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El polvorín

Valencia - España: El Cabanyal: antiguo barrio de pescadores que lucha contra la especulación inmobiliaria

9 Diciembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

El Cabanyal: antiguo barrio de pescadores que lucha contra la especulación inmobiliaria

La Plataforma Salvem el Cabanyal lleva lucha contra el proyecto del Ayuntamiento de Valencia (Estado español) de derribar parte del barrio para construir una gran avenida flanqueada de grandes edificios de lujo.

Laura de Castro Sánchez
(Miembro del la Plataforma “Salvem el Cabanyal”)

varias

Valencia, Estado Español. Los orígenes de este hermoso y peculiar barrio valenciano se remontan al siglo XIII, cuando un grupo familias ligadas a la pesca se asientan en la zona construyendo pequeñas casas en primera línea de la playa. Se forma así un barrio de pescadores que recibirá, ya bien entrado el siglo XV, el nombre del Cabanyal y que irá creciendo de manera continuada en los siguientes años.

No es hasta 1836 cuando se constituye el nuevo Ayuntamiento del Cabanyal, dando origen al nacimiento de un pueblo, Pueblo Nuevo del Mar, con plena autonomía municipal. En 1897, el Ayuntamiento del Cabanyal decide, pese al rechazo mostrado por sus habitantes, incorporarse al municipio de Valencia.

En los años posteriores, conforme la población va creciendo y utilizando el espacio generado por la ampliación del puerto de Valencia, se van creando nuevas calles paralelas al mar. El proceso de sustitución de las tradicionales “barracas” por nuevas viviendas se desarrolla desde finales del siglo XIX hasta bien entrado el primer tercio del siglo XX. Un proceso que desembocará en la aparición de la peculiar arquitectura que caracteriza al barrio: cada vivienda está marcada por los gustos del propietario –dando singularidad a cada fachada– destacando el trabajo artesanal y minucioso, imitando el estilo modernista de la época pero añadiendo rasgos populares a las construcciones (cerámica artesanal, escayolas, trencadís, rejas, puertas…) La integración en este modelo urbano de población de raigambre pesquera con una determinada forma de vida, usos y costumbres, acabará por definir la estructura urbana que el Cabanyal todavía conserva.

Valencia llega al Cabanyal

Valencia fue, en sus inicios, una ciudad fluvial, de interior, claramente separada del frente marítimo y los poblados marineros. En 1899 se comienza a pensar en realizar un paseo que una la ciudad con los poblados marítimos, estructurando el crecimiento de la ciudad y uniéndola con el litoral. Para materializar esta unión se creó la Avenida de Blasco Ibáñez (en honor al escritor que tanta relación tuvo con el barrio marinero y dónde conoció a Joaquín Sorolla, el más famoso de los pintores valencianos y entre cuya obra destaca precisamente aquella que realizó a orillas de la playa del Cabanyal).

El proyecto de avenida sufre diversas modificaciones a lo largo del siglo XX para llegar, ya en la década de los ochenta, a las puertas mismas del Cabanyal. El Plan General de Ordenación Urbana de Valencia de 1988 no se atreve a abordar el tema de la prolongación de la avenida a través del barrio, al considerar incompatibles el trazado de la avenida a través del Cabanyal con la conservación del barrio.

En 1993 se declara al Cabanyal Bien de Interés Cultural (BIC), calificación que otorga el máximo grado de protección sobre los centros históricos en la Comunidad Valenciana. Posteriormente, es declarado también Conjunto Histórico-Artístico a partir de la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano, la cual reconoce al Cabanyal como núcleo urbano con singularidades paisajísticas, arquitectónicas, sociales, históricas, etc.: dos decisiones que parecían inclinar definitivamente la balanza del lado de la conservación del barrio con su estructura original.

 

nueva casa

 

El PP llega al Ayuntamiento de Valencia

En 1995 se produce un cambio en el Ayuntamiento de Valencia, pasando a gobernar el derechista Partido Popular (PP). Éste comienza una política urbanística demoledora contra el patrimonio arquitectónico de la ciudad que pretende aniquilar de manera paulatina y sistemática toda la tradición cultural vinculada a la vida campesina y pesquera de la ciudad.

Bajo el ideario del progreso y la modernidad, el PP valenciano comienza una política urbanística y cultural basada en las grandes construcciones (La Ciudad de las Artes y las Ciencias, grandes complejos de viviendas de lujo y un largo etc.) y en la celebración de grandes fastos (circuito urbano de Fórmula 1, la Copa América de Vela…), todo ello supuestamente beneficioso para la economía del valenciano de a pié.

A través de un férreo control sobre los medios de comunicación locales, el PP impone a la mayoría de la población una visión en la que la destrucción de la tradición se hace necesaria para la modernización de una ciudad que ve crecer por doquier grandes moles de ladrillo. Para ello, el PP modifica la legislación vigente con la intención de convertir en edificable todo aquel suelo que no lo era, alimentando así en prácticamente toda la ciudad una política especulativa que favorezca a sus propios intereses económicos.

Surge la oposición ciudadana

Como consecuencia de esta arremetida surgen por toda la ciudad diversas asociaciones y plataformas ciudadanas opuestas a la política cultural y urbanística del PP: los conocidos “Salvem” (“salvemos” en valenciano). Entre ellos cabe destacar Salvem el Botànic, Salvem la Punta o Salvem el Pouet.

Salvem el Botánic surge ante la intención por parte del Ayuntamiento de construir un hotel de lujo de gran altura en las inmediaciones del Jardín Botánico de la ciudad, impidiendo la llegada de la luz solar al mismo. Una iniciativa contra la que todavía se está luchando.

Por su lado, Salvem “La Punta” –zona repleta de alquerías (viviendas típicas del campesinado valenciano) y de huerta, cercana al Parque Natural de El Saler– surge con la intención de paralizar el proyecto del consistorio valenciano de construir la Zona de Actuación Logística (ZAL) como ampliación del Puerto de Valencia. Una lucha que finalmente no pudo con los intereses económicos que acabaron por destruir completamente la zona.

En el extremo oeste de la ciudad, encontrábamos El Pouet, otra zona de huerta con su propio cementerio y alquerías del siglo XVI, todo lo cual ha sido sustituido por grandes edificios promovidos por constructores afines al PP.

Con la intención de crear ante la población una opinión favorable a todos estos proyectos, el Ayuntamiento de Valencia –en manos de Rita Barberá desde 1998– siempre ha seguido la misma táctica: negarse a toda política de rehabilitación y, en algunos casos, redirigir hacia esas zonas a aquellos colectivos socialmente mal considerados (drogodependientes o trabajadoras sexuales), buscando que la degradación de las respectivas zonas creara un estado de opinión favorable a sus propuestas urbanísticas.

 

algunas VIVIENDAS DEL CABANYAL afectadas

algunas VIVIENDAS DEL CABANYAL afectadas

 

Nace la Plataforma Salvem el Cabanyal

En 1998 el Ayuntamiento de Valencia aprueba el Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) del Cabanyal, en el que se plantea la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez sobre el corazón y parte central de la zona BIC. Esta operación supondría el derribo de 100 edificios protegidos y la desprotección de 55 de los 263 que actualmente sí lo están. Además, el proyecto supone el derribo de más de 1600 viviendas y la destrucción de la trama urbanística del barrio así como la forma de vida construida por sus habitantes en torno a él.

La creación de este nuevo espacio urbanístico dirigido a los y las valencianas de alto poder adquisitivo se pretende realizar, además, a través de la expropiación a precios irrisorios de las viviendas situadas en la zona a derribar o a cambio de realojos en viviendas nuevas que los antiguos propietarios han de comprar a precio de mercado.

Para oponerse a la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez nace en abril de 1998 la plataforma Salvem El Cabanyal. En ella se integran varias entidades del barrio (asociaciones de vecinos principalmente) y el conjunto de vecinos contrarios al plan. Una organización de carácter asambleario y autogestionada que lleva 12 años de lucha vecinal contra los planes especulativos del gobierno de la ciudad de Valencia en el Cabanyal.

Las primeras asambleas convocadas por La Plataforma se organizan en la calle con la intención de acercar la problemática a la ciudadanía y animarla a participar en las deliberaciones y en la toma de decisiones. Rápidamente, comienzan las movilizaciones. La primera de un gran número de manifestaciones promovidas por la Plataforma se realiza en septiembre de 1998 con la participación de más de 5 mil personas.

La lucha desde las calles

Durante estos 12 años de lucha, la resistencia a los derribos se ha desarrollado tanto desde el ámbito jurídico como desde la movilización y la realización de actividades de concientización y difusión de carácter artístico.

Desde el principio, la Plataforma ha buscado conexión con otros colectivos ciudadanos y el apoyo de asociaciones culturales, entidades universitarias y numerosas personalidades públicas que se han unido y han luchado junto a ella. Así, por ejemplo, se ha tenido el apoyo de diferentes entidades universitarias: la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia ha manifestado el carácter ilegal del plan impulsado por el Ayuntamiento; la de Arquitectura recalca la importancia artística y cultural de la trama urbana del Cabanyal como base de su oposición al proyecto; la de Economía advierte del impacto negativo que puede generar la prolongación sobre el comercio tradicional del barrio; la Facultad de Historia reclama un respeto sobre el barrio y la de Bellas Artes exige la rehabilitación del barrio.

Asimismo, diferentes personalidades del mundo de la cultura han apoyado la lucha de la Plataforma. Cabe destacar, por ejemplo, a los escritores José Luis Sampedro y Darío Fo, o los arquitectos Solá Morales y Oriol Bohigas.

La Plataforma, además, ha participado en diferentes seminarios y jornadas sobre arte, política, urbanismo, movimientos sociales y/o ciudadanos en todo el territorio estatal recibiendo el apoyo de colectivos ciudadanos y asociaciones de vecinos tanto de la ciudad de Valencia como de otras localidades del Estado Español.

“Cabanyal Portes Obertes”

“Cabanyal Portes Ofertes” (“puertas abiertas” en valenciano) surge el mismo año del nacimiento de la Plataforma como una convocatoria abierta a todos aquellos artistas que quieran manifestarse contra el abuso de poder y las prácticas antidemocráticas que conlleva una especulación inmobiliaria que, como en tantos otros lugares, acude al despojo territorial (en este caso urbano) como base para la acumulación del capital. Así, la iniciativa busca convertir el barrio, sus casas y sus gentes en un escenario único y vital desde el que diferentes disciplinas de arte contemporáneo –artes plásticas, teatro, performance, vídeo, danza, música o poesía– muestren tanto el rechazo a iniciativas como la que sufre el Cabanyal como alternativas a los proyectos venidos desde “los de arriba”.

Además, la iniciativa busca difundir entre la población cuál es la realidad del barrio, más allá de la estigmatización promovida por las políticas del Ayuntamiento. Por un lado, organizando visitas guiadas por el Cabanyal que muestren el valor cultural y artístico de sus calles, sus fachadas, su disposición arquitectónica… Por otro, abriendo las puertas de las propias las casas que se pretenden demoler con la intención de dar a conocer la forma de vida que va unida a sus moradores, su historia y a las gentes.

Una iniciativa autogestionada en la que durante estos 12 años han participado miles de artistas, pero sobre todo los propios vecinos, los pequeños comerciantes del barrio, los artistas locales, cada uno aportando aquello que dispone –sus casas, su tiempo o su trabajo– y que se ha convertido en un referente de la lucha social basada en el arte como un elemento público y reivindicativo.

casas

La lucha judicial

En 1999 se aprueba el plan de prolongación con los votos a favor del Partido Popular, que gobierna en mayoría. Comienza la gran batalla jurídica. El Consejero de Cultura advierte que el Ayuntamiento no ha acompañado la documentación del plan con suficientes informes justificativos que permitan acogerse a las excepciones permitidas por la Ley de Patrimonio Cultural para intervenir sobre un BIC. Sin embargo, al año siguiente Cultura resuelve los cinco informes que el ayuntamiento ha presentado dando vía libre a la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez sin tener en cuenta ni los informes realizados por los técnicos de la Consejeria, contrarios a la prolongación de Blasco Ibáñez, ni los informes presentados por la Plataforma.

En el año 2000 se realiza una huelga de hambre que durará 22 días, pidiendo que los técnicos del Ayuntamiento y los de la Plataforma y asociaciones de vecinos se reúnan y debatan en público sobre el tema. En 2001 la Plataforma denuncia al Ministerio de Cultura –en aquellos años en manos del PP– por permitir el expolio del Patrimonio.

El caso llega a los tribunales. En el 2003 el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) –de ámbito nacional– rechaza el recurso del Ayuntamiento para levantar la suspensión cautelar de la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar, decretada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) justo dos años antes.

En el 2004, el TSJCV da validez al proyecto de prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez con el voto discrepante de ocho de los diecinueve magistrados que lo conforman, al mismo tiempo que el TSJ insta al Ministerio de Cultura a decir si hay expolio en el plan de reforma del Cabanyal.

En el 2008, el TSJCV da luz verde a la destrucción del Cabanyal y en 2009 el TSJ paraliza los derribos. Se va viendo cómo los diferentes organismos se “pasan la pelota”.

A principios de este año, el Ministerio de Cultura –actualmente en manos del Partido Socialista Obrero Español, PSOE– paraliza los derribos, declarando que es un expolio del patrimonio. Como respuesta, el gobierno de Valencia aprueba un decreto-ley que les permita realizar los derribos. El gobierno de España presenta un recurso contra el decreto-ley ante el Tribunal Constitucional (TC) que es admitido a trámite, pero el gobierno de Valencia aprueba otra ley que les permite los derribos antes de que el TC hable. Justo el día que entra en vigor dicha ley, se procede a los derribos en el Cabanyal. Cientos de personas salen a las calles con la intención de impedir pacíficamente la entrada de las grúas. La policía carga contra los y las manifestantes deteniendo a varios de ellos.

Continúa la lucha

En la actualidad, la Plataforma “Salvem el Cabanyal” se mantiene atenta a las decisiones que tomen los tribunales. Mientras tanto, el Ayuntamiento deniega todas las licencias para construir o rehabilitar viviendas y –en contra de un informe de la Abogacía del Estado– rechaza todas aquellas que solicitan la apertura de nuevos negocios. Paralelamente, permite, aprueba y mantiene la degradación de un centro histórico protegido, dando continuidad a un plan fuertemente contestado a nivel social y jurídico, a través de una política dictatorial y especulativa hacia un barrio que se ha negado a que le impongan una forma de vida que le es ajena. Muchas generaciones del pasado, y también del presente, han elegido vivir en el Cabanyal, y todas ellas lucharon para crear y mantener la singularidad de este barrio. Sus vecinos se niegan a vivir en grandes ciudades con un paisaje monótono, desarrollista y capitalista, a que jueguen con su forma de vida, a que transformen un trozo de historia en función de los intereses políticos y económicos de quienes dirigen la política de la ciudad de Valencia.

 

Tomado de Desinformémonos

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