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El polvorín

Uruguay: Retirar a los limpiavidrios de las esquinas es una medida "fascista" y un "abuso de poder"

21 Junio 2013 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Entrevista de Emiliano Cotelo

 

Desde el 20 de mayo la Jefatura de Policía de Montevideo viene realizando operativos en los semáforos para erradicar la actividad de los limpiavidrios, malabaristas y repartidores de volantes. La medida, que fue informada oficialmente ayer, despertó gran polémica. El abogado penalista Juan Fagúndez, a quien le ha tocado defender a uno de los limpiavidrios observado por las autoridades, aseguró a En Perspectiva que "no existe ningún delito ni ninguna falta" que sancione ese tipo de actividades en la vía pública. Catalogó a la medida de "fascista" y advirtió que retirar a personas "que se dedican honesta y decentemente a limpiar vidrios para ganarse la vida puede convertirse en un abuso de poder y en un delito". Consideró que la actividad de limpiavidrios y malabaristas debería ser regulada y formalizada "porque no son delincuentes". "Si lo que se quiere es dar una imagen de ciudad segura porque tipos que trabajaban de esto ya no van a estar en las esquinas, vamos mal", sentenció.



EMILIANO COTELO:
Desde el 20 de mayo la policía viene retirando a las personas que suelen realizar tareas en los semáforos de las principales avenidas de Montevideo. La medida, que fue informada oficialmente ayer, afecta principalmente a limpiavidrios, malabaristas y similares.

Entre los motivos esgrimidos por las autoridades, se menciona la necesidad de 
“proteger” la“integridad física” de esas personas y “hacer cumplir las ordenanzas de tránsito”, pero además la “prevención de delitos” que padecen “personas de mayor vulnerabilidad”, a las que se agrede “mediante el uso de violencia sobre ellas y su vehículo”.

La medida generó mucha polémica en las últimas horas, muchos la esperaban desde hace tiempo, varios consideran que está amparada por la normativa y otros cuestionan su presunta ilegalidad.

Vamos a conocer el punto de vista del doctor Juan Fagúndez, a quien, como abogado penalista, le ha tocado defender a uno de estos limpiavidrios observado por las autoridades.

Cuéntenos concretamente cómo llegó ese caso a su estudio.

JUAN FAGÚNDEZ:
En realidad nunca llegó al estudio, yo lo conozco de transitar por donde él trabajaba.

EC - ¿Dónde es eso?

JF - En la rambla y Sarmiento.

EC - ¿Qué fue lo que ocurrió allí?

JF - Él trabaja con su cuñado allí desde hace más de nueve años. El cuñado me llama, que lo habían detenido, luego me avisa que está en la [seccional] 5.ª. Yo esperé, a los efectos de saber qué iban a disponer, y más tarde me llama él, que lo habían soltado. Había estado detenido toda la mañana. Le pregunté qué había pasado y ahí me entero de que la policía había comenzado a realizar esta tarea de detener para notificar a determinados limpiavidrios –no sé si a todos o si esto recién empieza y todavía falta gente– de determinadas cosas. Luego, cuando ese mismo día le digo que se encuentre conmigo para ir hasta el Tribunal de Faltas, a ver si ese tribunal había actuado en la detención o lo que fuere, me muestra lo que le habían dado en la comisaría. Era una fotocopia de dos artículos del Digesto Municipal, y le notificaron que ya no puede realizar la tarea que estaba realizando allí.

En el juzgado pido para hablar con la jueza de turno, que me recibe y me explica lo siguiente: que está enterada de que se está realizando eso, que no hay ningún expediente abierto, que en virtud de que recién se han inaugurado nuevamente estos juzgados de Faltas y que inmediatamente la policía se puso a hacer esto, hay cierta incertidumbre en lo que está pasando a nivel de campo, pero que entiende que si él vuelve a ir a su lugar de trabajo seguramente será detenido, porque la policía consideraría que esa actitud de volver sería un desacato. Entonces la notificarían a ella, ella dispondría un día y una hora de audiencia para que el sujeto compareciera y en esa audiencia se le tomaría declaración –a esa audiencia no es necesario siquiera que concurra con abogado–. De esa declaración se le daría vista al fiscal, y el fiscal decidiría si hay algo en esa conducta.

Yo le trasmití esto a Miguel, esta persona, y ayer me llamó, que estaba un poco asustado con la situación, que no tenía ganas de comerse otra mañana en la comisaría. Yo le pregunté qué iba a hacer, me dijo que estaba viendo, porque hace esto, vive de esto, y está entre juntarse con otros para ver si hay una acción conjunta o irse a parar ahí y provocar el desarrollo de un proceso para que haya una solución judicial sobre el tema.

EC - ¿Cuál es su análisis jurídico a propósito de esta situación?

JF - Primero, no existe ningún delito ni ninguna falta –que es un minidelito– que atrape la conducta de limpiar vidrios en la vía pública. Segundo, el Digesto Municipal y esos artículos particularmente hablan de que cualquier actividad en la vía pública que ponga en peligro a los transeúntes o a los conductores puede ser causa de intervención de las autoridades administrativas, sobre todo de la Intendencia, que para eso tiene el cuerpo de inspectores. Y en todo caso la policía auxiliaría, como cuando un piquete de inspectores van con policía por si algún conductor se rebela, ahí la policía auxilia la actividad administrativa en la aplicación del Digesto. Otra cosa es cuando un delincuente disfrazado de limpiavidrios utiliza eso para robar carteras o lo que fuere. Ese es un delincuente.

EC - Ese es un tipo de situaciones que por lo visto la policía quiere evitar con estos procedimientos.

JF - Estamos de acuerdo, pero están barriendo a gente que conocemos todos. Por ejemplo en el episodio de la detención de Miguel, el propio policía comentó a la autoridad judicial que había gente gritándole: “¿Qué estás haciendo? Lo conocemos todos, es un laburante”, etcétera. Lo de justo por pecadores y todo eso.

EC - Hoy en el diario El Observador habla el juez de Faltas de segundo turno, Jorge Pírez, que dice
 “mientras se aprueba la nueva legislación sobre faltas, la que está discutiéndose en el Parlamento…”.

JF - O sea que no existe.

EC - Todavía no existe, pero aplican lo que está previsto hoy en el Código Penal, concretamente el artículo 365, que penaliza 
“la mendicidad abusiva, castigando a quien se dedica a mendigar públicamente sin estar inhabilitado para el trabajo por causa de invalidez, enfermedad o vejez o en lugares donde haya establecimientos destinados a asilar o recoger a los mendigos”. Ese artículo también es invocado por el fiscal Gustavo Zubía, quien dice que en la forma de actuar de un limpiavidrios, después de intentar realizar el trabajo, si la respuesta es negativa, termina pidiendo una moneda, termina pidiendo una contribución en dinero, y eso entiende que puede ser tipificado como mendicidad abusiva.

JF - En el caso de Miguel les puedo presentar al fiscal y al juez 300 testigos que les digan que este hombre se dedica a limpiar vidrios, no a mendigar. Él y otros cuantos que conozco, porque ando bastante en la calle. Lo que están diciendo es un disparate respecto de estos.

EC - Pero ¿usted entiende que en algunos casos sí puede llegar a sostenerse que hay de por medio mendicidad abusiva?

JF - No, si me piden una moneda no es mendicidad abusiva. La mendicidad abusiva es otra cosa, por eso es “mendicidad abusiva”, si no, sería “mendicidad”, punto. Tiene un adjetivo, “abusiva”. ¿Qué es ser abusivo?

EC - ¿Qué tiene que ocurrir para que la mendicidad se convierta en abusiva?

JF - Que se te tiren encima, que te rueguen, que te agarren de la ropa. Es sentido común, el derecho penal es sentido común. Ahora, si acá hay fiscales que quieren ponerse la capa y empezar a correr por las azoteas creyendo que van a liberar a Montevideo o al país del delito, estamos mal. Acá los fiscales tienen que aplicar la ley, no se tienen que dedicar a combatir la delincuencia. Para combatir la delincuencia están las políticas criminales que desarrolla el brazo del Ejecutivo que se llama policía, los fiscales son la garantía del cumplimiento de la ley. Mendicidad abusiva no es pedir una moneda, ojo, mucho cuidado con esto. Sacar a los limpiavidrios que se dedican honesta y decentemente a limpiar vidrios para ganarse la vida puede convertirse en un abuso de poder y en un delito.

EC - Usted por otro lado decía que la policía no tiene potestades para actuar al amparo de normativa de carácter municipal.

JF - Yo creo que no, creo que puede asistir a los inspectores municipales, pero no suplir la función de los inspectores municipales.

EC - Se lo pregunto porque en las explicaciones que se han dado en la prensa de hoy se invoca la Ley Orgánica Policial, los artículos 4 y 5, que adjudican a los policías 
“la tarea preventiva y represiva frente a delitos y faltas cometidas”, y a su vez obliga al servicio policial a “asegurar el cumplimiento de leyes, decretos y reglamentos”.

JF - Sí, asegurar. ¿Cómo lo aseguro yo? Cuando los inspectores están poniendo multas, está la policía asegurando el cumplimiento de eso, no ejecutándolo.

EC - Se lo digo porque esta sería otra manera de justificar la forma en la que se está actuando, no tanto por el presunto delito de mendicidad abusiva, sino por la trasgresión de normas municipales. Por ejemplo, el artículo 543 del Digesto Municipal, que dice 
“los peatones pueden usar la calzada únicamente para acceder a vehículos, para cruzarla, para circular, para hacer reparaciones de emergencia en los vehículos”. Ninguna de estas hipótesis abarca a una persona limpiando vidrios en plena calle.

JF - Tampoco. Una persona parada con un limpiavidrios y un trapo ¿de qué manera pone en peligro la seguridad del transeúnte o del tránsito?

EC - Para empezar, el riesgo de accidentes existe, el riesgo de choques, el riesgo de atropellamientos existe cuando hay una persona –pensemos en niños, por ejemplo– desarrollando ese tipo de tareas.

JF - Pero ese es otro tema, los niños para trabajar necesitan un contralor equis que creo que depende del INAU [Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay]. En mi época dependía del Consejo del Niño, ahora debe de ser del INAU, yo saqué carné para trabajar en el Consejo del Niño cuando era chico.

EC - Pero incluso si no son niños, ¿usted entiende que no hay un riesgo para el tránsito con personas circulando entre los autos?

JF - El que anda en motoneta, en bicicleta, los que andamos caminando tenemos el mismo riesgo.

EC - Pero da la casualidad de que la normativa municipal solamente autoriza a los peatones a utilizar la calzada 
“para acceder a vehículos, para cruzarla, para circular, para hacer reparaciones de emergencia en los vehículos”.

JF - Los que corren por la calle y los cuidacoches que están autorizados, con su chalequito y su carné también.

EC - Está bien, ahí tú estás marcando una contradicción.

JF - ¿Qué le parece?

EC - Romina.

ROMINA ANDRIOLI:
Las autoridades están manejando otro elemento que es la normativa de la Ley de Tránsito y Seguridad Vial. En declaraciones al diario El País, el jefe de Policía de Montevideo, Mario Layera, decía: 
“Lo que estamos haciendo es un trabajo preventivo con el fin sobre todo de concientizar a la población de que este tipo de actividades es un peligro para el tránsito”. Y cuando menciona a la Jefatura de Policía de Montevideo plantea que uno de los objetivos de esta medida es proteger la integridad física de las personas. ¿Cómo ve esta otra normativa en la que se están basando las autoridades?

JF - Me parece bien que digamos que un limpiavidrios corre peligro o que lo pueden atropellar o lo que fuere, pero ese no me parece un argumento para prohibirlo. En todo caso, habría que regular la actividad. Y si no quieren limpiavidrios en las calles, habrá que asumir algún tipo de política social con esa gente, porque es gente honesta que desarrollaba una tarea honesta con la cual se mantenía, y ahora el Estado decide que eso ya no puede existir más.

EC - ¿Su razonamiento abarca también a los malabaristas, por ejemplo?

JF - Con relación a lo que estamos hablando, el caso Miguel, por ponerle un nombre, abarcaría a los malabaristas también, que desarrollan un arte y después pasan el gorro, y no dicen nada. Los tipos eligen un lugar para desarrollar su arte; resulta que ponen en peligro el tránsito y todo lo demás. Lo de su propia integridad física está bien, pero en ese tema podríamos hablar desde de un planchero de un bar hasta de un hombre que pone vidrios en un edificio de 20 pisos, etcétera. Ahora, si lo que hay es una política de terminar con esto, dos cosas: no se hace más, pero ¿qué hacemos con esta gente?, y ¿qué hacemos con los que duermen, orinan y defecan en las puertas de las casas?, ¿qué hacemos con los que rompen y prenden fuego el pasto de las plazas para hacerse un fueguito para calentar algo?, ¿qué hacemos con los que se trepan a los árboles para arrancar ramas y hacer ese fuego? ¿Qué hacemos con los que vacían los contenedores y tiran todo? ¿Qué hacemos con los que afanan ahora clavando un cuchillo en las llantas y esperan que el auto frene para robarlo? ¿Qué hacemos con toda esa gente? ¿Yo tengo una policía para los limpiavidrios y malabaristas?

EC - Se está procediendo con Policía de Tránsito, según ha aclarado la Jefatura.

JF - Es la policía. ¿Yo tengo una policía para esto y para todo lo demás no? Entonces tengo una interpretación absolutamente dura de la mendicidad abusiva, que no es mendicidad abusiva, al menos esto de que estamos hablando, pero para todo lo demás, que trabaje la policía y vemos qué pasa. Ahora, si lo que se quiere es dar una imagen de ciudad segura, porque tipos que trabajaban de esto ya no van a estar en las esquinas, vamos mal, vamos bien mal.

EC - Se imaginará que hay cantidad de mensajes de los oyentes a propósito de su argumentación. ¿Por ejemplo, Romina?

RA - Hay uno que plantea: 
“Si ser limpiavidrios es un trabajo, entonces deberían registrarse, hacer los aportes correspondientes y tener los implementos necesarios para trabajar. Esta actividad surgió como una forma de mendicidad y lo es”. ¿Qué responde usted?

JF - No, en el caso que yo conozco, ponemos el caso de Miguel, estoy hablando con él para que genere un registro y todo lo demás y aporte y todo lo demás. Sí, es de lo que estoy hablando, que en vez de eliminarlos los formalicen, les den cursos y les digan cuánto demora el semáforo, y elijan lugares donde sí y donde no, pero que los dejen laburar.

EC - También hay oyentes que preguntan si su razonamiento no conduce a un mundo disparatado: 
“Si la actividad efectivamente no puede cuestionarse desde el punto de vista legal, ¿podemos entonces pensar que en cada esquina con semáforos de Montevideo haya 10 o 12 personas trabajando en el pavimento moviéndose entre los autos? Todos estarían con el mismo derecho, a limpiar vidrios, a hacer acrobacias, malabarismos”, etcétera. Razonemos por el absurdo, ¿podría ocurrir eso, 10 personas en cada semáforo trabajando frente a los autos?

JF - Eso es un absurdo. Si quiere, yo puedo hablar de muchos absurdos, gente durmiendo dentro de los contenedores que el camión la levanta y la mata dentro de la trituradora. Si vamos a hablar de absurdos, hablo de eso también. Eso pasó.

EC - Pero ¿por qué tolerar a uno o dos y no a 10 o 15 en cada semáforo?

JF - Porque hay que regularlo, es lo que estoy diciendo, en vez de sacarlos hay que regularlos, porque no son delincuentes. Y a los delincuentes hay que meterlos presos. Ahora, si lo que quieren es inventar una acción policial que está cayendo en el abuso porque no hay ley que la ampare, estamos cayendo en un fascismo. Lo que está pasando ahora es fascista, es absolutamente fascista, y se puede llevar a un tribunal que dé las garantías necesarias y demostrar que esto es un abuso de poder, porque no hay ninguna ley que permita esta actividad policíaca de detener personas para notificarlas del Digesto Municipal.

EC - Le aclaro que hemos estado mencionando algunos de los mensajes que cuestionan su planteo, pero también hay varios que lo defienden.

JF - Esos no me los lea, a mí me gusta que me lean los otros.

EC - Pero es bueno que el oyente sepa, porque además algunos oyentes piden:
 “Por favor, lean también los otros mensajes. Yo respaldo la visión del abogado, corresponde que se sepa”, dice Gianina. Otro dice: “Brillante Fagúndez, brillante. El rol de los fiscales es lamentable”. Hay varios en ese tono también.

JF - Sí, yo le aclaro una cosa: yo no quiero limpiavidrios ni malabaristas, me gustaría tener tipos trabajando, cobrando jubilación, teniendo Fonasa, y si son artistas que tengan lugares para desarrollar el arte. Yo quiero eso. Si me pregunta a mí, sujeto de este país, quiero eso. Pero vamos a mirar un poquito lo que está pasando, meterlos presos para notificarles me parece un poquito… Podrían haber hecho algo progresivo, “Señores, vamos a hacer una reunión”, vamos a hacer un censo de puntos claves donde están dedicándose a esto seriamente, donde están afanando. Lo sabemos todos, yo me acuerdo de la banda que había Rivera y Bulevar Artigas, pasaban los patrulleros, las camionetas de la policía y no pasaba nada, la banda seguía. Y ahora hay una decisión iluminada que arrasa con todo. ¿De qué me están hablando?

Ojalá haya más teatros, más circos y más trabajo.

 

Fuente: www.espectador.com

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