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El polvorín

Venezuela: La conspiración opositora tiene patas cortas

30 Julio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica



La agenda conspirativa nacional e internacional contra Venezuela sigue develándose sin algún tipo de reparo o contemplación por parte del sector de oposición, pero éstos no miden o simplemente olvidan que el verdaderamente afectado por estas acciones oscuras y hasta criminales es el pueblo soberano de Venezuela

 

Jesús E. Alvarez O. y Mayra Sierra / Prensa AN

Durante los procesos conspirativos en Venezuela, en especial, antes, durante y después del golpe de Estado del 11 de abril de 2002, sectores opuestos al gobierno constitucional del presidente Hugo Chávez Frías, conjuntamente con los medios de comunicación social privados, la derecha y ultraderecha internacional, bombardearon a los venezolanos y al mundo con falsedades y acusaciones que nunca pudieron demostrar.

Los principales actores de estas macabras acciones son “políticos” que huyeron del país, dándoles la espalda a los que en su momento creyeron en ellos, pero, en este escenario, quienes sirvieron como perros falderos fueron los medios de comunicación privados, a través de ataques a sangre fría, que han disociado a más de uno.

Lo preocupante ante esta situación es que no solo les bastó un golpe de Estado, siguieron intentando jugar a ser dioses durante las diferentes elecciones, siempre teniendo en la punta de la lengua la palabra “fraude”, y aupaban al pueblo a salir a las calles para ‘guarimbear’ y causar caos para ellos intentar pescar en río revuelto.

El propósito de esto es tratar de recuperar el poder político, que perdieron cuando llegó la Revolución Bolivariana, por cualquier medio posible como lo han dicho algunos líderes políticos opositores: con tal que Chávez salga de Miraflores.

Patrocinando la desestabilización apátrida

Es el planteamiento que desde hace varios años engendra la oposición venezolana de la mano con un entorno económico y político internacional sediento de apoderarse de las riquezas del país, como lo plantea uno de los objetivos del capitalismo.

En los años 80, ante los ojos del mundo, Venezuela, supuestamente, poseía una de las democracias más estables en el continente, esto gracias al apoyo y financiamiento Europeo, a través de fundaciones políticas, principalmente a los partidos políticos adversos al Gobierno Revolucionario, tales como Acción Democrática (AD) y Copei.

Igualmente, los partidos de la IV República, tradicionalmente, estuvieron acostumbrados a que el Estado venezolano los financiara para realizar sus actividades proselitistas, pero con la llegada del Gobierno Revolucionario se le cerró esa entrada financiera por atentar contra el patrimonio de la Nación, por lo cual se vieron obligados a buscar apoyo externo de sectores políticos y económicos de la derecha y ultraderecha internacional.

Participaron “donantes” internacionales, principalmente estadounidenses, incluyendo el Centro Carter, el Instituto Republicano Internacional (IRI), el Instituto Demócrata Nacional (NDI), el Instituto de la Sociedad Abierta (OSI), la Fundación Panamericana para el Desarrollo (PADF), la Fundación Nacional para la Democracia (NED), e instituciones multilaterales, como la OEA y Comisión Europea.

Esto quedó en evidencia durante el golpe de Estado del 11 de abril de 2002, con financiamiento del Departamento de Estado de Norteamérica, que destinó recursos para patrocinar planes desestabilizadores. Prueba de estas acciones es el apoyo al gobierno de facto de Pedro Carmona Estanga y al paro petrolero.

La Asamblea Nacional demostró que los planes conspirativos cobraron fuerza en el año 2002, con el aumento del financiamiento a sectores de la oposición a través de la Nacional Endowment for Democracy (NED), además de la apertura de una Oficina de Transición (OTI) y de la Agencia del Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID), en la ciudad de Caracas.

En Venezuela, la NED ha financiado a cerca de 15 organizaciones y partidos políticos, entre los cuales se encuentran: Súmate, Cedice, Asamblea de Educación, Liderazgo y Visión, CTV, Primero Justicia, Proyecto Venezuela, Consorcio Justicia, Fedecámaras, Un Nuevo Tiempo, Convive y a la Alcaldía de Chacao, entre otros.

Igualmente, ha entregado más de 360 “becas” a organizaciones sociales, partidos políticos, comunidades y proyectos políticos en el país, esto a través de la Development Alternatives, Inc. (DAI), empresa contratista de la USAID.

Asimismo, entre DAI y USAID han otorgado más de 11 millones 500 mil dólares bajo el programa “Venezuela: Iniciativas para la Construcción de Confianza”, financiamiento enfocado hacia “el diálogo político, el debate público, la participación ciudadana, el entrenamiento y la capacitación de líderes democráticos”.

Recordando el papel protagónico que han jugado los medios de comunicación social privados y algunos periodistas, hermanados con los sectores opositores y auspiciadores de la desestabilización, les han sido transferidos más de 4 millones de dólares para ejecutar perversos planes manipuladores de la información.

La misma agenda, pero con apellido distinto

Desde las primeras elecciones de la V República, la Casa Blanca, la derecha y ultraderecha europea y Latinoamérica, han manejado la misma estructura de agenda desestabilizadora, en primera instancia crear una matriz de opinión pública adversa al Gobierno Revolucionario.

Una segunda fase es caer en las confrontaciones y hacer pronunciamientos contra el Estado e instituciones, como la Asamblea Nacional, esto a través de voceros locales o con la intervención extranjera directa o indirecta.

La tercera etapa es plantear y hasta planificar el magnicidio (asesinato del presidente Hugo Chávez Frías) como una posible “solución”, e incluso preparar atentados contra el pueblo soberano y hasta homicidios de sus propios partidarios, todo calculado para crear caos y desprestigiar nacional e internacionalmente a Venezuela, antes de las elecciones parlamentarias del 26-S.

Los partidos opositores anunciarán que habrá fraude, porque según ellos no existen las medidas para verificar los resultados, por lo cual descalificarán al Consejo Nacional Electoral, motivo para seguir pidiéndole apoyo de Washington, a los partidos de derecha y ultraderecha, europeos y latinoamericanos, para que ellos legitimen, vigilen, supervisen y den el visto bueno al proceso electoral venezolano.

Entre las acciones a tomar dentro de esta macabra agenda, se consideran como temas álgidos para discutir y ser presentados ante los medios: la inseguridad, la corrupción, la libertad de expresión, la alimentación y la violación de los derechos humanos.

La jerarquía católica, representada por la Conferencia Episcopal, será más reaccionaria en sus opiniones, abiertamente contra el Presidente, contra el Estado y sus instituciones, pero escudándose tras los medios privados y deformando la palabra de Dios ante sus feligreses y el pueblo soberano.

La asistencia para la “democracia” en Venezuela

Los llamados promotores de la “democracia” han tenido como problema funcional, que aún no han podido extender sus programas más allá de Caracas y sobre todo a las zonas gobernadas por la oposición.

Por ello se plantean una serie de acciones que pretenden lograr sus objetivos y, así, alcanzar mayor cooperación internacional, intentando llegar a un nivel local, apoyando organizaciones que no estén ubicadas en la capital del país. Para esto buscarán intervenir e interactuar con los gobiernos municipales y regionales.

Dentro de las líneas de acción de los programas financiados desde el extranjero, se estipula que no se debe exportar modelos políticos, además de proponer la participación en la observación, antes y después de los procesos electorales, y no solamente durante los comicios parlamentarios.

Pretenden combinar la “democracia” con la asistencia social: trabajar en los bastiones del apoyo a Chávez, en las zonas pobres y apuntar hacia los problemas principales de las comunidades para lo cual ofrecerán entrenamiento para la gerencia de proyectos, y ayudar con la movilización de las ONG nacionales e internacionales, los partidos políticos y otros socios.

Planean promover redes para las ONG y coordinación dentro de la sociedad civil y darles prioridad a los proyectos con un diálogo democrático y una visión de construcción de consenso, hacer actividades fuera de Caracas y fortalecer la “democracia” a nivel local.

Entre las mismas líneas de trabajo, se proponen, para obtener más “socios”, ser abiertos a cooperar con el Gobierno y la sociedad civil, sin ser utilizados para fines políticos, esto es para diversificar, sin tenerles miedo a las alianzas especiales y al trabajo a largo plazo.

Pretenden concentrarse en sectores e instituciones, y no en líderes individuales, pero trabajando con líderes políticos y consejos comunales, estudiantes y jóvenes, incluyendo a los partidos políticos en lugar de las élites tradicionales para intentar penetrar ideológicamente y dividir a éstos.

Apoyarían estas acciones con presiones sobre las empresas españolas y estadounidenses que operan en Venezuela, y al mismo tiempo evitar la autocensura y ser visibles, pero sin dañar la imagen de los socios locales, como sucedió con Súmate.

Finalmente, coordinar actividades y definir las posturas diplomáticas comunes, no aceptar la autocensura y evitar las declaraciones públicas individuales, criticar al Gobierno sin provocarlo abiertamente.

Los revolucionarios debemos estar vigilantes y alertas antes los posibles intervenciones de sectores reaccionarios fascistas de la derecha y ultraderecha, nacional e internacional, por lo cual hay que prepararse ideológicamente y tener como arma las ideas libertadoras heredadas del Padre de la Patria, Simón Bolívar, para no caer en provocaciones y ser una ficha indolente de la burguesía y el capitalismo, que pretenden carcomer lo que se ha logrado gracias a la Revolución Bolivariana en la construcción del Socialismo.

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