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El polvorín

Venezuela avanza y los medios lo tapan

15 Febrero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Venezuela avanza y los medios lo tapan

La vergüenza del hambre
El hambre es una problemática mundial silenciada en su carácter estructural por los medios hegemónicos y las derechas en cada rincón. Las experiencias populares de América Latina, entre Venezuela, han efectivizado políticas para sanear las inequidades sociales y será difícil que quienes pretender derrumbar el bolivarianismo en 2012 puedan ocultarlo.
Por Daniel Córdova | Desde Caracas
12|02|2011
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El pasado año 2010 entre 40 y 50 millones de personas ingresaron al numeroso ejército de seres humanos que padecen hambre en el planeta. Quizás, como dice irónicamente el escritor español Santiago Alba, esa cifra es tan escandalosamente grande que termina siendo inasible y lejana, y, por tanto, carece de la contundencia necesaria para captar toda nuestra atención, porque no es lo suficientemente precisa.

A ver. Si dijésemos que 40.989.989 personas no tienen con qué alimentarse y que cada 6 segundos muere un niño de inanición, entonces tal vez sí haríamos una afirmación capaz de atraparnos, o cuando menos lograr que experimentásemos una mínima sensación de angustia ante este drama que golpea a cientos de millones que, además de verse reducidos a un lento y doloroso tormento, no tienen voz, no tienen derecho a expresarse libremente. Esto porque, en definitiva, no son “noticia” para las empresas de comunicación nacionales e internacionales que se encargan de “informarnos”, es decir de ponernos al día.

El flagelo del hambre mundial en pleno siglo XXI constituye una de los problemas más horrendos engendrados por el capitalismo y su metabolismo social autodestructivo, sustantivamente desigual y excluyente. De acuerdo con estudios del Programa de las Naciones Unidas para la Alimentación y el Desarrollo (PNUD), existen en la actualidad más de 1.000 millones de hambrientos. Es un número espeluznante, terriblemente espeluznante. Mucho más cuando esos mismos estudios detallan que en el planeta existe plena capacidad -en términos de recursos, adelantos tecnológicos, tierras cultivables y mecanismos de distribución- para producir los alimentos que permitan satisfacer esa necesidad vital para una población de 12.000 millones de habitantes, lo cual constituye un poco más de 3.000 millones respecto de la cifra actual de la población mundial.

En pocas palabras, hay millones de hambrientos penando por todo el planeta simple y llanamente porque no hay voluntad política para acabar con el hambre. Tampoco puede reconocerse un movimiento social organizado, con plena conciencia de clase, dispuesto a exigir sus derechos y a rechazar los atropellos de los centros de poder hegemónico.

Los movimientos y las organizacionales sociales que han hecho seguimiento del caso han diseñado programas a los que nadie les da importancia. El hambre, la pobreza y la miseria, que deberían ser el centro de la atención de la opinión pública mundial -incluidos los académicos, intelectuales, políticos, religiosos, militares y la sociedad civil-, no está incorporado como tema privilegiado de la agenda setting de los medios de comunicación. Antes bien, el dispositivo info-comunicacional encubre la cruda realidad, con depuradas técnicas de ocultamiento, descalificación, fragmentación y descontextualización.

Tampoco es de asombrar que el silenciamiento planificado y sistemático respecto de los logros contundentes que el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela obtuvo en materia de alimentación y mejor distribución del ingreso. Éstos obedecen a un proceso revolucionario y latinoamericanista que enarbola las banderas de la inclusión, la soberanía, la plena igualdad social y el desarrollo humano integral.

En 12 años de gobierno revolucionario hemos sido capaces de revertir el infierno en que se había convertido este país tras la obediencia a las recetas neoliberales aplicadas de modo inconsulto y sanguinario durante la década de 1990. En esa época la pobreza llegó a rondar el 70 por ciento y la pobreza extrema el 40. Venezuela estaba quebrada, desarticulada y se avanzaba de modo acelerado en el proceso de entrega a los grandes capitales transnacionales.

Con la llegada del Comandante Chávez se inició un proceso arduo de rescate de la soberanía en el control de nuestro principal recurso energético y de exportación. El petróleo y la renta que produce ya no van a parar en manos de las oligarquías locales y foráneas, sino que se invierte en salud, educación, cultura y alimentación. Las estadísticas demuestran que no se trata sólo de una percepción. Hay cifras concretas que revelan un mejoramiento en las condiciones de vida de las grandes mayorías.

En total, se han invertido 330 mil millones de dólares en gasto social, lo que ha supuesto un incremento de 6 veces con respecto al total de la plata destinada a este concepto durante la última década de los gobiernos de la IV República -democracia representativa-.

El porcentaje de hogares pobres ascendía a 43 por ciento en 1998 y en 2010 descendió al 26,8. La pobreza extrema, que se ubicaba en 21 por ciento durante el 1999, bajó al 7,1 hace un año. De acuerdo con estadísticas que se desprenden de un estudio de la OEA-Pnud, en ese mismo período (1999-2010), la reducción de la pobreza fue de 44 por ciento en Venezuela; 35,8 por ciento en Ecuador; 36,9 por ciento en Chile; mientras que el promedio en América Latina llegó a 24,8. Estas cifras demuestran que en Venezuela casi se duplicó la tendencia observada en gran parte de los países de la región. Con respecto a la indigencia, las cifras indican que ésta se redujo en el subcontinente en un 31 por ciento y en Venezuela en un 54,4.

El índice de Gini, que mide la desigualdad en la distribución de la riqueza económica, para 1998 en Venezuela era de 0,4865 y hacia el 2010 descendió a 0,3898. Mientras ese índice se acerca más a cero, menos desigualdad existe, por eso es el más bajo de América Latina.

El representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Venezuela, Alfredo Missair, afirmó a fines del año pasado que el trabajo desarrollado en el país permitió incrementar el consumo de calorías per capita en un 31,2 por ciento y una reducción de casi el 10 por ciento en la pobreza extrema. Missair, destacó que vamos en la dirección correcta en cuanto a la reducción del porcentaje de personas que padecen hambre, uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de cara a 2015.

Los medios siguen empeñados en satanizar al presidente Chávez; y la oposición, que llegó al parlamento agrupada bajo una supuesta plataforma unitaria englobada en lo que llamaron la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), quedó al descubierto en sus ansias de volver al pasado. Está claro cuáles son los intereses que representan y cuál su programa de gobierno: neoliberalismo, privatizaciones, represión, entrega servil y políticas sociales cero.

El año 2011 se perfila como la candente antesala de una crucial confrontación electoral para 2012 en Venezuela, momento en que será sometido a votación popular el cargo para Presidente de la República. La batalla será encarnizada y los medios en comparsa seguirán jugando cuadro cerrado con la mentira, la manipulación y la desestabilización. El pueblo y su conciencia tendrán la última palabra.

APM
Foto El Polvorín

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