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El polvorín

Colombia: La negra historia de los “Verdes”

10 Abril 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Así como la sabiduría popular enseña que el aguacate envuelto en papel periódico madura más rápido, igualmente algunos medios tratan de acelerar el proceso político de maduración de ese agrupamiento conformado hace unos meses por personas de disímiles orígenes, trashumantes por muchas organizaciones y ahora amontonados como los “Verdes”. Haciendo salvedad de sus trayectorias e inconsistencias, se les eleva hoy a auténticos depositarios del voto de opinión.
 
Pero no sólo el “voltearepismo” es factor común de “los Verdes”, también lo es su práctica política. La administración de Bogotá durante trece años, de 1995 a 2007, aplicó con rigor el neoliberalismo y sus mandatos privatizadores, benefició a unos cuantos poderosos y firmas internacionales, mientras persiguió a quienes trataban de sobrevivir en “el rebusque”.

Los habitantes de la Capital vieron en ese lapso cómo la Empresa de Energía fue entregada a menosprecio al control de socios minoritarios y descapitalizada en 1.700 millones de dólares. Vieron cómo se cedió la operación comercial del Acueducto a empresas particulares, entre ellas a los Nule, y cómo el metro cúbico de agua se volvió el más caro del país. Vieron cómo los fondos de pensiones fueron insertados en la propiedad de la ETB y cómo se ofrendó el transporte, mediante Transmilenio, a grandes empresarios, configurando el negocio más leonino de la historia de la contratación pública, justificando estos abusos tras la mampara de “alianza público-privado”.

La transparencia tampoco es trofeo de los “Verdes”. Por ejemplo: los sobrecostos en la presa de Cantarrana sobre el río Tunjuelo; los bolardos y las “peña-lozas” en la Caracas; el detrimento patrimonial al Distrito por 23 mil millones en la concesión del chance en 2007; el sobre-avalúo de lotes para los macro-colegios; los millonarios contratos de aseo pagados por años sin cumplir el reciclaje; las pestilencias contra las comunidades circundantes del relleno Doña Juana; el desaguisado con la descontaminación en El Salitre; la licitación de las obras de la 26 concedida a los Nule; el convenio de la planta de agua de Tibitoc, que sextuplicó el costo del metro cúbico. Todos son hechos en investigación judicial.

Entre tanto, los trabajadores distritales y de los hospitales públicos fueron tercerizados; un millón de bogotanos deben desplazarse a pie; 50% de los capitalinos empleados tienen salarios de subsistencia o menores; 250 mil suscriptores del acueducto son desconectados cada año, y generaciones de estudiantes de la Universidad Nacional pagan altas matrículas o soportan exclusión desde cuando Mockus ingenió el cobro escalonado.

El truco político del momento es montar un comodín que neutralice los candidatos presidenciales indeseados por el establecimiento, concentrando el debate solamente en cómo pasar a segunda vuelta. Prestarse a esto es otro capítulo más del obscuro historial de los llamados “Verdes”.


Aurelio Suárez Montoya, Bogotá, abril 6 de 2010
PEGADOS CON “MOCKUS”




Muy achantado vimos a Sergio Fajardo Valderrama, a quien le tocó bailar con la más fea después del descalabro de sus movimientos políticos, la Alianza Social Indígena y Compromiso Ciudadano por Colombia, durante las elecciones de Congreso.

El negocio entre el Candidato a la Presidencia por el Partido Verde Antanas Mockus y el cadáver político de Fajardo, es el último as bajo la manga del chamuscado ex Alcalde de Medellín. Dicho pacto, proporcionará que Checho pueda salir de una manera decente de la actividad política.

Gracias al Niño Jesús de Praga y a las once mil vírgenes que por estos días andan en Pascua, Fajardo por carecer de estrategia, olfato, tacto y equipo de trabajo, perdió su candidatura a la Presidencia de la República, pero la ley divina que otorga a los fieles lo que merecen, posibilitó que este nuevón de las toldas proselitistas participe de las elecciones como candidato vicepresidencial dejando pelos, cuero y sangre en el alambrado.

En el último minuto, Fajarkamón ganó por una nariz. A este primíparo de la política lo resucitó Mockus al tercer día después de estar podrido y oliendo a muerto. Aceptar la invitación de Antanas para que lo acompañe como fórmula vicepresidencial, es obtener un mal suplente. Este hombre de cabello ensortijado, de jeans y sin correa no soporta, no tolera permanecer en la banca y ser plato de segunda mesa.

El pobre “Falsardo”, a quien se le ve descurtido y chiquito igual que su movimiento, tuvo que acceder al negocio, a la coima y al cálculo político que siempre criticó para aprovechar el salvavidas del Partido Verde, su última oportunidad para evitar echarle más tierra a Compromiso Ciudadano por Colombia. Ese es el problema de los movimientos caudillistas, cuando el “Salvador” se equivoca, acaba con sus seguidores, con la tropa, les miente y los traiciona queriéndoles vender una posibilidad mejor, con tal que continúen chupando cuerda. Cuando las tropas aliadas recuperaron Berlín, Hitler desde su búnker, seguía insistiendo en su posibilidad de ganar la guerra. Fajardo, un Hitlercito a muy pequeña escala, sin fuerza, sin discurso y sin pasión, sigue insistiendo… el 30 de mayo le reventará una mina quiebrapatas.

Antanas y Fajardo, son el hambre y la necesidad juntas. A Mockus el hambre se le nota hasta con lágrimas en los ojos. Lo único que busca es ampliar su votación especialmente en Medellín, debido a que esta clase de candidatos tan raros no suben a la montaña y además sólo los entienden mentes avanzadas.

Aunque Mockus tiene la plena seguridad que no será presidente de Colombia, sabe que con una votación importante podría continuar en el escenario político con Garzón y Peñalosa. Pero se equivocó, y en vez de sumar con la llegada de Sergio Fajardo, sucederá lo contrario. Tendrán que planear otra posible alianza para obtener una importante votación que les brindaría la posibilidad de pasar a la segunda vuelta con Juan Manuel Santos, inevitable próximo Presidente de Colombia. Cerca de dos millones de votos del Partido Verde y unos cuantos miles de Compromiso Ciudadanos no son suficientes. Toca seguir negociando, ¿pero con quién?

Dicen los que sí saben, porque Antanas y Checho perdieron el año, que la suma o adición es la operación matemática de composición que consiste en combinar o añadir dos números o más para obtener una cantidad final o total. La suma también ilustra el proceso de juntar dos colecciones de objetos, (Antanas y Fajardo), con el fin de obtener una sola colección. El error es que Mockus pretende sumar con un seudopolítico que no tiene votos, es igual a un cero en un flojo proyecto presidencial.

Fajardo encarna la necesidad en pasta. Su soberbia, lo llevó a equivocarse y a obtener pésimos resultados en su proceso político. ¿Por qué estos renovadores tuvieron una votación tan baja? Porque son más de lo mismo, pero con distinto estuche. Tienen y hacen las mismas prácticas sospechosas de la política ortodoxa y clientelista, lo que pasa es que tienen otro discurso y esa fue la pequeña diferencia, en la que los incautos medellinenses cayeron redondos. Fajardo, es un mal remedo del culebrero paisa, que con Lucrecia, la culebra, deja con la boca abierta a todo quien lo escucha hablar. Es una total estafa a mano armada que pretende continuar vendiendo historietas, justificando la presunta transformación de Medellín que nunca sucedió.

La necesidad de Fajardo, ahora, es obtener unos resultados modestos en las elecciones presidenciales, chupando como sanguijuela de otro partido prestado como lo es la ASI. La contienda del 30 de mayo, demostrará una vez más que la alianza entre Sergio Fajardo y el Partido Verde, es un pacto pegado con muchos “Mockus”.


Este artìculo fue escrito por el periodista y amigo salmòn: Ruben Benjumea en:

http://www.puntodevistardb.com/
Tomado de ELSALMON - Revista Cultural
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M
<br /> CREATIVIDAD:SUBMARINOS"VERDES" FORRADOS DE COCA<br /> <br /> <br /> Las vueltas que da la coca<br /> <br /> Salud Hernández-Mora Desde Tumaco (Colombia)<br /> <br /> 6 de Enero de 2010.- El submarino parece de mentira. Está fabricado en fibra de vidrio, tiene las paredes demasiado delgadas, la barriga completamente vacía para alimentarla de varias toneladas de<br /> coca, una cabina diminuta para el piloto y un motorcito de nada. Y, sin embargo, es una joya para los narcotraficantes. Las fabrican ellos mismos en astilleros clandestinos escondidos en lugares<br /> recónditos de las costas selváticas colombianas, pueden navegar a unos dos metros de profundidad y desde hace poco son el último grito para transporta grandes cantidades del alcaloide por el<br /> Pacífico.<br /> <br /> Y es que siempre hablan del "dinero fácil" de la coca y la verdad es que pocos negocios exigen tantas neuronas o, al menos, tanta imaginación.<br /> <br /> Si no lo creen, analicemos un simple eslabón de la cadena y veremos las vueltas que hay que dar para llevarla fuera de estas fronteras hasta llegar a las narices europeas o norteamericanas.<br /> Hablemos sólo del clorhidrato de cocaína, es decir, cuando ya es polvo blanco empaquetado en kilos.<br /> <br /> Empecemos por una ruta del pacífico, la que emplean los cocaleros de pueblos como Tumaco, en Nariño. De los almacenes escondidos –"caletas"- las cargan en go-fast, que son canoas sin lujos de<br /> ningún tipo, de unos ocho metros de eslora, acondicionadas especialmente para la misión. Llevan tres o cuatro motores de 250 caballos y en ellas viajan por regla general tres personas.<br /> <br /> Pueden cargar dos o tres toneladas de cocaína. Les suelen dar 150.000 dólares al capitán y setenta y cinco mil a los ayudantes, sólo si cumplen el cometido. A veces van acompañados por un<br /> representante del cargamento. Viajan de noche y al amanecer, si no han llegado, cubren la embarcación con un plástico azul mojado, para despistar a los aviones de la DEA y de la Fuerza Aérea<br /> colombiana, hasta que regresa la oscuridad y vuelven a prender motores.<br /> <br /> <br /> Uno de los submarinos que empelan los mafiosos para transportar cocaína, incautado por la Marina colombiana. | SH-M<br /> <br /> En alta mar cuentan con la colaboración de pesqueros que les abastecen de gasolina y se la cobran hasta diez veces su valor. En ocasiones transbordan la mercancía a un carguero si no la llevan<br /> ellos mismos hasta la costa convenida. Si les cazan, arrojan cocaína y armas al fondo del mar y piden ayuda a las autoridades como si fuesen asustados náufragos.<br /> <br /> Otras veces transbordan la cocaína a barcos de pescadores o pequeñas embarcaciones de recreo y la mandan al Cono Sur, a Chile o Argentina. De ahí, con empresas fachadas exportadoras, por ejemplo,<br /> de vinos, las embarcan en puertos marítimos legales hacia España. Ya no utilizan puertos colombianos, salvo raras excepciones.<br /> <br /> Otro trayecto sería la misma ruta anterior, pero embarcan la coca en los submarinos antes descritos, de unos doce/catorce metros de eslora y que pueden cargar entre siete y diez toneladas, más o<br /> menos. En alta mar la pasan a un barco de carga con apariencia legal que llega a las costas de Centroamérica. Los siete poderosos carteles mejicanos que operan las rutas, la reciben en Panamá o<br /> Costa Rica, la cruzan al otro Océano por tierra, y la transportan hacia Europa por barco mercante o por aire.<br /> <br /> En otras ocasiones, de las selvas las llevan por tierra hasta Cali o Bogotá, por citar dos de las ciudades preferidas por los traficantes. Sale por ambos aeropuertos camuflada en toda suerte de<br /> objetos o en correos humanos. Por ejemplo, en diciembre, en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, hallaron 66 kilos de cocaína en una máquina para esterilizar ropa de hospitales, fabricada en<br /> Colombia, que iban a embarcar en Iberia hacia Barcelona.<br /> <br /> Si la cocaína sale por la vía del Caribe, el procedimiento inicial es el mismo, aunque por esa ruta prevalecen las go-fast sobre los semi-sumergibles. Ruta 2: Si la coca la cultivan en el este del<br /> país, sobre todo en el departamento de Vichada, frontera con Venezuela, la cruzan por tierra y de ahí, en avionetas, a Honduras.<br /> <br /> <br /> Niños de Tumaco, de barrios muy pobres, con sus armas de madera. Muchos acaban en bandas de narcos. | SH-M<br /> Cargan unos seiscientos kilos en cada aparato. Los carteles mexicanos envían por barco hacia Europa una parte y otra a USA. Pero en ocasiones, porque en la variedad radica buena parte del éxito de<br /> ese negocio, en lugar de Centroamérica la mandan a Brasil o las pequeñas islas del Caribe, también en avionetas.<br /> <br /> Desde esos países, en cargueros, hasta la costa africana. Ghana, Guinea Bissau, Togo y Cabo Verde, algunos de los países de moda hoy día. Luego, por tierra, hacia Senegal y Marruecos y la cruzan<br /> por mar a España y de la Península Ibérica la distribuyen a todo el continente.<br /> <br /> También de Brasil viaja a Cabo Verde por mar y luego, por los cielos, con correos humanos, a Lisboa, Madrid o Frankfurt, entre otras urbes. Y sólo he apuntado, de forma rápida y sin mucho detalle,<br /> unas pocas rutas colombianas.<br /> <br /> Faltan varias, además de las de Perú y Bolivia, países ambos que ya producen la mitad de la coca planetaria, amén de la forma en que llega el polvo blanco a japoneses o rusos, por ejemplo. Todo<br /> porque Occidente se ha empeñado en que no hay que legalizar la cocaína sino hacerle una guerra condenada al fracaso.<br /> <br /> malcolm.allison@gmail.com<br /> <br /> <br />
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J
<br /> Que documento tan malooo solo se ve el odio.. pero eso siempre es lo que usted escribe... tiene problemas?<br /> <br /> <br />
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E
<br /> <br /> Nosotros ninguno.<br /> <br /> <br /> Colombia, un montón. El primero Uribe.<br /> <br /> <br /> Pero como dice al pie, el articulo es de la revista cultural El Salmon. Si quiere escribale a ellos a ver si tienen algun problema<br /> <br /> <br /> <br />