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El polvorín

Venezuela - VAMOS A HABLAR EN SERIO

12 Enero 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Miguel Matos s.j

Sí, vamos a ponernos la mano en el pecho para respondernos a una pregunta ineludible.

Vamos, aunque sea por un momento, a tratar de distanciarnos de nuestras posturas más emocionales y menos justificables desde la fe y desde el amor al paìs. Aunque  nos resultara casi imposible, vamos a intentar prescindir por un momento  de nuestra adhesión o nuestro rechazo al proceso bolivariano, al chavismo. Situémonos delante de esta nación llamada Venezuela teniendo como fondo la actual coyuntura internacional en lo económico y lo político.

Esta podría ser la pregunta:

Intentando posesionarse de un mínimum de objetividad ante el actual  panorama  venezolano e internacional :

¿ Ud. cree que le conviene al país en este momento desplazar  al Presidente Chávez  del poder y poner en su lugar a uno de los precandidatos conocidos hasta ahora. ?

      No se trata de denigrar de ninguno de los precandidatos. Algunos de ellos ya tienen en su haber los méritos de buenas o muy  buenas ejecutorias en gobernaciones y alcaldías. A otros, no hay razones para privarles de  una  oportunidad similar y otros, simplemente por gozar de la confianza de numerosos venezolanos, tienen todo el derecho a que sus aspiraciones se tomen muy en serio.

       A pesar de estas consideraciones innegablemente justas, la pregunta sigue siendo dramáticamente pertinente. Nuestro país hoy no es el mismo que sobrellevó casi inconscientemente una presidencia como la del Dr. Lusinchi, la del Dr. Luis Herrera e incluso la de un Dr. Caldera para ese momento ya bastante disminuido en las que habían sido sus indudables capacidades anteriores. Hoy, ninguno de ellos, con todo el respeto que nos merecen,  llegaría ni siquiera a entender la novedad de este país, y me cuesta creer que pudiera gobernarlo. Los proyectos de país que ellos impulsaron, hoy harían literalmente explotar al país como efectivamente sucedió en el 1989. La presidencia del Dr. Lusinchi, por ejemplo, que no fue precisamente  de las más brillantes que  hemos conocido los venezolanos, terminó, su ejercicio , gracias a una formidable habilidad mediática , terminó la presidencia con una aprobación cercana al 70 % de popularidad. A los cuatro meses de ese “final feliz”, bastó la desarticulación del apoyo mediático para que los venezolanos “despertáramos”. Hoy al Sr. Croes le costaría bastante recuperarle al Sr. Lusinchi una aprobación popular de más de un dígito. Hoy el venezolano SÌ piensa y analiza. Este país, a pesar de que hay gente muy inteligente y experimentada que no quiera reconocerlo, para su propia desgracia, este país, verdaderamente, ha cambiado. Gracias a Dios.

       Vamos a agrupar nuestras consideraciones alrededor de los aspectos más ineludibles del problema:

       Primera consideración:

¿ Quién gobernaría en lugar de Hugo Rafael Chávez  Frías ?

       Nadie ignora que cada uno de los precandidatos tiene tras de sì una muy exigua cantidad de adeptos concretos e incondicionales. Se da una gran volatilidad en esas adhesiones. La unión del sector oposicionista se soporta de la manera más débil y artificial en  acuerdos de una duración  perfectamente predecible y contable.

       Además, la más mínima experiencia política reconoce que ninguna opción fundamentada primordialmente en sentimientos y emociones, algunas  de las cuales son de  una nobleza muy dudosa, ofrece garantías de una cohesión duradera y estimulante para su propia defensa.

          Un país no se gobierna a base de fidelidades dispersas y variopintas por muy numerosas que fueran.

          Si la oposición venezolana dominara en las próximas elecciones, sería una victoria montada sobre motivaciones y factores tan variados y hasta contrapuestos que la persona que liderizara esta victoria tendría que invertir más energías en neutralizar las  ambiciones más desaforadas de sus supuestos aliados, que en  ocuparse  realmente en “reconstruir” este país percibido por la oposición como “sumido,  en la mayor de las catástrofes económicas y con una población en sus peores niveles de pobreza crítica y absolutamente desasistida”. No nos engañemos. El comportamiento de los diferentes  grupos de oposición en  los últimos años, no parece desmentir este presagio.

       Segunda consideración:

¿ Cuál sería el proyecto alternativo de país que ofrecería una eventual victoria opositora ?

      Si ese proyecto alternativo realmente existe, tendríamos que decir  que es uno de los secretos mejor guardados de los últimos años de la política venezolana. A no ser  que se pueda llamar “proyecto de país” a una jerga de  perogrulladas  poco creativas, siempre reactivas y en algunos casos  “inocentes “ como “promesas” al electorado.

      Tratando de interpretar a grandes rasgos el perfil ideológico de los principales candidatos, lo que se visualiza es un apoyo al menos tácito el proyecto neoliberal pro USA. En la medida en que esto sea cierto, desde ahora tendrían esos eventuales ganadores, que empezar a lidiar con la avalancha de los indignados, decepcionados, engañados, empobrecidos , desclasados, amargados, destruidos por  ese mundo neoliberal que agoniza hoy en sus otrora paraíso de Estados Unidos y de Europa. A esta grave crisis financiera y el horror económico que padecen las sociedades europeas habría  que sumarle –como lo recordó, en diciembre pasado, la Cumbre del clima de Durban, en Sudáfrica– el cambio climático y la destrucción de la biodiversidad que siguen siendo los principales peligros que amenazan a la humanidad. 

      Con respecto a todas estas problemáticas,  nuestros precandidatos de la oposición, uno por uno y sin excepción,  han exhibido un mutismo que uno no sabe si es atribuible a la ignorancia, a la desinformación, a una estrategia electoral  o a la indiferencia, todo ello de una intensidad  alarmantemente dramática. Ya solo por esa situación estarían absolutamente desclasificados, pero en honor a la “democracia” y a la “igualdad de oportunidades” continuemos en el intento de comprender sus ambiciones.

      Se les podría aconsejar con buena voluntad , que  se miren en el espejo del novel Presidente Piñera de Chile  cuya popularidad , al tratar de aplicar las caducas recetas neoliberales, bajó de 63 a  23 %  de apoyo , apenas en los  primeros meses de mandato. Su mayor dolor de cabeza no han sido un Tomic , un Frei Montalva, sino una joven de algo más de veinte años que aglutina a los millones de chilenos hastiados de ese piñerochetismo neoliberal caduco. Por esto resulta risible, si no fuera por los auspicios  tan terroríficos que implican, el inexplicable gesto  de un Leopoldo López  buscando la “asesoría” del Sr. Uribe.  Digamos que esto es más inexperiencia, desinformación  que mala voluntad.

      Tercera consideración: 

¿ A quienes  gobernarían los eventuales vencedores opositores ?

¿ Qué pueblo apoyaría los cambios que, por lógica,  tendrían que intentar inmediatamente los opositores ? ¿Por qué,  si no piensan hacer cambios sustanciales, qué sentido tendría someter al país al imperativo traumático de esa “alternancia”. Esa “alternancia automática” no parece ser ya un imperativo defendible de manera tan autista como lo hacen algunos. Recuérdense simplemente casos entendidos como democráticos como los de Margaret Thatcher, François Mitterrand, Sergio Berlusconi, Tony Blair, Rodríguez Zapatero, por nombrar algunos de los que han sumado reelecciones sobre reelecciones. Repito, si se van a tratar de mantener fundamentalmente las mismas políticas, qué  sentido tendría todo ese trauma en el que solo corremos el riesgo de entregarnos a unos liderazgos con mucho menos  carisma y menos capacidad de convocatoria. ¿ O no ?

     Y si la idea es sustituir de manera más o menos significativa las actuales directrices sociales y políticas, nos preguntamos:

 ¿ Contaría con un respetable respaldo popular un López, un Arria, un Capriles, un Medina, etc., como para “neutralizar” a los venezolanos hoy “tan despiertos y conscientes” responsables de los  Poderes Comunales, a los millones de beneficiarios de las Misiones, por poner solo unos pocos ejemplos.  Porque personas que se benefician de las misiones y siguen siendo adversarios de que existen, existen, pero los sinceramente agradecidos  son al menos proporcionalmente más numerosos y con mucho más mística como para defender sus derechos contra una masa parcialmente anónima  de  opositores contumaces .

 ¿ Contaría un gobierno antibolivariano con unas Fuerza Armada como la que se dejó “mangonear”  por  la Sra. Blanca Ibáñez ?  No parece tan claro.

      Amigos, reconozcan que el Presidente Chávez es una necesidad en este momento en Venezuela hasta para la misma oposición. Si Chávez no existiera la oposición no tendría palabra qué decir, actitudes qué imitar, sentimientos qué incentivar, motivos para intentar su propia unidad. Cuando Chávez se invisibiliza temporalmente, hasta la oposición cae en desconciertos, imprecisiones y mutismos. Se hacen elegir para la Asamblea Nacional y ahora por sus inasistencias ni siquiera justifican el salario que les proporciona  la nación.

      No es un exabrupto decir que no ha existido en Venezuela a lo largo de toda su historia un personaje que haya despertado los amores más inéditos, apasionados e incondicionales. También ha suscitado los odios màs encarnizados, pero el odio, como todos los sentimientos menos nobles, tienen las “patas muy cortas”

      Lo que resulta evidente es que  en los ambientes populares mayoritarios de este país, lo único, sí,  así como lo leen, lo único organizado que existe es lo que se llama el “sector duro” del chavismo. Con mil imperfecciones, incompetencias y debilidades, pero aun así con la suficiente coherencia como para amalgamarse en una sola fuerza si un eventual enemigo amenazara de una manera significativa ¿ O es que dejarían que se impusiera  la matriz muy minoritaria , pero muy cierta, de una parte de la oposición venezolana que solicita una de las mil variantes de apoyo militar norteamericano  para neutralizar ese poder popular ? No creo que la “inteligencia” norteamericana   esté dispuesta a emprender ese tipo de tareas por más dramáticas que se estén volviendo sus propias condiciones económicas.

       La conclusión parece bastante obvia, al menos para la gente que  haya podido liberarse de las  actitudes opositoras menos viscerales.

     Sin atenuar en lo más mínimo la pertinencia de la crítica seria y sana que enfrenta a este proceso, sigue siendo obligante esta pregunta:

¿ Se podría hacer una propuesta  más  americanista, más sensata, más patriótica, más inteligente en este momento , que el acompañar el empeño bolivariano de neutralizar el peligro destructivo de un imperio norteamericano decadente, dividido y errático ? 

¿ Habría algo más cristiano que apostar, a diferencia del primermundo “cristiano” occidental ,  porque esta crisis inevitable no tengan que pagarla también aquí los mismos pobres de siempre. mientras los privilegiados siguen sin ser tocados, abarrotando los restaurantes, agotando los pasajes aéreos al exterior, engrosando bancos, cambiando de nacionalidad como quien se cambia de corbata  ?

       Les confieso que no puedo evitar el dolor que  sufro profundamente por ciertos empecinamientos que me causan  mis hermanos más cercanos de una Congregación religiosa heredera de la Congregación XXXII, de una Iglesia endeudada con las promesas del Vaticano II, de  Medellín y de Puebla, de una generación cristiana que necesariamente hoy tendría que ser profética o renunciar a su identidad. Sí. Lo repito: esta actual generación de cristianos o es profética o debe interrogarse seriamente por su identidad. Me mantienen estupefacto esos silencios hasta groseros, esos  “secretos” y no tan secretos pactos conspirativos, que nos obligan a aparecer como emparentados institucionalmente con la antihistoria.

     Les recuerdo que mi mayor fortaleza es mi convicción de que “no tengo nada que perder”. Y mi mayor estímulo es el sentir que callar para mí sería cobarde.

     Me asiste,  modesta y para algunos temerariamente, el ejemplo histórico de nuestro Jesús de Nazareth que fue adversado por los más “ortodoxos”, “correctos” y aplaudidos por el status.

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