Brasil: UN BALLOTAGE NADA CELESTIAL
Pablo Rieznik
La candidata del PT viene derrapando feo en las vísperas del ballotage del 31 de octubre próximo. Hasta los lulistas de Página 12 tuvieron que admitir este domingo que la ventaja de Dilma sobe Serra se desplomó de 14 puntos porcentuales a sólo seis, por lo cual “ningún analista reputado se arriesga a pronosticar quien será el próximo mandatario”. Los cables de prensa plantean que la tendencia de las encuestas es a mostrar una situación de “empate técnico” en los próximos días (Infoabe, 17/10).
El derrape político y moral del “progresismo” brasilero es todavía peor que el de la candidata oficial. Tanto Dilma como Serra, ambos “setentistas” que militaron en la clandestinidad, fueron partícipes de la lucha armada, ateos confesos y militantes de la causa anticapitalista están ahora compitiendo para establecer quién es el más derechista, quien va más a misa o mejor sigue el libreto “antiabortista” de…Joseph RatzInger y las mafias evangelistas. El bochorno no tiene límites porque el año pasado Dilma había planteado que la ley de despenalización del aborto era una cuestión de salud pública (y así figura todavía en el programa del PT). Serra, por su lado, ha tenido que enfrentar la denuncia de ex amigas de su mujer sobre el aborto al cual ella misma había debido recurrir en su momento. Ahora un ala fascistoide del clero salió a apoyar a Serra, provocando una división en la cúpula del Episcopado.
En medio de semejante lodo con pretensiones celestiales, el impasse del Brasil de Lula, luego de 8 años de gobierno, no puede ser más terrenal: encabeza el ranking de los países hacia los que fluye el capital especulativo mundial. La caída del dólar provocada por un ingreso masivo de fondos para la bicicleta financiera “tropical” está provocando un principio de derrumbe económico: en el primer semestre la fuga de capitales alcanzó los 15 mil millones de dólares, las exportaciones se frenan, crece la deuda. Una aparte del gran capital llama a frenar la revalorización del real que amenaza a varios sectores industriales y aboga por una política devaluatoria y de “ajuste”, ahora que la crisis mundial plantea que los buenos tiempos de Lula y los negocios con la gran banca ya tuvieron su cuarto de hora. Los observadores de la “geopolítica” continental pretenden, además, que un triunfo de Serra aceleraría el final de las experiencias nacionalistas y aún las veleidades de vuelo propio del gran capital brasilero. Detrás de la reaccionaria competencia sobre el aborto y la “fe” de los ex izquierdistas devenidos en candidatos presidenciales se incuba una crisis de fondo.
Para no desentonar la izquierda de la izquierda consumó su propio espectáculo. Luego de que Plinio de Arruda Sampaio, el candidato presidencial del PSOL, llamara a un frente de izquierda por el voto nulo junto al PSTU en el segundo turno electoral, la dirección del partido se reunió para enmendarle la plana: votar nulo o… por Dilma. Es el derrumbe final luego de una campaña en que se acusó a los contendientes del ballotage de ser representantes de los mismos intereses que explotan secularmente a las masas brasileras. Bajo el impacto de la crisis Brasil y de su propia demolición política la izquierda tiene planteado el desafío de formular los términos de un reagrupamiento político independiente para enfrentar la nueva etapa.