Alan García: NO TENES VERGUENZA!!
Otro spot contra el paro
Y como es costumbre, después de todo buen conflicto social, el gobierno saca un spot. Esta vez es menos salvaje que este pero tiene el mismo discurso conspiranoico: “los radicales tienen la culpa de detener al Perú” (¿?).
El conflicto de Islay se encamina hacia lo que ya es en la práctica un formato estándar en el gobierno de Alan García: imponer una norma o un proyecto que favorece a grandes empresas, esperar la reacción adversa de una población, hacer oídos sordos a las quejas, esperar que nacionalistas y otros políticos se solidaricen con los afectados por la imposición del gobierno, aguardar la protesta organizada, atacar buscando derramar sangre —como si de un rito satánico se tratase— y finalmente culpar a los nacionalistas, a las ONG y a los izquierdistas de lo ocurrido.
¿Por qué las poblaciones rechazan a la minería?
Violencia, imposición y desprecio
Violencia.- Es el sello que está distinguiendo al gobierno de Alan García, basta recordar su recomendación a la policía: “disparen antes de pensar”, lo cual va costando ya decenas de vidas.
Imposición.- Convoca a grandes empresarios y hasta mafiosos a Palacio de Gobierno, como Fortunato Canaán o a la chilena Cencosud, cuyo dueño fue objeto de investigaciones por apoyar a un violador de niños. Todo lo que interesa a grandes empresarios García lo traduce en leyes que busca imponer a como dé lugar.
Desprecio.- Pero cuando se trata de los intereses de ciudadanos del agro, nativos o pobres los trata como ciudadanos de segunda categoría, como él mismo dijo que por ejemplo los nativos selváticos. Para ellos el diálogo con el gobierno sólo llega cuando cansada de esperar la población se movilizó en protesta, pese a que hay burócratas muy bien pagados encargados de la prevención de conflictos. Cuando ve las protestas, en lugar de conversar, García desprestigia las protestas, ya sea utilizando sus conferencias de prensa o gastando nuestros tributos en costoso avisos que transmite por los medios de prensa, donde, según los informes como el documento en minoría suscrito por la religiosa Maricarmen Gómez y el dirigente awajún Jesús Manasés (ver Culpan al “Perro del Hortelano” y mentira de Mercedes Aráoz de masacre en Bagua), se denuncia que el gobierno difamó a los nativos al decir que tenían armas).
Es precisamente la imposición y el desprecio el que atiza los ánimos y empuja a los pobladores a bloquear carreteras, que es un delito no justificable que perjudica a gente que nada tiene que ver el conflicto, pero parece ser que al gobierno le encanta que la gente enardecida por haber sido vapuleada llegue hasta este extremo.
En este panorama, todo parece indicar que el guión se cumplirá hasta el último punto, el derramamiento de sangre. En Islay ya van dos heridos y la propaganda del gobierno repite lo mismo, pues en los medios se difunde un aviso pagado que acusa a los pobladores de Islay de portar dinamita, para justificar una acción violenta.
Ante lo evidente, esperemos que no ocurra lo peor, pero sobre todo, que la gente aprenda lo que significa votar por un gobierno que ya demostró en exceso violencia y corrupción durante el período 1985-1990.
Spot oficial sobre Islay agrava polarización
Así lo sostuvo el economista José de Echave, quien a través de CNR, lamentó que el gobierno insista en apelar a los "argumentos de siempre" al acusar de los conflictos sociales a "sectores radicales" que atentan contra el desarrollo del país.
"No veo capacidad ni voluntad política de las autoridades para enfrentar este conflicto", lamentó De Echave, quien consideró que la controversia se agudizó por la insistencia del Ministerio de Energía y Minas (MEM) y de la minera Southern Perú para desarrollar audiencias públicas.
"Las audiencias no son procesos reales de participación ciudadana, y los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) son documentos complejos para los pobladores", enfatizó.
En esa misma línea, cuestionó las declaraciones vertidas en días pasados por el titular del MEM, Pedro Sánchez, donde afirma que la única salida posible a la paralización es aplicar la ley.
De Echave advirtió que sería "terrible y dramático" aplicar medidas de ese tipo; en cambio, recomendó apostar por el diálogo para identificar los cuestionamientos centrales de la población de la referida provincia arequipeña, tomando en cuenta que es la localidad más concesionada de la región.
"Hay cosas que discutir con calma y evitar las presiones que pueden agudizar el conflicto (...) el tema de fondo es como se mejoran los mecanismos de participación ciudadana, como instrumentos que permitirán -en adelante- enrumbar los conflictos por canales democráticos", puntualizó.
Los opositores al proyecto minero en Arequipa solo abrieron la Panamericana Sur por dos horas. La huelga continúa.
Hoy se cumple el sexto día de bloqueo de la Panamericana Sur, a la altura de Islay (Arequipa), y las protestas de los pobladores que se oponen al proyecto minero Tía María parece no tener solución. Mientras tanto, crece entre ellos el temor por una inminente intervención policial para abrir la vía.
El domingo, tras la reunión de la defensora del pueblo, Beatriz Merino, con dirigentes, autoridades municipales y policiales, solo se logró que los manifestantes reabran la vía durante dos horas para el paso de cientos de camiones que se encontraban varados hace varios días.
En la cita, tras reiterarles que la toma de vías es ilegal e instarlos a deberían desbloquear la Panamericana, ella se comprometió a ser mediadora de todos sus reclamos para que se instale una comisión de alto nivel.
No obstante, los dirigentes respondieron que el paro contra el proyecto minero que consideran lesivo continuaría y no habría desbloqueo de las vías. También pidieron a la Defensoría les garantice que nos agredirán, pero ello no pudo ser garantizado.
Conforme pasan las horas, crece la incertidumbre sobre lo ocurrirá, pues cada vez es más fuerte el rumor de que en cualquier momento la Policía retomará el control de la vía. Los pobladores ya empiezan a mostrar los primeros signos de cansancio y temor por la presencia policial.
Peru21.pe