

El domingo 25 de abril/10 la humareda creció: ex y no ex, presidente y cañero, resistente y pro capitalista, ministro de interior y cañeras se juntaron para “homenajear” en el mismo sitio en el mismo lugar, frente a la tumba donde yace el guerrillero Urbano, allí mismo lo NEGARON. Tristeza y rebelión. Aclaró: ahí no estuve. Todo me condujo a la frase de Foucault, insurrección de los saberes  sometidos, creo que los que abrazamos la concepción de la Liberación Nacional e integramos el MLN (T) NO PODEMOS CALLAR.

La cinta de la memoria corre rápido, se tranca, avanza.

Voy atrás: en Gotemburgo Suecia.  Un pequeño grupo de compañeros,  pensamos un proyecto, al que le pusimos RUMBO que imaginamos impulsar al volver al país. Llegamos y aquel Río de Libertad se bifurcó. Las aguas se partieron y quedamos a la intemperie de una reconstrucción que NO FUE POSIBLE. Cada uno la vio distinto. Mientras el viejo Cultelli se levantaba  a las 06 bajo el invierno sueco a correr entre los bosques nevados y a masticar el ajo correspondiente soñábamos revoluciones, junto al Farabundo Martí, junto a la Nicaragua florecida de sombreros sandinistas. Bruno, el Vasco, mi compañero de ruta y del alma –si ella es lo máximo que tenemos para amar- aquel 16 de mayo de 1985 que volvimos al país, de tarde, tomamos “la carreta” el 112 que desde el Covisunca, nos llevó hasta el Local del MLN (T) en la calle Cebollatí. Allí nos presentamos a militar y su intuición obrera y olfato político le dio la certeza. Salió desanimado. No le gustó nada lo que vio e intuyó. 

Me dijo al salir, con ojos vidriosos: “creo que esto termina mal, muy mal, con el Ñato al frente no voy ni hasta la esquina” Un cachetazo. Un golpe frío. A los 20 días de llegar decidió no integrar el MLN (T) que allí se armó. Yo seguí hasta junio de 1989. Aunque ya desde el comienzo la vi mal decidí dar la lucha ideológica, sobre la clase, sobre el concepto de organización, sobre la autocrítica, sobre la cárcel. Duro muy duro debate. Un tiempo de largas jornadas. De volver al Covisunca con una sensación de derrota que no la sentí ni en la cárcel. Era la derrota de las ideas revolucionarias y el triunfo enemigo en el seno de aquella organización casi leyenda, que se convertía poco a poco en la salvadora del sistema de dominación. Su reciclaje, impulsado por caudillos ex guerrilleros un caudillismo propio de quienes han estado de este lado y deciden paso a paso, trabajar y ser funcionarios efectivos lo que querían destruir.

Aquí no funcionó aquello que canta el Comandante por las calles: “derrota tras derrota hasta la victoria final” pero si funcionará para los que no nos rendimos. Si funcionó para el Vasco que dejó su tiempo de hombre con amargura. En fin… esa que también siente el obrero que vuelve a su hogar, con hambre y sin un mango en los bolsillos y lo peor: sin ver aún las salidas. En definitiva: confieso mi idealismo: creí posible torcer el curso de esta historia.

            El cementerio de la Teja en este aniversario 21 de la muerte de Sendic, me dejó pensando: cuan hondo puede ser que enterremos los sueños de libertad. Se hunde en un pozo sin fondo aquella alternativa, nos resta y ojala nos de la vida el balance autocrítico que en verdad se merece tamaña traición. Es la primera vez que coloco en una nota este concepto. Más allá que reconozco se siente así. Es una traición que va mucho más allá de lo personal, la traición de la propuesta social política ideológica. Y si lo analizamos desde un punto de vista revolucionario, debe tener como criterio la práctica. Y ella es más que diáfana, es cruel y rotunda. Las tropas en Haití y el Congo, los “pobres terroristas de estado”, la defensa a ultranza de la política de lo posible para sustentar y desarrollar el capitalismo, que los ha llevado a ser el referente y representante del imperialismo…y un hecho categórico: son hoy los referentes del Círculo y Centro Militar!!!

Seguirán jugando a la sombra de una leyenda tupamara, pero la historia los derrotará.

Traigo para compartir un borrador que quedó en eso, en borrador   

Decíamos en 1985: tenemos dos concepciones sobre la reorganización revolucionaria. Hay una constatación de una carencia histórica: “Nuestro principal error no fue la desviación pequeño burguesa, sino el error original de línea que dio lugar a la desviación. A partir de 1969, aproximadamente, la Organización se quedó sin estrategia” Carta de Agosto, 19/08/1973.

      “ El objetivo central de este trabajo es analizar objetivamente las dos concepciones fundamentales que se han desarrollado, a lo largo de estos últimos doce años, entre los compañeros del MLN (T).

Nos detendremos a describir el conjunto de ideas que han interactuado, por un lado, detrás de los

intentos reorganizativos, sobre todo en el exilio, y, por otro lado, en aquellos compañeros que, manteniendo su total compromiso con la revolución, y, en particular, con la Organización, han desechado sistemáticamente la alternativa de reorganizarse fuera del contexto social del país, es decir, al margen de la lucha de clases.

      El objetivo es, pues, tratar de extraer de la experiencia de doce años de intentos reorganizativos a partir de la situación de derrota, aquellas enseñanzas que aún permanecen enredadas en la telaraña de una práctica social deformada.

      Práctica del exilio, práctica de la cárcel y práctica realizada en la “cárcel grande del paisito” bajo la brutal represión.

Hablamos de práctica social deformada refiriéndonos a una práctica de lucha, tan condicionada por el enemigo y por la debilidad de nuestro desarrollo, que no logra reunir, siquiera, el caudal necesario para un arranque que contenga las enseñanzas extraídas por el conjunto. Por tanto, es una práctica segmentada, atomizada.

La oscura noche que implantó en esta etapa el capitalismo dependiente desbandó la experiencia revolucionaria hacia los más diversos países, la encerró y la controló en las calles. 

Prohibió todo tipo de circulación de ideas que le fueran contrarias. Impidió, a una gran masa de militantes jóvenes, el acceso a documentación histórica, llegando a deformar aspectos valiosos del pasado. Fragmentos de la lucha que solo circularon a partir del esfuerzo de los “más organizados”, que no fueron, justamente, las fuerzas revolucionarias.

La represión restringió la práctica política a poquísimos compañeros, vinculados de forma natural a partir del barrio, de la zona, del estudio, del trabajo o del ámbito familiar; y acorraló dicha práctica dentro de las limitadas fuerzas de cada compañero o de cada núcleo, que carecieron de materiales de análisis suficientes referidos a la teoría general revolucionaria, a al propia historia de la lucha de clases, a los desarrollos y las enseñanzas concretas que la Organización misma había acumulado.

Todo esto, acompañado de una planificada enseñanza oscurantista, generó un sedimento ideológico enemigo que debe ser localizado y trascendido.

La historia de la lucha de clases y la historia de las organizaciones revolucionarias están recortadas, tergiversadas.

No constituyen, hoy, patrimonio de los trabajadores ni del pueblo.

Estamos convencidos de que, quien no tenga en cuenta que doce años de dictadura sellan la lucha de un pueblo, se come parte de la historia. La sellan en dos sentidos: uno negativo y otro positivo. El negativo se refiere a toda la desorganización que siembra, al costo en vidas, en sufrimientos, en recursos teóricos y prácticos del pueblo, a la posibilidad de educar a su capricho y según sus conveniencias a las nuevas generaciones, al aprendizaje acumulado como cuerpo represivo de clase, al conocimiento adquirido respecto al pueblo, su resistencia, sus fuerzas y sus debilidades.

El aspecto positivo se refiere a al reunión, resistencia y lucha del pueblo ante un enemigo común, la dictadura; a la lección histórica global que obtienen el pueblo, los trabajadores, los revolucionarios; a la localización más nítida del enemigo, al conocimiento valioso obtenido por los militantes en la dura práctica de resistir y avanzar en condiciones adversas, saliendo de esta instancia histórica con un profundo aprendizaje. 

Este trabajo no abarca el análisis del fenómeno de aquellos que, renegando del pasado del MLN (T), apuestan hoy a las alternativas burguesas.

Este fenómeno escapa al objeto de nuestro estudio –aunque corresponde enfocarlo en una evaluación autocrítica- pues no constituye un factor que incida en el problema de la reorganización.

Este trabajo intenta abrir camino en la maraña de planteos, prácticas, conclusiones y visiones subjetivas de la realidad, que hoy abundan.

Su objetivo es tratar de conocer la realidad, analizarla, definir su esencia con la mayor claridad posible y, sobre todo, contribuir a transformarla, en la medida de nuestras fuerzas.

Constituye, por consiguiente, un análisis, una síntesis y una toma de posición.

Este trabajo no pretende cuestionar a compañeros ni grupos. No niega la honestidad ni el compromiso con que han sido realizados los esfuerzos militantes.

Lo que esta en juego son las concepciones político-ideológicas y todo lo que esas concepciones han generado en la práctica. 

Creemos que nuestras conclusiones se aproximan a la realidad y que no derivan de un análisis arbitrario, dirigido de antemano a defender o atacar una u otra posición, sino de una convicción nacida a través de un estudio de la experiencia y del presente.  

Todo lo expuesto en este trabajo apunta al plano de las ideas, no en la búsqueda de un desarrollo puramente intelectual, sino para instrumentarlas como armas, como herramientas aptas para operar en la transformación de la realidad.

El puñado de compañeros del MLN (T) que, en el correr del año 1984, nos hemos reunido para esta tarea, nos consideramos ubicados en idéntico nivel que todo otro compañero tupamaro militante.

Y esto seguirá siendo así, hasta que la práctica desarrollada suficientemente en el seno del país no indique otra necesidad.

Este trabajo forma parte de un esfuerzo, que consideramos imprescindible, por tomar posición acerca de cómo se conciben las tareas revolucionarias de la etapa. Para definirlas con precisión es necesario partir de un análisis global de la realidad.

Se trata de una realidad que se nos presenta fragmentada, difícil de ser abarcada en su conjunto.

Para lograrlo, es preciso realizar un esfuerzo de análisis, de síntesis y de apertura de miras, como guía.

Muchas manifestaciones del fenómeno aparecen como contrarias, y en algunos casos como antagónicas, entre compañeros o núcleos organizados.

No nos referimos a lo aparencial y trataremos de trascenderlo, sin quedarnos en lo superficial de las disputas o de las rivalidades que la propia dinámica del quehacer práctico ha producido.

El MLN (T) constituía aun una organización que se hallaba en un grado de desarrollo precario, desde el punto de vista de lo que es necesario para transitar el proceso de largo plazo, a través de la liberación nacional para la construcción del socialismo.

Ante todas las exigencias del momento histórico actual, vivió una fase en la que se desarrollaron todas sus tendencias internas.

Se produjo algo así como una explosión ideológica.

Detonan, en primera instancia, las ideas enemigas que, en germen, podían ser detectadas parcialmente, ya a partir de 1969, en el seno mismo de sus ideas y de su práctica y que adquieren su máximo desarrollo en 1972. Pero será solo en la situación de exilio -Chile, Buenos Aires, Cuba, Europa- donde esta contradicción adquiere un carácter de fractura total.

Decantado este fenómeno orgánicamente, se produce el desarrollo atomizado, condicionado por la ausencia de práctica de lucha dentro del país y por la distorsión impuesta por cada medio que rodea al militante exiliado, de dos corrientes de ideas, de dos concepciones, netamente diferenciadas, respecto al que hacer político.

Dos corrientes de ideas que, paso a paso, se van perfilando como dos concepciones sobre la reorganización del MLN (T), sobre el tipo de organización que se concibe, sobre la estrategia, sobre el objetivo final que se plantea. Subyace, en el fondo, un problema de enfoque metodológico.

Se trata, en puridad, de dos concepciones contradictorias, no necesariamente antagónicas, sobre la reorganización revolucionaria.

Ausencia de olvido

El desarrollo de la lucha en el país logró ir quebrantando el bloqueo impuesto por la represión, paso a paso, y fue posibilitando la reunión de compañeros que se encontraban separados, confinados en la cárcel, en el exilio y en el país.

Se fueron creando, así, algunas de las condiciones necesarias para poder objetivizar nuestra historia y reunir los aportes que estaban tan dispersos.

Durante 1984 pudo concretarse la alternativa de reunir las capacidades y experiencias de determinados compañeros, en un único intento, en un mismo tiempo y espacio.

Se materializó, entonces, la posibilidad de dar un paso concreto hacia la satisfacción de una necesidad histórica que aún permanece incumplida: trazar el camino estratégico.

Definimos como tal la tarea central de la etapa.

Asumimos como nuestra tarea principal el realizar un aporte al mismo.

El intento de concretarlo parte de la visualización de nuestro entorno, para precisar cuáles han sido los pasos adelantados al respecto: cuales han sido los aportes, cuáles las carencias, cuáles las concepciones sobre el proceso de reorganización revolucionaria.

II) Definición de una tarea central.

Constatamos que:

a)         Los distintos intentos de reorganización, aquí, en el exilio, pretendieron, de una u otra manera, constituirse en la continuidad histórica de la Organización anterior. Para ello, manejaron la teoría anterior.

b)          1º.- La Carta de los Presos, Carta de Agosto 19/8/73, fue acogida por los compañeros  y por los grupos sólo a nivel del conocimiento. No se asumió su contenido en el desarrollo político-ideológico. Ese contenido localiza la tarea central, en un momento histórico trascendental para nuestro pueblo: el comienzo formal de una dictadura de “nuevo estilo” en América Latina, que terminó de concretar la dictadura del capital financiero y de la oligarquía, que ya desde 1967 se venía conformando.

2º.-  El contenido es planteado en un momento de lucha, en el que todo el pueblo trabajador acaba de librara una huelga revolucionaria –así calificamos la histórica respuesta al golpe militar de junio del 73- y se halla a la espera de respuestas que orienten el quehacer.

La Carta de Agosto no es suficientemente ni eficazmente difundida.

Por ello no adquiere peso de resolución.

3º.- Particularmente, el MLN (T) se encuentra en total “desbande” y sin un repliegue ordenado, lo que genera las peores condiciones para que las conclusiones de la Carta de Agosto sean valoradas en su magnitud real. 

4º.- Intentamos plantear la ejecución del primer paso de una investigación estratégica, como un aporte inicial a la tarea indicada.

Se intenta enfocar la atención hacia los puntos esenciales y asumir las conclusiones a nivel de la conciencia.

Solo de esta forma podrán estar presentes en la determinación del quehacer.

5º.- La Carta de Agosto ha constituido la guía y el puntapié inicial de la tarea principal en esta etapa de reorganización. Ella conduce a tratar de objetivizar la realidad, eliminando el marco limitante del enfoque de cada grupo o de cada sector de compañeros.

6º.- No se trata de una actitud seguidista ante las conclusiones de los compañeros presos. La necesidad histórica ha sido percibida y puesta de manifiesto  por un caudal grande de compañeros en la cárcel, en el exilio y en el país.

Esta necesidad existe objetivamente y proviene de las propias condiciones de esta etapa de la lucha: no hay hoy, en el país, una clara alternativa estratégica trazada para nuestra revolución.

Lo que formula la dirección histórica, desde la cárcel, en la Carta del 73, es una primera aproximación autocrítica.

En el intercambio político con los compañeros constatamos que la Carta es conocida.

Ante la pregunta de: ¿qué hemos hecho en torno a esas conclusiones primarias?, la respuesta es: poco o nada.

Y, entonces, la nueva pregunta es: ¿existe, en términos generales, un apego acrítico a la teoría anterior?, ¿seguimos intentando rehacernos por caminos subyacentes, laterales?

Y nuestra respuesta es: sí, en términos generales, se han intentado solamente reformas a una estrategia, que resulta insuficiente para el Uruguay ya en 1969.

7º.- En síntesis, podemos afirmar que la Carta de Agosto acierta en lo concreto y en la esencia de la realidad; señala el nudo causal de todo lo sucedido; expresa en forma concisa y muy contundente la existencia de una necesidad histórica no satisfecha, centro álgido del futuro de la revolución, probablemente: no hay camino al poder popular revolucionario sin una estrategia revolucionaria.  

Estrategia que debe gestarse en la lucha particular de cada pueblo y en cada momento histórico, que debe acompañarla y proponer las salidas, que debe ir marcando el camino por el cual se debe transitar.

c)         Esa necesidad histórica definida, en el propio contexto de la derrota, por la validez de la lucha revolucionaria en nuestro país.

El acierto y la riqueza de la Carta de Agosto consiste en la comprensión de una realidad determinada, en un momento histórico muy concreto, extrayendo su verdad esencial –como una especie de carozo- que define con fuerza, contundencia y nitidez la tarea central…”

  * Michel Foucault  

Sigue…1985- proyecto Rumbo 

 Irma Leites

28 de abril 2010

Tomado de Semanario Alternativas

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