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El polvorín

Uruguay: “SOBRE EL PUCHO…”

30 Mayo 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

 

Jueves 27 de mayo de 2010

 

Mensaje de la 36

 

“SOBRE EL PUCHO…”
“El Frente Amplio donde comió el pescado, está largando las espinas”  
“El voto castigo, contra el gobierno no quiere decir  apoyar y confiar en la Asamblea Popular”  

 

Para los miles de uruguayos que votaron en blanco o anulado, pensar que el Frente Amplio los traicionó, engañó o decepcionó, no quiere decir a la vez, que están de acuerdo con los planteos de la Asamblea Popular.

Los primeros en dar la voz de alarma ante los resultados de las elecciones municipales, fueron los sectores menos comprometidos con la política y más tendientes a analizar la realidad con el pragmatismo de los técnicos profesionales. También fueron críticos aquellos dirigentes partidarios que de una manera u otra, se sintieron desplazados o perjudicados en la repartija de cargos y candidaturas, los cuales hicieron bandera del último fracaso.  

Sin embargo más allá de las explicaciones que unos y otros dentro del Frente Amplio tratan de fundamentar, en cuanto a las razones por las cuales cerca de doscientas mil personas optaron por un voto de protesta, para nosotros el interés no está en conocer las variadas causas sino la nueva realidad concreta que hasta poco no existía.

¿Pueden estas miles de personas haber tomado la determinación de mantenerse alejadas definitivamente del Frente Amplio, o solamente ha sido -como dicen los dirigentes progresistas- “un tirón de orejas”?
Seguramente esta sensación de descontento no surge en apenas unos meses, que van desde las elecciones nacionales a las departamentales. Salvo que en la primera vuelta estaba en juego el gobierno nacional y el posible triunfo de los blancos, y en la segunda instancia este peligro ya no existía.

De todas maneras se trata de un cambio demasiado importante en el proceso uruguayo como para no detenerse a analizarlo y reflexionar sobre el mismo y sus posibles consecuencias.
“Tirón de orejas”, deserción, protesta, disconformidad o cuestionamiento a las formas orgánicas internas, el Frente Amplio por primera vez desde su fundación deja atrás su carrera ascendente y comienza una profunda caída en sus simpatías.
¿Quiere decir esto que quienes piensan que el Frente Amplio es malo, acepte como buena a la Asamblea Popular?
Seguramente que no.

Lo más difícil en la vida es poder cambiar la forma de pensar de las personas, las creencias, las maneras de ver las cosas, las certezas que las mismas tienen en su visión del mundo. Ni quiere decir que estas casi doscientas mil personas van a venir solas hacia las posiciones de la Asamblea Popular, ni que tengan todos pensado no regresar más al Frente Amplio. Lo que no impide darle el mismo valor al hecho concreto de protesta, que hace unos pocos meses atrás no se expresaba públicamente de manera tan clara y contundente.
Lo que permite asegurar que hoy la izquierda tiene una nueva realidad con un importante número de uruguayos con grandes probabilidades de tener oídos receptivos para un planteo estratégico serio, una visión política bien desarrollada, y un método coherente y honesto que por lo menos los deje pensando y razonando a la vez.

Claro que para acercarles nuestro planteo y hacerles llegar nuestros objetivos como fuera política, hace falta -a nuestro entender- en primer lugar saber quiénes son y dónde se encuentran.
Seguramente estas personas están en todas partes, en los lugares de trabajo y estudio, entre los jubilados y las amas de casa, en los sindicatos, los barrios y los cuadros de fútbol. No será fácil individualizarlos por la sencilla razón que a unos les duele hablar contra la fuerza política de sus amores, y otros sentirán miedo de hacerlo por temor a la represión, perdida del empleo, aislamiento, o acusaciones.
Somos nosotros los que debemos hablar en voz alta. Somos nosotros quienes debemos identificarnos, somos nosotros los que debemos arriesgar a todas esas cosas que señalábamos anteriormente.
Pero si en los lugares de trabajo, estudio, ferias, calle, el barrio levantamos la voz de protesta seguramente mucha de esa gente se identificará con nosotros, primero nos escuchará y a la larga, se animará a expresarse venciendo el temor a la censura.
Hasta hoy la mayoría de la gente que viene a traer denuncias a la radio donde se involucra al gobierno o los patrones, prefiere no dar el nombre, o no salir al aire por esos mismos temores que mencionamos. 

Si hoy mismo la Asamblea Popular pretendiera identificar los 16 mil valientes que votaron en octubre, no sería una tarea fácil ni posible, todo el mundo está claro los riesgos que entraña identificarse con una fuerza política de izquierda.

Para contribuir a vencer el temor a la censura y represión de los frenteamplistas que protestaron con el voto castigo, ayudará mucho que cada compañero de la Asamblea Popular se identifique y demuestre así que no somos tan pocos ni bichos raros y clandestinos.
Hay miles de uruguayos disconformes con este gobierno y el Frente Amplio, muchos de ellos son potenciales compañeros de la Asamblea Popular.
Pero no van a venir solos a golpear la puerta de la Asamblea porque ni somos los únicos de la izquierda extra frentista, ni tampoco la única opción política. Otros regresarán al Frente, algunos simplemente se irán para la casa, otros elegirán otras opciones de izquierda entre las múltiples existentes y habrá hasta quienes regresen o ensayen caminos dentro de los partidos de la burguesía.

Pero lógicamente, y pensando con los pies sobre la tierra, un porcentaje determinado sería factible considerarlo como potencialmente alcanzable de atraer hacia las posiciones de la izquierda nucleadas en la Asamblea Popular.
Tarea que hace falta emprender cuanto antes pero mediante un plan y una concepción de trabajo bien definida.

El Frente Amplio ya ha comenzado un intento desesperado de recuperar las decenas de miles de votos, que se espantaron en la última elección. Autocríticas varias, nuevas promesas, políticas de puertas abiertas, futuros congresos, anuncios de modificación de los estatutos, etc, etc. Quienes mandaron a votar en blanco a sus afiliados hacen referencia en sus análisis a lo acertado de la opción. Y los partidos de la burguesía tratan de recuperar el famoso “voto prestado”, con la recuperación a la vez, de varias de las intendencias del interior.

La mayoría de quienes hoy integramos la Asamblea Popular, provenimos de un pasado dentro del Frente Amplio. Por tanto nadie mejor que nosotros mismos para comprender que está pasando por la cabeza de esa gente que en mayo votó en blanco o anulado.
Sabemos y conocemos ese proceso, el tiempo que lleva, y cuales son las reacciones que transcurren durante ese periodo de grandes contradicciones.
Desde la militancia de la Asamblea Popular puede llevarse a cabo un trabajo de acercamiento hacia ese nuevo sector de enorme importancia, trascendencia y mejores resultados.

Existe una buena base, nada despreciable de más de quince mil almas que se mantuvieron firmes en mayo, aún después de que los resultados de octubre dejaran al descubierto el verdadero alcance electoral de la Asamblea Popular, sus aciertos y sus insuficiencias.
Miles de compañeros de fierro, conscientes y leales a los principios e ideas rectoras de la política real de izquierda, que a sabiendas ya de que no se obtendrían en esa segunda vuelta cargos, igualmente sostuvieron firmemente la decisión de manifestarse nuevamente en las urnas apoyando a esta fuerza política.

La Asamblea Popular no deja de ser un mero y simple instrumento, una herramienta de trabajo político, muchos otros intentos previos y posteriores pueblan el amplio abanico de la izquierda uruguaya extra frentista.
Igualmente conviene que se le fortalezca, que se le siga apoyando sin vacilaciones, que ayudemos a que termine de consolidarse para que mediante el trabajo planificado, orgánico y consciente de toda su militancia no solo mejore la herramienta sino que se avance concretamente hacia los objetivos principales.
Decía Lenin que en política valía más un paso concreto que cien programas. Y este es uno de esos momentos desde mayo estamos en conocimientos de que existen decenas y decenas de miles de personas que están disconformes con el gobierno del Frente Amplio, y que estas personas vienen de un a experiencia intentando un cambio y que se consideran engañados. Dejar pasar esta oportunidad de acercamiento a estas personas, perder la ocasión de dialogar, y hacerles conocer nuestro plateo sería imperdonable. Y el momento es ahora, después ya será tarde, por lo menos con este sector de uruguayos que han vanguardizado la protesta y han hecho punta.

Seguramente no es la única tarea, y de acuerdo a como cada compañero categorice las necesidades internas, habrá otras no menos importantes y necesarias, pero el tiempo de encontrar y poder dialogar con toda esa gente sin duda es ahora, y no dentro de seis meses. De ello dependerá en una parte el crecimiento de la Asamblea Popular, en este periodo de paz social decretado entre el gobierno y los sindicatos del PIT CNT.

A lo que vale la pena señalar que se trata de un crecimiento en calidad, por el lado de la izquierda, muchos de ellos militantes formados, pertenecientes a partidos de izquierda, con consciencia y formación política. A esa gente deben dárseles respuestas políticas reales, desde un sitio homogéneo, serio, firme, y sin vacilaciones donde se reafirmen las certezas. La mayoría de esa gente está golpeada, viene de un lugar de abandono de los principios, de acomodos, de reyertas interminables, de la lucha por los cargos de acusaciones de corrupción. Provienen de un sitio viciado de zancadillas, de trampas, de deshonestidades, de la lucha por el poder, de insolidaridad, de traiciones.

Sin identificarlo como tal, la mayoría de esos compañeros han sido víctimas del “oportunismo” de izquierda, ahora está con varios síntomas negativos, desconfianza, desinterés, apatía, temor a ser nuevamente utilizados, engañados, traicionados. Nosotros debemos ofrecerle en cambio firmeza, ideas, trabajo, oportunidades, discusión, participación y sobre todo perspectivas de que no todo está perdido.
Todo eso puede decirse y hasta publicarse, pero antes que nada debe trasuntarse, reflejarse en el rostro de cada uno de nosotros, debe aflorar por los poros. Es ahora cuando nos necesitan y no mañana.

Al compañero que viene con dudas, con vacilaciones, con decepciones, no lo ganaremos agregándole nuevas incertidumbres, más dudas y nuevas debilidades. No lo reafirmaremos acentuándoles las debilidades, sumándole nuestras propias dudas y otras dificultades mayores.

Estos compañeros a quienes les ha temblado el piso y cuyas certezas y convencimientos de más de treinta años se han tambaleado y hasta venido al piso, no lo acercaremos profundizándole el miedo, y “rascando hasta el hueso”, cuando viene en busca de reencontrarse con las certezas perdidas con la confianza en la revolución y los verdaderos cambios.
De esta manera solo podemos esperar que esta gente o vuelva al Frente Amplio que por lo menos le garantiza triunfos electorales, o tome el camino reaccionario de la derecha, o continúe votando en blanco como lo superior de la posición más izquierdista. “No le doy el voto a nadie”. “Que se vayan todos”.

No hay demasiadas novedades dentro del proceso uruguayo. Que la izquierda es pequeña, y le cuesta crecer, sigue siendo una constatación afirmativa. En cambio lo novedosamente satisfactorio y alentador, ha sido en esta oportunidad conocer que el Frente Amplio, “donde comió el pescado, está largando las espinas”.

Uno de estos viernes pasados concurrió a la Fonoplatea de la radio una pareja nueva, ante la participación de uno de ellos con el propósito de opinar acerca de los videos pasados sobre la crisis griega y tailandesa este compañero sintetizaba lo siguiente: 
“Después de haber escuchado a Rubio en una charla del Parque Rodó, debo decirles que estoy en desacuerdo con ustedes en un 80 por ciento”. “Pero venimos aquí porque los respetamos por su coherencia, honestidad y seriedad”.

Pensamos que esta pareja es un exponente mayoritario de la gente de que hablamos, ahora se trata de convencerlos en un 80 por ciento, nada más. Y una vez que comencemos a conversar, seguramente mucha de esas ideas que existen sobre nosotros se desvanezcan definitivamente. Porque debemos partir de la base que se nos desconoce, que la política de cerco, aislamiento, y bloqueo les ha dado resultado y que muchas veces tiene una idea de lo que pensamos no por nosotros mismos, sino por lo que dicen nuestros detractores sobre nosotros.

En política debemos ser pacientes y constantes, no apresurarse ni desesperarse antes las nuevas perspectivas inimaginables hasta hace muy poco tiempo. Actuar apresuradamente viendo solamente las perspectivas inmediatas, sin prever algo del futuro inmediato no sería pensar políticamente que precisamente permite adelantarse en algo al futuro. Hay muchas cosas para hacer y otras tantas o más para decir. Pero debemos categorizar a unas y otras, sin caer en ordenarlas como sobre una mesa a todas por igual y a la misma altura.
Hoy hay casi doscientas mil personas. Bueno, a salir a conversar con ellas. Una tarea individual, pero no individualista, una labor consciente y planificada, un esfuerzo silencioso pero altamente provechoso para el conjunto social de la izquierda.

Donde el receptor podrá decir entonces, “bueno a alguien le interesó lo que hice”, “no estoy solo, hay gente solidaria”, “si se interesan para que siga militando, no debo estar tan equivocado”. 
Cualquier esfuerzo individual o de conjunto que enfrente al régimen que cuestione el poder progresista, debe ser reconocido por nosotros, no debe pasar inadvertido o sin destacarse. Es parte de un reconocimiento a la valentía, pero además es una forma concreta para que surjan en el futuro actitudes similares o parecidas.

LOS PROCESOS SON DIRIGIBLES.
LA POLÍTICA SE INTEGRA DE TEORÍA Y ACCIÓN.
JAMÁS HASTA AHORA HABÍAMOS TENIDO 170 MIL URUGUAYOS CON DUDAS TAN PROFUNDAS SOBRE EL GOBIERNO FRENTEAMPLISTA.

COMO DICEN LOS GALLEGOS… ¡A POR ELLOS!

 

 

Cx 36 Centenario

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Che cacho 05/30/2010 01:16


Hay una posibilidad que no es tenida en cuenta por ningún "analista" acerca de la aparición de esta tremenda porción del pueblo que optó por el voto en blanco. Esta posibilidad no considerada es la
que me dice que casi seguro son ciudadanos hartos de TODOS, DE ABSOLUTAMENTE TODOS, quienes usan el carnaval electoral bien para prometer lo que no van a cumplir o para sembrar viejas ilusiones que
jamás se cumplieron y que por supuesto ya no se cumplirán por más honesto que sean los planteos. Es obvio que estos análisis son hechos con los parámetros de los junta votos tradicionales que solo
ven tras un hombre un voto cuando debiera verse totalmente al revés: tras un voto hay un ser humano que busca un cambio que se traduzca en su vida cotidiana. Todo esto de salir a buscar votos, aún
con las mejores intenciones, no es más que reproducir el sistema de engaño que tiene armada la burguesía. ¿Quieren saber quien votó contra el sistema? Es muy fácil. Despójense de la camiseta,
abandonen banderas partidarias, desháganse de las pancartas, descuelguen de sus locales los carteles anunciadores de tal o cual fracción política y conviertanlos en lugares de reunión de los
vecinos donde se pueda hablar de los problemas comunes y tratar, ENTRE TODOS, de buscarle solución. Sin la intención de catequizar a nadie y sin necesidad de ocultar nuestras ideas ni nuestras
propuestas. Les aseguro compañeros que van a ver resultados políticos más rápidos y duraderos de lo que se imaginan. Y en algo concordamos, es este el momento más oportuno que se nos ha presentado
en toda la historia desde que se imterrumpio la epopeya artiguista. De nosotros depende empezar a elaborar un triunfo o volver a procesar otro fracaso.