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El polvorín

DEDICADO A TABARE VAZQUEZ

16 Agosto 2009 Etiquetado en #Politica

 

 



NO MIENTAS MAS!!!!!NO TRAICIONES A TU PUEBLO.

 

"Cuando gobierna la derecha, los intelectuales, artistas y trabajadores de la cultura suelen mostrar una actitud digna. Coherente con esa máxima de que en una sociedad los pensadores deben tener una mirada crítica y beligerante con el poder, firman escritos, encabezan manifestaciones y en cada entrevista dejan claro su repudio al gobierno reaccionario al servicio del capital que padece el pueblo. El problema surge cuando los que gobiernan son los de la otra derecha, la que sonríe y tiene talante, la que se disfraza de progresista para defender lo mismo que la otra derecha, porque entonces, esos intelectuales, artistas y trabajadores de la cultura pierden el norte. Muchos de ellos se quedan abrazados a una subvención, otros callan para optar a un premio, los más justifican lo que sea para poder publicar, estrenar, filmar... . Es el momento donde el estómago devora a la cabeza".


I

Estafados

Los bancos nos engañaron. Las aseguradoras nos engañaron. Los organismos que controlaban y vigilaban la transparencia de esos bancos y seguros nos engañaron. Los políticos nos engañaron. Los sindicalistas profesionales nos engañaron. La prensa, los dueños del consumo, la publicidad... nos engañaron. Todo se basaba en una terrible estafa. Sin embargo, las gentes tienen acopio de confianza y bondad y no pasan factura a los culpables. No los siguen por la calle para espetarle en la cara lo que piensan de ellos, no acuden a un boicot masivo contra sus mentiras, y hasta son capaces de votarlos a poco que enseñan nuevamente sus sonrisas por televisión. La mayoría prefiere encerrarse en sus casas a esperar tiempos mejores, incluso piensan que en el fondo los culpables son ellos mismos, por no acabar de entender el mecanismo del sistema. Un sistema que enseña  de un modo permanente a los triunfadores sociales para que sirvan de referencia, ejemplos a imitar colocados con astucia en el escaparate, para que practiquemos el sueño eterno.

II

Exonerados

Cuando disputan finales conmovedoras y se escucha el himno patrio, uno los siente como de la familia, como que nos representan a todos y todas, como una extensión del cuerpo y alma de cada ciudadano de este país. Sí, sabemos que están bien pagados, pero qué es eso comparado con la alegría que produce ver el pabellón nacional en lo más alto del mástil. Sus éxitos y triunfos provocan en nosotros abrazos, festejos y orgullo, por eso, la noticia que casi todos los deportistas de élite evaden sus ganancias a paraísos fiscales, hurtando de ese modo que con sus impuestos puedan construirse escuelas, hospitales y demás zarandajas en el país que dicen defender, es una información a la que no merece dedicarle mucha atención. En el fondo, ellos pueden hacer lo que nos gustaría a todos, dice la llamada sabiduría popular.

III

Reverentes

Los profesionales de los medios de incomunicación masiva son obedientes. Salen con voz lastimosa a los micrófonos y hablan en televisión de las cifras de desempleo, interpretando la situación con un gesto afectado. Explican que esto es transitorio, que no cunda el pánico, que hay prestaciones sociales que evitarán muchos problemas y, sobre todo, que estemos tranquilos porque el tema preocupa y afecta a todos por igual, a trabajadores y empresarios, y que los políticos piensan día y noche en cómo solucionar la famosa crisis. Sin embargo, no dicen que no son pocos los empresarios que aprovechan la coyuntura para decir a sus empleados que como la empresa siga perdiendo, serán todos despedidos, que lo mejor es que se acepte no cobrar extras, ni aguinaldos, que los más mayores se prejubilen y que un par de años sin subida salarial vendría bien a todos. Se parte de la base que una sociedad la forman empresarios y trabajadores, todo en armonía y acuerdos, cada uno en su sitio y para siempre. La lucha de clases la enterraron con la colaboración inestimable de sindicatos vendidos al salario de sus funcionarios. Ahora, la suerte ya está echada, para que un trabajador pueda comer, el explotador (perdón, el emprendedor) debe enriquecerse. No hay alternativas, el capitalismo es la verdad.

IV

“El loco”

Explica Economía de un modo diametralmente opuesto al de sus colegas de Facultad. En sus clases, el mercado es materia cuestionable y eso le vale el apodo de “el loco” de los otros profesores, y el run run de que se trata de un ultraizquierdista en los comentarios de cantina. Cuando llega al tema de la bolsa, pone un ejemplo para que los alumnos perciban con claridad la naturaleza del invento. Unas inundaciones históricas asolaron hace unos años una amplia zona de Colombia y Ecuador, perdieron la vida cientos de personas, miles esperaron sin remedio que los socorrieran. Pero en cuanto la noticia llegó a la bolsa de Nueva York las acciones de las empresas ligadas, de una u otra manera, al café, subieron de un modo espectacular. Y es que la lógica fue rotunda, habrá menos café por el desastre natural y será, por tanto, más caro. Los alumnos lo escuchan un poco extrañados al comprobar que hay alguien dispuesto a anteponer las vidas de las personas a los intereses económicos.

V

La loca

Son las diez de la mañana y la fila de desempleados ante la oficina alcanza casi las cien  personas. El silencio es sólo comparable con el abatimiento y la tristeza de gentes que miran al suelo como buscando explicaciones. “Esto es una injusticia, es insoportable”, grita una mujer casi desde el fondo, y concita la atención de todos. “Deberíamos cortar el tráfico, que vengan las televisiones, las radios, somos gente normal, no apestados”, continúa. “No tenemos futuro, hagamos un gran movimiento, somos miles, no podrán con nosotros, ya pueden mandarnos a sus policías, no van a poder”, “queremos trabajar, sólo es eso, queremos trabajar”, dice en medio de la calle con los brazos abiertos. Pero, lejos de apoyarla y solidarizarse, la gran mayoría se hacen los distraídos y dejan de prestarle atención. La mujer queda sola, vociferando ante el estupor de los comerciantes más cercanos, que salen a la calle a ver quién es la energúmena que grita y grita desesperada, alejando a la clientela. Un transeúnte se ve obligado a activar el móvil y llamar a un servicio de atención psiquiátrica, que se presenta en el lugar apenas diez minutos después con una furgoneta a modo de ambulancia. Un hombre mayor, también en la fila, le dice al de delante “Tenía razón, pero el problema son las formas, ¿verdad?”.

VI


Inadaptados

Si usted es anarquista o comunista (en cualquiera de sus acepciones) sabe perfectamente que el carro de la historia le pasó por arriba, que el lugar donde le correspondería vivir es el neolítico inferior o superior (para que usted elija a su gusto). Lo sabe porque se lo han dicho mil veces. Puede que en el camino haya encontrado personas buenas dispuestas a salvarlo de tamaña desgracia, y que en un gesto caritativo le explicaran que esas utopías son bien intencionadas pero las prácticas han sido infernales. Puede incluso que lo hayan invitado a dejar a un lado tales equívocos, y revertir con urgencia ese mal de juventud con ideologías más acorde con los tiempos que corren.
Si por el contrario su ideología (por acción u omisión) es la defensa del capitalismo (ya sea en su versiones neocon, neoliberal, centro, nada, socialdemócrata o “yo de política no entiendo”), usted sabe de sobra que es un demócrata, un moderno, una persona dialogante amiga del consenso y el entendimiento.
Ahora bien, si por un casual, sólo por un casual, repito, el sistema capitalista colapsara y tuviera que recurrir a una gran guerra con unos cuantos millones de muertos, como ya ha ocurrido en más de una vez, usted sabe que estos demócratas son capaces de viajar al neolítico para buscar a los comunistas y anarquistas, con todo su aparato represivo y judicial, para acusarlo de responsable de la barbarie.

VII

Materialismo

Para demostrar que la madurez de la sociedad se sustenta en unos sólidos valores democráticos propios de una población adulta, rigurosa en el respeto de las instituciones forjadas tras décadas de lucha y alejados de cualquier concreción monetaria, un canal de televisión saca una cámara y dos reporteros a la calle para preguntar en directo si prefiere derechos o dinero. Y lo explican, si tuviera que elegir entre los derechos alcanzados en democracia en todos los terrenos o el vil metal, usted optaría por... . Un hombre de cuarenta años es enfocado, sonríe y dice de una vez, como si hubiera estado esperando la pregunta toda su vida, “Sin duda por el dinero, porque con él puedo comprar todos los derechos”. La periodista pone cara de circunstancias y antes de que los televidentes comiencen a pensar en lo que acaban de oír y ver, encara a otra ciudadana y vuelve a hacer la pregunta, le responden, “dinero, los derechos no los entiendo muy bien, perdone mi ignorancia”. Como la conexión en directo no cumplía con las expectativas, alguien con un criterio más pragmático, decide desde los estudios apretar un botón y meter diez minutos de publicidad. A la vuelta, el programa había desaparecido y su lugar lo ocupaba un película que no había sido anunciada ni programada, su título: “Toma el dinero y corre”.

VIII

Sorbitol

Como avezado periodista buscó en Google qué era eso del sorbitol y supo entonces  que el edulcorante podía provocar diarrea y vómitos en los niños. Luego comprobó que varias golosinas que contenían dicha sustancia se venden en un afamado supermercado, y pasó la información al Departamento de Publicidad del periódico. Desde esa sesión llamaron al máximo responsable de la cadena de supermercados para darle las nuevas tarifas publicitarias y las promociones del mes, pero dado que el interés que detectaron al otro lado del teléfono fue más bien escaso, no tuvieron más remedio que pasar al plan B.
 Le informaron que sus supermercados estaban vendiendo productos destinados al consumo infantil con sorbitol y que el producto podía ser dañino, y además, que tenían redactada la noticia para la portada de mañana, que como favor especial, le iban a leer el titular a ver qué le parecía. El gerente del supermercado escuchó todo eso en silencio y dijo que en diez minutos tendrían una respuesta. Y así lo hizo su secretaria que llamó al diario y contrató tres meses de publicidad.
Casi a la misma hora, el director del diario recibía una fuerte ovación en el salón de actos de una conocida entidad bancaria, tras una charla que tituló, “La libertad y el periodismo de hoy”. Una conferencia de dos horas donde la asistencia de los trabajadores del diario esta vez no fue obligatoria, pero que igual atrajo a la gran mayoría, dados los rumores sobre despidos por la crisis que circulan por la redacción. Todos acudieron con sus mejores aplausos.

IX


Devorados

Cuando gobierna la derecha, los intelectuales, artistas y trabajadores de la cultura suelen mostrar una actitud digna. Coherente con esa máxima de que en una sociedad los pensadores deben tener una mirada crítica y beligerante con el poder, firman escritos, encabezan manifestaciones y en cada entrevista dejan claro su repudio al gobierno reaccionario al servicio del capital que padece el pueblo. El problema surge cuando los que gobiernan son los de la otra derecha, la que sonríe y tiene talante, la que se disfraza de progresista para defender lo mismo que la otra derecha, porque entonces, esos intelectuales, artistas y trabajadores de la cultura pierden el norte. Muchos de ellos se quedan abrazados a una subvención, otros callan para optar a un premio, los más justifican lo que sea para poder publicar, estrenar, filmar... Es el momento donde el estómago devora a la cabeza.

 

 

 

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