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El polvorín

URUGUAY - TERRORISMO VERBAL

11 Marzo 2014 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Quienes nos oponemos a la megaminería fuimos acusados públicamente de “ecologistas fundamentalistas”. Como el término “fundamentalista” está de moda, sirve tanto para un roto como para un descosido, y, si me apuran, hasta para un zurcido. Desde luego, al oficialismo a ultranza y rajatabla también podría considerárselo como una forma de fundamentalismo. Total, adjetivar no cuesta nada, y a río revuelto ganancia de pescadores. Y, como no podía ser de otra manera, el señor Presidente levantó los decibeles, y ahora pasamos a ser “terroristas ambientales”.

Paradójicamente, quienes están a favor de la megaminería y se niegan a debatir públicamente sobre un tema tan grave y sobre el cual la población debería estar enterada (por aquello de la “participación popular”, no sé si les suena), recurren a una de las formas más burdas del terrorismo: el terrorismo verbal. Así, en lugar de abrir la posibilidad de un amplio debate, para que una vez informada de los pro y de los contra, la ciudadanía pueda decidir sobre algo que nos va a afectar a todos los uruguayos, se dedican a lanzar esta clase de epítetos destinados a desprestigiar a quienes se oponen al megaproyecto. Total, si después el negocio sale mal, con reconocer la metida de pata alcanza y sobra, como en el caso de PLUNA. Error que, por supuesto, pagaremos entre todos (además de pagarles el sueldo a los que cometieron el error)

Esta forma de encarar las cuestiones que a todos nos atañen, es profundamente antidemocrática, pero también más vieja que la boca del mate. El mismo señor Presidente, en sus tiempos de guerrillero de “pistola al cinto”, fue tachado de “subversivo” y de “terrorista”, así que él sabe lo que está haciendo cuando califica de “terroristas” a quienes no comparten su entusiasmo por la megaminería. Yo no sé a qué sector del MLN pertenecía el señor Presidente, si al de los exaltados o al de los sensatos. Pero bien se sabe que en todo grupo humano hay de los unos y de los otros. La táctica del terrorismo verbal consiste en poner una lupa sobre los exaltados a fin de descalificar a todo el grupo en base a lo que estos hagan o digan. De esa manera, todos los que estamos en contra de la megaminería (con muy buenas razones, por cierto, como las que han expuesto el fiscal Viana, el ingeniero Stolkin, los periodistas Bacchetta y Gudynas, para nada terroristas), recibimos una manito de bleque: “fundamentalistas”, y ahora “terroristas”. Y, desde luego, con fundamentalistas o terroristas, ¿quién se va a poner a debatir o discutir? Hay que hundirlos en el oprobio, o hacer como Pacheco Areco con la lista de palabras que prohibió publicar, dando lugar a “los innombrables”. Podríamos empezar por prohibir mencionar la palabra “megaminería”. Decreto del Superior Gobierno: Desde hoy queda terminantemente prohibido pronunciar la palabra megaminería, y aquél que se atreva a desobedecer esta ordenanza será automáticamente considerado un fundamentalista con posibilidades de alcanzar la categoría de terrorista

Mientras tanto, la población continúa sin saber de qué se trata el asunto que nos preocupa a los que nos consideramos sensatos: la dichosa megaminería. Y, entre quienes hemos tratado de informarnos, sospechamos que el gobierno sabe que si la gente -o “el pueblo” como se decía antes de que tantas cosas cambiaran a nivel del lenguaje- se entera de lo que se trata este “paquete” se va a negar terminantemente a “comprarlo”. Porque el uruguayo será “consumista”, pero no sé si masca vidrio.

Por ahora, el único argumento que nos ha ofrecido el gobierno es el de lo que piensa hacer, en términos generales, con la plata que el Estado obtendrá por la extracción del hierro. Creo que es demasiado poco frente a lo que plantean quienes se oponen. Cuando yo me enteré de las implicancias de la minería a cielo abierto, se me pusieron los pelos de punta. Capaz que la versión que yo escuché era medio apocalíptica, pero el hecho es que nada de lo que el gobierno ha dicho a favor de la megaminería alcanza como para que mis pelos recobren su estado natural. Así que estoy sumamente preocupado y, por si fuera poco, altamente desconfiado de la gente que con mi voto ayudé a obtener el gobierno.

Tengo que aclarar que nunca esperé que de un gobierno del FA surgiera el socialismo, como no creo que haya surgido de ningún gobierno en la historia, por más “socialista” que se autodenomine. Pero tampoco esperé que el FA se jugara tan abiertamente, y tan irresponsablemente, a favor del sistema capitalista. No creía, para decirlo metafóricamente, que algunos “rubicones” pudieran cruzarse, pero bueno, me equivoqué (si es que no se equivocaron quienes cruzaron ese “Rubicón”). Por otro lado, también creí que, entre varios de nosotros, habíamos recuperado, tras la “revolución fallida”, un cierto sentido de lo democrático y de lo republicano que fuera más allá de lo electoral, pero parece que también en eso me equivoqué

Sobre el “fundamentalismo” de los ecologistas, les diría a los “dinosaurios” de la izquierda nacional (sin importar la edad, porque también hay pichones de dinosaurios), que trataran de informarse sobre el pensamiento que buena parte de la izquierda mundial ha producido durante estas últimas décadas. Y sobre todo que hicieran el esfuerzo mental de establecer qué tipo de relaciones existe entre la actividad depredadora del medio ambiente terrestre (nuestro “hogar”) y el sistema capitalista cuyas puntas de lanza son las transnacionales (capaz que a los viejos izquierdistas la palabra “transnacional” les suena, y si les suena capaz que también les suena la expresión “soberanía nacional”).

Así que no se necesita ni siquiera ser ecologista para estar contra la megaminería: basta con saber que se trata de una transnacional que va a llevarse la mayor parte de nuestros recursos naturales para un mayor y más rápido desarrollo de alguno de los centros del capitalismo internacional, cuyo poderío ya sabemos qué fines persigue y que logros obtiene: lucro y despilfarro por un lado y miseria por otro. Para nosotros, como siempre, las migajas: algunas fuentecitas de trabajo, que siempre vienen bien para tranquilizar a la gente. Porque de la “industria siderúrgica” de la que hablan algunos, más bien parece tema para una murga. Les recomiendo que lean lo que dice Angela Davis (no sé si se acuerdan: aquella intelectual afroamericana y comunista, que estuvo presa durante años en EE.UU., y por cuya liberación los “camaradas” hicieron una campaña internacional), sobre el estado en que quedó la poderosa industria siderúrgica estadounidense: las grandes empresas se trasladaron a regiones con mano de obra más barata, y “adiós industria siderúrgica estadounidense”. Eso es el capitalismo en serio, lo demás son paparruchas, “ilusiones del viejo y de la vieja”.

Claro, como nosotros somos flor de vivos (a pesar de que el señor Presidente nos tiene por “nabos”), capaz que podemos desarrollar nuestra propia industria siderúrgica a la sombra de una transnacional que a lo único que puede aspirar, de acuerdo a su propia naturaleza, es a llevarse la mayor cantidad de hierro posible al menor costo posible. Esto lo saben de sobra quienes se dicen “izquierdistas”: está en la tapa de numerosos libros, y además era lo que predicábamos cuando estábamos en el llano.

Así que, ¿en qué quedamos? ¿Seguimos largando epítetos? Porque los de “entreguistas” y “vendepatrias” eran muy comunes entre los izquierdistas cuando eran opositores a las políticas de colorados y blancos.

Estimado frenteamplista: con la mano en el corazón, ¿qué estaría haciendo usted si el proyecto de megaminería lo estuviera llevando adelante un gobierno blanco o colorado? No se esfuerce, yo le contesto: estaría haciendo “terrorismo ambiental” en las calles (o sea, “poniéndole palos en la rueda” al gobierno de turno).

Hace poco tiempo un amigo, integrante del partido socialista, me preguntó si ya había resuelto mis contradicciones. El problema que tengo es que a las contradicciones las veo en otros, pero me parece que no las pueden resolver porque están aquejados de una especie de autismo, que les impide verlas.
El autismo, por si no lo saben, es una patología muy parecida al ombliguismo
Y este ombliguismo lo único que nos dice es que tenemos que ganar el próximo gobierno. ¿Para qué? ¡Ah!, eso después se verá.

En esta vuelta del “giro a la izquierda” apareció la megaminería, así que con Tabaré, ni le cuento

BOLIVAR VIANA 

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arlette 03/12/2014 03:12


Está quedando en claro que para los gobiernos progresistas o de la nueva izquierda, las cuestiones ambientales se han
convertido en un flanco de serias contradicciones.


El decidido apoyo al extractivismo para alimentar el crecimiento económico está agravando los impactos ambientales, desencadena serias protestas
sociales, y perpetúa la subordinación de ser proveedores de materias primas para la globalización.


 


Se rompe el diálogo con el movimiento popular, y se cae en una izquierda que es cada vez menos roja porque se vuelve marrón cuando el gobierno dice que va a promover una inversión en el sector
del hierro para en algún momento hacer una industria siderúrgica nacional


 


La "izquierda" aspiraba a desarrollos endógenos y autónomos


 .Este tipo de emprendimientos, basados por ejemplo en la exportación de porotos de soja o de hierro en bruto, aumentan nuestra dependencia
de la globalización.


 


No nos hace más autónomos ni genera un desarrollo endógeno sino que nos hace más dependientes de la inversión extranjera y de los mercados
exteriores. demuestra un problema serio de desconocimiento de los datos de qué pasa con el desarrollo de esos sectores ahora hay otro cambio importante, con el realineamiento del movimiento
sindical.


 


Lo que más impacta de esto es el gran cambio cultural que se ha producido en la izquierda .


Los países cacaoteros o bananeros siempre fueron cuestionados por la izquierda.


 


Los países más avanzados no quieren hacerlo por su costo energético.


 
Entonces, permiten que Brasil sea la gran potencia siderúrgica del hemisferio sur; el gran productor de hierro, aceros y aluminio.
Acá es que se genera esta fractura entre nuevos movimientos sociales, que cuestionan el extractivismo y los viejos movimientos sociales, como este tipo de sindicalismo, que está a favor
del extractivismo, por razones de apego ideológico al gobierno explotando la naturaleza

El caso más dramático es el de Brasil, que explica la acentuación de la estrategia progresista de tipo extractivistas


.Las dos mayores empresas brasileras, que son transnacionales, son extractivistas: Petrobras y Vale do Rio Doce. Petrobras es una empresa mixta con participación directa del
Estado.


Pero tanto en Petrobras como en la minera Vale, entre los principales accionistas están los fondos de pensiones de los sindicatos más grandes. Y el principal financiador es el gobierno
federal a través del BNDES.


 

arlette 03/12/2014 02:24


Política empobrecida
Como el extractivismo es apenas defendible en términos de rentabilidad, sin contabilizar los costos sosicales y ambientales, no es fácil encontrar otros argumentos de peso para
defenderlos. Ante esa carencia, en los países vecinos, los gobiernos caen en deformaciones, ocultamientos, exageraciones, etc.¿En Uruguay estamos lejos de esa condición? Repasemos lo que ha
sucedido en las últimas semanas. Comencemos por el presidente Mujica, poniendo como ejemplo de buena minería una explotación en Brasil, que cuando se la revisa se encuentra que nada tiene que ver
con Aratirí (la brasileña es de socavón, la nuestra sería a cielo abierto), y las fotos de sus canteras y obradores muestran paisajes devastados. O sea, casi todo a la inversa de lo dicho por
Mujica. El subsecretario de Industria, E. Ortuño, defendió el contrato con la minera como paso previo y necesario para los estudios ambientales. Otro error, porque DINAMA no exige ese contrato, y
de hecho ya está estudiando al asunto. No podemos dejar de citar al prosecretario D. Cánepa, afirmando que este es el gobierno que más hizo por el ambiente –una exageración que muy pocos creerán,
dadas las embestidas presidenciales contra la DINAMA, o la tolerancia con el débil manejo ambiental del Ministerio de Ganadería.

arlette 03/12/2014 02:19


MUJICA Criticando a
Ecologistas


de ROCHA



¿Nos vendemos al bajo precio de la necesidad???
http://www.youtube.com/watch?v=ip0KdvEvwTY
Vean AL PRESIDENTE  con su lenguaje escatológico haciendo la apología de las
privatizaciones.


La mayoría de la tierra en
Uruguay está siendo vendida a grandes compañías extranjeras que están destruyendo el "Uruguay Natural"


 y


este caballero quiere seguir privatizando
lo único que va quedando como espacio público en la franja costera



¿Podemos hacer algo?,


 por lo menos difundamos este tipo de "confesiones" para que los que aun no se han despertado tomen consciencia de lo que estamos legando a nuestros hijos y los
hijos de nuestros hijos.


Liberemos la MEMORIA la dignidad de la
memoria,


para no estar condenados a la pena de
amnesia perpetua


Pobres de nosotros sin la
memoria


 


Las miserias de José Pepe
Mujica: "Las mieles del capitalismo"


http://www.youtube.com/watch?v=-S3-eJfw-_M&feature=related

arlette 03/12/2014 02:01



EL DERRAME ARATIRI por Eduardo Gudynas






El extractivismo
minero no sólo tiene impactos locales, sino que afecta la marcha de todo un país, su economía y política, a juzgar por lo que sucede en naciones vecinas. Algunos de los primeros síntomas
parecen asomar en Uruguay.


 


Buena parte de la
discusión sobre el proyecto mega minero Aratirí se ha enfocado en los impactos que generará a nivel local, y en sus posibles beneficios económicos. Pero si se observa lo que ha pasado en
los países vecinos embarcados en el extractivismo exportador, se observará que tiene efectos profundos que van más allá de lo local, y que cubren varias dimensiones. Son impactos que
podríamos llamar de “derrame”, ya que alteran las formas en que, por ejemplo, se desenvuelve la política, el papel del Estado, la dinámica económica o la planificación territorial.


 


En Uruguay, más
allá de algunos aspectos económicos, se le ha prestado poca atención a esos derrames. Los medios de prensa, salvo excepciones, no han ayudado a explorar esas particularidades. Las
tertulias no lo han discutido, y los analistas económicos, al parecer se los han salteado. Pero es justamente lo que ha sucedido en otros países lo que lleva a la necesidad de mirar con
más atención, al menos algunos de esos derrames.


 


Territorios y
municipios


 


Una vez que se
abren las puertas al extractivismo, comienza un proceso de concesiones territoriales que se vuelve casi imparable. Los gobiernos centrales otorgan áreas para mineras o petroleras, y en
poco tiempo un elevado porcentaje de la superficie de un país puede estar concesionada (por ejemplo, 80% en Perú). Se denuncian sitios donde se sabe que existen recursos, donde se
sospecha, e incluso en otros tan sólo por las dudas.


 


Esto genera
conflictos sobre el uso de los suelos entre los pobladores locales y los municipios, contra los gobiernos centrales. Estallas contradicciones entre usos agropecuarios (que son de muy
largo plazo) contra extractivistas (que siempre son de corto plazo).


 


Efectos
económicos


 


Las consecuencias
económicas de la megaminería están repletas de incertidumbres. El gobierno repetidamente dice que será muy exitosa, pero casi nadie investiga el origen de sus números. Todo es más
incierto dado que los dichos sobre las ganancias para el país cambian con el paso de los meses.


 


Miremos a los
países vecinos. En casi todos ellos se ha descubierto que el extractivismo está rodeados de los llamados “subsidios perversos”. Estas son ayudas que otorga el Estado para retener al
inversor, y pueden ser directas o indirectas (por ejemplo, energía eléctrica subsidiada, agua gratis, infraestructura, exoneraciones tributarias, etc.). Son calificados como “perversos”
en tanto implican deformaciones dentro del mercado y alientan impactos sociales y ambientales, que ese mismo Estado tendrá que atender económicamente (por ejemplo, tolera la
contaminación, pero en el futuro, el gobierno o el municipio, lidiará con ese costo).


 


También se ha
observado la conocida “enfermedad holandesa”, allí donde el extractivismo exportador se agiganta con altos precios de las materias primas. Esa es una condición donde hay récords de
ingreso




arlette 03/12/2014 01:56


Carta al ministro de Ganadería Tabaré Aguerre de productores y vecinos de Cerro Chato


 


Cerro Chato, febrero de 2014

Señor Ministro de Ganadería

Don Tabaré Aguerre

Presente

Ante sus recientes expresiones, difundidas ampliamente en los medios de prensa referentes al conflicto existente entre la actividad agropecuaria y la proyectada explotación minera de Aratirí, La
Sociedad Agropecuaria de Cerro Chato, -respondiendo al clamor de sus asociados, productores y vecinos de ésta vasta zona- viene a dejar en claro los siguientes asuntos

a)En primer lugar referente a la extensión del proyecto minero, el distrito minero de acuerdo a la solicitud presentada ante Dinamige en los expedientes 3310/13 y 3313/13 , tiene exactamente
15.036 hectáreas , y no las 1000 o 5.000 hectáreas a las que Usted alude .

Súmense a éstas las 120.000 hectáreas pedidas para prospección y exploración en la misma zona .Si hablamos de una proyección nacional del tema minería, hay pedidos por 3.500.000 hectáreas.

b) No se ajusta a la verdad , cuando expresa que los campos de la zona están por debajo de la media de la productividad nacional .En los predios designados como "zona de sacrificio ambiental",
por ésta Administración hay campos de índice Coneat 120, con importantes fuentes de agua , producción agropecuaria intensiva, exitosos procesos asociativos entre productores , genética de primer
nivel con reconocidas cabañas, diversificación productiva con zonas forestadas y estancias turísticas .Solo en el distrito minero, esta actividad afecta irremediablemente a un centenar unidades
productivas. 

Téngase presente que la actividad con estas características, no solo destruye las unidades productivas dentro del distrito minero, sino que devalúa en un rango no cuantificado de quilómetros la
actividad productiva allí instalada.

c) En cuanto al tema del agua se limita a repetir textualmente el catecismo expuesto en los folletos de Aratirí, que ya repartiera el Presidente en el Consejo de Ministros. Oportunamente ,olvida
que de acuerdo al Informe de Impacto Ambiental de la misma Empresa está previsto: el desvío del Arroyo Valentines , en una extensión de 11 quilómetros, la desviación del Río Yí a la altura de la
Mina Maidana , la desviación del Arroyo "Las Palmas" y "las Conchas "; el reconocimiento expreso de la afectación de las napas freáticas en una extensión de 6 quilómetros a contar del borde de la
mina , la construcción de un dique de relave de 2.500 hectáreas, para depósito de aguas contaminadas con drenaje ácido y sustancias como la poliacrilamida. La ubicación de esta actividad en las
cabeceras de cuenca del Río Yí y del Río Olimar , implica una afectación severísima e imprevisible de los recursos hídricos de ésta región ; un mineroducto que en su trayectoria hacia las costas
de Rocha atraviesa 200 corrientes de agua entre ellas el rio Yí y el Cebollatí.

d) Otro de los Mandamientos del catecismo Aratirí, que repite textualmente es el de la no utilización de productos químicos .Nos preguntamos ¿que son las 43.000 toneladas anuales de explosivos
químicos, 200.000 litros de fuel diarios que producirán 30 toneladas de gases hora? ¿Qué son las la 1700 toneladas diarias del floculante poliacrilamida , con componentes cancerígenos? Esta es la
propuesta de Aratirí en el tomo I ,pag 40 del EIA-

e) Es un peligroso error conceptual , para un Ministro de Ganadería de una país agropecuario como el Uruguay ,el argumento facilista de comparar una represa con explotación minera de hierro a
cielo abierto .La producción de energía eléctrica a través de una represa es básicamente sustentable ,la minería a cielo abierto es extractiva y depredadora .Es otro grave error conceptual
comparar las areneras o canteras para construcción con la minería metalífera a cielo abierto ,tanto por su extensión ,su profundidad , la ausencia de estériles, y los costos de eventuales
remediaciones. 

f) En cuanto a las promocionadas compensaciones económicas, cuya instrumentación se adjudica debemos recordarle que vivimos en un estado derecho que tiene por principio general que quien provoca
un daño debe compensarlo. Estas no son una dádiva generosa de un Ministro de o de una Administración .Así lo establece la Constitución y el Código de Minería en su régimen general. Más bien lo
que ha hecho la Ley de Minería de Gran Porte es retacear esas compensaciones 

g) Para finalizar, todos los productores y vecinos de la zona tenemos la presente al Ministro Aguerre y al Ministro Kreimerman en su única concurrencia a Cerro Chato rodeados de inusual guardia
policial, en la circunstancia a la que alude, cuando públicamente reconoció que había leído sobre el proyecto minero en el viaje, y aconsejó a los productores afectados no entorar en la zona.

Señor Ministro, más allá de su investidura a la que respetamos, le recordamos que la misma deriva del Pueblo y es temporaria .Con total seguridad los productores de ésta zona-tan duros como el
hierro - seguiremos siendo porfiadamente ciudadanos de éste lugar , productores rurales y familiares ,más allá del acotado tiempo de su Ministerio .También seguramente cuando la Historia juzgue
éste complejo proceso vamos a salir mejor parados que Usted. 

Por las razones que acabamos de exponer venimos a expresar nuestro más completo repudio a los conceptos por Usted vertidos , que revelan un desconocimiento sustancial sobre el proyecto minero, la
realidad productiva y social de la región ,así como el conflicto generado en la zona , todo enmarcado en una visión netamente economicista del problema ,reductora e irresponsable.

En atención a la indignación que han generado su dichos, y al reiterado clamor de productores y vecinos de la zona hemos decidido declararlo persona no grata .

Saludamos a Ud. muy atentamente.

Por Sociedad Agropecuaria de Cerro Chato