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El polvorín

URUGUAY - ORATORIA DE EDUARDO RUBIO EN ACTO POR EL 41 ANIVERSARIO DEL MOVIMIENTO 26 DE MARZO

28 Marzo 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 
 
“En la concreción de este espacio, concreción desarrollo y fortalecimiento de este espacio de unidad de los sectores populares, se juega también la posibilidad de la izquierda real de dar la batalla política electoral en mejores condiciones y de esa manera poder colocar en el Parlamento a compañeros que hagan sentir allí la voz de los trabajadores y del pueblo y que rompan con el discurso monolítico del partido del poder”
 

Compañeras, compañeros, es realmente un gusto, un honor y una inmensa responsabilidad el hablar en nombre de la Dirección Nacional y de los compañeros del 26 en este Aniversario.
Queremos agradecer la presencia de los compañeros de las fuerzas integrantes de la Asamblea Popular; partidos, organizaciones y otras organizaciones políticas de militantes, de dirigentes independientes que se han acercado, dirigentes sociales. Se han acercado a compartir con nosotros esta noche.
Agradecer también la presencia de delegaciones  internacionales que han estado presentes, el compañero representante de la República Islámica de Irán; el compañero representante de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela; compañero representante de la resistencia haitiana, así como los saludos de compañeros y organizaciones hermanas y amigas de distintos lugares del mundo. 
Ubicar este acto o este momento en la coyuntura nacional e internacional brevemente para poder fundamentar también lo que nosotros planteamos, vemos, visualizamos como las principales tareas del momento.
Durante años, cada vez que hacíamos una intervención y que había intervenciones políticas en el marco de la izquierda, estábamos obligados a hablar de la crisis del socialismo real, de que se había caído una parte, que otra había quedado… Durante años tuvimos que estar a la defensiva.
Hoy, de lo que tenemos que hablar es de la crisis del capitalismo; de la más profunda, la más brutal de su historia. En Europa la Europa capitalista empieza a caerse a pedazos; las economías del primer mundo. Y esta crisis deja al descubierto la esencia misma de lo que es el sistema capitalista, la dictadura del capital. Los mismos que antes y hasta hace poco y todavía, se proclaman campeones de la democracia, que salen a imponer la democracia y a defender los derechos humanos a punta de pistola por todo el mundo, no tienen ningún pudor en sus propios países de reprimir a los trabajadores, de voltear gobiernos, de liquidar las libertades públicas. En la Europa civilizada y democrática –entre comillas- los Banqueros que, son el verdadero poder, sacan gobiernos y ponen gobiernos. Y nada importa lo que el pueblo haya votado. Ahí está la verdadera esencia de la democracia burguesa. Importante lección para nuestros pueblos, para las masas trabajadoras que rápidamente aprenden en la lucha estas duras lecciones. Y duro golpe para la legión de ex izquierdistas arrepentidos que ante las primeras dificultades con el socialismo no dudaron en pasarse con armas y bagajes al campo de la burguesía.
Un segundo elemento en cuanto al avance y la profundidad de la crisis, es que esta  pone blanco sobre negro las contradicciones del sistema y alinea las fuerzas. Y digo esto y planteamos esto porque nos sirve también para sacar conclusiones o para reafirmar enseñanzas que aquí también aprendimos. Una vez que la crisis avanza vemos como se alinean en Europa los partidos conservadores y los socialdemócratas; todos bailando al son de la música que le ponen los banqueros y el capital. Todos desesperados por salvar la zona Euro, el tratado de Maastricht, por salvar a los monopolios, a los bancos, al capital y descargar la crisis y el peso de la crisis sobre los hombros de los trabajadores. Y hoy los trabajadores  y los jubilados en Europa sienten la receta del Fondo Monetario sobre sus hombros: rebaja del salario, despidos, achique de las jubilaciones. Como contracara de esta ofensiva del capital también hay que destacar que en la vieja Europa la lucha de los trabajadores se reaviva, se mantiene. Con distintos niveles; aquellos lugares donde ganó el oportunismo y maniató a las organizaciones sociales y sindicales los niveles de lucha van creciendo de a poco, pero donde quedaron organizaciones clasistas, organizaciones revolucionarias, allí la lucha se da con fuerza, se resiste y se le pone realmente un palo en la rueda a las medidas regresivas del gran capital.
Un último elemento a señalar entre otros tantos, es que esta crisis del capitalismo, esta crisis que afecta hoy al sistema imperialista, exacerba la esencia belicista y guerrerista del mismo, que ve en las guerras una forma de salida o de paliativo a sus crisis.
El año pasado vivimos el más cínico montaje mediático de la historia para justificar la invasión a Libia. El único objetivo era apropiarse del petróleo: los derechos humanos, la democracia, era todo verso. Las tropas de la OTAN han justificado, han promovido, han sido protagonistas de la violación de los derechos humanos, fusilamientos masivos… Pero el tema allí era el petróleo. Hoy Medio Oriente sigue como siempre en el foco de la tensión. En estos días el régimen sionista ha desatado una nueva escalada terrorista contra el pueblo palestino. Desde aquí una vez más expresamos toda nuestra solidaridad con el pueblo palestino y condenamos la política genocida del gobierno sionista de Israel. Al mismo tiempo el imperio y sus aliados mantienen una sistemática campaña de hostigamiento contra Siria. El operativo es igual que el de Libia: busca justificar la intervención militar. Y está claro que tras Siria, el objetivo inmediato es Irán, víctima permanente de campaña de mentiras, de atentados terroristas contra sus científicos, de todo tipo de calumnias que buscan generar un clima adecuado para la intervención militar a otro país  que es un reservorio inmenso de petróleo, que solamente la actitud serena y firme del gobierno y del pueblo iraní en la defensa de su soberanía y su revolución, han frenado los ímpetus agresivos y belicistas del imperio. Esta actitud de firmeza, de no ceder un milímetro, sin duda que alienta y anima la lucha de todos los pueblos contra el imperialismo.
Nuestro Continente no es ajeno a los efectos y al golpe de la crisis del sistema capitalista. Aunque los jefes del Fondo Monetario, toda la tropa del BID que estuvo acá el otro día recibida de brazos abiertos por los ex izquierdistas del gobierno progresista, hoy ejecutores firmes y fieles de la política del imperialismo. Los jefes del FMI y del BID, del Banco Mundial dicen que no, que el continente latinoamericano está preparado para afrontar y enfrentar los efectos de la crisis. Lo que ellos quieren decir es que en este Continente muchos países –por suerte no todos- han tomado las precauciones para que esta crisis caiga sobre los trabajadores y quede al resguardo el capital, los banqueros, los ladrones de siempre.
Pero en este Continente se libra una lucha, se expresa la lucha contra el imperialismo y se marcan claramente los caminos. Por un lado vemos avanzar los procesos revolucionarios y antiimperialistas. Como siempre y desde hace años a la cabeza de estos procesos, la gloriosa Revolución cubana que a pesar de todas las dificultades, a pesar de 50 años de bloqueo, mantiene en alto las banderas de la dignidad, de la Revolución, del socialismo, del internacionalismo. Y todavía nos regala cada tanto y cada vez más seguido, las reflexiones del compañero Fidel, verdadero guía en el pensamiento revolucionario de América Latina.
Y Cuba ya no está sola como le tocó estar durante años. Junto a ella avanza la revolución bolivariana con el Comandante Chávez a la cabeza, que avanza y se desarrolla a pesar de la resistencia de la oligarquía nativa apoyada por el imperialismo. Pero así como el pueblo bolivariano con Chávez a la cabeza ha vencido conspiraciones, golpes de Estado, planes de atentados, asimismo Chávez con su pueblo está venciendo la enfermedad que lo aquejó; asimismo con esa fuerza, con ese pueblo movilizado y organizado en octubre otra vez la revolución bolivariana se impondrá a la reacción nativa, confirmando en la elección nacional el avance de la revolución socialista en Venezuela. Y junto con Cuba y Venezuela, avanzan procesos como el de Bolivia, como el de Ecuador y a todos estos procesos se suman otros pueblos en la construcción de espacios, de unidad, de verdadera unidad de los pueblos en América Latina. Sin dudas que el ALBA es la expresión más clara de estos procesos. El ALBA como un proceso vivo de clara inspiración bolivariana, martiana, profundamente artiguista. Y en este Continente donde sobran organismos internacionales de esos que inventó el imperio, caducos y vetustos como la OEA, el ALBA es lo único nuevo, lo pujante, lo que tiene futuro, a lo que debería haberse adherido este gobierno si le hubiera quedado un poquitito así de izquierda. Pero imposible pedirle peras al olmo. Y en el resto del Continente se expresa la lucha de los pueblos de distintas formas, con distintos métodos, de distintas maneras.
Vemos la heroica resistencia del pueblo hondureño que se mantiene en la lucha contra el régimen dictatorial y pro imperialista de Porfirio Lobos; allí en Colombia se mantienen en alto la bandera de Manuel Marulanda Vélez, de Camilo Torres, en los combatientes  valientes de la guerrilla colombiana, en los luchadores de la ciudad, en las organizaciones sociales, en las organizaciones estudiantiles, jaqueando la política reaccionaria y pro imperialista del gobierno de Santos. Y en todo el Continente: en Brasil, en Argentina, en Chile con los estudiantes. En todo el Continente surge cada día con más fuerza la expresión de lucha de los pueblos en contra de la dominación imperialista. Es verdad como decía la consigna: que tengan cuidado el imperio y sus alcahuetes porque en América Latina camina la lucha antiimperialista.
Del otro lado están los países gobernados en el otro camino. Los países gobernados por la derecha tradicional y por las nuevas derechas, que llegaron al poder disfrazados de izquierda y que se han transformado en eficientes ejecutores de las políticas del gran capital.
Es en este marco que nosotros ubicamos en este acto de hoy el proceso que estamos viviendo y los objetivos que nos planteamos.
Entendemos que el proceso uruguayo vive un momento de inflexión, un momento de cambio en todos los planos. La crisis mundial del capitalismo está llegando, está golpeando la frágil, débil y dependiente economía uruguaya. A pesar de los anuncios de Astori y compañía de que estábamos blindados, aparentemente el blindaje era trucho, no sirve. Ya empieza a notarse en el tema de la ocupación o la desocupación; en la dificultad de las exportaciones, en las cifras que aparecieron que ahora ninguno se explica cómo es que cayó el PBI, que creció menos el Uruguay, que el último trimestre fue de caída y los politólogos y los economistas del sistema no encuentran explicación y dan vueltas sobre la cosa sin entender la razón de que una economía dependiente, atada al imperialismo y al sistema capitalista mundial cuando el sistema entra en crisis, inevitablemente va a entrar en crisis.
Nosotros creemos que en este momento de inflexión se generan condiciones nuevas, mejores para el trabajo de las fuerzas de izquierda. Por eso decimos y la consigna que anima este acto es la idea, de construir la unidad popular como tarea fundamental de la etapa.
Siete años de gobierno del progresismo, siete años del progresismo en el gobierno van dejando al desnudo el verdadero contenido de clase de este gobierno, pero no para nosotros. Cada vez para mayores sectores de la población. En los hechos, ante el avance de la crisis, el apuro por aplicar las reformas que le imponen, no queda nada en la acción de este gobierno que tenga que ver con el antiguo programa de la izquierda.
La vieja definición antiimperialista no puede compaginarse con la actitud de gobiernos como el de Tabaré Vázquez que invitó a Bush y ahora sabemos que le pidió ayuda militar en caso de una guerra con Argentina; no tiene nada que ver con los acuerdos de defensa con los Estados Unidos, con el Comando Sur, con la base en Santa Catalina, con la perspectiva de un puerto de aguas profundas que puede ser   operativo para la Cuarta Flota… Y como lo dijo uno de los precandidatos a la presidencia del Frente, Ernesto Agazzi, cuando le preguntan qué hay que cambiar en el Frente y dice: y bueno, hay que cambiar muchas cosas. El Frente nació en el 71, era antiimperialista, ¿qué razón de ser tiene eso ahora cuando ya no hay un imperio que es una potencia en la región? ¡¡¡Agazzi, avisáme que cayó el imperialismo, no nos enteramos!!!
En el plano político o en el plano económico, una política económica de total apertura al capital extranjero, la entrega de los recursos naturales, la entrega de la soberanía, de expansión de la forestación, de implantación de la megaminería, todo al servicio de las multinacionales. Una ofensiva privatizadora que para eso vino el BID acá. La esencia de la reunión del BID en Uruguay fue la promoción de las PPP, las privatizaciones del Pepe que se vienen y se vienen en serio.
Una política económica que sólo pudo ser aplicada porque aquí este gobierno ha contado con un requisito fundamental que es lo que le ha permitido ser gobierno; con la legitimación social de la cúpula del movimiento sindical que cada vez que se intenta una lucha se la frena. Y acá hay privatizaciones y no pasa nada.
En lo político, hemos asistido en este tiempo como nunca a la consolidación del partido del sistema. Los cuatro partidos con representación parlamentaria han acordado en los temas esenciales de la vida del país. No hay oposición política, sólo la oposición que se ejerce desde afuera del parlamento por la izquierda consecuente. Pero en los temas centrales que mencionábamos, la política internacional, la política de privatizaciones, la política de educación, la reforma neoliberal, la misma de Rama, rediviva, ampliada, aumentada, ha sido acordada por los cuatro partidos con representación parlamentaria. Estamos realmente ante la consolidación del partido único, del partido del sistema.
Nosotros pensamos que en este panorama parece claro y  también lo vivimos a diario, va creciendo el nivel de descontento en la gente y como decíamos hoy, nuevos sectores o cada día más sectores empiezan a entender la esencia de la política de este gobierno.
Y nosotros creemos que desde el campo popular esta nueva situación nos exige también nuevas respuestas porque así como hay un punto de inflexión en cuanto al desgaste del gobierno, la crisis del partido de gobierno, también debe haber un punto de inflexión en el nivel de respuestas que damos desde el campo popular.
Hace seis años cuando fundábamos la Asamblea Popular, cuando rompíamos con el Frente, que no fue romper con un partido político sino romper con el poder, tuvimos que enfrentar un duro aislamiento y la incomprensión de la mayoría de la gente. Un costo que sabíamos que había que pagar. Pero valió la pena y fue un gran acierto político el haber salido a la intemperie a dar la batalla y con todos los compañeros que sumamos fuerzas, haber mantenido viva a la izquierda también en la batalla electoral.
Pero hoy los tiempos van cambiando, empiezan a verse expresiones de lucha en distintos niveles. Yo iba a poner un ejemplo que me parece emblemático: este gobierno está implantando en el Uruguay como parte de la apertura de la economía, la megaminería a cielo abierto. Se presentó el proyecto Aratirí y ese proyecto desde antes de presentarse fue generando un nivel de respuesta que cada día cobró más fuerza sumando la voluntad de productores pequeños y medianos, de luchadores ambientalistas, de pobladores de la zona, de trabajadores, de organizaciones políticas. Si lo comparamos con la respuesta que tuvo Botnia la diferencia es enorme. Contra Botnia prácticamente sólo la voz de  Delia Villalba heroica en Fray Bentos se levantó. Vaya desde aquí nuestro saludo y nuestro homenaje a esta ejemplar luchadora.
Pero aquí las cosas han sido distintas, hay expresiones de lucha en distintos ámbitos de la actividad sindical. La lucha de los trabajadores de la salud en las emergencias, en otros ámbitos; la lucha de los trabajadores en la enseñanza, en los municipales, en la industria privada, están los compañeros de Bimbo por ahí… Luchas que surgen y se desarrollan a pesar de las direcciones y muchas veces en contra de la voluntad de las direcciones. Son la expresión de un tiempo nuevo que nos plantea la necesidad y el desafío de construir nuevos niveles de unidad en el campo popular, en lo político y en lo social. En este sentido y en ese proceso queremos destacar –ya lo han hecho los compañeros- la importancia que tiene desde nuestro punto de vista el nacimiento del Encuentro nacional de trabajadores, estudiantes y jubilados. Es un paso alentador en la construcción de unidad de trabajadores con los sectores populares. De la verdadera unidad como decían Gonzalo y Manuel. De la unidad para luchar, no de la unidad para entregar. Porque enseguida surge la acusación “no, pero ustedes quieren romper la unidad” ¿Qué unidad? Vamos a ver realmente quienes rompen la unidad popular cuando el pueblo sale a luchar. Tenemos que preguntar y en esto tenemos que  ser claros: no estamos hablando del movimiento obrero en su conjunto ni de los trabajadores que están en los sindicatos, hermanos de clase, compañeros de ruta. Estamos hablando de una dirección que se ha pasado para el campo del adversario y del enemigo, que son funcionales a la política del gobierno y por tanto de las patronales. Porque nos preguntamos, cuando la lucha contra Aratirí, ¿de qué lado estaba la dirección del PIT-CNT? Estaba con las patronales, estaba con el gobierno, estaba con la multinacional. Cuando la lucha contra Botnia ¿de qué lado se puso la dirección de la Central obrera? Del lado de Botnia y la forestación. Cuando la lucha de los trabajadores de la emergencia en Salud Pública, ¿de qué lado se puso al dirección del PIT-CNT? Los trató de asesinos la señora Fajián. Y cuando se planteaba la lucha por la enseñanza en contra de esta reforma, ¿de qué lado estaba la dirección del PIT-CNT? Está sentada con Mujica avalando el acuerdo que firmaron los cuatro partidos con representación parlamentaria. Nosotros no queremos esa unidad, no queremos la unidad con las patronales, con el modelo neoliberal, con las privatizaciones. Queremos la unidad con los trabajadores y con el pueblo para enfrentar ese modelo. Porque no se trata en este debate -porque es un tema de debate y hay que debatirlo abiertamente entre compañeros- no se trata de no participar en la lucha sindical; por el contrario, es imprescindible dar la pelea en cada lugar, en cada centro de trabajo, creando organización donde no la haya, discutiendo y peleando en cada centro de estudio. ¿Pero para qué? Para crecer, para organizar, para sumar fuerzas. ¿Pero para qué? Para romper el cerco, para zafar del brete que significan hoy las estructuras posibilizadas, burocráticas y al servicio del poder. Darle cauce a la lucha, no ponerle freno a la lucha. Los trabajadores, los estudiantes, los jubilados que ya desde la Coordinadora de Jubilados y Pensionistas son vanguardia y ejemplo en esta lucha tomando reivindicaciones sociales de derechos humanos, de defensa del medio ambiente, de los recursos naturales, siendo sector o factor dirigente y orientador en la unidad con todos los sectores que hoy objetivamente son golpeados por este modelo. Unidad del conjunto de los sectores populares que deben ser la base de apoyo real para que pueda avanzar en este país un verdadero proceso de lucha política hacia la liberación nacional y hacia el socialismo. Y también se nos plantea en el plano político el desafío de la construcción de nuevos y más amplios niveles de unidad. Por cierto que no arrancamos de cero en este plano. Hay una larga historia en la lucha del pueblo uruguayo. Para ir a los orígenes capaz que no hay expresión más fuerte y más heroica de unidad que la del pueblo oriental siguiendo a Artigas en el éxodo como forma de respuesta y rechazo a someterse a la opresión y todas las experiencias de unidad, que hemos participado en muchas y han sido para nosotros importante enseñanza en la construcción de espacios de unidad. En esta última etapa hemos transitado en ese sentido. Nosotros somos parte de la Asamblea Popular, para nosotros una experiencia de unidad no sólo de gente valiosa sino con sentido estratégico.
Pero también hay otros compañeros, hay otras organizaciones políticas que sin estar en la Asamblea Popular comparten con nosotros este camino de lucha y enfrentamiento al modelo del progresismo neoliberal; que han dado las batallas contra la entrega desde otros espacios y desde otras experiencias. Con ellos nos venimos encontrando en cada instancia de movilización y de lucha. Y seguramente en estos tiempos muchos más compañeros y capaz que organizaciones políticas que se desprendan de distintas fuerzas, tal vez alguna viene del gobierno, van a sumarse en este camino.
Últimamente hemos tenido ya un encuentro con un conjunto de organizaciones y de compañeros independientes -con la Asamblea Popular incluida por supuesto- en el que nos hemos propuesto avanzar en la construcción de esta unidad. Como siempre hemos dicho, la unidad no se decreta, se construye, debe fundamentarse en coincidencias reales, en objetivos comunes y en intereses comunes.  En esta etapa creemos que están dadas las condiciones para avanzar en la construcción de ese espacio unitario que reúna al conjunto de las fuerzas políticas, de ciudadanos independientes, de intelectuales, que compartamos una visión común  en el enfrentamiento de la política entreguista, anti popular y neoliberal. Que compartamos esencialmente la necesidad de recorrer un camino de liberación nacional y de lucha por el socialismo.
Estamos claros que no será un proceso fácil, que no será un proceso sencillo. Primero, porque el enemigo buscará por todos los medios aislarnos, dividirnos, invisibilizarnos… Debemos trabajar con el máximo de amplitud combatiendo en cada uno de nosotros el mal bicho del sectarismo que a todos nos pica, poniendo énfasis en los elementos que nos unen, sin temor al debate pero conscientes de que somos y que venimos y pertenecemos a distintas organizaciones con distintas experiencias y en muchos casos y muchas cosas con distintas visiones. Pero hoy nos unen elementos centrales en cuanto al enfrentamiento del modelo neoliberal entreguista y a la necesidad de transformar con los trabajadores y con el pueblo, esta realidad.
En la concreción, desarrollo y fortalecimiento de esta unidad popular, se juega nuestra posibilidad, de todos nosotros, de incidir con más fuerza, con más posibilidades, en la lucha política nacional. De crecer en nuestros niveles de organización, de movilización, de convocatoria.
En la concreción de este espacio, concreción desarrollo y fortalecimiento de este espacio de unidad de los sectores populares, se juega también la posibilidad de la izquierda real de dar la batalla política electoral en mejores condiciones y de esa manera poder colocar en el Parlamento a compañeros que hagan sentir allí la voz de los trabajadores y del pueblo y que rompan con el discurso monolítico del partido del poder.
Y decimos esto claramente porque si estamos en la lucha política y las elecciones son dentro de dos años, con la fuerza que contamos, con las dificultades que vamos a enfrentar, con el bloqueo del que vamos a ser víctimas, sólo adelantándonos en la organización, en el planteamiento, en el desarrollo de propuestas, podemos avanzar y ganar tiempo y ser responsables también ante el desafío que nos plantea la historia.
Compañeras y compañeros, estamos convencidos de que empezamos a transitar una nueva etapa en la política del país. Una etapa que nos plantea enormes desafíos y grandes responsabilidades. Como decía Pitoto, y ya que lo citaron todos a Pitoto yo también, el otro día en la radio refiriéndose a un viejo documento de la organización en el que hablaba de la situación política y decía que la acción de la izquierda, en este caso de la izquierda verdadera, va abriendo cabezas, ha generado expectativas y en muchos compañeros de este pueblo, ganas de hacer.
Tenemos que transformar esas expectativas en conciencia, en mayores niveles de conciencia y las ganas de hacer en organización, para que se traduzca en un trabajo efectivo de lucha política.
Estamos convencidos de que nosotros, en el conjunto de la izquierda no sólo en el 26, aceptamos este desafío y asumimos el compromiso.
A eso nos convoca la izquierda de lucha de este pueblo, a eso nos convocan también desde cada lugar y desde su propia lucha, todos los pueblos de América, los procesos que avanzan en la construcción de su revolución y los pueblos que enfrentan hoy al enemigo de clase. 
Nos obliga también la memoria de nuestros mártires. A ellos les decimos, cuando vemos a los jóvenes, a los trabajadores, a las mujeres, a los compañeros en los barrios: aquí están las banderas, no han sido arriadas, no se entregaron, valió la pena la lucha, no fue en vano, nos espera la victoria.
¡Que viva el 41 Aniversario del Movimiento 26 de Marzo, que viva la Asamblea Popular!  ¡Unidad en la izquierda para luchar, unidad de izquierda para avanzar, unidad de la izquierda para vencer!
Con Artigas y con el Che, por la Liberación nacional y el socialismo, VENCEREMOS compañeros.
 

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