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El polvorín

Uruguay - SIN SONRISAS DESPECTIVAS ( HACIA LA MARCHA DEL 11 DE OCTUBRE)

9 Octubre 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

 

Hay quienes pretendiendo atacar a "los ambientalistas", dicen cosas sorprendentes. El propio Presidente Mujica ha usado expresiones como "brutalmente ecologista" para referirse a posturas que otros califican como "radicales", "fundamentalistas", "ortodoxas", "románticas", "idealistas", y así por el estilo.

Eso de tratar de ridiculizar a los ecologistas, es una forma irrespetuosa de abordar un tema que no da para bromas ni sarcasmos, como los del Diputado rochense Aníbal Pereira que se queja de "que hay gente que no quiere que le toquen el paisaje", porque "parece que lo quiere poner en una caja de cristal". En el tema de los puertos de Rocha, este y otros legisladores, repiten un argumento bastante usado: "no nos olvidemos que la ganadería aporta más del 50% de los gases de efecto invernadero", como si fuera una incoherencia defender la ganadería ante el ataque de la mega minería y la mega forestación. Es como si "los ambientalistas" se aferraran a un capricho absurdo, exagerado, inconsistente e irracional.

Sin embargo, abundan razones para dudar de la conveniencia de los proyectos portuarios de La Paloma y El Palenque. Razones ecológicas, políticas, sociales, económicas. Podría decirse, por ejemplo: esos puertos no son infraestructura pensada para el desarrollo del país, sino una operativa logística necesaria para facilitar el saqueo neocolonialista que se pretende concretar con proyectos forestales y mineros de gran porte, a lo que se suman fines militares imperialistas, en el caso del puerto de aguas profundas de El Palenque.

Somos muchos los uruguayos que decimos no a los puertos, porque no queremos que nos roben, no queremos que comprometan el futuro del país, no queremos más contaminación y destrucción en la costa atlántica, no queremos ser usados como apoyo a la cuarta flota de USA. Queremos más Uruguay Natural, que es un negocio muy rentable y el que mejor democratiza los ingresos. Queremos fortalecer el rubro pesca, que también genera divisas y empleo. Queremos soberanía, no más extranjerización.

¿No suenan estos argumentos a preocupaciones bien fundadas? ¿Por qué eluden la discusión de estos temas? Parece que a falta de respuestas convincentes, recurren a la descalificación.

Por otra parte, con una sola pregunta, se puede rebatir el argumento de que la ganadería es la actividad que emite más gases de efecto invernadero: ¿Es eso excusa válida para justificar la mega minería o el modelo forestal celulósico que se pretenden consolidar? Por supuesto que no, por la sencilla razón de que esas actividades son más perjudiciales para el ambiente que la ganadería. Cualquier persona razonable y medianamente informada, puede concluir que las nefastas agresiones al suelo, el aire y el agua, que implican esos proyectos, en muy poco tiempo, conducirían a daños mucho mayores que cientos de años de ganadería. Entonces que no se diga: "si toleramos el daño que causa la explotación ganadera, ¿por qué no tolerar el daño de otras formas de explotación?", como si fuera todo lo mismo.

No se trata por tanto de que hay ambientalistas que no queremos que se toque el paisaje, solo para contemplarlo extasiados como admiradores de la naturaleza. No nos pinten como tontos que no se dan cuenta de que el gas metano que liberan los rumiantes contribuye al calentamiento global.

Más bien habría que preguntarse: ¿Realmente le conviene al país sacrificar la matriz productiva en base a la que está creciendo aún en medio de una crisis mundial? ¿Necesitamos esos puertos para darle mejor calidad de vida a nuestra población? ¿Obtendremos con ellos – tal como están planteados- más independencia, más oportunidades, mejores perspectivas de futuro? Muchos que nos hemos hecho honestamente esas preguntas, hemos llegado a respuestas negativas. Creemos que a nuestro querido país le va a ir mejor si potencia la ganadería, la agricultura y el turismo. Y no somos fanáticos, intransigentes o pirados. Tenemos razones, queremos ser escuchados, participar de los procesos de decisión, no ser descalificados con desprecio.

En resumen, queremos una discusión franca y profunda, porque son temas demasiado importantes como para eludirlos con una sonrisa despectiva.

     

Aníbal Terán Castromán

 

 

 

 

 

 

 

 

Nombre-copia-6Anibal Teran.

 

 

 

 

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