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El polvorín

’Welcome’: destapando la vergüenza de Europa

10 Mayo 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Philippe Lioret cuenta la travesía de un inmigrante que trata de cruzar el Canal de La Mancha en un filme de gran humanismo
Cultura | Aida M. Pereda - TerceraInformación |
welcome-cartel-3.jpg“Quería hacer una película sobre las personas que huyen de países enfermos, dispuestas a todo para llegar a Inglaterra y que, después de periplos inimaginables, acaban atrapadas en Calais, vejadas, maltratadas y humilladas a unos kilómetros de las costas inglesas que ven a lo lejos”. Con estas palabras resumía el cineasta francés Philippe Lioret (‘Je vais bien, ne t’en fais pas’ o ‘El extraño’) su intención al rodar ‘Welcome’.

Sin embargo, ‘Welcome’ es una película de amor ante todo, marcada por un contexto político, que, si bien no es el eje central del argumento, condiciona la vida de los personajes hasta el punto de dirigir su destino. En este sentido es un filme brillante, porque aúna ambos elementos en un intrincado indisoluble de sentimientos y política.

Aunque el propio Lioret pretendía alejarse del tono documental, lo cierto es que el primer cuarto de hora de metraje del filme refleja fielmente la penosa travesía que atraviesan los inmigrantes. Visto el resultado, no parece irrelevante que Lioret viajara a Calais antes de rodar la película, donde convivió con los voluntarios que intentan ayudar a los refugiados y conoció el negocio de los pasadores, la continua persecución policial, los centros de retención o los controles de camiones en los que se esconden para subir a los barcos.

El resto de la cinta se centra en la historia personal de sus personajes, y como trasfondo, subyace una denuncia valiente, ya que critica una medida vigente, la ley francesa que prohíbe ayudar a los ilegales. Lioret consigue con este filme destapar la verdadera cara de una Europa que proclama la libre circulación de mercancías y dinero, pero que erige muros para las personas. Una Europa que critica la política de inmigración de Estados Unidos, pero que ocasiona la muerte de miles de personas en el estrecho de Gibraltar o en el Canal de la Mancha.

Calais, el lugar donde se desarrolla la trama, es definida por el propio Lioret como “la frontera mexicana” de Europa. Esta pequeña ciudad, situada al norte de Francia, es el punto geográfico más cercano a la costa inglesa, de la que le separa una distancia de 32 kilómetros.

El argumento gira en torno a dos personajes. Bilal (Firat Ayverdi) es un joven kurdo que ha viajado desde Irak con la intención de reunirse con su novia, recién instalada en Inglaterra. Al llegar a Calais trata de cruzar el Canal de la Mancha escondido en un camión, pero tras ser interceptado decide buscar una alternativa para no tener que volver a pasar por ese trauma, y así es como decide atravesarlo a nado. Por ello se apunta a clases en la piscina municipal, donde conoce a Simon (Vincent Lidon), un profesor de natación que se encuentra en pleno proceso de divorcio.

Aunque las intenciones con las que Simon decide ayudar a Bilal no parecen deberse a una reacción espontánea de solidaridad, sino que son más bien inducidas por el interés de recobrar la admiración de su mujer, Marion (Audrey Dana), una comprometida voluntaria profesora de inglés, su falta de altruismo contribuye a impregnar de naturalidad al filme, pues deja entrever cómo la política se cuela en el día a día de una persona poco involucrada a priori.

Ya divorciado, Simon luchará porque Bilal se reencuentre con su novia, ayudándole a conseguir lo que él ha perdido. De hecho, hay un momento, en el que Simon le expresa por primera vez sus sentimientos a Marion, en el que dice: “Él va a recorrer 32 kilómetros a nado y yo ni siquiera fui capaz de cruzar la calle para retenerte cuando te fuiste”. A raíz de esta frase, su exmujer comienza a ver que la indiferencia que ella le reprochaba está desapareciendo, y que Simon comienza a involucrarse al fin.

A nivel técnico, la película destaca por una excelente fotografía, de encuadres abiertos, que lejos de asfixiar a los personajes los muestran perdidos, desprovistos de cobijo. Hacia el desenlace hay un momento cumbre del montaje en el que se conectan dos escenas paralelas de manera maestra, con los consejos que Simon le da a uno de los niños a los que enseña en la piscina, superpuestos a las brazadas de Bilal cruzando el Canal de la Mancha. Por otro lado, también es reseñable el leit motiv musical del filme, que consiste en una melodía de piano, que a pesar de su extrema sencillez, basta para acompañar el devenir de la historia, sin contribuir a dramatizarla más y rayar la saturación.

Para el papel de Bilal, Lioret eligió a Firat Ayverdi después de mucho buscar. Y aunque no se trataba de un actor profesional, le convenció “la veracidad e intensidad” de su interpretación. El resultado final, ante un papel de tanto peso, logra ser sobresaliente. Y para encarnar a Simon, Lioret no dudó en escoger a Vincent Lidon (‘Confianza ciega’, ‘Caos’ o ‘Decreto inocencia’), de quien destaca su capacidad “de comunicar sensaciones con un simple gesto o una actitud, lo que permite evitar una frase o una palabra”. Lidon fue nominado como Mejor Actor en los César por su extraordinaria interpretación de este tipo de apariencia tosca y de gran sarcasmo.

Pero a pesar de irse con las manos vacías en la última edición de estos galardones, ‘Welcome’ ha sido premiada en la Berlinale y más recientemente en el festival de cine de Gijón FICXIXÓN. Además, ha recibido el premio LUX del Parlamento Europeo, algo paradójico teniendo en cuenta que trata de una de las vergüenzas que asolan la UE y que bien nos recuerda a la persecución de los judíos durante el régimen nazi.

Lioret no desaprovecha la oportunidad de subrayar tal similud. Y expone que marcar a los clandestinos con un número en la mano o negarles la entrada a un supermercado son consecuencias de una ley que establece que ayudar a un ilegal supone delito, castigado con hasta cinco años de prisión y una multa de 30.000 euros. “Podría transcurrir en 1943, tratarse de alguien que esconde a judíos en su casa y a quien acaban pillando. Pero ocurre hoy, a 200 km de París”, denuncia Lioret.

No sólo es una crítica a las políticas de inmigración, sino también a la ciudadanía, pues en esta historia, la bondad es castigada y perseguida también a nivel social. El compañero de trabajo de Simon, sus vecinos, el director de un supermercado… ven con malos ojos ayudar a un inmigrante, ya sea por miedo a ser represaliados o por puro racismo.

‘Welcome’ se trata por tanto de una película comprometida, que pone sobre la mesa la cobardía ciudadana ante una de las injusticias más flagrantes de Europa.

Para terminar nada mejor que citar a Lioret, que critica que la mayoría de programas de televisión que tratan el tema de los sin papeles “se pierden en la enorme cacofonía mediática”. A fin de cuentas, sostiene, “tantos debates, tantas rebeliones legítimas, no sirven de nada porque nadie oye nada. Prefiero hacer una película, contar en la gran pantalla la historia de dos hombres ante dos mujeres, enfrentándose a su afecto en medio de todo ese lío. Sólo espero conmover al espectador sentado en la oscuridad y ayudarle a hacerse una idea propia sobre el tema. Y espero que algo de la película se quede con él”.

 

 

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