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El polvorín

Uruguay: Qué parecido encuentro entre aquellos civiles que apoyaron la dictadura y muchos sindicalistas actuales

15 Octubre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

COLUMNA por Eduardo Hernández*

 

 

Nombre.jpgEn aquellos años que nos tocó hacer la enseñanza secundaria, - pleno proceso dictatorial-, de la pasada dictadura cívico militar, muchos de los jóvenes de nuestra generación habíamos llegado a una conclusión –quizás más que extraña-, pero justificable bajo aquella larga noche de privaciones y de pérdida de libertades, individuales y colectivas, que hoy podría denominarse como la mayor aberración de la interpretación de la realidad. A la hora de que se nos aplicara aquel autoritarismo incomprensible e injustificable, castrador hasta de nuestra formación intelectual, preferíamos que dicha autoridad fuera ejercida por alguien directo del poder militar y no aquellos que decían “cumplir órdenes”. Dicho de otra forma, por ejemplo frente a una institución educativa o si se quiere como profesor de cualquier asignatura de aula, era preferible “tener a un coronel que a un civil”. Este razonamiento hoy, puede parecer extraño pero no lo es si miramos bajo la luz de aquellos hechos.

¿Y por qué de esta dura afirmación, que podría decirse contraria a nuestros objetivos de nuestra frustrada adolescencia?. (De la que muchos libros podríamos escribir, y que aún están en el debe de la historia de este país).

Había una variable muy diferenciada y de estrecha interpretación para todos nosotros. Un coronel, era un personero de la dictadura, formado para ella, que sabía muy bien las reglas, se había formado en ellas, por consiguiente conocía con toda exactitud sus exigencias, por el contrario un civil, –un electo por el sistema-, una persona que no había sido formado para eso, una

persona que bajo todas sus fuerzas pretendía “quedar bien” con los “mandamás” y, por consiguiente, sus exigencias se duplicaban frente a las de un “pura sangre”.

Este civil era por lo tanto doblemente exigente a la hora de aplicar toda la reglamentación del sistema imperante. “Si el coronel pedía el pelo corto y que no llegara al cuello, el civil pedía dos centímetros por encima del cuello”.

Si el coronel pedía mantenernos dentro de la institución o de la clase en determinadas formas era muy seguro que todo civil que trabajara para ellos nos pidiera el doble”.Esas variables hacía del civil “con cargo”, alguien mucho más exigente e incomprensible en su accionar.

Alguien que hacía de su exigencia el mejor mérito para la permanencia en el “cargo”. Para muchos de ellos ese “servilismo”, los alejaba de la realidad, les

cambiaba hasta la personalidad y los hacía actuar de tal forma que se volvían muchos más “peligrosos” que los agentes directos de aquel gobierno.

Pero como usted interpretará “amigo lector”, este no es el centro de nuestro análisis de hoy, sino la gran similitud que hoy tenemos entre aquellos “civiles” y muchos “sindicalistas”.

Sabemos que tal apreciación puede parecer dura, pero muchas veces no dejamos de sentir la misma enunciación cuando se nos para enfrente un sindicalista que se volvió ahora un actor político encubierto, y es más defensor de su sector político, el actual gobierno, que de su propia conciencia de clase.

En el año 71 algunos sectores políticos plantearon en sus programas de gobierno la Reforma Agraria. Cuenta jocosamente quienes vivieron esa época que muchos peones rurales no “votaban a dichos sectores por miedo a que el patrón perdiera la estancia”.

Símil paralelismo sentimos con algunos dirigentes actuales de la clase obrera. En horas que se juegan aspectos presupuestales trascendentes para el proletariado nacional estos “sindicalistas” se comportan como “más oficialistas que el oficialismo”. Una franja claramente identificable de la dirigencia sindical, tiene una conducta muy parecida a aquellos civiles que frustraron gran parte de nuestra juventud. Obran de grandes manipuladores de la realidad porque su único objetivo es “quedar bien” con el gobierno de turno.

Juegan un confuso partido donde muchas veces no se los distingue claramente ya que sus planteos suelen ser quizás hasta más radicales que los de las propias corrientes radicales, pero como consecuencia o a la larga se transforman más oficialista que las propias propuestas del ejecutivo.

Estos dirigentes que han perdido la conciencia de clase, convirtiéndose en meros operadores políticos del poder gubernativo imperante, “aparentemente” tienen una gran preocupación porque su dirigentes de sector, o sus “mandamás” pierdan sus cargos, por el daño que les pueda ocasionar la conflictividad sindical. Tal cual la ejemplificación del peón rural del 71.

Singular comparaciones podemos hacer con muchos dirigentes que a la hora de negociar terminan siendo más oficialistas que el mismo gobierno. Se te paran enfrente y te dicen no sigan con los reclamos porque no hay recursos. ¿No hay recursos para la educación, la salud, los jubilados?.

¿No se ha anunciado en estos días que este país tiene un crecimiento económico mayor que muchos países en el mundo?. Muchachos “sindicalistas”, ¿quién se está llevando esas enormes ganancias?. ¿A quiénes terminan defendiendo? ¿Por qué esas cifras “tan enormes de crecimiento”, no llegan al pueblo, a los obreros, a los trabajadores, a los jubilados?. Días pasados una organización nacional de jubilados salió por la recolección de firmas por una jubilación mínima de $ 12.000. Planteo más que justo con quienes dieron los mejores años de su vida para el desarrollo de este país. Además de que la cifra nos parece aún escasa para aquellos jubilados o pensionistas que tienen que alquileres o problemas de salud.

Sin embargo frente a ésta se para otra organización de jubilados, -por supuesto netamente oficialista-, con toda una campaña de agravios e injurias para quienes hacían ese reclamo mínimo.

Demasiado oficialistas”, posicionarse frente a un reclamo de mejoras para sus propios iguales. Como tuvimos posibilidad de apoyar la recolección de firmas que se hizo, damos fe de la situación muy precaria que viven miles de jubilados en todo el país con jubilaciones que no llegan a los $ 3000. Similar actitud tiene por ejemplo la gremial de la FUM, que asocia a los maestros de Educación Primaria, quien sin resistencia, firmó la propuesta del Poder Ejecutivo en lo que respecta a mejoras salariales.Un maestro recién recibido gana hoy en día unos $ 9600, y pasará a ganar con el nuevo presupuesto al final de este quinquenio, con este acuerdo, al terminar el gobierno de Mujica unos $ 11800.

¿Le parece a esta gremial que de esta forma está defendiendo a la Educación Pública?. ¿Le parece a estos dirigentes que esto es un ingreso justo?. O les saldrá el “oficialismo”, o el actor político encubierto para salir a decir que no hay recursos. Fíjense qué paradoja gremial: aceptan o firman un acuerdo que acarrea menor recuperación salarial que en el gobierno que le antecedió. En el período anterior, hubo alguna recuperación, que partió de salarios muy sumergidos y los dejó en una situación de salarios “menos sumergidos”. Aunque seguimos sosteniendo de ritmo muy precario ya que – a aquel ritmo de crecimiento-, para llegar a los techos salariales adecuados se necesitarían 20 años al mismo ritmo de crecimiento.

Pero como decíamos hay un sindicalismo más “oficialista que el oficialismo”, en el caso de los maestros firman la actual propuesta que significa una disminución de la recuperación salarial que enlentece en un 40% el ritmo de crecimiento planteado en el gobierno anterior.

¿A qué le temen estos dirigentes gremiales?. A que las zonas francas (declarada territorio no uruguayo), que crecen por todos lados, se desfinancien?. ¿Qué pierdan sus abultadas ganancias que ellos mismos muestran en sus propios informes, donde indican ganar más de un 100% en productos que pasan por las zonas francas y de ahí al exterior?.

O estos muchachos “sindicalistas”, temen que las enormes empresas multinacionales que se han ido apoderando de nuestro territorio detrás de la producción forestal, sojera, de pasta de celulosa, o ahora minera no puedan llagar a fin de mes porque tuvieron que dejar parte de sus ganancias en la educación uruguaya. Los que no podrán llegar a fin de mes, no nos cabe duda, van a ser los maestros uruguayos, los que se encargan de la educación de las clases sociales más sumergidas, porque las sectores más pudientes cada día más manda sus hijos a la educación privada.

¿Qué maestro va a comprar un libro, para mejorar sus conocimientos académicos, cuando llega a fin de mes y tiene solamente $ 9600?. Si tiene que pagar alquiler, luz, agua, etc. ¿cuánto le queda?. Estos dirigentes ¿de que lado están?. Esta matriz es la que impera en varias corrientes sindicales que pasaron de “protestar ante todo” en los gobiernos tradicionales a “aceptar todo” ahora, lo que es una clara distancia con la conciencia de clase. Tampoco le hemos visto un solo reclamo en defensa de la industria nacional, o frente a este modelo liberal que está calando profundamente en nuestra economía convirtiéndonos en un país muy servil a los intereses de esas multinacionales. Este gobierno tiene entre manos una reforma del Estado, que no será otra cosa que un “achique a rajatabla”, del tradicional Estado uruguayo, para que en definitiva tengan menos costos los grandes capitales que se ciernen sobre el territorio nacional.

¿Volveremos a ver a esta “nueva raza de sindicalistas”, caminar junto a los intereses de los grupo de poder, como lo vienen haciendo hasta ahora?.

Del otro lado estaremos los que seguimos creyendo en el Uruguay productivo, en potenciar una agricultura no contaminante, en el desarrollo de la producción e industria nacional, los que creemos en un Estado fuerte y regulador y los que convencidos fehacientemente en que el único camino es buscar un desarrollo propio como nación que redundará indefectiblemente en un mejor bienestar para todos los uruguayos.

Se nos ha dicho que quienes tenemos estas posturas lo hacemos en el marco de buscar un espacio de militancia. Como aquel ladrón que cree que todos son de su misma condición. No, seguiremos luchando en la misma senda que ya lo venimos haciendo por años. Con un nacionalismo donde primero está nuestra gente, nuestra región en el mundo, -la que nos incluye-, porque es la única forma, desde nuestra óptica, de poder desarrollarse frente a un sistema depredador y concentrador de riquezas en el primer mundo, cada vez más lejano al nuestro. En estos días solo se trata de ver de qué lado está cada uno.

 

*Docente, integrante del Coordinador de la Asamblea Popular por el grupo AVANZAR

Tomado de Diario La Juventud

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www.diariolajuventud.com.uy

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