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El polvorín

“VAMOS DE NUEVO SIMÓN”

25 Febrero 2014 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

“Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía.” (Simón Bolívar)


Desde que Venezuela inició el camino de la

independencia respecto a los planes de

Estados Unidos para nuestro continente, no

ha cesado de sufrir ataques y presiones para

que vuelva al rebaño de países controlados

desde Washington. Es en ese sentido que está

pagando el precio de la libertad, el que no

tienen que pagar los pueblos que se resignan

ante la tiranía.

 

“El equilibrio de la libertad” cuesta. Bolívar

tiene razón. No es fácil hacer una revolución, por las dificultades

internas y externas que se combinan formando un contexto siempre

complejo y cambiante. Las dificultades internas brotan de las

debilidades humanas a las que no escapan los revolucionarios, mientras

que las externas, son fruto del constante acecho del imperio que quiere

recuperar su feudo. Lógicamente, las debilidades humanas del lado

interno del escenario político, alimentan las acechanzas que vienen del

externo y viceversa.

 

Hoy Venezuela está pasando por un remezón que solo podremos

evaluar en su real dimensión cuando haya transcurrido suficiente

tiempo como para ver las consecuencias. Nosotros en Uruguay no

estamos en condiciones de opinar sobre cada uno de los detalles en

particular de lo que allí está ocurriendo, pues la distancia y la cortina de

manipulaciones pseudo periodísticas, hacen difícil evaluar cada noticia

que nos llega.

 

La manipulación de fotos por parte de medios contrarios al gobierno

para hacer creer que se está apaleando al pueblo reprimiendo las

protestas con abusos por parte de la fuerza pública, y la forma en que se

repiten esas imágenes como fidedignas cuando son burdos montajes

falsificados, ya nos pone en guardia respecto al cuidado que debemos

tener.

 

Pero además de ese juego sucio de algunos medios comerciales, está la

incesante corriente de información a través de las redes sociales, que

nos satura con versiones contradictorias, muchas de ellas bien

intencionadas que son relatos personales de lo que se vive en las calles

venezolanas, pero que pueden ser fruto de malas interpretaciones, pues

todos sabemos que cuando alguien nos muestra una foto o nos narra

algo diciendo “yo lo vi”, está hablando desde su subjetividad con su

lectura de la realidad que no necesariamente es la correcta. No estoy

diciendo que ciudadanos venezolanos nos mientan deliberadamente.

Digo que pueden estar equivocados en las conclusiones a las que llegan

en función de lo que ven y oyen. No alcanza ser testigo presencial de un

hecho para garantizar que un relato es la pura verdad. Me explico:

 

En el predio de Villa Dolores, donde está el zoo de Montevideo, funciona

una muestra estable de ciencias que incluye un ejemplo de que uno

puede llegar a ver algo que no existe. Es sorprendente. Como parte de la

exposición hay un conjunto de maderas en el aire suspendidas en hilos,

ubicadas de tal forma que desde determinado ángulo uno ve una silla.

Mirando desde ese lugar quien observe no tendrá dudas de que ve una

silla, pero cambiando de lugar unos centímetros, lo que parecía ser una

silla resulta ser una serie de maderas desconectadas entre sí que no

forman un cuerpo sino que están separadas completamente y en

suspenso colgadas por hilos invisibles. Decir “vi una silla” o decir “vi unas

maderas colgando” depende de ver lo mismo desde un par de pasos

más aquí o más allá. Es una experiencia muy interesante.

 

¿Qué pretendo con este ejemplo? Poner en su debido lugar los relatos

testimoniales que nos llegan desde Venezuela. Sin acusar a nadie de

mentiroso, tenemos que ser cautelosos y no tomar todo lo que viene

como cierto solo porque alguien diga “aquí está pasando esto o aquello,

yo lo estoy viendo, aquí está la imagen”.

 

“Si suelo ser severo, es solamente con aquellos que pretenden

destruirnos.” (Simón Bolívar)

Esta otra frase del libertador da pie a reflexionar sobre la reacción que

corresponde frente a hechos desestabilizadores y violentos como los

que hoy estremecen al hermano pueblo venezolano. No queda otra

opción que “ser severos”. ¿Es posible que en el marco de

procedimientos de detención de agitadores caigan inocentes?

Lamentablemente esa es una posibilidad y de hecho suele ocurrir en

cualquier país del mundo, que en un operativo de seguridad en medio

de un tumulto pierde momentáneamente la libertad, o experimenta

lesiones personales, un ciudadano que no debió ser reprimido. Es difícil

evitarlo. Pero de ahí a que se esté dando palo a diestra y siniestra y

metiendo preso a todo el que protesta, hay una gran diferencia.

 

¿Es posible que en las fuerzas de represión haya infiltrados que

desobedeciendo las órdenes provoquen a los manifestantes con

actitudes agresivas para justificar reparto de garrote y hasta el uso de

armas de fuego? Lamentablemente es otra posibilidad. ¿Pueden los

propios instigadores de una manifestación contra el gobierno matar a

uno de los manifestantes para atribuirle el crimen a las fuerzas del orden

público? Si, también es posible. ¿Puede algún jerarca de gobierno perder

la serenidad y caer en la tentación del abuso del poder en medio de un

clima de extrema tensión política y social como el que se observa hoy en

Venezuela? Desde luego que sí, también es eso posible.

 

No pretendo con estas líneas por tanto, más que advertir sobre el

cuidado con que debemos manejarnos ante el aluvión de noticias que

llegan desde Venezuela.

 

"Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar

la América de miseria en nombre de la libertad."

(Simón Bolívar)

Otra frase oportuna del libertador. Los profusos antecedentes que tiene

la Casa Blanca en actos de injerencia en los países de nuestro

continente, no nos permiten descartar la idea de que estamos ante otra

operación ideada por Washington. Hay en Venezuela un puñado de ricos

que tienen buenas razones para querer derrocar a Maduro y recuperar

el poder para beneficiarse de la “comisión” que les toque por la entrega

del petróleo a empresas norteamericanas. Habrá también un sector de

la sociedad que ya no esté dispuesta a pagar el precio de la libertad y

crea que sería mejor volver a “soportar el peso de la tiranía”. La

ausencia de un líder insustituible como Hugo Chávez, puede estar

facilitando que afloren características propias del lado oscuro del ser

humano entre compañeros que tratan de reacomodarse y ocupar el

vacío que dejó su partida. Si sumamos esos cuatro factores, tenemos

una pista para entender lo que puede estar ocurriendo en Venezuela.

 

Por ahora, con la información de que disponemos, solo podemos

especular sobre lo que realmente está pasando, mientras confiamos en

la fibra del pueblo de Bolívar, que ya ha pasado por circunstancias

parecidas.

 

Hubo un olimareño que volvió de Venezuela con la idea de aportar al

cancionero uruguayo el fruto de su inspiración. De su formidable obra,

traigo a la memoria de los lectores aquella canción que termina

diciendo: “en el sur la voz amiga, es la voz de José Artigas, que también

tenía razón”. Ese joropo expresa el mensaje que le quiero hacer llegar

al pueblo venezolano en esta hora crucial. Ese pueblo hoy encarna a

Bolívar, por eso esta estrofa está dirigida a cada uno de sus

compatriotas:

“Simón Bolívar, razón, razón de pueblo profunda;

antes que todo se hunda, vamos de nuevo, Simón.”

(fragmento de la canción “A Simón Bolívar” de Rúben Lena)

 

Aníbal Terán Castromán, desde las orillas del Olimar, Febrero 24 de 2014

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