Argentina: ASAMBLEAS DE TODO EL PAIS SE REUNEN EN ESQUEL CONTRA LA MEGAMINERIA
Para frenar la contaminación
Durante tres días, asambleas ciudadanas de las distintas provincias se reúnen en Chubut para articular acciones contra las actividades extractivas. El objetivo es alertar sobre los efectos de la megaminería, las pasteras y las fumigaciones.
Por Darío Aranda
Desde Esquel, Chubut
La Asamblea de Esquel fue un freno en el avance de las empresas mineras y un paso adelante en la organización de comunidades que cuestionan la extracción de recursos naturales. En marzo de 2003, mediante un plebiscito en la ciudad, allí se determinó que el 81 por ciento de la población rechazaba la instalación de un yacimiento a cielo abierto frente a la ciudad. A siete años de aquella votación, medio centenar de organizaciones de una decena de provincias se congregan en el XII Encuentro de la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC), espacio de articulación nacional donde confluyen los pueblos que luchan contra la megaminería, las comunidades (rurales y urbanas) que padecen las pasteras y las fumigaciones y las organizaciones que denuncian la contaminación urbano-industrial. La judicialización de la protesta, la represión a los asambleístas y la avanzada empresarial sobre la forma de vida ancestral de los poblados son algunos de los ejes de tres días de trabajo colectivo. Las UAC son un espacio inédito, diverso y autónomo, donde se debaten buena parte de las estrategias y luchas que se desarrollan en el país contra las industrias extractivas.
Desde el jueves y hasta ayer a última hora, durante todo el día, llegaron hasta la Escuela 713 representantes de las más diversas edades y perfiles. Maestras, amas de casa, empleados administrativos, cooperativistas, indígenas, desocupados, profesionales varios, abogados, jubilados, militantes.
“Sean todos bienvenidos a Esquel, un pueblo con dignidad”, fue la frase que abrió la XII UAC. El patio de la escuela anfitriona estaba tapizado con banderas de consignas explícitas. “Contra el saqueo y la contaminación.” “Los glaciares no se tocan.” “Sí a la vida, no a las papeleras.” “No a la criminalización de la protesta.” Y, por múltiples lugares, la clásica frase: “No a la mina”. Los asambleístas de Gualeguaychú (Entre Ríos) fueron de los primeros en tomar la palabra, agradecieron a los anfitriones y recordaron cuál fue el germen contra la pastera Botnia: “Para nosotros, en nuestra lucha contra las papeleras, Esquel fue la referencia a seguir en la lucha ambiental”.
Entre los objetivos del encuentro está profundizar acciones en las diferentes problemáticas socioambientales de cada región, su vinculación y comprender que todas están fundadas en un mismo modelo político y económico de desarrollo. El encuentro de las UAC consiste en trabajo en comisiones, puestas en común y plenarios de consensos. Cada comisión está integrada por una decena de personas que abarcan dos grandes ejes: agua y territorio y desarrollo y descolonización. Y al mismo tiempo están presentes los temas ya clásicos: minería, conflictos urbanos, legales y agrotóxicos. El domingo será el plenario final, de consensos y acciones hasta la próxima UAC.
En las jornadas de trabajo no estará ausente la situación de la ciudad de Andalgalá (Catamarca), que en febrero último sufrió una dura represión y, el último jueves, tres de sus integrantes fueron nuevamente detenidos por su militancia contra la instalación del megaproyecto Agua Rica. La criminalización y la represión de la protesta –que se repite, en distinta magnitud, en casi todas las comunidad movilizadas– también estarán presentes en cada grupo de trabajo y los plenarios.
“Minería a gran escala, agronegocios y pasteras forman parte de un mismo modelo extractivo y contaminante, fomentado por empresas y gobiernos”, es una de las certezas que guía el accionar de las UAC, que denuncian por igual el papel del sector privado y de los gobiernos (tanto nacional, como provinciales y municipales). También apunta al rol que desempeña la Justicia –procesando a quienes bloquean caminos– y a la policía, que “efectiviza con mano dura y garrote fácil” los cortes de ruta.
Un reclamo histórico de las UAC es, desde sus primeros encuentros, la derogación de leyes mineras, aprobadas durante el menemismo y sostenidas hasta la actualidad. Las empresas aprovechan a rajatabla el Código Minero Argentino, por el cual el Estado (nacional, provincial o municipal) tiene prohibido explotar por sí solo cualquier yacimiento (literalmente el propio Estado se prohíbe la explotación de sus minerales). Las compañías mineras no tienen retención a la exportación, no deben liquidar divisas (no ingresa el dinero de sus ventas al país, todo se dirige al exterior), no pagan impuestos a los combustibles (el que todos pagan cuando cargan nafta) ni tasas para la importación.
“Tiene legislación especial para ingresos brutos, patentes, sellos y habilitaciones”, explican desde Esquel. No pagan IVA ni impuestos por ingreso de maquinarias. Gozan de estabilidad fiscal por treinta años. Esto es: cualquier modificación –ejemplo: impuesto al cheque, que pagan todos los argentinos, o el corralito de 2001– no los afecta. “Existe toda una estructura jurídica que les garantiza a las compañías llevarse todo y dejar sólo contaminación, destrucción y saqueo”, explicaron.
La Unión de Asambleas Ciudadanas es desde hace cinco años un espacio novedoso de articulación de la lucha por los bienes naturales y la autodeterminación de las comunidades. Aunque sus acciones tienen directa relación con el medio ambiente, están lejos de ser espacios simplemente ecologistas, sino que entienden la contaminación como resultante de modelos extractivos continentales, con profundas raíces políticas y económicas y con impactos negativos directos en la salud, el trabajo y la vida de las comunidades.
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Entérese cómo el Estado les franquea el paso a las mineras
Fuente: Agencia OPI Santa Cruz
18/03/2010. Santa Cruz es uno de los principales blancos de las multinacionales exentas de todo pago, hasta de las responsabilidades mínimas por los pueblos que perjudican. Las pruebas documentales que existen son irrevocables.
"Las mineras no pagan nada, están exentas hasta del impuesto a los sellos", nos dijo un Ingeniero minero que consultamos a propósito de nuestro reciente viaje a la comarca de Perito Moreno donde realizamos un trabajo de investigación sobre el asentamiento de la megaminería en la zona y el impacto ambiental-socio-económico que produce. (Informe I - Informe II)
Al igual que el juego y la renta financiera (salvando la distancia y los objetivos de cada una de estas actividades) la minería corre por un andarivel de facilidades distinta a la de otras actividades productivas que sí dejan grandes porcentajes de sus ganancias para el Estado. Cualquier trabajador argentino (empleado o empresas) deja entre un 20 y 40% de su esfuerzo al gobierno en concepto de impuesto a las ganancias, Ingresos Brutos, "ganancia presunta" y una inacabable lista de impuestos (municipales, provinciales y nacionales) que ahogan al comerciante, al industrial o al simple monotributista que se la rebusca con algún trabajo manual. La minería no.
Actualmente las empresas mineras pagan el 1% de regalías al Estado en Santa Cruz, tienen enormes beneficios impositivos, devolución por salida de material por puertos patagónicos y una larga lista de facilidades para afincarse y extraer oro y plata sin ningún tipo de límite ni control hasta que la veta se termine o el negocio deje de ser redituable. "Lo que sucede es que aquí es tan poco lo que pagan las empresas en mano de obra y servicio, que aún cuando se tenga que esforzar más para obtener la misma cantidad de onzas de oro, lo van hacer porque lo que ganan es fabuloso", remarcaba nuestro interlocutor quien señaló "San José ha puesto otra molienda más, eso da la pauta del nivel de apuro que tienen las mineras por aprovechar los yacimientos en el menor tiempo posible", concluyó.
¿Leyó bien?: 1 %
Cuando hablamos de que en realidad nuestra provincia "les paga a las mineras para que se lleven el oro" estamos diciendo precisamente esto. Santa Cruz podría cobrar por Ley hasta el 3% de regalías (que ya es un porcentaje irrisorio) y cobra el 1%. Si a esto se le suman los demás beneficios que la ley le otorga a las empresas, nos convencemos de que los magros 13 millones de pesos que percibe Santa Cruz anualmente en concepto de regalías por todos los emprendimientos mineros que explotan yacimientos en territorio provincial, es una cifra insignificante y que como dijéramos oportunamente, solo el bullón doré que se hundió en el Polar Minst sumaba, en dinero, cinco años de las regalías mineras que percibe Santa Cruz como beneficio por la explotación de oro y plata del subsuelo.
Sin embargo es necesario recorrer algunos artículos de las leyes vigentes para desmitificar ciertos mensajes que paradójicamente emiten funcionarios y políticos del oficialismo que debieran estar más preocupados por reglamentar mejor la actividad, luchar porque las mineras paguen más en regalías y controlar los impactos que producen, que constituirse en defensores acérrimos de las empresas que explotan yacimientos en Santa Cruz, lo cual deja abierta sospechas de connivencia difícil de disimular.
Tomado de Revista Utophia