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El polvorín

Uruguay_Las porfias de la memoria: Abel Ayala, Primer Desaparecido

2 Julio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

fuente: postaporteñ@
info@postaportenia.com.ar

Completamos en esta entrega los capítulos de un libro que su autora "pretende terminar algún día sobre Abel Ayala, primer desaparecido en Uruguay".  Este espacio dedicado a la memoria, tuvo la posibilidad de difundirlo con inmenso orgullo y agradecimiento a su autora Margarita Ferro, ya que hay que hay que reivindicar a este compañero, el capitulo 1, fue publicado en Nº 372  27 de    junio de 2010  

CAPÍTULO 2: SECUESTRADO... O... CLANDESTINO...
Abel Adán Ayala Alvez, un nombre no carente de simbolismo, sus cuatro palabras se inician con la primera letra del alfabeto, y ciertamente se convirtió en el alfa de un método instaurado horrorosamente en el país y en toda América Latina. Es, además, el hermano víctima -Abel-  de Caín, su hermano asesino([1]); y el primer hombre - Adán-, también de una larga lista de hombres y mujeres de una nueva especie: los desaparecidos. Ni vivos ni muertos, con una identidad detenida en el tiempo, convertidos en nombres, que como sus siluetas vacías, perdieron la presencia y carnalidad -arrebatada impunemente- y que tan afanosamente seguimos buscando.

Seguramente hace treinta años, y hoy, muchos se preguntan, pero ¿por qué desapareció alguien que no era ni connotado militante, ni estaba claramente vinculado a alguna organización política de izquierda?   

Después de aquél 17 de julio, muchas fueron las conjeturas que se tejieron: "podría haber sido objeto de secuestro por parte del escuadrón de la muerte"([2]), o,  como respondió Armando Acosta y Lara, por entonces subsecretario del Ministerio del Interior, a los familiares de Ayala..."habrá pasado a la clandestinidad..." Una declaración de la Asociación de Estudiantes de Medicina([3])ubica con precisión la situación de su compañero desaparecido un mes atrás...

Declaración:

1.                 que el compañero Abel Ayala es un estudiante normal de esta Facultad, estando cursando en estos momentos 3° año del plan 1945, siendo además integrante de AEM.
2.                  que resulta peculiar la negligencia con la cual las fuerzas policiales han actuado en el caso, no dando ninguna información concreta de su paradero a familiares, y ante la insistencia de estos, contestando con frases provocativas;
3.                  que esto se incluye dentro del clima de terror que pretenden crear las clases dominantes, aplicando su política fascista a través de bandos jupistas y la aparición en la vida nacional del ya tristemente famoso "Escuadrón de la Muerte", todo esto para igualar a las dictaduras de Brasil y Guatemala, donde estos hechos son comunes.
4.                  todo tiende a querer frenar la lucha del pueblo, más unido y combativo que nunca, por eso llamamos a redoblar filas junto al movimiento popular para erradicar a la oligarquía fascista y la liberación definitiva.

    Indudablemente todavía estaba vigente la impronta que el 68 uruguayo había dejado en el movimiento estudiantil. En su incansable y laberíntica búsqueda, los familiares de Ayala, alguna vez recibieron como respuesta: "Habrá pasado a la clandestinidad. En medicina es un nido..." La Facultad de Medicina se había caracterizado desde 1968, por albergar gran parte de un sector altamente combativo del estudiantado universitario. Es memorable el enfrentamiento entre estudiantes de esa Facultad, junto a obreros de "Alpargatas", con las fuerzas policiales el 11 de julio de 1968. Esa amalgama de obreros y estudiantes, permaneció tres días ocupando el local universitario. Sin provisiones, crearon un ingenioso mecanismo de cuerdas y rondanas entre esa Facultad y la de Química, por la que azarosamente llegaba la ayuda popular... Negándose a ser fichados, los futuros médicos realizaron el día 13 de julio una nueva manifestación, en la que se producen 64 detenciones.([4])

Pero el Negrito nunca estuvo en la primera línea de aquél enfrentamiento, seguramente, su doble condición de estudiante y funcionario policial influyeron para esto. Sin embargo, su buena integración al gremio estudiantil lo volvía un poco sospechoso para alguna prensa de la época: "se sabe que a pesar de su condición de empleado policial, Ayala jamás tuvo problemas de ninguna naturaleza con sus compañeros de estudio. El joven no era precisamente un activista, pero acataba las resoluciones del gremio y participaba de las asambleas, habiendo manifestado en más de una oportunidad que no compartía los procedimientos de las organizaciones extremistas".([5])

Por su trabajo en Sanidad Policial, estuvo detenido dos días en agosto de 1970, y fue interrogado acerca de la desaparición de ciertas fichas de ese organismo, que luego aparecieron en un local del M.L.N., sin embargo, respecto a estos hechos dice el diario "Acción" del 30 de agosto de 1971, "nunca quedó demasiado claro si Ayala ya era funcionario de Sanidad Policial cuando se produjo el hurto de las fichas..."

Son muchas las interrogantes que se plantearon en el momento de la desaparición, la prensa, al referirse al hecho emplea títulos como "Misteriosa desaparición de policía estudiante", "Ayala: Ignoro si está vivo o muerto", "Ocultan identidad de preso en el CIM, ¿Ayala?", "El estudiante estaría eludiendo a la policía", "La madre de Ayala no cree a la policía", "Ayala, sin rastros de su paradero a un mes de su desaparición", "No hay rastros del agente de sanidad policial Abel Ayala Alvez", "Persiste el misterio sobre los paraderos de Ayala y Castagnetto", "Ayala, Maeso y Castagnetto, los desaparecidos de agosto".

Se trataba de hechos absolutamente nuevos a la sociedad uruguaya, nunca los ciudadanos se habían esfumado, nadie hasta entonces podía siquiera pensar que alguien pudiera "desaparecer" sin dejar ninguna huella. La "desaparición forzada" fue un concepto que fuimos acuñando -dolorosamente- con posterioridad. El pretendido pasaje a la clandestinidad fue una cortina de humo, levantada entonces por los mismos que lo hicieron desaparecer: los integrantes del escuadrón de la muerte, comando caza tupamaros, íntimamente relacionados con los departamentos 5 y 6 de jefatura de policía, la embajada estadounidense y la CIA.

CAPÍTULO 3: DETRÁS DE UNA SOMBRA

En 1971 el secuestro y desaparición de personas, estaba en su etapa de "ensayo", porque "en Uruguay este método procesal que transitó los bordes de la Ley de Seguridad fue aplicado masivamente por el gobierno militar desde 1975 (lo que no significa que antes no se hubiera ensayado:"escuadrón de la muerte", durante los años 1970-72, y las propias fuerzas conjuntas, 1974, con los asesinatos en Soca).

Implica la detención de personas seguida de su "desaparición", y la obstinada negativa oficial a reconocer la responsabilidad de los organismos intervinientes y a admitir que aquellas estaban en poder de las fuerzas armadas. Obraban en total clandestinidad y sobre seguro. Generalmente actuaban a altas horas de la noche o de la madrugada. De preferencia, por esto mismo la incursión se realizaba en el domicilio de la víctima, aunque también hubo secuestros en lugares de trabajo y en las calles, aún a pleno día y en medio de la gente".([6])

Llama poderosamente la atención que estos macabros ensayos se realizaran con personas ligeramente vinculadas a actividades gremiales o políticas. Como ya vimos Ayala era un integrante más de la Asociación de Estudiantes de Medicina; Héctor Castagnetto, segundo desaparecido en Uruguay, exactamente un mes después, no tenía militancia política o gremial, simplemente sus hermanas habían estado detenidas tiempo atrás, por razones políticas, pero al momento de su desaparición, ya habían sido liberadas. Los ensayos empezaron por la periferia y luego, en dantescos círculos concéntricos se fueron centrando sobre personas con mayor compromiso militante. En agosto del 71 el Diario Acción, dirigido entre otros por Jorge Batlle y Julio Ma. Sanguinetti, había sido recientemente salvado de una quiebra con ayuda estatal, y en su edición del día 30, titula "PERSISTE EL MISTERIO SOBRE LOS PARADEROS DE AYALA Y CASTAGNETTO", manejando las dos hipótesis en disputa en aquél momento: o el pasaje a la clandestinidad o el secuestro por la extrema derecha. Esta publicación batllista, maneja una conclusión bastante sugestiva; resuelve que Castagnetto "habría pasado a la clandestinidad" y se pretendía su secuestro para sobredimensionar el papel del Comando Caza Tupamaros, como una estrategia de la organización de izquierda armada. Pero mantiene un absoluto silencio sobre Ayala.

Casi un mes después de la desaparición de El Negrito Ayala, la prensa se hacía eco de la presencia de un  preso no identificado en dependencias militares, quien se presumía podía ser el estudiante riverense, "se confirmó la existencia de otro preso retenido en el CIM (Centro de Instrucción de la Marina) en condiciones particularmente duras. Permanentemente encerrado en un calabozo, no se le permite salir a recreos ni a ejercitarse en los patios. Esta persona cuya identidad ocultan las autoridades, vive como vivía "el hombre de la máscara de hierro" encerrado en el fondo de la mazmorra... Nadie sabe de quién se trata el misterioso detenido del CIM, aunque son muchas las sospechas, cada uno de los estudiantes dados por "desaparecidos" a lo largo de las últimas semanas  es candidato a convertirse en ese preso solitario... sometido a la tortura de la constante soledad, el permanente silencio y la oscuridad a todas horas..."([7])

La detención-desaparición de personas se produce a través de una persistente secuencia de secuestro-traslado-tortura, sostienen Baumgartner, Durán Mattos y Mazzeo en su libro "Desaparecidos", el secuestro era precedido de seguimientos y vigilancias más o menos secretas, para posteriormente ser realizado por varios hombres, vestidos de civil, en automóviles. Inmediatamente se cubría los ojos a las víctimas, lo que en el argot de los represores se llamó "compartimentar" en Uruguay, o "tabicar" en Argentina. El futuro era desde allí totalmente incierto para las víctimas, en completa indefensión eran trasladados a un destino desconocido.

Para los demás- familiares, amigos, compañeros- de las víctimas, ese destino también, fue y sigue siendo, desconocido. "La ausencia de toda información sobre el destino de las víctimas fue un método generalizado de tratar el tema de la detención de personas "por razones de seguridad nacional", tesitura que en algunas esferas políticas sigue aún vigente, por los mismos o por distintos fundamentos. Los mandos del "Proceso" tuvieron la más absoluta disponibilidad sobre la suerte de los "detenidos desaparecidos"([8])

Todos estos extremos se cumplieron en el secuestro de Abel Ayala. El día de su desaparición, un hombre alto- 1.80 mts. de estatura-, de complexión ligera, que conducía un auto Opel color rojo, y dijo pertenecer a Sanidad Policial, lo estuvo buscando, y preguntó por él, en la casa de Susana, la compañera de estudios. Pero como dijimos, Susana también trabajaba en Sanidad Policial, y conocía a todos los funcionarios de esa repartición. Quien buscaba al Negrito no pertenecía a su lugar de trabajo.

Días después de ese terrible 17 de julio, Susana denunció ante Víctor Castiglioni -director de Departamento en la Dirección de Información e Inteligencia policial- lo sucedido, pero no hubo pesquisas, no lo buscaron, nadie investigó. Nadie llegó a la pieza que el Negrito ocupaba en el pensionado para estudiantes del Santuario Nacional del Cerrito de la Victoria, a pesar de que Acosta y Lara habían sugerido que podría haber pasado a la clandestinidad y por lo tanto ser uno de los tantos "subversivos" a quienes perseguían. En el cuartito del estudiante todo estaba igual, su cama, sus libros, sus pertenencias personales...por mucho tiempo más. Sus compañeros de pensionado no fueron indagados. Las razones que entonces argumentaron los represores se centraron en la necesidad de "evitar un escándalo en el local religioso", sin embargo, un sacerdote habitante del mismo lugar, sostuvo que en otras ocasiones de rastrillos e investigaciones "nos dieron vuelta hasta las baldosas"(.[9])

En agosto de 1970, Abel Ayala ya había sido detenido, por requerimientos ante la desaparición de documentación de Sanidad Policial, y el 16 de julio del 71, día antes del secuestro, dos personas que se identificaron como de Sanidad Policial, interrogaron a Susana sobre su amigo y compañero riverense. El hombre del Opel rojo, preguntó por Abel momentos antes de su llegada a la casa de Pocitos. Seguramente, se quedaron esperándolo en las inmediaciones y el Negrito entró en ese círculo de secuestro-traslado-tortura.

Ya mencionamos al agente arrepentido de la CIA, Ralph W. McGehee, que en su libro llamado "Engaños mortales: Mis veinticinco años en la CIA", detalla la participación de EEUU a través de la CIA en la preparación de las dictaduras latinoamericanas y en la represión que impusieron. A partir de la desclasificación de documentos, la historia de la CIA "está haciéndose dolorosamente clara", sostiene en su confesión el ex agente.

El entrenamiento para torturas "que rivalizaron con los nazis" y la asociación de la CIA con los "escuadrones de la muerte" para los que "el Departamento de Información e Inteligencia sirvió de cobertura", son algunas de las confesiones del ex agente sobre las operaciones de la CIA en Uruguay. En el rubro torturas destaca particularmente la participación como instructor del "conocido torturador" Dan Mitrione. Según McGehee la CIA armó directamente "la policía secreta" y "escuadrones de la muerte" en El Salvador, Guatemala, la Nicaragua pre sandinista, Corea del Sur, Irán, Chile y Uruguay. El ex agente señala que esas operaciones son las responsables de "torturas, desapariciones y muertes".

Desde la hora 20 del 17 de julio de 1971, en innumerables oportunidades, sus familiares indagaron sobre el destino del joven funcionario de Sanidad Policial, en un peregrinar que recuerda el rastro dejado por otros miles de familiares, después, en busca de un mismo objetivo: hallar por fin a sus seres queridos, aunque estuvieran presos, para saber dónde estaban...

En esa incesante búsqueda, fueron dejando su huella porfiada y amante, hoy documentada y registrada en organismos internacionales de Derechos Humanos:

1. Presentaron ante la SUBSECRETARIA DEL MINISTERIO DEL INTERIOR un pedido de audiencia. El subsecretario ARMANDO ACOSTA Y LARA no los recibió aduciendo desconocimiento del caso.
2 Ante la OFICINA DE RELACIONES CON EL PODER LEGISLATIVO, introdujeron el tema con el asunto No. 5390/86, de fecha: 22/7/86. La respuesta fue entonces: El expediente original estaría "perdido".
3.En DEPENDENCIAS POLICIALES, durante 1971. Realizaron las correspondientes denuncias.  Recibiendo como respuesta del Comisario BATLEE DE SOUZA y Subcomisario GATTI: "pasó a la clandestinidad."
4. AL DEPARTAMENTO DE INFORMACIÓN E INTELIGENCIA, realizaron visitas reiteradas por audiencia con VICTOR CASTIGLIONI, Inspector.  Respuestas evasivas.  Otros dicen AYALA "habría pasado a la clandestinidad."
5 .En la REGIÓN MILITAR No. 1, visita del padre ROMERO A. AYALA, ante la posibilidad que su hijo se hallara allí. La respuesta obtenida fue que A. Ayala se encontraría detenido en Punta Rieles según un funcionario de la Región Militar No. 1, así lo indicó en carta del 18 de diciembre de 1972 el padre al Diputado Batalla
6 .En la DIVISIÓN DEL EJERCITO 1, informan a ROMERO AYALA, que su hijo está en Punta Rieles.  Visita del padre a PUNTA RIELES, con resultado negativo.
7. Visita a la JEFATURA DE POLICÍA DE MONTEVIDEO.  Presentación de escrito, con fecha 26 de agosto de 1986, ante el JEFE DE POLICÍA DE MONTEVIDEO, solicitando información sobre el expediente iniciado en 1971,  para  presentarlo a la Comisión de Derechos Humanos (DDHH) del Poder Legislativo. 
8. GESTIONES EN LA ESFERA DEL PODER JUDICIAL: Presentación de Habeas Corpus ante el Juez Letrado de Instrucción de 3er. Turno, DR. HÉCTOR AMILIBIA, por el Abogado ALBERTO CAYMARIS.  Oficio: No. 1022.  Ficha: 194/72. Recibió como respuesta que no se encontraría en Jefatura ni en ninguna dependencia policial.
9 . Presentación de Habeas Corpus ante al Juzgado Letrado de Instrucción de 1er. Turno, atendido por el Juez de Feria Gervasio Guillot Martínez.  Entonces, el juzgado remitió oficio a la Jefatura de Policía.
10 .Exhorto presentado al Juez Letrado de Instrucción de 3er. Turno a efectos de remitir antecedentes al recurso de Habeas Hábeas presentado el 31.07.73.
11 .SUPREMA CORTE DE JUSTICIA.  Exhorto destinado al Ministerio de Defensa solicitando el informe sobre el lugar de detención de A. AYALA.
12 .  Denuncias ante Comisiones Parlamentarias: Comisión Investigadora Parlamentaria: Acta Nro. 14, Fojas 528 a 538.
13. GESTIONES ANTE ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES: SERPAJ Presentación del caso, en fecha 17 de junio de 1986.

El círculo secuestro-traslado-desaparición se había cerrado sobre él, el Escuadrón de la Muerte, conocido después como Comando Caza Tupamaros había realizado con éxito su primer secuestro, desde las sombras del anonimato, con el apoyo de los sectores de la extrema derecha nacional, y el entrenamiento de la CIA, fue repugnantemente parido desde la dirección de Información e Inteligencia.

CAPÍTULO 4: CIEN MILLONES EN DANZA

El secuestro de Ayala se vinculó con  el rapto del asesor jurídico de la firma HYTESA, el Dr. Maeso, protagonizado por tres agentes de la Dirección de Información e Inteligencia (D-6), comandado por Pedro Macchi, y dos civiles vinculados a él y a integrantes del D-6, por relaciones de curiosa amistad.

Este abogado había recibido el comunicado N° 23 del MLN, donde se condicionaba la liberación de uno de los ejecutivos de la empresa HYTESA -Jorge Berembaun, retenido por la organización armada de izquierda- a la entrega de cien millones de pesos como indemnización a los obreros de la misma, perjudicados por incumplimientos en los contratos de trabajo desde 1969. Un total de 525 obreros se beneficiarían con una cuota parte de ese rescate solicitado, éstos eran los integrantes de la plantilla al 22 de octubre de 1969, ya que en 1971 el número de obreros en actividad se había reducido en más de doscientos, perdiéndose esos puestos de trabajo sin que los trabajadores fueran indemnizados. En esas condiciones cada trabajador debería recibir ciento noventa y un mil pesos, extremo que nunca llegó a cumplirse, ya que la negociación fue frustrada posteriormente.

Maeso, al recibir el aludido comunicado, requirió la colaboración de quien era en esos momentos, su amigo, Héctor Quinteiro. Pero esta colaboración resultó un bumerán para Maeso. Quinteiro era compañero de parrandas de Enrique Fernández, propietario de la "boite" PUSSYCAT, punto de reunión de altos funcionarios policiales y de la embajada de Estados Unidos.([10])

 Tan compinches eran Quinteiro y Fernández, que compartían uno de aquellos "departamentos de soltero", tan frecuentes en la época. Ese "nido de amor" se ubicaba en la calle Pagola al 3000, y allí estuvo secuestrado Maeso los dos días que permaneció en captura. En coordinación con tres integrantes del D-6, el oficial Edmundo Denis Falcon,  los agentes Washington Brignoni Guarnieri y Yamil Wallace, los "amigos" de Maeso lo secuestraron para pedir una "comisión", por los servicios prestados de asesoramiento y orientación...

Estos tres policías de Información e Inteligencia, fueron vinculados en aquél momento, con el secuestro del estudiante. "La compañera de estudios de Abel Ayala está en condiciones de identificar a los secuestradores del funcionario da Sanidad Policial. Susana podría ser el hilo conductor que desentrañara la espesa madeja que oculta a los que habrían secuestrado a Ayala.

Si se facilitara las fotografías de los tres funcionarios del Departamento 6 de la Dirección de Información e Inteligencia, procesados por el rapto del abogado de HYTESA, por ahí podría encontrarse una pista, dijeron los familiares de Ayala"(.[11])

Precisamente, los delincuentes mencionados, fueron detenidos, procesados y encarcelados, después de pedir un rescate de veinticinco millones de pesos por la liberación de Maeso. Uno de ellos podría ser el conductor del moderno Opel rojo, o el individuo alto que preguntó por él en casa de Susana, los tres podrían ser quienes lo fueron a buscar antes de que llegara, demostrando conocer todos los pasos del estudiante riverense. Pero nunca fueron indagados, ni se investigó esta posible relación con el secuestro de Ayala.

La "boite" PUSSYCAT, el "nido amoroso" de Pagola, los policías Falcón, Brignoni, Wallace, la Dirección de Información e Inteligencia, Macchi, Acosta y Lara, Castiglioni, Dan Mitrione y la CIA, formaron ese círculo infernal en que quedó encerrado Ayala, en uno de los primeros "ensayos" del recién parido escuadrón de la muerte uruguayo.

 

[1] Dado el estado de organización de las fuerzas represivas para el año 1971, ya estaban conformadas las llamadas "Fuerzas Conjuntas", coordinación de las fuerzas armadas y las policiales. Indudablemente el secuestro y desaparición de Ayala, están vinculados con los organismos en los que se desempeñaba, como veremos en el desarrollo de este libro.
[2] Diario "La Idea".- 20-08-1971. Pág.3.
[3] ídem
[4] Hugo Cores. "El 68 uruguayo". E.B.O.- 1997
[5] Diario "Acción".30-08-1971.Pág.3.
[6] "Desaparecidos".-Baumgartner, Durán Matos y Mazzeo.- Pág.13..-CEDAL. 1986.
[7] Diario "La Idea" de San José.- 16.08.1971.- Pág.5.
[8] "Desaparecidos" de Baumgartner, Durán Mattos y Mazzeo. Ya citado. Pág. 26-27.
[9] Diario "La Idea" de San José.- 27-08-1971.- Pág. 3.
[10] Esta "boite" fue volada tiempo después por el M.L.N., lugar también frecuentado por Dan Mitrione, instructor de torturas, ejecutado por los tupamaros.
[11] Diario "La Idea" de San José.- 27-08-1971.- Pág. 3.

fuente: postaporteñ@
info@postaportenia.com.ar

Tomado de Red Latina Sin Fronteras

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