Agresión imperial desde Colombia al resto de América Latina
| por CEPRID/Nuestra América | |
| ABP/04/02/2010 | |
| Para desilusión de muchos ilusos, Obama el primer presidente negro de Estados Unidos, “premio Nobel de la Paz” en teoría, en la práctica se ha convertido en otro halcón de las guerras imperiales. Alguien afirmaba que el sueño de Martin Luther King, se ha convertido en la pesadilla del primer presidente negro del imperio porque sus anhelos de imponer diferencias y cambios sucumbieron ante los objetivos de dominación del imperio.
Así, en la primera década del siglo XXI, el imperio con Bush ayer y con Obama en el presente, ha ratificado su condición de enemigo de la humanidad y hoy tiene en marcha un plan para llenar de sangre nuestra América Latina, siempre recurriendo al pretexto de defensa de los derechos humanos, las libertades y las democracias y siempre con el pretexto de la lucha global contra el terrorismo. Incluso, los Estados Unidos han asumido la arbitrariedad de decidir quiénes son terroristas y en su larga lista incluyen a Cuba y mencionan a Venezuela, y ellos decidieron que las FARC-EP y el ELN son terroristas a los que hay que combatir en territorio colombiano. Las relaciones de poder económico, militar y político en el mundo global son impuestas por Estados Unidos, sin que importen las brutales y prepotentes agresiones contra nuestros pueblos, nacidas de las estrategias de dominación neocolonial. Las guerras imperiales de dominación son incesantes a lo largo y ancho del mundo. Invadieron y ocuparon Irak, Afganistán y se apoderaron de los recursos hidrocarburíferos, del territorio de paso de oleoductos y gasoductos y hasta del negocio del opio y la heroína. En su lucha contra el “terrorismo” bombardean incesantemente los territorios de Paquistán y Yemen matando civiles inocentes y en nuestra América Latina por medio de sus agencias CIA, USAID, NED y otras, incrementan sus actividades clandestinas y públicas para desestabilizar a los gobiernos de Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia. Ya produjeron el golpe de Estado en Honduras que acabó con la ilusión de la democracia y se valen hasta de las desgracias y catástrofes del pueblo haitiano para ocuparlo militarmente. El imperio desconoce los valores ético-morales y pisotea los valores del Derecho Internacional. Con la complicidad de Uribe y las derechas oligárquicas ocupó militarmente a Colombia “en el marco del Acuerdo de Asistencia Militar entre la República de Colombia y los Estados Unidos de América, suscrito en Bogotá el 17 de abril de 1952” y de otros acuerdos para ayudas militares y misiones militares suscritos en diferentes fechas desde 1952, según se lee en el Preámbulo del último Acuerdo que entre sus objetivos se advierte: “de conformidad con los acuerdos bilaterales y multilaterales pertinentes de los cuales Colombia y Estados Unidos sean parte, en particular aquellos atinentes a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo y con sujeción al ordenamiento jurídico de cada una de las partes, éstas acuerdan profundizar su cooperación en áreas tales como instrucción, intercambio de inteligencia, capacidades de vigilancia y reconocimiento, ejercicios combinados, y otras actividades acordadas mutuamente, y para enfrentar amenazas comunes a la paz, la estabilidad, la libertad y la democracia”. Este “Objetivo” demuestra, fehacientemente, que la ocupación y uso de las bases militares colombianas corresponden a la agresividad estadounidense en contra de nuestras patrias. “Las bases en Colombia han traído un nivel de inestabilidad enorme, y los mismos gringos anuncian con cinismo la posibilidad de enfrentamientos entre Colombia y Venezuela. Poco le importa a Uribe y sus secuaces el impacto negativo que esto traería a estos pueblos hermanos. El golpe de Estado en Honduras cobra ya muchas vidas; la brutal represión ha sido sistematizada y operada con apoyo gringo, colombiano y sionista. Además la inestabilidad creada en este pobre país amenaza la seguridad y economías de sus vecinos. Aquí ungen a Micheletti como santo barón, defensor de la democracia, mientras éste ordena asesinar a los campesinos…La agresión a Nicaragua es creciente; la pretensión de un golpe estilo Honduras es acariciada por los halcones. Si no logran atraer al ejército nica, entonces, buscarán la escalada militar hasta el punto de invasión. Aquí jugará un excepcional papel el gobierno espurio de Porfirio Lobo Sosa. En Ecuador y Paraguay el imperio financia proyectos de agresión contra las democracias populares, y echa todo lo que tiene en elecciones como la chilena y brasileña. Al mismo tiempo apadrina el sabotaje constante del que es víctima el Estado argentino. Por si esto fuera poco, hoy aprovechan la desgracia producida por el terremoto en Haití, y envían diez mil soldados para “...ayudar en tareas de rescate y controlar cualquier crisis social...”. Esos soldaditos no van a salir de Haití por su cuenta; se van a quedar años en ese país, donde el imperio y sus medios proclaman que el gobierno de René Preval ya no existe. Todo hace prever que este pobre país pasará a servir de base de agresión contra Cuba y punto de desestabilización contra la Republica Dominicana. Con esta contingencia y las bases acordadas para Panamá y Perú se arma una gigantesca estructura de agresión, conquista y dominación del imperio. Solo lo cuestionan aquellos que saben con certeza que esto es verdad. Este esquema es conocido por todos los lacayos gringos en todas partes del continente; ninguno lo ignora; y están dispuestos a masacrar a sus compatriotas con tal de reconquistar lo que el imperio les ha dado como su patrimonio perenne o evitar que se los quiten, explicaba R. Salgado. Para desatar las guerras de agresión en contra de nuestras patrias y, en especial, contra Venezuela y Ecuador, Nicaragua y Bolivia; Estados Unidos bajo el mando del emperador negro Barack Obama, a su vez, subordinado al Pentágono y Comando Sur, Departamento de Estado y la CIA, a las derechas políticas y económicas que pretenden gobernar al mundo, creó en Colombia el eje Palanquero-Apiay-Marandúa, eje militar que serviría en primer lugar para agredir a Venezuela paras salvar la “libertad y la democracia”, tal como se establece en el objetivo del reciente Acuerdo Colombia-. Estados Unidos. Basado en esta información, el Presidente de Venezuela, Coronel Hugo Chávez Frías, denunció que Estados Unidos, por intermedio de Colombia, se prepara para la guerra contra la tierra del Libertador Simón Bolívar. Javier A. Biardeau, sostiene que no son sólo siete las bases colombianas apetecidas por el imperio. Por cercanía geográfica, por posibilidad de movilización de unidades de combate, y por su capacidad de inteligencia electrónica, hay que prestarle atención no solo a Cartagena, Malambo, Palanquero, Tolemaida, Larandia y Apiay. Es el eje Palanquero-Apiay-Marandúa uno de los ejes de proyección y penetración contra Venezuela, afirma. Basta analizar las declaraciones del embajador de Estados Unidos en Colombia, el tristemente recordado ex embajador de EE.UU en Venezuela William Brownfield, para saber con qué descaro opera la actual ofensiva del imperio: “Ya hay militares de EE.UU en bases colombianas” declaraba frente a las narices de la comunidad de países de Nuestra América. Para Brownfield, lo que permitirá el Convenio es ampliar y profundizar la capacidad operacional de las fuerzas militares de los EE.UU en Colombia, “para luchar contra el narcotráfico y el terrorismo”. Si no es para agredir a Venezuela, ¿por qué en el pasado mes de diciembre, el Jefe del Comando Sur, D, Fraiser, manifestaba que era necesario elevar la capacidad estratégica y de operabilidad de la base aérea de Marandúa, ubicada en el Departamento de Vichada, sector fronterizo con Venezuela? Ciertamente que la base de Marandúa no está entre las siete bases a ser usadas por las tropas yanquis según se dice en el Convenio, pero ¿qué o quién puede impedir a Estados Unidos usar la base Marandúa para iniciar la agresión militar a Venezuela y tratar de de derrocar al gobierno del Presidente Hugo Chávez, quien tuvo y tiene razón para afirmar que vientos de guerra comienzan a soplar en América Latina. La amenaza de guerrea es real y Estados Unidos es y será el responsable de estas tragedia que podría desencadenarse para hundir a nuestra América en el neocolonialismo del avezado imperio o para iniciar una serie de dictaduras neofascistas de conformidad con el modelo de golpe de Estado probado en Honduras. I.- LAS DECLARACIONES DE BROWNFIELD: Brownfield ha afirmado que la colaboración entre EE.UU y Colombia es de décadas, y que no entiende por qué incomoda a los vecinos. “No estamos hablando de una base militar en Colombia, sino de la posibilidad de acceso a las bases militares y navales de Colombia, que son de las más sofisticadas en las Américas”. A buen entendedor, pocas palabras, expresa Javier A. Biardeau. Estados Unidos ha equipado con alta tecnología las bases militares colombianas, ha creado y apoyado la infraestructura y equipamiento de las mismas. A partir de allí, se habla de “posibilidad de acceso a las bases militares y navales de Colombia”. En pocas palabras, cualquier base militar o naval colombiana, en principio, podrá ser utilizada por tropas de los EE.UU. No son siete, es cualquiera de las bases militares colombianas, y estas siete solo serán “puestos de comando” para muchas más. Para Browfield el asunto no es cuestión de soberanía colombiana, sino de “colaboración entre dos países contra una amenaza compartida, la de la droga ilícita”. Dice Brownfield “(…) en la medida en que Colombia acabe con el narcotráfico y el terrorismo se va a beneficiar a la región.” Las bases utilizadas por EE.UU “son colombianas” expresa y resalta que “las Fuerzas Armadas de Colombia son las más sofisticadas de toda la América Latina”. Así mismo, todos saben que Uribe y sus secuaces entregaron el territorio de Colombia al imperio norteamericano. Ahora, la patria de Nariño se ha convertido en una gigantesca base aérea, terrestre y naval de Estados Unidos para agredir a América Latina. Solo los necios y cipayos desconocen esta realidad. Habrá que insistir que Uribe el conserje Obama no es el dueño del edificio imperial. Los que siguen confiando el la mascarada-Obama no han comprendido un pito sobre las estrategias de los Estados Unidos y sus “políticas de buen vecino”, afirma Biardeau. II.- ALGUNOS PUNTOS DEL CONVENIO: En el convenio Colombia-Estados Unidos, Uribe en realidad concedió vía libre para el empleo de cualquier base aérea o naval de Colombia que requiera el personal estadounidense para poder realizar las operaciones contra el narcotráfico y el terrorismo, por tanto, no son sólo siete bases las que pueden ser usadas por el imperio. Inclusive antes de que se firmara el Convenio, Estados Unidos ya estaba en capacidad de usar a su antojo las bases de Apiay en el departamento del Meta y la de Marandúa, en el departamento de Vichada. En Marandúa, Estados Unidos instaló un potente radar para uso exclusivo de sus tropas y para sus fines específicos. En Apiay se encuentra el Comando Aéreo de Combate N° 2 (CACOM) “CT. Luis Fernando Gómez Niño". Recibe destacamentos de unidades de inteligencia. Así mismo atiende los requerimientos de arsenal aéreo Grupo Aéreo del Oriente (GAORI) "TC Luis Arturo Rodríguez Meneses". El GAORI se organizó como un grupo orgánico del Comando Aéreo de Combate No. 2 de Apiay. Para 1994, la base fue dotada con un sistema de defensa radar tipo TPS-43, perteneciente a la USAF-EE.UU… La ubicación estratégica de Marandúa y del radar allí ubicado entra en la telaraña imperial de la NSA, sostiene Biardeau y añade que es el sistema de escucha e intercepción electrónica más grande del mundo (llamadas telefónicas, fax, correos electrónicos, sistemas de comunicación HF, UHF, descodificación y codificación del lenguaje), donde se encuentran especialistas en seguimiento satelital y de interceptación de aeronaves. Para no dejar de lado la importancia de las relaciones entre las bases militares de Apiay y Marandúa, ya en los mapas de las bases militares de los Estados Unidos en el mundo de 2007, aparecían estas bases, sin necesidad de existir ningún convenio. Llama la atención que se planee entonces en los puntos del acuerdo que “la negociación se hizo respetando las constituciones de ambas naciones”, como indicó el comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, general Freddy Padilla De León. De conformidad con el Convenio, 1. Se compartirá información de inteligencia con Estados Unidos, tanto en el tema del narcotráfico, como del terrorismo. Esto se traduce a intercambio de datos en tiempo real (la llamada inteligencia en tiempo real). 2. Habrá protocolos para intercambiar esta información, que serán acordados por el comando de las Fuerzas Militares y los militares estadounidenses. 3. Colombia fortalecerá las capacidades técnicas en inteligencia, solo para contribuir a la seguridad de la región, con el apoyo de Estados Unidos. 4. Esta ayuda estará enfocada a transmitir la experiencia a países, que como México, tienen problemas de narcotráfico y necesitan de esa experiencia. 5. Colombia tendrá control sobre el personal que trabaje en el país. Aunque la selección tenga el aval del Departamento de Estado y el beneplácito de la embajada de Estados Unidos, una comisión colombiana podrá aprobar o rechazar la presencia de los funcionarios. 6. Los beneficios materiales se recibirán sólo en especie, no en dinero. B) El manejo de las bases: 1. Queda claro que bajo ninguna circunstancia podrá haber una base militar estadounidense en Colombia. 2. Se utilizarán las bases de Malambo, Apiay, Palanquero, Tolemaida y Larandia, pero habrá acceso a otras bases, según las necesidades y requerimientos. 3. El acuerdo está enfocado básicamente en el tema de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. 4. El empleo de las pistas se dará de forma gradual, dependiendo de los requerimientos operacionales. 5. El empleo de las bases navales será para temas logísticos inicialmente (buques que transporten implementos técnicos, repuestos, aparatos para inteligencia, etc). 6. Los aviones tendrán la misión principal de hacer monitoreo de rutas del narcotráfico, lo que no descarta que se puedan hacer operaciones con un tercer país, en aguas internacionales. Pero, solo a solicitud de ese tercer país. 7. La ayuda de 46 millones de dólares para Palanquero se hace con base en análisis técnicos. La capacidad de la base debe ser óptima para garantizar la seguridad de las aeronaves. Esta fue una imposición de Estados Unidos. Lo que queda claro es que Washington ha diseñado y está ejecutando un plan geoestratégico para recuperar la iniciativa política y militar hacia América Latina y el Caribe. El centro de gravedad de la estrategia es la Revolución Bolivariana y el ALBA. Vienen ejecutando sus operaciones y acciones de manera secuenciada y sincronizada, manejando el principio de sorpresa, manifestándose sobre todo a partir de su colaboración con el mantenimiento de la situación de golpe cívico-militar en Honduras, cuyo objetivo fundamental es la contención del proyecto popular constituyente. Los gobiernos de centro-izquierda han quedado por ahora paralizados y toda la parafernalia retórica de la OEA y de la ONU ha sido neutralizada. La movilización obviamente, debe rebasar a los gobiernos y los espacios diplomáticos, y de los pueblos, sus movimientos sociales y populares. Uribe, el recadero de Obama no va a hacer sino ganar tiempo para favorecer los intereses geoestratégicos del Imperio. Los verdaderos dueños del edificio imperial hablan entre líneas en las declaraciones de la Secretaria de Estado Hilary Clinton. Lo demás son mascaradas y fantasías sobre el presunto “Presidente del cambio y de la esperanza”. Pero más claro está que el eje Palanquero-Apiay-Marandúa es la punta de lanza del imperio en contra de Venezuela. Si Venezuela cae se producirá el efecto dominó y en seguidilla se acabarán los gobiernos de Correa en Ecuador, de Morales en Bolivia y de Ortega en Nicaragua. Además de ese agresivo eje, el Gobierno de Venezuela reiteró su denuncia de que Estados Unidos utiliza los territorios de Aruba y Curazao para preparar una agresión militar contra su territorio e instó a las autoridades holandesas a honrar sus compromisos con la paz y a abstenerse de atacar o prestarse para ello. LA RESPUESTA DE CHÁVEZ Oscar J. Camero informaba sobre el pensamiento del presidente Hugo Chávez respecto de las amenazas imperiales hacia Venezuela y refiere que dijo: “Ni hablaré de cifras ni de sofisticados postulados de la guerra, que no me los conozco, por cierto. Ni siquiera hablaré de lógica. Seré, no más, lógico. El trabajo sucio lo harán “los tontos” de Venezuela y Colombia -por fuerza, así habrán de expresarse de nosotros-, mientras ellos, la camarilla imperial de los Estados Unidos, se aprestan a intervenir (como grandes redentores que son) para separar a los viejos cuates en disputas, a llamarlos a la sindéresis, a la democracia, a la marcha civilizada de las naciones, al concilio, etc; pero a intervenir para realmente determinar agresores y agredidos, según sus métodos y esquemas, y para perpetuar fundamentalmente el conflicto, y sugerir en consecuencia la intervención de terceros que medien entre los problemas (es decir, cascos azules de la ONU o, en su defecto, marines de sus fuerzas armadas, o cualquier otro ardid extranjero al continente). Y ya sabemos lo que quieren: petróleo y más petróleo, petróleo elevado a la potencia. Es un viejo cuento, mil veces echado. La inmensa provocación de establecer bases militares en los contornos de Venezuela es un hecho que habrá de ser disimulado por la pelea doméstica entre tontos, sostuvo Hugo Chávez. Tal es el plan, la táctica, agregó y añadió que el gobierno de Colombia lo sabe, porque participa de la vena que quiere regar con sangre a Venezuela. Provocará y provocará, sin medida. Es su papel asignado. No tiene gran cosa que perder, plagado como está de conflictos narcopolíticos y guerrilleros, y de desestabilización a granel; y sí mucho que ganar: que las élites se atornillen inmisericordemente en un país con un sistema de gobierno que distrae sus llagas con la costumbre y la eventualidad de las conflagraciones. Es el ardid del rico colombiano para permanecer en el poder. Es decir, es la democracia colombiana, ahora de exportación. Un connotado periodista reveló lo que le llegó de sus fuentes: Colombia prepara un ataque tipo Ecuador a Venezuela, probablemente en los llanos, donde presuntamente se erigen campamentos de las Fuerzas Revolucionarias de Colombia. Luego de lo cual la tarea primordial de instalación de las bases militares estará completada. O sea, el espectáculo de distracción internacional mientras las bases se instalan. Se suscitará una algarabía internacional en torno a países hermanos que se agreden y ya nadie se acordará de las bases Tres Esquinas, Palanquero, Larandia y Tolemaida, Malambo, Apiay y todas las otras que los Estados Unidos quieran instalar en el área. La obra preliminar invasora estará lista. La atención internacional se habrá disipado sobre el conflicto entre países hermanos, mientras ellos -hablo de los Estados Unidos por todo el cañón- ya habrán instruidos a sus aliados colombianos sobre la siguiente fase a seguir. A saber, no abandonar ya más nunca la conflictividad con el vecino y prepararse para darles curso a ellos mediante una intervención. Sostener muy fuertemente las riendas de la guerra, de modo tal que no se distraiga uno de sus perros ladrándole al vacío, como si fuera una operación matemática. Entonces se hablará muchísimo de democracia, de derechos humanos, de progresismo, de la rectitud del gran país del norte, de su generosidad y compromiso con los derechos civiles de los pueblos, de la pobre Colombia agredida y del malvado agresor que hunde a Venezuela en una peligrosa y desestabilizadora revolución americana. Es posible oír el grito: “¡Fuerzas internacionales, a la frontera! ¡Aliados al combate!, ¡En Venezuela se fabrica el arma nuclear!” o cualquier otra cosa que maquille la preocupación fundamental de los parias que intentan intervenir en Venezuela: Chávez es una suerte de ogro apropiado del pozo petrolero más grande del planeta. Gradualmente se inducirá a Venezuela a atacar a Colombia, en virtud de inaguantables provocaciones en la frontera, preparados todos los perros de la guerra para multiplicar por rugido de cañón cualquier disparo defensivo en su frontera. Estará lista la propaganda, los incuestionables medios de comunicación -los mismos de la “libertad de expresión”-, de adentro y fuera del país, para cumplir con su papel de agitación y confabulación. Sobran en Venezuela los pruritos traidores como para no imaginar que una guerra esté cerca. Civiles venezolanos colombianos, y viceversa. Se trabajará la figura de Chávez. Se le alimentará una presunta megalomanía. Se le erigirá como un dictador con ínfulas de bolivariano prócer por una causa nacionalista. Probablemente un tercer país -traidor en la jugada- será enviado para la dotación de los ingredientes de la inimaginable arma atómica, defensora de soberanías. O enemigo claro, para “sembrar” armas como se “siembran” drogas. Larga travesía y cuento. Para entonces Chávez tiene que ser ya -por obra y gracia de los medios- un forajido internacional, con unas bases militares listas allende frontera para accionar en su contra como correlato. Probablemente se intente buscar en el interior del país mediante una fuerza aliada alijos nucleares de cocaína o guerrilleros de las FARC armados con misiles de no sé cuantas ojivas de poder atómico. Vale todo en la guerra, vale lo que sea necesario con tal de apartar las manos del ogro de los grifos petroleros. Y todo tal cual como se pretende hacer por estos lares: que venezolanos y colombianos hagamos el trabajo -¡de paso!- entre nosotros mismos. Sean los colombianos quienes hagan la guerra y pongan las provocaciones, y sean los venezolanos quienes cuelguen a Chávez, concitador de guerras, mientras ellos (los aliados de siempre), se apropian de los pozos petroleros. Santander emergiendo de su sepultura para terminar de desdibujar la huella de Bolívar. Las cúpulas del poder colocando a los pueblos en sus añosos vagones de tercera clase. ¡Y que ruede el progreso! Si aquello ocurriera, también podría cumplirse la proclama del Che Guevara: “Uno, dos tres Vietnam” y será el fin del imperio. |
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